Dadme un buen maestro y él creará la Escuela.
Manuel B. Cossío
sábado, 21 de enero de 2017

Decálogo para formar delincuentes


Emilio Calatayud, que es juez de menores de Granada (España), señala en su blog que "he juzgado ya a cerca de 17.000 menores, que se dice pronto. Pues si me piden que haga un balance diré lo que siempre digo: la mayoría no eran delincuentes. Habían cometido delitos, pero no eran delincuentes. Entre esos 17.000 chavales había una treintena de asesinos o homicidas, un dato que demuestra que los casos más graves son muy pocos".
Este juez, con gran experiencia, ha elaborado el   "Decálogo para formar delincuentes"
1. Comience desde la infancia dando a su hijo todo lo que le pida, así crecerá convencido de que el mundo entero le pertenece.
2. No le dé ninguna educación espiritual. Espere que alcance la mayoría de edad para que pueda decidir libremente.
3. Cuando diga palabrotas, ríaselas. Esto le animará a hacer más cosas graciosas.
4. No le regañe nunca ni le diga que está mal algo de lo que hace. Podría crearle complejo de culpabilidad.
5. Recoja todo lo que él deja tirado: libros, zapatos, ropa, juguetes,… Hágaselo todo. Así se acostumbrará a cargar la responsabilidad sobre los demás.
6. Déjele leer todo lo que caiga en sus manos. Cuide de que sus platos, cubiertos y vasos estén esterilizados, pero no le importe que su mente se llene de basura.
7. Dispute y riña a menudo con su cónyuge en presencia del niño. Así no se sorprenderá ni le dolerá demasiado el día en que la familia quede destrozada para siempre.
8. Dele todo el dinero que quiera gastar. No vaya a sospechar que para disponer de dinero es necesario trabajar.
9. Satisfaga todos sus deseos, apetitos, comodidades y placeres. El sacrificio y la austeridad podrían producirle frustraciones.
10. Póngase de su parte en cualquier conflicto que tenga con sus profesores, vecinos, etc. Piense que todos ellos tienen prejuicios contra su hijo y que de verdad lo que quieren es fastidiarle.
viernes, 20 de enero de 2017

Crecimiento personal

Mayte

Hay personas que se cruzan un día en tu vida y a cuyos ojos quieres asomarte una y otra vez cada día, continuamente. 

Puede que sea su forma de ver la vida que enriquece la tuya misma, que te alientan y estimulan.

Puede ser su forma de estar en el mundo, que te abre nuevos horizontes o amplifica los que tú ya tenías. 

Puede ser su forma de acercarse a ti que te hace sentir como si te encontraras en un sitio seguro, por su honestidad , su afecto , su buen hacer. 

Puede ser su forma de transmitirte que la vida es algo extraordinario y que tenemos que vivirla como tal.

Puede ser que sus valores sean los tuyos, los que tienes, los que quisieras desarrollar mas o aquellos que aún tienes por descubrir.

Puede ocurrir que no sea una persona , sino un grupo o incluso un lugar, un lugar de encuentro.... , un punto de partida para realizar un camino de crecimiento personal, o incluso puede que sea un amplificador, sí, algo así , porque te ayuda a escuchar mejor, mas alto y claro, a escucharte a ti en silencio y con profundidad, a los demás con amor y aceptación, y al mundo en general con mayor sabiduría y agradecimiento. 

Hay, pues, personas, grupos, lugares, .... que una vez que los encuentras  no quieres dejar ir, al menos hasta que te enseñan todo lo que tienen para ti y hasta que te muestran que estamos en el mundo para algo mas que ir tirando, estamos para disfrutar sencillamente de todo lo que nos rodea, con alegría; y si nos sentimos capaces de ello estamos también para compartir cada descubrimiento con los demás, sobre todo con aquellos  que necesitan una mano amiga y atenta, un corazón abierto y una escucha generosa e incondicional .

Hace ya mas de un año que empecé  los cursos de conocimiento, crecimiento y relación de ayuda . Ahora, al terminarlos, quisiera aportar lo que soy y lo que tengo, mientras sigo aprendiendo y nutriéndome cada día y estoy convencida de haber encontrado personas, grupos y un lugar al que quiero asomarme una y otra vez.

Me siento infinitamente agradecida.

jueves, 19 de enero de 2017

Podría

Valentín Turrado


Podría mantenerlo callado,
callado para ti
y que solo lo supieran las nubes y el viento.
Podría desdibujar su memoria
y pasar mi mano por la arena de lo vivido.
Podría hacer tantas cosas...
También contártelo.
Por eso estoy aquí,
escribiendo con los ojos abiertos.
Hoy al despertar estabas tú,
sí, tú,
sentada en el rincón amable de mi corazón
y mi alma diciendo: Gracias.
miércoles, 18 de enero de 2017

Autoestima

Participantes en el curso
Me aconsejaron venir al Teléfono de la Esperanza y estoy muy agradecido por acudir.
El grupo me ha aportado mucho, ¡es una pasada! Lo principal es seguir viviendo.
Empecé con mucho miedo. No podía ni hablar. El grupo me dio tanta confianza que dejé a un lado los nervios. He cambiado mi forma de ver la vida. Ahora no tengo miedo de  hablar con los demás y pienso más en mí.
Para mí el grupo es otra familia, sin ellos no lo habría conseguido.
No hay suficientes palabras para describirlo y estoy muy agradecido con lo aprendido.
Os deseo todo lo mejor. Muchísimas gracias a todos, os llevo en el corazón.
*   *   *
Acabo de realizar autoestima en un grupo de desarrollo personal y para mí ha sido una experiencia  estupenda,  muy enriquecedora. He conectado muy bien con todo el grupo y personalmente me siento a gusto.
He abierto mi interior para dejar aflorar las “heridas de mi alma”,  las que llevo tan dentro y me producen tanto dolor.
Unas veces me he emocionado y otras me he reído. Ha sido muy gratificante poder compartir con todos mis emociones, sentimientos…
Ha sido liberador y emocionante.
Despert@r2016
*   *   *
En general el curso de “Autoestima” lo encuentro positivo para mí, me ha ayudado mucho estas nueve semanas de duración.
Aunque mi problema es que vivo solo y me encuentro solo. Me he sentido escuchado y animado por los demás miembros del grupo. Me he dado cuenta que los demás tienen problemas más bien de convivencia con la familia, hijos, parejas, padres,…
Mi problema es distinto, pero me he dado cuenta que los demás también tienen problemas, aunque distintos.
Considero muy importante el saber escuchar a los demás, ponerse en su lugar (empatía). La vida es una constante lucha por sobrevivir y ser feliz, no puede uno abandonarse nunca y jamás tirar la toalla.
El curso ha sido muy positivo para mí.
Agradezco a todos los compañeros de grupo y a la monitora por su ayuda y colaboración.
Muchas gracias a todos/as.
martes, 17 de enero de 2017

Taller de danzas contemplativas




DIAS 18 y 19 DE FEBRERO
Las danzas contemplativas son danzas sencillas, fáciles de aprender, que no exigen grandes desplazamientos, a veces ni siquiera nos movemos de nuestro sitio.  Se realizan de forma lenta y armoniosa, provocando una sensación de relajación, de calma mental. Nos ayudan a entrar en contacto con nosotros mismos y  con la trascendencia. Propician un clima agradable de meditación.
Este taller va dirigido a todos los orientadores/as, amigos/as, conocidos/as, tengan la edad que tengan, aunque no hayan bailado en su vida. Los cursos y demás talleres que se realizan en el T.E. son una invitación a ver y vivir desde el corazón, este Taller es una invitación al adentro, a la interioridad, al silencio en movimiento, a la búsqueda de quien nos habita.
El Taller se celebrará el día 18 de febrero –de 5 a 9 de la tarde– y el día 19 de febrero –de 10 a 14 horas–  en los salones de la Parroquia de San Juan de Regla, ubicado en la Calle Jesús Fernández Espino, núm. 24 de La Serna.
Número plazas máximo: 45.
Inscripción  hasta el día 13 de febrero, y previo pago.
El coste del Taller será de 10 euros por persona, abonándose con la inscripción. Monitora: María Antonia F.  

lunes, 16 de enero de 2017

¡Oh Glorioso San Santón!

El rincón del optimista
Juan

Teyín, refranero en 1992…
En mi pueblo, Villeza, era costumbre que cada 17 de enero, festividad de San Antonio Abad, patrón de los animales, se echaran los Refranes de San Antón. Está bonita tradición secular se había dejado de celebrar en 1948, pero en 1992 y también en 2015 me encargué (más bien diré que me empeñé) de ‘resucitar’ y esos años se echaron refranes en Villeza. Además de la procesión donde desfilan dueños y animales domésticos de todo tipo, después de la misa todo aquel que quiere, del pueblo o forastero, recita su refrán al Santo a las puertas de la Iglesia. De métrica y extensión libres (se valora que las estrofas rimen, para lo que hay o había personas en el pueblo más ‘hábiles’ que se prestaban a inventar refranes por encargo), la única condición es ir montado a lomos de asno o caballería para presentarse ante la imagen de San Antón. En las dos últimas ocasiones tuve que ‘alquilar’ borriquillos de pueblos vecinos porque en el mío ya no quedaban de los de cuatro patas. Antaño eran los mozos los que echaban los refranes, estrofas inventadas sobre acontecimientos ocurridos con animales o referidos a temas jocosos o picantes, si bien estas últimas ocasiones participaron hombres, mujeres y niños para no discriminar a nadie, pues al fin y al cabo se trata de una fiesta. Normalmente es  la estrofa que abría cada refrán: “Oh Glorioso San Antón; Santo mío muy amado; lo que te vengo a decir; bien aprendido lo traigo”… y continuaba el relato de la rima.
Viene esto a cuento de que mañana es San Antón y bien vale un poco de atención hacia ellos, pues quieras o no debemos la vida a los animales. No sólo la compañía que nos hacen ahora perros, gatos, pájaros o caballos, sino la importancia que tiene y que ha tenido en la historia de la humanidad también otros muchos animales, como vacas y ovejas, para todo el asunto de la alimentación, el vestido o el calzado, eso sin contar al magnífico cerdo (no hay imagen de San Antonio que no lleve un gocho), del que todo se aprovecha, que por este frío León hace más livianos los inviernos y es que, ya se sabe eso de que “del gocho me gusta hasta los andares” (con permiso de los vegetarianos, veganos y animalistas).
Caray, que San Antón es también nuestro patrón… recuerda que somos animales. Eso sí, unos bastante más que otros.
Asín sea.


…Teyín, refranero en 2015.
domingo, 15 de enero de 2017

De puntillas

La Escribana del Reino
M. E. Valbuena

Foto Jesús Aguado 

Hay personas y situaciones que se cuelan en nuestra vida de puntillas, sin darnos cuenta y, casi de repente, avistamos en qué parte del camino estamos y quién nos acompaña en él. Somos conscientes de ello cuando ya estamos inmersos.

Algo así pasa con el invierno.

Llega cada año silenciosamente, sin grandes celebraciones, camuflado en medio de fiestas y sorteos de la suerte. No lo esperamos con alegría, como a la primavera. Ni con ansiedad, como al verano. Ni con nostalgia, como al otoño. Yo creo que ni lo esperamos. Pero llega y se instala.

Y un día, después del agotamiento festivalero de diciembre, caemos en la cuenta de que el aire es más cortante, de que los árboles parecen más pelados, de que la escarcha inaugura nuestros días, de que necesitamos más capas de abrigo, de que apetece estar en casa leyendo o compartiendo conversación… Y es entonces cuando somos conscientes de que estamos viviendo en invierno. Pero ya ha pasado casi un mes.

El invierno, en su afán de recluirnos en casa, nos invita a vivir desde el interior, a no buscar fuera lo que tenemos dentro, a parar y sentarnos, a recargar pilas, a mirar de otra forma. Lo hace sibilinamente, sin aspavientos, sin grandes anuncios.

Hay que estar agradecidos al invierno. Si él no llegara, probablemente nunca encontraríamos momentos para parar, de tan mecanizados que estamos en el engranaje de nuestra vida. Si no fuera duro y frío, no apreciaríamos la calidez de las otras estaciones. Si no nos obligara a protegernos de las inclemencias, no experimentaríamos la alegría de lo que es vivir sin ellas.