Pensar de forma negativa sobre nosotros mismos, nos coloca en una situación favorable para convertirnos en víctimas de los demás.
María Guerrero
viernes, 22 de junio de 2018

Vivir el malestar desde la presencia

Enrique Martinez Lozano

A lo largo de los apartados anteriores ha quedado claro que lo decisivo en todo lo que nos sucede es la interpretación que hacemos de ello. A su vez, esa interpretación es inevitablemente deudora de nuestro nivel de comprensión. Y este, por su parte, es el que condiciona nuestra propia auto-comprensión. De manera más simple: todo se ventila en la respuesta que, consciente o inconscientemente, damos a la pregunta “¿Quién soy yo?”. Según sea la respuesta, leeremos y viviremos lo ocurrido desde estrechez del yo, que se verá en todo momento a merced de las circunstancias, o desde la Presencia, como espaciosidad consciente e ilimitada en la que todo sucede, sin que nada de ello la afecte.

Para comprendernos en nuestra totalidad, podemos empezar situándonos detrás de nuestros pensamientos y sentimientos, en el Testigo ecuánime que observa sin identificarse con nada de lo observado. Y permaneciendo en él, se irá abriendo paso la Presencia que somos y en la que esto que llamamos “yo” aparece, de la misma manera que aparecen todas las circunstancias de nuestra existencia.

Desde la Presencia todo lo percibimos y vivimos de modo radicalmente diferente. Anclados en ella –en la consciencia de ser ella–, no nos resulta difícil apreciar cómo, detrás de cada sentimiento doloroso, yace oculto un sentimiento pleno de Vida, como si fuera la otra cara de la misma moneda: escondida tras la vulnerabilidad hay acogida y compasión; tras la cavilación e hiperactividad mental que nos tortura, lo que hay es silencio cargado de sabiduría; detrás de la resistencia que pone el ego siempre que algo lo frustra, vive la aceptación profunda que llega a ser rendición a lo que es; oculta tras la dependencia, hay profunda gratitud; bajo la aparente impermanencia, una realidad absolutamente consistente; en la otra cara de la frustración, reside la paz; detrás de la dolorosa impotencia y el afán de control, vive la sabiduría del fluir como totalidad; la aparente soledad esconde la plenitud real; y tras el aparente y agobiante desconcierto, hay comprensión… Y en definitiva, todo ello porque empezamos a ver todo desde el “lugar” adecuado, no el yo, sino el Testigo o la Presencia misma.

Detrás de cada sentimiento doloroso hay uno profundo que quiere vivir. Aflora cuando dejamos de reducirnos al yo y nos situamos en estado de presencia. Por eso, basta hacernos conscientes del sentimiento que predomina en nosotros para saber en qué “lugar” o estado de consciencia nos hallamos: en la mente –reducidos al yo– o en la Presencia.

jueves, 21 de junio de 2018

Mayores en soledad

Marian. Voluntaria del T. de la E.


MI   REGALO  EN  ESTE  DIA
El cambio que estoy  experimentado en mi interior  me está ayudando,  a " DARME CUENTA"   de los regalos que recibo cada día, y  doy GRACIAS. por ello. 
Uno de los que tuve el 25 de mayo, fue la  celebración de  la  última convivencia, con el grupo de personas  que pertenecen  al proyecto:   "Mayores en Soledad". Días anteriores  ya estaba rebosante de satisfacción por tal encuentro.
En dicha fecha , "LOS PROTAGONISTAS", iban llegando a la sede a la hora acordada;  unos con caras sonrientes, otros verbalizando  su satisfacción por el nuevo encuentro...   para mí  estos saludos, tanto;  con lenguaje verbal, como   no verbal,  aumento: mi dicha, felicidad, alegría, bienestar.. Cada día estoy más sorprendida de  cómo SE PUEDE DAR Y RECIBIR TANTO EN TAN POCO TIEMPO.
En el último  encuentro  se   inicio, y en éste se continuo la enseñanza de "DARNOS CUENTA DE LO IMPORTANTE QUE ES LA AUTOESTIMA"., para ello se ha realizado  el  G.D.P., como los que se realizan todo el curso en el Teléfono de la Esperanza. La   duración fue de  media hora, en pequeños grupos, dirigido por los coordinadores que pertenecen a dicho proyecto.   Terminada la sesión    y   nuevamente reunidos en el salón, se les invita a que expresen cómo se han encontrado,  que sentimientos le han aflorado, cómo consideran que tienen su autoestima, y  todo aquello que quisieran transmitir..  Les resulto muy positivo,destacando que se han dado cuenta que todos tienen más o menos los mismos problemas, a destacar: de soledad y salud.y les ha servido de gran ayuda.
Percibo que;  el  miedo, la timidez, inseguridad, nerviosismo lo van superando, les encuentro más tranquilos, seguros, muy atentos a todo lo que se les transmite, esto crea un clima de comunicación muy positivo, con muy buenas vibraciones  y  hubo una persona que  nuevamente en esta convivencia expreso con total serenidad que iba  a recitar unas poesías escritas por él mismo. Fueron emocionantes. Nos  tocaron el corazón, destacando la dedicada a nuestras madres. 
Esta tarde tan extraordinaria iba llegando a su fin, pero no sin antes compartiendo una   exquisita merienda porque: las tortillas, bizcochos, etc. etc. había sido hecho por parte de las voluntarias que son unas grandes reposteras.
Al despedirnos  fueron muchos los " regalos"  que nos hicieron   con frases desde el corazón  cargadas de sentimiento, como las que trascribo a continuación:                       
- Cuanto bien hacen, que en vuestra vida; reciban tanto o más que dan.
- Da gusto venir a pasar aquí la tarde, siempre nos dicen cosas agradables. Lo duro es volver a casa y verme sola..
- Siempre aprendo algo.
- Están muy pendientes de nosotros.
- Con los grupos pequeños he percibido que casi todos hemos  pasado y estamos pasando lo mismos problemas.
- Que sigan teniendo mucha salud para seguir haciendo voluntariado  que es mucho el bien que hacen.
- A nuestra edad que importante es  tener a alguien que nos quiera.
miércoles, 20 de junio de 2018

¿Cómo saber si soy adicto al móvil?

El rincón del psiquiatra
Alejandro Rocamora Bonilla
Psiquiatra


Se han señalado  diversos aspectos que hay que tener en cuenta para definir si una persona es dependiente de una actividad o cosa. Aquí transcribo los seis criterios propuestos por Griffiths (1998) que yo he aplicado al uso del móvil:
Saliencia: una actividad se convierte en lo más importante para el individuo y domina sus pensamientos y su actividad. Así podemos comprobar que el dependiente del móvil está llamando a todas horas e incluso sacrifica horas de sueño para seguir conectado. No puede salir de casa sin el móvil ni tampoco ir al trabajo, pues su ausencia le produce una gran ansiedad y malestar.
Modificación del humor: irritabilidad o ansiedad en relación con la imposibilidad de realizar la actividad o cuando se finaliza. Es decir, el sujeto dependiente no soporta el no tener cobertura o el que la batería del móvil esté bajo mínimos y no digamos si el móvil se estropea.
Tolerancia: con el paso de los días se requiere incrementar la actividad para producir los mismos efectos. De forma insensible se va aumentado las horas de utilización del móvil sin tener en cuenta las consecuencias que esto puede producir: pérdidas de amigos, pérdidas de trabajo, etc. De esta forma un instrumento de comunicación como es el móvil se convierte en una forma de incomunicación hasta llegar a la paradoja de sentirse aislado por el móvil. Según los expertos un gasto por encima de los 40€ mensuales es indicador de la posibilidad de un “abuso o dependencia” del móvil.
Síndrome de abstinencia: es decir, si la supresión de la actividad o su imposibilidad de realizarla produce ansiedad y malestar general psíquico e incluso físico. Por este motivo el “móvil adicto” nunca se separan del teléfono: se lo llevan al baño, al trabajo o a clase, durante la comida, en las reuniones familiares, en el cine o en el teatro, en ningún momento se puede desconectar.
Conflicto: el comportamiento del sujeto interfiere gravemente en la actividad familiar, social o laboral. Es decir, el  sujeto puede abandonar las obligaciones familiares o laborales por seguir con su actividad dependiente. No existe una cantidad de horas de dedicación al móvil que indiquen la dependencia, pero los expertos en la materia indican algunas pistas: cuando  el uso de móvil provoca el abandono de obligaciones familiares o laborales o reduce el tiempo de ocio o disminuye las horas de sueño, etc. para poder seguir conectado.
Recaída: tras periodos de abstinencia vuelve con las mismas conductas. En ocasiones, el “móvil adicto” puede dejar de utilizar el móvil en un alarde de demostrar que no está “enganchado”, pero generalmente vuelva con más fuerza.
¿Servidor o tirano?
Lo que es evidente es que lo patológico del móvil no está provocado por el propio instrumento de comunicación sino por el mal uso que hacemos de él. Es decir, el móvil se convierte en algo nocivo para el sujeto cuando éste no puede controlar su uso y se  cumplen todos los criterios propuestos por Griffiths. Eso sí dependiendo de su intensidad  nos indicará también la gravedad de la adicción. De cada uno de nosotros, depende, querido lector, que el móvil nos sirva para seguir creciendo, favoreciendo nuestra comunicación con los demás, o que favorezca un “buen escondite” para ocultar nuestra carencia de autoestima o la dificultad para afrontar los problemas de la vida cotidiana. El móvil, pues, nos puede servir pero también tiranizar, todo dependerá de su buen o mal uso que hagamos.
martes, 19 de junio de 2018

Por mí

Caligrafía de emociones
Jose


Está escrito por mí.
Está escondido en mi sonrisa.
Es la tristeza de mis lágrimas.
Es la melodía en estas palabras que escribo.
Está en cada aliento que respiro.
Está en cada pensamiento que contemplo.
Puede que no sea suficiente,
pero aún así...
Está escrito sobre mí...
lunes, 18 de junio de 2018

Autoestima









María
Este taller me ha servido para poder entender mi conducta y así poder cambiarla y con el paso del tiempo aceptarme y aprender a quererme.
Resaltar a la coordinadora Mercedes, una gran comunicadora y mejor persona, y a ese grupo maravilloso que con su gran apoyo me he sentido integrada desde el primer día y sobre todo, escuchada y no juzgada.
Solo puedo darle las gracias por haber dejado que sacara una parte de mí que tenía muy guardada por no quererla sacar y que me hacía daño.




M.ª Jesús Lafuente
Me siento muy agradecida a Mercedes por su cariño y escucha, y a mis compañeras.
El venir al taller me hizo abrir mis sentimientos y que otras personas me escucharan me hacía sentir muy relajada y segura. Siento mucho que se termine.
Doy las gracias al Teléfono, pues sin él no hubiera tenido esta oportunidad de conocer a personas tan maravillosas como las que he conocido, muchas gracias.




M.ª Aurora
Antes de empezar este taller no pensaba que me fuese a servir de mucho, pero ya , en el segundo día, pude ver que estaba con muy buenas personas que iban a aportarme muchas cosas positivas. He aprendido, sobre todo, de sus experiencias, pues, aunque no las haya vivido, me han llegado y enseñado muchas cosas útiles para mi vida, que sé que podrán ayudarme en muchos momentos. Pienso que se crea una unión, aún sin llegar a conocerse bien, solo a través de sincerarse.




Ana
Cuando comencé el taller de Autoestima creí que tendría escasa influencia en mí; entendía que mi autoestima estaba lo suficientemente asentada como para necesitar poca ayuda en este aspecto; me equivocaba, siempre se aprende a mejorar y seguir creciendo como persona, a encajar y colocar esos flecos sueltos que siempre hay, haciendo que te sientas mejor contigo misma y también hacia los demás. En mi caso he aprendido a ser más paciente, más comprensiva, más considerada y hasta más generosa.
Además he conocido, en primer lugar a Mercedes, paciente y muy entusiasta, dándolo todo para que el resultado del taller fuera el deseado, un lugar en el que cada uno lo termine sintiendo que hemos pasado por una experiencia estupenda; también a todos mis compañeros del taller, únicos cada uno de ellos, que de alguna manera han entrado en mi vida; les recordaré a todos siempre porque de todos he aprendido.
Me ha encantado tener el placer de haberlos conocido. Ha merecido mucho la pena haber pasado por este taller.
domingo, 17 de junio de 2018

De hoy no pasa

La Escribana del Reino
M. E. Valbuena

Bajo la lluvia
Estamos a mediados de junio y prácticamente ha llovido todos los días. Mayo se despidió con grandes tormentas y junio hizo lo propio, instalándose en la tristeza de los días grises y húmedos. Allá por dónde vaya oigo las mismas expresiones: “qué asco de tiempo”, “ya está bien de tanta lluvia”, “esto más que primavera parece otoño”…
Sin embargo –y a pesar de que a mí no me gustan nada los días lluviosos– debo reconocer que también este clima tiene algunas ventajas. Así que de hoy no pasa que las tenga en cuenta. Voy citando:
–Hace siglos que no limpio los cristales de casa (ahorro esfuerzos y tiempo que puedo invertir en otras cosas).
–No me ha atacado la alergia primaveral (estoy bastante más relajada, sin ahogos, estornudos y picores incómodos. Tengo los ojos menos irritados que otros años).
–Mis pies no están hinchados por el calor (ando más ligera y a día de hoy aún no tengo rozaduras en ellos).
–Mi tensión en su sitio. (Bajita, como siempre, pero no por el subsuelo, como en esos días de calor en que no se puede con la vida).
–No hace falta regar el huerto ni las flores de las ventanas (ya se encarga la naturaleza de hacerlo y sin ningún coste).
–Aún no me ha entrado el pánico ante la exposición de nuevos michelines acumulados durante el invierno. (Están, claro, pero ocultos y disimulados bajo la ropa).
–Y lo mejor: el día que deje de llover –que dejará– la naturaleza se nos mostrará preciosa, limpia, luminosa. Con unos olores y unos colores que ya me estoy imaginando.
Pero eso será otro día.
sábado, 16 de junio de 2018