Cuando me amé de verdad, comprendí que mi mente puede atormentarme y decepcionarme. Pero cuando yo la coloco al servicio de mi corazón, es una valiosa aliada. Y esto es...saber vivir!

Charles Chaplin


miércoles, 16 de abril de 2014

AUTOESTIMA


Algunas de las personas que han participado en el grupo de autoestima del Teléfono de la Esperanza en León, nos han remitido su testimonio desde los sentimientos que han vivido a lo largo de las sesiones. Estos son:

“He terminado mi curso de autoestima, pero estoy segura de que no ha terminado el proceso. Sólo es un punto y seguido, porque sí algo he aprendido en él, es que aún me queda mucho por descubrir de mí misma y me han dado las "pistas" que necesitaba para hacerlo. Gracias a mis compañeros a la coordinadora, ha sido una experiencia gratificante, tanto que la recomendaría sin dudar". Firmado: Una aprendiza muy agradecida y un poco más feliz que hace algún tiempo. 

Muchas gracias al Teléfono de la Esperanza por brindarme la oportunidad de realizar el curso de autoestima. Me ha permitido conocerme mejor, reflexionar y ejercitar sobre todo la autoestima, trabajar la culpabilidad, las adicciones, autoaceptación....Gracias a la coordinadora siempre atenta, cariñosa a la escucha de todos nosotros. También quiero agradecer a mis compañeros de grupo por su aporte sincero y su respeto.

Mi agradecimiento a todos los que han hecho posible que yo participara en este curso, a nuestra coordinadora y también a todas las personas con las que he compartido el grupo de Autoestima. Ha sido muy especial, intenso y profundo, me he dado cuenta que mi autoestima condiciona todos los aspectos de mi persona. Me ha resultado especial por la oportunidad de mostrarme y compartir mis inquietudes con las demás personas que han formado parte de un ambiente muy respetuoso y muy cordial. Intenso porque me ha invitado a una dedicación constante para conocerme mejor. Profundo porque me ha hecho interiorizar con la intención de descubrirme. He descubierto una necesidad primordial: "Aprender a ser persona".


Gracias a todos ellos por compartir estas vivencias tan intensas con nosotros. Así aprendemos todos.

martes, 15 de abril de 2014

EL RINCÓN DEL OPTIMISTA

Mi madre se llama Felisa

En presente

Pocas personas ponen en duda las enseñanzas de los talleres del Teléfono de la Esperanza. El último que hice fue ‘la superación del duelo’. Aquí me enseñaron la importancia de hablar en presente (cuantas veces se nos repite la importancia que tiene el darnos cuenta del presente y dejar un poco de lado el pasado y las proyecciones de futuro). Al principio del taller me preguntó su coordinadora, Julia, por el nombre de mi madre que falleció en 2007. Le contesté: “Mi madre se llamaba Felisa”. Rápidamente Julia me corrigió: “Ah, dices que se llamaba porque ya no se llama Felisa”. Tres segundos para pensar y rectifiqué: “Mi madre se llama Felisa”. Efectivamente, nos empeñamos en poner en pasado algo que es presente y no creo necesario explicar lo PRESENTE que tengo a mi madre a diario, lo que me acompaña, lo que conversamos (a veces verbalizando por mi parte), lo que me protege, lo que me aconseja, lo que me ayuda…
Desde que murió mi madre cada 18 de marzo la tengo muy presente porque ese día cumplía años, perdón rectifico, CUMPLE años, aunque su cuerpo no esté entre nosotros, aunque esté muerta, pero sigue cumpliendo años. Todos nuestros muertos siguen cumpliendo años, siguen con nosotros, a nuestro lado, tutelándonos. Sin su ayuda, qué sería de nosotros.
En los últimos cuatro meses he perdido dos amigos, uno de 37 años, Diego, y otro, Nacho, con 69 años. Ambos fallecieron inesperadamente, si bien el primero, quizá por su edad, su ausencia nos ha dejado un hondo pesar a todos los que le queríamos. A los allegados de ambos les digo lo mismo por si sirve de consuelo: Si nosotros no vamos a dejar de amarles aunque no estén, ellos tampoco dejarán de hacerlo. Por eso no debemos utilizar el pasado y si el PRESENTE. Cuando nos entren ganas de alabar las virtudes del fallecido, en vez de decir que era feliz, alegre, comprometido, generoso, atento… deberíamos decir que ES, sigue siendo, no hay duda. De este modo no estamos contraviniendo ninguna ley natural haciendo como que nuestros muertos sigan vivos, sino que logramos creernos que de verdad VIVEN en nosotros mismos… profunda y eternamente.
Asín sea.

Juan

lunes, 14 de abril de 2014

CAMINO DE SANTIAGO: QUINTA ETAPA , O CEBREIRO -TRIACASTELA


CAMINANDO HASTA SANTIAGO DE COMPOSTELA, HASTA EL CORAZÓN DE NOSOTROS MISMOS

CUARTA ETAPA: O Cebreiro - Triacastela
21,100  KM
Día  17 de mayo, sábado.


El Teléfono de la esperanza de León organiza este curso una serie de etapas hasta Santiago de Compostela. Desde la perspectiva aconfesional del T.E. Santiago es más que un lugar físico o geográfico, representa el corazón de cada persona y un lugar de encuentro para todos los que apostamos por una sociedad más justa y hermanada.

Hemos decidido animaros a haceros peregrinos de vosotros mismos y del misterio hermoso que se esconde detrás de cada persona y de cada ser vivo.


La quinta etapa la haremos el día  17 de mayo de 2014, desde O Cebreiro a Triacastela.
Itinerario: Linares- Alto de San Roque – Hospital de la Condesa- Pardomelo- Alto Do Poio- Fonfría- O Biduedo- Filloval- Pasantes- Ramil- Triacastela.
Kilómetros: 21,100.

Coste: Cada persona al apuntarse abonará la cantidad de 13 euros para su billete de ida y vuelta en autocar. Este dinero no se devolverá en caso de no asistencia. El coste definitivo vendrá determinado por el número de participantes.

Material necesario: Mochila, calzado apropiado y de repuesto (con calcetines de algodón dos pares), chubasquero y ropa de recambio.

Comida: Para la comida y tentempié que cada uno quiera llevar y cargar, así como la bebida. La comida previsiblemente la haremos en el lugar más apropiado del camino.

Transporte: En autocar. Salida desde el aparcamiento de la Junta de Castilla y León

Concentración: En el aparcamiento de la Junta de Castilla y León a las 8,15 de la mañana. Se ruega puntualidad. El regreso previsible será sobre las 22,00 horas.

Apuntarse: Hasta el día 2 de mayo en la sede del Teléfono de la Esperanza.

Para llevar a cabo la actividad será imprescindible que se apunten un mínimo de 25 personas. Número máximo de plazas: 55.

Queremos que el camino sea algo más que caminar, para lo cual se ofrecerán algunas posibilidades de abrir la mente y el corazón.

Responsabilidad de la actividad: Cada participante asume su propia responsabilidad en la marcha hasta Santiago. El T.E. no se hace cargo de posibles daños o accidentes.


Animamos a todos los orientadores, amigos, conocidos, participantes de los distintos grupos de desarrollo personal y demás familia, a que se unan a esta actividad lúdica. Tendremos tiempo para charlar, callar, disfrutar, reírnos, cansarnos, descansar, escuchar y escucharnos.

Voy con las riendas tensas
y refrenando el vuelo,
porque no es lo que importa llegar solo ni pronto
sino llegar con todos y a tiempo

León Felipe




domingo, 13 de abril de 2014

LA ESCRIBANA DEL REINO


-      Últimas confesiones –

         He tenido la suerte de escuchar recientemente a alguien que acompaña a enfermos terminales en sus últimos momentos. La muerte es un misterio que asusta por indescifrable y, a veces, nos aleja de aquellos a los que más queremos cuando más nos necesitan. No podemos con el dolor que provoca su marcha y huimos físicamente o no hablamos con claridad de sus sentimientos. Por ello, la labor de quien acompaña los últimos momentos de vida me parece valiente, generosa y muy necesaria.

         En el caso que me ocupa, él sostiene que escuchar a un moribundo es darle serenidad y calma, es ayudarle en la partida haciéndole saber que no está  solo ante lo desconocido, es proporcionar alivio y esperanza por encima de nuestro propio dolor.

         También contó que la mayoría de las personas terminales confiesan arrepentirse de no haber vivido más intensamente los momentos importantes de su vida y los detalles que la hicieron grande. Nadie –cuenta desde su experiencia- ha echado de menos tener más dinero, más prestigio o más poder.

         Alguna vez he llegado a intuir estas cosas y esta conversación acabó de confirmármelas: La vida se vive o se pierde.

         Y vivir implica escuchar, sentir, contemplar, acallar, hacer desde nuestro yo más profundo. Lo demás no deja de ser una suma de acciones inconexas y frenéticas, muchas ellas dictadas por agentes externos a nosotros, a las que, en la mayoría de los casos, no encontramos sentido.


                                                                           M.E.Valbuena

sábado, 12 de abril de 2014

!! OH, O CEBREIRO ¡¡

charlando, compartiendo

¡Subida a O Cebreiro! ¿podremos abordarla?, ¿lo conseguiremos? ¡Todo el mundo dice que es la etapa más dura! Con estas inquietudes nos disponíamos a reanudar nuestro paso por el camino de Santiago.
Nos subimos una vez más al autobús, en un día gris, que prometía acompañarnos con lluvia. Nos enseñan el perfil.  No hay duda, hay que subir.
Llegamos a Trabadelo.  Desde allí y tras un café reconfortante, nos pusimos en camino.  Tras unos kilómetros bastante llanos, asfaltados y húmedos hacemos nuestra primera parada de avituallamiento en Las Herrerías.
hay que parar para seguir subiendo

Hasta aquí llegamos disfrutando de compartir, ver a los nuevos amigos, conocer nueva gente, conversaciones y risas animadas.  También hemos visto peregrinos con las botas gastadas, caras de otros países, cansadas, sudorosas, de días de trayecto, pero al mismo tiempo que nos adelantan saludando alegres.
Proseguimos y recordamos que nos toca el primer tramo de ascenso pronunciado hasta La Faba.  Nos lo tomamos con tranquilidad, sabiendo que al llegar haremos un descanso para comer. Necesitamos hacerlo a cubierto, pues se ha empeñado en llover.

duro, duro...pero hay ganas

Continuamos, ya nos queda el tramo final, que sigue siendo bastante pindio.  Surge la propuesta de hacerlo en silencio, de disfrutar del hermoso paisaje de montañas que se pierden a lo lejos, de verde y también de pequeños neveros en las cumbres.  No obstante, parece que a todos nos alientan las conversaciones, las pequeñas paradas para ver dónde estamos y dónde están nuestros compañeros.
Todos estamos especialmente preocupados por Mercedes. Sabemos que le cuesta subir, pero en todo momento hace acopio de fuerza y valentía, y no se deja vencer por el desaliento.  Así que juntos llegamos a media tarde a O Cebreiro.
que no falte la diversión...ni el toreo...olée..

La vista desde el pueblo es espectacular.  No hace frio, y por fin parece que el día se ha despejado, como para felicitarnos por nuestro esfuerzo y recompensarnos permitiéndonos disfrutar del paisaje.
O Cebreiro es un pueblo de unas pocas casas de piedra, acostumbrado a recibir peregrinos, como lo atestigua su iglesia, en la que pueden contemplarse biblias escritas en tal vez todos los idiomas conocidos.
Antes de irnos bendecimos con una danza el lugar y nos preparamos para despedirnos de la etapa.

la compañía ayuda en la subida

De vuelta en el autobús, compartimos las reflexiones de todo lo vivido, de todos los mensajes recibidos durante nuestro caminar,...  Después, anécdotas, risas y cantos que nos dejan calorcito en el corazón, y nos hacen esperar con ilusión la próxima vez que volvamos a encontrarnos en el camino.


Carmen P.
¡¡hemos llegado!!

viernes, 11 de abril de 2014

ENTREVISTA A ENRIQUE MARTÍNEZ LOZANO

RELIGIÓN, ESPIRITUALIDAD, NO-DUALIDAD…

 Enrique Martínez Lozano es escritor y conferenciante.  Psicoterapeuta y teólogo, se ha secularizado hace un año, lo que no ha cambiado un ápice la tarea a la que se dedica en exclusiva desde hace una década: el acompañamiento espiritual de grupos mediante el aprendizaje de la meditación en talleres y retiros por toda la geografía nacional. Autor de numerosos libros, escribe un comentario semanal del Evangelio en clave no-dual, que puede leerse en su web, y que envía gratuitamente a quien desee recibirlo. La espiritualidad es para él un viaje a la plenitud de nosotros mismos que nos convertirá en personas unificadas y compasivas. La espiritualidad es su tema. El tiempo y el papel se quedan escasos para contener el río de su pensamiento y su experiencia.

¿Enrique, qué es la espiritualidad?

Por decirlo de un modo sencillo, “espiritualidad” hace referencia directa a la dimensión profunda de lo real. Podría añadirse que lo “espiritual” es todo lo real, en su “doble cara”: lo visible y lo invisible, lo manifiesto y lo inmanifestado…, pero no como dos realidades añadidas, sino como los dos rostros de lo único Real.

 ¿Podemos hablar de una inteligencia espiritual?

 Indudablemente. Comprendo que haya personas a las que ese término les rechine, por diversos motivos, y que prefieran usar otro. Pero del mismo modo que no puede haber crecimiento humano sin el cultivo de la inteligencia emocional, tampoco es posible sin el cuidado de la “inteligencia espiritual”.

La espiritualidad es una dimensión humana tan básica y fundamental como la corporeidad, la afectividad o la sociabilidad. Su olvido supone una amputación grave de la persona.

Dicho de un modo más simple: del mismo modo que tenemos necesidades fisiológicas (somos cuerpo) y emocionales-afectivas (somos psiquismo), tenemos también necesidades espirituales que necesitamos conocer, gestionar y responder adecuadamente. Francesc Torralba ha escrito que “el ser humano, sea religioso o no, tiene unas necesidades de orden espiritual que no puede satisfacer ni desarrollar si no es cultivando la inteligencia espiritual”. Es así. Y, personalmente, constato que cada vez son más los padres y educadores que se hallan en esta búsqueda. Es necesario trabajar la “inteligencia operativa” y la “inteligencia emocional”. Pero si nos quedamos ahí, perpetuaremos el estado de “anemia” y, con él, la ignorancia acerca de quienes somos y el sufrimiento.

¿Cuáles son, según tu experiencia,  las aspiraciones del hombre de hoy en el terreno espiritual? ¿Hay sed de Dios?


 Hay sed de interioridad, de profundidad, de silencio, de plenitud… Porque no se puede soportar demasiado tiempo la anemia. La búsqueda es expresión del hambre y de la sed de Aquello que no puede ser satisfecho con ningún objeto. “¿Dios?”. Siempre que no lo confundamos con la misma palabra ni con ninguna de nuestras imágenes mentales. El Maestro Eckhart decía, en el siglo XIII: “No tengas ningún dios pensado, porque cuando cambie tu pensamiento, ese dios caerá con él”. Y Charo Rodríguez, una poetisa amiga, escribe: “Solo el Dios encontrado, / ningún dios enseñado puede ser verdadero, / ningún dios enseñado. / Solo el Dios encontrado puede ser verdadero”.

Es comprensible que las personas vivan aferradas a imágenes de Dios con las que han convivido desde niños. Sin embargo, para que haya crecimiento espiritual, antes o después se hace imprescindible reconocer que son solo imágenes y dejar caer cualquier representación mental. Solo entonces, estamos disponibles para experimentar y saborear el Misterio. Y es que, como dijera el teólogo y cardenal Nicolás de Cusa, en el ya lejano siglo XV, “Dios es lo no-otro de nada”.

 A Dios, dices,  no lo podemos pensar, solo vivirlo. Pero, ¿cómo vivir a Dios?

 Seamos o no conscientes de ello, Dios ya se está viviendo en todos nosotros, en todo lo que es. Un Dios “separado” es solo una proyección mental. Lo “dejamos vivir” sencillamente en la medida en que caemos en la cuenta de ello. Ahí mismo empezamos a percibir y vivir la no-dualidad.

“Vivir a Dios” es exactamente igual a “vivir nuestra verdadera identidad”. Y eso requiere, lógicamente, des-identificarnos del “yo” que creíamos ser. Por eso, puede decirse que el camino espiritual consiste en la desapropiación del yo, no por ningún tipo de voluntarismo ético, sino porque hemos comprendido que nuestra identidad es otra. Y, en “lo que somos”, no hay ningún tipo de dualidad con “lo que es”.

Eso es, por otro lado, lo que vivió Jesús, tal como lo expresa Jean Sulivan, en una de las frases que me parecen más hermosas sobre él: “Jesús es lo que acontece cuando Dios habla sin obstáculos en un hombre”. Eso es “vivir a Dios”.

Tú has llegado a la espiritualidad desde la psicología, afirmas. Y hablas continuamente de la no-dualidad. Psicología transpersonal, no-dualidad… son conceptos que hay que explicar a los no iniciados, y que tienen un significado grande en el terreno de la espiritualidad…

La no-dualidad es un “modo de conocer” y, por tanto, un modo de acercarnos a lo real y un modo de vivir, que me parece más ajustado que el “modo mental”. Más ajustado porque lo Real no puede ser sino uno-en-la-diferencia.

Desde el modelo mental, se enfatiza uno de esos dos polos, y así se habla de monismo (panteísmo) o dualismo; pero eso no hace justicia a lo Real; es solo una lectura mental.



Me parece que el paso del “modelo mental” al “modelo no-dual” –que se está empezando a dar ya en la filosofía, la psicología, la sociología, la hermenéutica…- constituye uno de los cambios más revolucionarios de nuestro momento histórico, por todas las consecuencias que aporta.

Es lo que siempre habían dicho los místicos. En la actualidad, lo dicen incluso los físicos cuánticos. Estoy preparando un libro, que probablemente salga en la próxima primavera, que se titula precisamente: “Otro modo de ver, otro modo de vivir. Invitación a la no-dualidad”. El mismo trabajo en la preparación de ese libro me ha supuesto un gran enriquecimiento.

En cuanto a la psicología transpersonal,  llamada también psicología integral, es aquella que no olvida ninguna dimensión del ser humano. Cada vez somos más conscientes del empobrecimiento humano que supone el reducir la persona a una estructura psicosomática. La psicología transpersonal, nacida de la mano de la psicología humanista, nos hace caer en la cuenta de aquella dimensión más profunda –transmental, transegoica-, que no es otra que la dimensión espiritual.


¿No es el reconocimiento de la Presencia algo común a las tradiciones religiosas?

Efectivamente, más allá de las palabras que usemos –Presencia, Consciencia, Plenitud, Vacío, Dios…-, las religiones surgen habitadas por un mismo anhelo: desvelar el misterio de la existencia, responder a las preguntas: “¿quién soy yo?” y “¿qué sentido tiene todo esto?”, apuntar hacia el Misterio último –la Mismidad- de lo que es… La pena es cuando se absolutizan y remiten a ellas mismas –contra esta tendencia autorreferencial de la religión está hablando mucho el papa Francisco- o se enredan en palabras o creencias, a las que atribuyen un (imposible) valor absoluto.

Las religiones tienen tendencia a caer en una doble trampa: buscar el poder y confundir su creencia con la verdad. Justo lo opuesto a lo que enseñaba Jesús. Eso hace que aparezcan ante la gente con un aire de superioridad, que provoca cada vez más recelos, cuando no rechazo abierto.

En un movimiento de autodefensa, la religión esgrime que su creencia no es aceptada debido al relativismo actual. Pero, con frecuencia, el condenado “relativismo” no es sino una etiqueta descalificadora que usa quien no puede o no sabe convivir fácilmente con el pluralismo.


Es decir, que religión y espiritualidad no son identificables…

No; podemos considerar la religión como el “mapa, y la espiritualidad como el “territorio”; o en otra imagen clásica, la religión es la “copa”, mientras la espiritualidad es el “vino”. Mientras se percibe así, no hay ningún problema. Religión y espiritualidad no están identificadas, pero tampoco tienen por qué estar reñidas. El problema llega cuando las religiones  se olvidan de que son solo una construcción humana que busca “canalizar” el Anhelo, un medio al servicio de lo que somos. Cuando eso ocurre, la religión, en lugar de unir, separa y excluye. La espiritualidad, por el contrario, es siempre inclusiva, por una razón muy simple: porque constituye nada menos que el territorio de nuestra “identidad compartida”, más allá de los “mapas” que utilicemos. Esto explica también que pueda existir legítimamente una “espiritualidad religiosa”, al lado de una “espiritualidad laica” (Marià Corbí) o una “espiritualidad atea” (André Comte-Sponville). En mi opinión, las religiones están llamadas a vivirse como “servidoras” de la vida de las personas y de la espiritualidad.


¿Qué hay en la tradición religiosa católica para saciar la sed espiritual de que hablábamos al inicio?

Una profunda riqueza: la persona de Jesús de Nazaret; la sabiduría de los textos fundantes; una tradición ininterrumpida de experiencia mística, aunque en ocasiones haya quedado “nublada” o velada por aspectos institucionales que parecían ocupar y controlar todo; una tradición secular de humanización y entrega, al lado, sin embargo, de actitudes y comportamientos fanáticos, autoritarios, violentos, culpabilizadores y represores. La historia cristiana me parece un espejo patente de lo que es la ambigüedad de lo humano; o, expresado de otra forma, de lo que es capaz de hacer el ego incluso con lo más sagrado.


Hay muchas prácticas cristianas que ayudan a una rica experiencia interior… ¿no tenemos ahí un tesoro por redescubrir?

Sin duda, la tradición cristiana es un tesoro por redescubrir y, en algunos casos, incluso por estrenar, si confrontamos nuestra vivencia –y la de la Iglesia- con lo que fue Jesús de Nazaret.

En ese redescubrimiento, me parece que ha de ocupar un lugar esencial lo que fue el “camino” más característico de Jesús: la compasión hacia el ser humano en necesidad. Y, simultáneamente, toda la gran tradición contemplativa, que ha sido considerada habitualmente en la Iglesia como algo marginal. Esto me parece un enorme empobrecimiento.


Hablemos, pues, de meditación…

La meditación no es, en primer lugar, un método ni una práctica…, sino un modo de vivir o un modo de ser, un estado de consciencia, caracterizado precisamente por la no-dualidad.
Al estar habitualmente identificados con la mente, necesitamos “ejercitarnos” en superar es inercia, y así poder descorrer el velo que nos impide reconocer nuestra verdadera identidad. En este sentido, meditar consiste en estar en el presente, acallar la mente y atender a lo que está aconteciendo. Son tres modos de expresar lo mismo, ya que esas tres cosas no pueden darse sino simultáneamente.


Eso me lleva a preguntarte por el prestigio de lo oriental, de lo budista en concreto. ¿Cuál es la razón de ese prestigio?


Primero, que contiene mucha sabiduría y mucha experiencia. No hace mucho tiempo, un budista me comentaba: “Entre nosotros, damos prioridad a la experiencia que conduce a la sabiduría, al «despertar»; vosotros, en cambio, dais preferencia a las creencias y a la sumisión a la autoridad religiosa”.

Pero hay otros factores: uno no menor consiste precisamente en el hecho de que, al venir nosotros de una tradición religiosa que parecía encerrada en creencias y mandamientos, hemos estado echando de menos el cultivo de la dimensión espiritual, de una forma experiencial.

Por otro lado, aunque es cierto que el Maestro Eckhart, Teresa de Jesús o Juan de la Cruz son exponentes sublimes de la experiencia mística, ellos, a diferencia de los maestros de Oriente, no dan una “pedagogía” para avanzar por ese camino contemplativo.

Al mismo tiempo, nos hemos hecho conscientes, como decía antes,  de que toda religión no es sino un “mapa” que intenta desvelar el misterio del existir o apuntar hacia el “territorio” anhelado que somos. Al verlo así, no solo queda sanamente relativizada toda creencia, sino que aprendemos a contrastar los diferentes mapas con la riqueza que cada uno de ellos aporta. Estoy convencido de que el futuro de las religiones ha de ser el encuentro humilde entre ellas, en el que se descubran buscadoras humildes al servicio de la genuina espiritualidad: es lo que quería expresar al hablar de los “mapas” al servicio del “territorio”. En este sentido, me gustaría citar un libro que me parece muy valioso en todo este campo del llamado “diálogo interreligioso”. Es el libro de un experto, Javier Melloni,  que lleva por título: “Hacia un tiempo de síntesis”.


El “mindfulness”, tan actual, ¿es lo mismo que la meditación?

Se suele decir que el mindfulness ha significado el descubrimiento de la meditación por parte de la psicología y la psiquiatría. Tanto es así, que en la última década, la cuestión más investigada dentro del campo psicológico, en Estados Unidos, ha sido la eficacia del mindfulness para el trabajo terapéutico.

Con todo, en rigor, siendo una muy buena noticia el interés de la psicología por ello, no es exactamente lo mismo que la meditación. El mindfulness o atención plena puede entenderse como una herramienta terapéutica que favorece la unificación e integración psicológica de la persona. Pero la meditación –repito, hablando con rigor-, si bien es imposible vivirse in “atención plena”, es otra cosa; como decía antes, es un estado de consciencia, caracterizado por  la no-dualidad.


¿Cómo cultivar la espiritualidad, cuál es tu propuesta para avanzar en el camino espiritual?

La respuesta también es sencilla: creciendo en consciencia de quienes somos. Al final, todo se ventila en la respuesta adecuada a esta pregunta: “¿quién soy yo?”. Mientras la respuesta sea inadecuada, permaneceremos en la ignorancia y el sufrimiento –aunque seamos personas muy “religiosas”-; por el contrario, la respuesta adecuada, liberándonos de ello, tiene sabor de plenitud.
Lo que ocurre es que la respuesta no puede venir desde la mente (el modelo mental de conocer) porque, al ser una parte de lo que somos, su respuesta es inevitablemente reductora; nos hace creer que somos apenas una estructura psicofísica, un “yo individual”; es decir, reduce nuestra identidad al “yo-idea”. Cuando se trabaja a partir de esa creencia, todo –el mismo trabajo psicológico e incluso la propia vivencia religiosa- resulta empobrecido.

La respuesta adecuada no puede ser resultado de un razonamiento o de una elaboración conceptual. Porque no podemos ser nada que podamos pensar, ya que todo lo pensado necesariamente es un objeto (mental). Únicamente podemos conocer lo que somos…, cuando lo somos. Y para ello necesitamos silenciar la mente, y así acceder a una experiencia directa, inmediata y autoevidente de nuestra verdadera identidad.

Aquí se da una hermosa y profunda paradoja: ni podemos pensar lo que somos, ni somos lo que podamos pensar. Una paradoja que encuentra un atractivo paralelismo en lo que nos dice la física cuántica: “lo que vemos no es real, y lo real no podemos verlo”.

El camino espiritual no es otra cosa que reconocer quiénes somos y vivirnos conectados a ello. A esto las tradiciones espirituales le han llamado “despertar”, un estado de consciencia que se caracteriza por la sabiduría (comprensión) y la compasión.


 Entrevista realizada por Lala Franco, publicada en Alandar 304 (enero 2014).


Nota de redacción: El teléfono de la esperanza de León organiza los días 26 y 27 de abril un curso con Enrique Martínez Lozano en León.

jueves, 10 de abril de 2014

COVERSACIONES CON MI MENTE


PIRRO

                        Cuando Roma era aún una pequeña urbe que simplemente quería expandirse por la península itálica, declaró la guerra a los griegos de Tarento, que pidieron ayuda a un curioso personaje, muy ambicioso y muy famoso entre los griegos de entonces: Pirro, rey de Epiro. Seguro de su poder, Pirro accedió a ayudar a sus “compatriotas”, logrando derrotar en dos ocasiones a esos locos romanos que entonces no daban tanto miedo, y aún podían sus contemporáneos darse el lujo de mirarlos por encima del hombro. Pero sus victorias fueron tan costosas en vidas humanas y en dineros que a partir de ese momento, toda victoria que se logra con un altísimo coste en energía se llama “pírrica”.
                 Evidentemente, el tercer encontronazo con la indómita Roma fue letal para el ambicioso Pirro, que perdió de un plumazo cuanto tenía y cuanto deseaba.
                        Pirro tenía un gran amigo y consejero, el sabio Cineas que, al parecer ya miraba a los romanos con cierto recelo y se opuso con fuerza al deseo de su rey de vérselas con ellos. Cuentan que en cierta ocasión, cuando Pirro preparaba la batalla, le preguntó qué haría tras conquistar Roma.
                        -Conquistaré Sicilia. Será muy fácil. –Respondió el rey.
                        -¿Y qué harás después?
                        -Navegaré hasta África y saquearé Cartago.
                        -¿Y después de Cartago?
                        -Entonces le tocará el turno a Grecia.
                        -Ya… -Suspiró Cineas.- ¿Y cuál será el fruto de todas estas conquistas?
                       -Muy fácil: una vez haya conquistado el mundo, podremos sentarnos y divertirnos.
                        -¿Y no sería mejor divertirnos ahora?
                Sea o no cierto este pequeño cuento, lo cierto es que Pirro, cegado por su ambición, no pudo disfrutar de ninguna conquista. Le ocurrió lo mismo que otras personas, inteligentes y capaces como él, pero incapaces de disfrutar la vida momento a momento. La ambición no es mala, pero si permitimos que el hambre de poder nos ciegue no lograremos nada, porque nada será suficiente y todo lo que logremos será una victoria pírrica que inevitablemente nos acabará hundiendo.


Mª José Calvo Brasa