Nunca es tarde, siempre estamos a tiempo de dar un giro,
de cambiar la ruta, ahora puede ser el momento,
quita el miedo, adelante.
La Redacción del Blog
jueves, 3 de septiembre de 2015

Los hijos

Kalil Gibrán

Tus hijos no son tus hijos
son hijos e hijas de la vida
deseosa de si misma.

No vienen de ti, sino a través de ti
y aunque estén contigo
no te pertenecen.

Puedes darles tu amor,
pero no tus pensamientos, pues,
ellos tienen sus propios pensamientos.

Puedes abrigar sus cuerpos,
pero no sus almas, porque ellas,
viven en la casa del mañana,
que no puedes visitar
ni siquiera en sueños.

Puedes esforzarte en ser como ellos,
pero no procures hacerlos semejantes a ti
porque la vida no retrocede,
ni se detiene en el ayer.

Tú eres el arco del cual, tus hijos
como flechas vivas son lanzados.

Deja que la inclinación
en tu mano de arquero
sea para la felicidad.

miércoles, 2 de septiembre de 2015

UN HOMBRE BUENO


Esta mañana ha fallecido Vicente, padre de los redactores del blog, Herminio y Valentín Turrado. Murió en paz, aceptó, sin reservas, que este era el momento de pasar de la vida a la VIDA, en un clima de cariño rodeado de su mujer, sus hijos y sus nietos. Es duro el trance de la muerte, pero, como lo ha hecho nuestro padre, es la muestra evidente de que lo que nos hace grandes es el cariño y este lo ha tenido y mucho. En sus últimos días nos ha regalado su sabiduría en gestos y en frases que jamás olvidaremos.  Eres un hombre justo y bueno.


Su cuerpo está en el tanatorio de Eras de Renueva y el funeral será mañana jueves día 3 de septiembre en la Iglesia de San Francisco de los Padres Capuchinos a las 12 de la mañana.

Las claves
de la felicidad

Tal Ben-Shahar
Doctor israelí experto en Psicología Positiva, profesor de la universidad de Harvard

1. Perdone sus fracasos. Es más: ¡celébrelos! “Al igual que es inútil quejarse del efecto de la gravedad sobre la Tierra, es imposible tratar de vivir sin emociones negativas, ya que forman parte de la vida, y son tan naturales como la alegría, la felicidad y el bienestar. Aceptando las emociones negativas, conseguiremos abrirnos a disfrutar de la positividad y la alegría”, añade el experto.

2. No dé lo bueno por hecho: agradézcalo. Cosas grandes y pequeñas. "Esa manía que tenemos de pensar que las cosas vienen dadas y siempre estarán ahí tiene poco de realista". Sepa ser agradecido. El agradecimiento es de gente grande.

3. Haga deporte. Para que funcione no es necesario machacarse en el gimnasio o correr 10 kilómetros diarios. Basta con practicar un ejercicio suave como caminar a paso rápido durante 30 minutos al día para que el cerebro secrete endorfinas, esas sustancias que nos hacen sentir drogadosde felicidad, porque en realidad son unos opiáceos naturales que produce nuestro propio cerebro, que mitigan el dolor y causan placer. No se machaque pero sí esfuércese cada día.  

4. Simplifique, en el ocio y el trabajo. “Identifiquemos qué es lo verdaderamente importante, y concentrémonos en ello”, propone Tal Ben-Shahar. No pretenda abarcar todo, además no lo va a conseguir y sí va a generar mucha tensión y ansiedad. Aprenda a desconectar su móvil

5. Aprenda a meditar. La meditación es un importante instrumento al servicio de la salud humana, un instrumento que hasta no hace mucho capitalizaban las religiones. Pero la meditación es buena y necesaria con independencia de las creencias o increencias de cada persona. Encontrarse en silencio con uno mismo es el mejor camino para la felicidad duradera.

6. Practique una nueva habilidad: la resiliencia. La felicidad depende de nuestro estado mental, interior y no de otras cosas externas. La resiliencia, un concepto que se ha hecho muy popular con la crisis, y que viene prestado originariamente de la Física y de la Ingeniería, con el que se describe la capacidad de un material para recobrar su forma original después de someterse a una presión deformadora. En las personas, la resiliencia trata de expresar la capacidad de un individuo para afrontar y encauzar a situaciones adversas, difíciles o y salir fortalecido de ahí.

Ben-Shahar es experto en Psicología Positiva y creador del ‘Curso de la Felicidad’ en la Universidad de Harvard. Según él, “las personas con talento se sienten atraídas por aquellas empresas que sacan lo mejor de ellas”.


martes, 1 de septiembre de 2015

Jubilado

El rincón del optimista
Juan

Yo también aspiro a ser un jubilado alegre, activo y optimista.
Nos pasamos la vida esperando el momento de que llegue nuestra jubilación laboral para no tener que madrugar por obligación, para dejar de trabajar, la mayoría de los casos en labores que no nos llenan, no nos acaban de satisfacer al cien por cien. Queremos jubilarnos para que nadie nos mande, para evitar a jefes que nos den órdenes absurdas. Ansiamos jubilarnos para dedicarnos a hacer lo que más nos gusta e incluso no hacer nada, como mejor sistema de descanso. Contamos los años que nos quedan, luego los meses y hasta los días. Y cuando, al fin llega el momento de nuestra licenciatura laboral, corremos el riesgo de caer en el vacío, en la nada e incluso en las zarpas de la temida depresión.
Es un poco normal, pues durante prácticamente toda la vida nos la pasamos sin parar ni un minuto: de niños sin parar de jugar; de jóvenes sin parar de divertirnos y de buscarnos el futuro; de adultos sin parar de trabajar y de criar hijos o de cuidar viejos. No estamos deseando más que llegue la edad del retiro. Y vemos con envidia a esos privilegiados de sectores como la banca o la minería que se prejubilan bien jóvenes que, digo yo, lo de los mineros se entiende como merecido descanso a su exposición al peligro y a la silicosis, pero lo de los empleados de banca ¿por qué? ¿Por la peligrosidad a la que se han sometido por si les atracaban? Bueno, no quiero desviarme por esos derroteros, que me conozco.
Conozco personas que recién se jubilaron hicieron lo que tenían planeado: deporte, viajes, paseos diarios, huerta, lectura… Un ocio combinado con la vida sana. También están esos que piden prórroga, que se reenganchan hasta que ya no se lo permite la Administración. Se podría pensar que esas personas simplemente quieren alargar la actividad por asuntos económicos y vitalistas, pero en el fondo puede que detrás se esconda el miedo, sí, miedo a no saber gestionar el tiempo libre, que una jubilado es todo. Pero también he conocido a quienes nada más dejar su quehacer cotidiano se perdieron del todo, cayeron en barrena e incluso alguno encontró la muerte o la muerte le buscó a él, que de las dos formas se puede entender.
Yo, os confieso, que no tengo una gran ansiedad porque llegue mi jubilación, en parte porque estoy convencido de que se trata de un puro formalismo burocrático, dado que creo que nunca se deja de trabajar. ¿Acaso se jubila uno de la profesión de padre, o de hijo, o de cocinero/limpiador de tu casa? E incluso si las fuerzas y el cuerpo te llegaran a fallar, podrías seguir ejerciendo un trabajo mental. Fíjate si no en casos como el de Stephen Hawking, que no se puede mover de su silla de ruedas y ha descubierto los agujeros negros del espacio estelar.
Mientras llega mi aún lejana fecha de caducidad laboral, juego a imaginar mis quehaceres cuando llegue realmente, igual que juego un poco a la lotería por si sonara la flauta y de casualidad pudiera yo adelantar esa fecha para evitar esa angustia, grande o pequeña, que se dice que se puede llegar a sentir antes de jubilarte.
Por cierto jubilarse viene de júbilo y yo ya siento júbilo sin que haya llegado aún mi jubilación.
Asín sea.
lunes, 31 de agosto de 2015

Sabiduría Tolteca


En diversas ocasiones este BLOG ha dicadado sus entradas
a la SABIDURIA TOLTECA.
Hoy lo hacemos de forma resumida para todos

domingo, 30 de agosto de 2015

Estar en el paraíso

La Escribana del Reino
M. E. Valbuena

Un trocito de paraíso. Foto Jesús Aguado.
La publicidad nos vende visiones paradisíacas de lugares o entornos en los que seremos, sin ningún género de duda, inmensamente felices: playas tropicales sin mosquitos, parques acuáticos sin aglomeraciones ni gritos ensordecedores, fiestas sin fin, vacaciones familiares sin discusiones... En fin, nada que ver con la realidad.
Lo que la publicidad no dice es que para ir al paraíso no hace falta hacer grandes cosas. Al paraíso se va si uno quiere realmente ir.
¿Se trata de un lugar? ¿De un viaje caro y alternativo? ¿De turismo de masas? ¿De no hacer nada? ¿De hacer mucho? ¿De ir a los sitios de moda para contarlo después? ¿De hacer lo esperable o justo lo contrario? ¿De huir para no tener que tomar decisiones? ¿De desaparecer por un tiempo?
Yo me he sentido en el paraíso en circunstancias objetivas que nadie dudaría en calificar de nefastas. Y he contado los días que quedaban para irme de un hotel de lujo con acceso a playa. Luego el lugar es lo de menos.
Lo que realmente me hace sentir en el paraíso es estar a gusto conmigo misma. El sentirme centrada en el momento en el que estoy y aceptando la situación que me rodea. Eso es mi paraíso y, supongo, el de todos. Pero, claro, esto no vende.
Nunca pregunto a mis compañeros dónde han estado por vacaciones, sino cómo han estado. Pero rara vez responden a la pregunta. Me cuentan dónde estuvieron con un sinfín de detalles, eso sí. Sólo una vez, un compañero me dijo que había estado en su pueblo, viviendo.
sábado, 29 de agosto de 2015

Yo no soy yo

Juan Ramón Jiménez


Soy este
que va a mi lado sin yo verlo;
que, a veces, voy a ver,
y que, a veces, olvido.
El que calla, sereno, cuando hablo,
el que perdona, dulce, cuando odio,
el que pasea por donde no estoy,
el que quedará en pié cuando yo muera.