No está bien visto ser católico practicante, cristiano, creyente… No es que esté mal visto, sino que, gran parte de la sociedad que nos rodea tiene, por desgracia, un más que evidente prejuicio hacia quienes practicamos la fe de Dios. Ya es hora de salir de las catacumbas, de decir con orgullo y a la vez con humildad, que somos de Cristo, vivimos en Cristo y moriremos en Cristo Padre.




