Yo no he nacido para un rincón: mi patria es el mundo.
Séneca
miércoles, 28 de junio de 2017

Mi experiencia

R. M. Arias


“Lo que viene conviene”, esta frase es para mí ya una máxima. Así vino el curso de mindfulness, porque era el momento. Y  ahora que se terminó, pienso que vino en el momento apropiado, cuando lo necesitaba, sin ser yo consciente y sin saber la magnitud que podía alcanzar.
“Consciencia plena”, ¿qué es?, cuando siempre voy en piloto automático;  sin darme cuenta, ni de lo uno, ni de lo otro, porque vamos en piloto automático, nos estrellamos y no paramos.
Mindfulness es para mí, “párate, escúchate, siéntete, acógete”  y todo fluirá de manera armoniosa.
Con mindfulness aprendí a que lo que venga lo integramos,  deshaciendo el hábito de evitar, con toda la carga emocional que tenga, con todas las sensaciones físicas que conlleva.
Aprendí  a considerar los pensamientos como son; no son hechos, incluso aquellos que dicen que sí lo son. Los pensamientos no soy yo.
Aprendí a respirar mi cuerpo, sin nivel de exigencia y autocrítica.
Aprendí  a hacerme amiga de los miedos, de aquello que me desborda, a respirar mi auto-exigencia y expirar mi perfeccionismo.
Aprendía a meditar,  a observarme  desde fuera  y a saber que yo soy lo que siempre he buscado y que a partir de este momento me acompañará siempre.
martes, 27 de junio de 2017

Medicina alternativa: ¿fraude o sabiduría? (y II)

Enrique Martínez Lozano
Psicoterapeuta


En el tema que nos ocupa, me parece que la postura obstinadamente cerrada a lo que habitualmente se nombra como “medicina o terapias alternativas” manifiesta ignorancia múltiple –y con frecuencia arrogante– en campos específicos de la ciencia, así como desprecio infundado de una sabiduría milenaria –china o india, en el caso de lo que estamos hablando–, sobre la base de un no confesado etnocentrismo que sigue sorprendente y virulentamente vivo.
En nombre de la “ciencia” –en realidad, del paradigma científico social y oficialmente aplaudido–, se desconocen, ignoran o desprecian los avances que se han ido produciendo en los campos de la ciencia física (cuántica), de las ciencias de la vida (de un modo particular, la epigenética) y de las neurociencias.  
Por lo demás, no es necesario ser un científico –ni siquiera un periodista dedicado a la divulgación científica– para saber que, como reza el título de un libro recomendable del físico Carlo Rovelli, “la realidad no es lo que parece”
Conscientes –y ese es su modo de avanzar– de que es la ciencia la que echa por tierra postulados “científicos”, como ha ocurrido con la emergencia de la física cuántica, sería bueno mantener despierto el espíritu crítico frente a cualquier promesa milagrosa, pero sin caer en el extremo opuesto que absolutiza nuestras “creencias” previas, por temor a que sean cuestionadas.
Cuando, desde Einstein, es una evidencia científica que materia y energía son, en última instancia, lo mismo, ¿qué rigor científico puede exhibir quien niega la eficacia de un tratamiento “energético”? Cuando la visión holística de lo real es algo científicamente comprobado, ¿quién podría poner en duda que todo repercute en todo –los pensamientos y las emociones en la salud física–, sin caer en una arrogancia ignorante?
Desde los experimentos de Vladimir Poponin hasta los de Konstantin Korotkov, pasando por todos los estudios acerca de la modificación del ADN –que podría ser reprogramado por palabras y frecuencias determinadas– y los campos de energía o biocampos, nos hallamos en un momento histórico de auténtica eclosión científica que, al menos, debería fortalecer nuestra apertura y nuestra humildad, sin caer en la credulidad infantil y sin cerrarnos a aquello que pueda producirnos, de entrada, “disonancia cognitiva”
Suena a arrogancia, a la vez que insulto a la inteligencia, afirmar con rotundidad que “no hay nada más”.  Y, sin embargo, ese parece ser el presupuesto implícito de los artículos a los que estoy haciendo referencia. Lo intelectualmente honesto y riguroso solo puede adoptar esta formulación: “No sé nada más”.
Es precisamente la reiteración de ese tipo de artículos en El País, así como el hecho de que todos ellos, sin excepción que yo conozca, adoptan ese mismo “tono” que, al tiempo que exige y presume de “rigor científico”, se mantiene anclado en un paradigma que ha empezado a quedar obsoleto en todos los campos –desde la física hasta la medicina–, lo que despierta en mí una tercera reacción: la sospecha de que, tras esas tomas de posición reiteradas, existan intereses ocultos, por parte de quienes no están dispuestos a perder las ganancias que les aporta el hecho de que todo siga como está. Me refiero, obviamente, a la poderosa red de laboratorios farmacéuticos y las tretas que utilizan para que sus mastodónticos beneficios no se vean menguados, aun a costa de la vida de multitud de seres humanos –recuérdese la película “El jardinero fiel”, basada en la novela homónima de John le Carré– y, por supuesto, frenando en todo lo posible aquellos descubrimientos científicos que cuestionan las bases “tradicionales” en que se asientan.
...la primera parte de esta reflexión fue publicada el martes pasado 20 de junio. Para recordarla puedes volver a leerla en este mismo blog.
lunes, 26 de junio de 2017

Soledad




Alguien dejó escrito esto en un muro de la ciudad
Es un juego de palabras para pensar
¿Qué es la soledad?
Invitamos a los amigos del blog que dejen su opinión.
¿Compartes la frase?
domingo, 25 de junio de 2017

Despacito

La Escribana del Reino
M. E. Valbuena


Ahora que está tan de moda la canción, que se ha traducido a múltiples lenguas, que se han hecho diversas e inverosímiles versiones, que se ha adaptado su música a todo tipo de situación (por increíble que parezca) y que no hay nadie que no la haya tarareado alguna vez o varias… Ahora, podríamos tomarnos en serio no ya la letra sino el título.
En estos días de prisa por finalización de cursos, colegios, contratos, horarios… en que muchos de nosotros queremos terminar cuanto antes y como sea, nos vendría bien un poco de “despacito” para no agobiarnos y –lo más importante– para no agobiar a los que están a nuestro alrededor.
Estoy un poco harta de asistir a reuniones donde a los cinco minutos se empieza a meter prisa por acabar, donde se posponen acuerdos o toma de decisiones para un futuro mejor lejos que cerca, donde la ansiedad por escapar se palpa en el ambiente, donde no hay tiempo para otra despedida que no sea marchar corriendo.
Tanta prisa ¿para qué?
Tal vez si nos tomáramos la vida un poco más despacio, haciendo cada cosa en cada momento, dedicándonos a nada más que lo que nos ocupa en el presente, no viviríamos tan estresados, tan al límite, tan corriendo de un lado a otro –muchas veces, me temo, sin saber exactamente adónde–.
Y casi lo más triste de todo es que la prisa se convierte en actitud. Una actitud que nos acompaña en cada acción que realizamos. A ver si a fuerza de repetir y escuchar tantas veces “despacito” se nos va pegando algo de calma.
sábado, 24 de junio de 2017

Qué bonita la vida

Una canción que llega dentro
Para unos minutos y escúchala
Descubra tantas cosas bonitas que hay a tu alrededor

viernes, 23 de junio de 2017

Entrevista a Mercedes Martínez González


El Teléfono de la Esperanza de León ha propuesto al Presidente nacional de la organización el nombramiento de Mercedes Martínez como Presidenta de este Centro.
Por este motivo esta redacción se ha hecho eco de tan importante acontecimiento y ha pulsado el ánimo y el corazón de la propuesta.

¿Qué te ha motivado a presentarte como Presidenta?
Que el TE siga estando activo y al lado del que sufre y está en crisis.
Conquistar una nueva etapa.
Creer y confiar aún más en mis energías, fuerzas y compromiso.
Buscar una nueva Sede y que sea nuestra y sin pagar alquiler y que sea más grande.
Formar una gran familia donde haya cabida para todos.
¿Qué esperas de esta nueva etapa?
Aires nuevos, fuerzas nuevas y entusiasmos nuevos.
Compromiso, aumento de voluntarios y más personas comprometidas con este maravilloso proyecto.
Que lo que compartimos en los grupos lo practiquemos en profundidad sobre todo en la comunicación.
¿Qué necesita ahora el TE?
Personas motivadas y motivadoras.
Compartir experiencias, vivencias, ilusiones, y creciendo cada día más.
Que la comunicación sea sincera y asertiva.
Entusiasmo, que nos sintamos felices con lo que hacemos y que se note.
¿Qué vas a aportar tu al TE?
QUIERO aportar ilusión, compromiso, entusiasmo, alegría, motivación, escucha , entrega,  respeto  y mucho cariño.
jueves, 22 de junio de 2017

Madre

Caligrafía de emociones
Jose

El arte de la vida
se me antoja delicado.
Tanto, a veces,
que temo no acertar
a quererte,
como tu fragilidad anhela.
Madre mía.