Somos como un diamante cubierto por el lodo, pero para que brille tienes que lavarlo. Todos en este planeta somos únicos, el problema es que solemos comparar nuestra vida con la de los demás y por eso no somos felices.
Swami Jyothirmayah
jueves, 27 de noviembre de 2014

¿Cómo curar
las heridas emocionales?

El diván solidario

¿QUÉ SON LAS HERIDAS EMOCIONALES Y CÓMO CURARLAS?

Todos tenemos un pasado, y en ese pasado muchas veces hemos vivido momentos tristes, experiencias dolorosas, hechos traumáticos, maltrato verbal, pérdidas, abandonos, rechazos, resentimientos, abusos, miedos, errores y fracasos. No podemos cambiar el pasado pero podemos transformarlo en una experiencia valiosa para nuestro presente.

Todos tenemos internamente, conflictos no resueltos. Cuando una persona no logra ser auténtica, se originan trastornos psicológicos, sentimientos ocultos de dolor, relacionados con una baja autoestima, que pueden asumir muchas formas: ataques de ansiedad, repentinos cambios de humor, culpas, reacciones exageradas, tendencia al pesimismo y la autodestrucción, neurosis, depresión.

Heridas emocionales con consecuencias físicas, tales como: (úlceras, hipertensión, trastornos cardíacos, alimentarios, dermatológicos, etc), y ciertos rasgos que pueden no llegar a ser patológicos, pero que generan dolor (timidez, vergüenza, miedo, trastornos psicosomáticos).


¿CÓMO CURAR LAS HERIDAS EMOCIONALES?

Es necesario desarrollar algunas herramientas para superar las heridas emocionales que se nos presentan.

• Una herramienta para superar las heridas es desarrollar la tolerancia ante la frustración o el dolor. Al principio de una herida el dolor se siente con más intensidad y no se va de un día para otro; pero con el tiempo la intensidad del dolor va disminuyendo poco a poco. Por tanto, aprender a tener tolerancia y esperar es la única fórmula a la hora de ir aliviando ese dolor que está en el interior.

• Ante una herida es un buen momento para tener ocupada la mente realizando las actividades que más nos gusten. Podemos potenciar nuestro bienestar con la realización de nuestras aficiones.

• Pensar continuamente en los problemas y en la herida que tenemos, atormentándonos con ella no ayuda a sentirnos mejor. Existen situaciones ante las cuales lo único que podemos hacer es aceptarlas y seguir adelante, por eso cuando sabemos que no hay una solución tenemos que evitar darle vueltas a la situación y distraer la mente con actividades agradables y placenteras.

• Otra de las principales herramientas que nos ayuda a superar las heridas es cuidar de uno mismo. Ante una herida es importante dedicar un tiempo a estar solo y reflexionar sobre la vida, sobre sí mismo y por supuesto sobre el problema, analizándolo de forma positiva y colocándolo en una posición real y evitando generalizarlo a otras áreas de la vida.

Cada dificultad de la vida y cada herida puede ser un medio para mejorar como ser humano y conectar contigo, es una oportunidad de aprendizaje si lo permites.

Pero ante todo no podemos olvidar que la tristeza es una emoción humana y por lo tanto es necesario asumirla, vivirla y además realizar un análisis sobre las causas de ella, para poder avanzar y superarla.

Dependiendo de las causas de tu tristeza, así mismo tendrás que tomar o no algunas decisiones. Por ejemplo, si la causa de tu tristeza es un rompimiento de pareja, una de las decisiones que debes tomar es evitar el contacto con tu expareja.


ALGUNOS BREVES CONSEJOS A TENER EN CUENTA:

• Sé paciente contigo mismo; la clave para sanar las heridas y las cicatrices emocionales es aprender a ser amable, dulce y gentil contigo mismo. Perdónate a ti mismo y a los demás.

• No ignores el dolor o el hecho de que la situación o circunstancia ocurrieron. Es realmente necesario reconocer lo que pasó.

• No juegues al juego de la culpa. No te culpes a ti mismo o a otros, aún al perpetrador del abuso o de la pérdida. Poner culpas da como resultado perder tu poder para sanar y sentirte mejor.


miércoles, 26 de noviembre de 2014

Derecho a ser imperfecto

El rincón del psiquiatra
Alejandro Rocamora Bonilla
Psiquiatra
Imperfecto, foto Jesús Aguado
Nuestra sociedad está inmersa en la cultura de la perfección: deseamos tener el hijo perfecto (buenísimo, inteligentísimo, guapísimo, etc.), el coche perfecto (por lo menos mejor que el del vecino, la casa muy espaciosa y mejor que la anterior, el trabajo soñado, etc.) A nivel personal también nos gusta ser puntualísimos, muy responsables, muy ordenados, en definitiva, muy perfeccionistas. Es como si respiráramos en el ambiente un slogan: solo triunfan los perfectos. Pero la cruda realidad es que somos imperfectos: olvidadizos, impuntuales, descuidados, etc. Y el mundo que nos rodea también es imperfecto: no tenemos los padres perfectos, ni el amigo perfecto, ni el trabajo perfecto, ni siquiera tenemos el psicólogo o psiquiatra perfecto, por poner solamente algunos ejemplos.
El ser humano, pues, tiene límites (menos mal, pues de lo contrario seríamos todos dioses), pero esto no significa que sea incapaz o infeliz, sino que desde sus límites puede construir una vida de bienestar. Ese es uno de los grandes misterios de la existencia: debemos vivir perfectamente nuestra imperfección.
Es verdad que somos imperfectos, pero también somos únicos: no existen dos piedras iguales, ni dos árboles iguales, ni dos perros iguales… ni dos personas iguales. La imperfección, pues, nos hace diferentes y originales. Si todos fuéramos perfectos seríamos como robot fabricados en serie donde no existiría ni la creatividad, ni la sorpresa por vivir, ni la curiosidad por descubrir otras cosas, ni nada nuevo… Todo estaría determinado y concluido. Sería un mundo aburrido  y absurdo.
La imperfección o limitación tiene un doble significado: uno, como restricción, carencia o insuficiencia (así el ser humano no tiene capacidad para volar por sí mismo) y otro, esa restricción posibilita que desarrolle todas sus potencialidades (en nuestro ejemplo que invente la forma de volar). Es decir, el propio límite se convierte en potencializador de todas nuestras posibilidades. Favorece la creatividad y la capacidad de resolver los problemas.
Una de la fuente de nuestra angustia existencial es precisamente la no aceptación de nuestras limitaciones o de ponernos objetivos y metas que superan nuestras posibilidades. El problema, pues, no es ponerse metas a conseguir (personales, relacionales, laborales) sino que esas metas estén en consonancia con nuestras posibilidades reales. De aquí la importancia del conocimiento de sí mismo (de las posibilidades no solamente de los límites) para ser feliz.
Si tuviéramos la pareja perfecta, los hijos perfectos, el trabajo perfecto, los amigos perfectos, si el mundo fuera perfecto… no tendría sentido seguir viviendo. Seríamos otra cosa, pero no personas. Pues, la sombra (la limitación y la imperfección) siempre acompañará a la persona que se expone a la luz, es decir, que vive en relación con otros seres. Por esto, hoy proclamo mi derecho a ser imperfecto para poder desarrollar perfectamente mis potencialidades.
martes, 25 de noviembre de 2014

«Estoy deprimido», nuevo libro de Alejandro Rocamora

La redacción del BLOG

Nuestro colaborador habitual en este BLOG, el psiquiatra Alejandro Rocamora, acaba de publicar un nuevo libro, "Estoy deprimido". 
Expresamos nuestra satisfacción por este nuevo trabajo y deseamos que ayude a muchas personas a acoger y encarar sus estados depresivos. ¡Enhorabuena!.
Compartimos con todos nuestros internautas unos párrafos del prólogo.
lunes, 24 de noviembre de 2014

«Pequeñas rebeldías cotidianas»

La Escribana del Reino
M. E. Valbuena

Entre rendijas de piedra, foto Jesús Aguado
En este entorno posibilista, hostil, uniforme y un tanto gris que nos envuelve considero importante buscar formas de rebeldía para no dejarnos engullir por él. Se me ocurren algunas:
•  Desear “buenos días” de corazón a los que me rodean. Si los amargados tuvieran mal día (como ellos esperan) la convivencia sería terrible.
domingo, 23 de noviembre de 2014

Sole, te queremos


Amiga, compañera, Coordinadora, Orientadora, Maestra querida... Todos esos y más nombres me vienen a la cabeza y al corazón para dirigirme a tí nuestra queridísima Sole. Hoy tu presencia nos invade, ¿qué digo?, nos ha invadido siempre, pero ahora de un modo especial. Has estado y estás siempre en nuestras conversaciones, en nuestros encuentros... "tu mirada cálida y tu sonrisa tierna lo apaciguan todo". GRACIAS POR ELLO.
sábado, 22 de noviembre de 2014

Paz y bien

Antonio Colinas

Para el que sabe ver
siempre habrá al final del laberinto
de la vida
una puerta de oro.
Si la atraviesas hallarás un patio
con musgo, empedrado,
y en él dos cedros opulentos con
sus pájaros dormidos.
(No encontrarás ya aquí la música de Orfeo
sino solo silencio.)
Cruza el patio, verás luego otra puerta.
Ábrela.
Ya dentro, en la penumbra,
verás un muro
y, en él, unas palabras muy borrosas
de cuya sencillez brota una luz
que, lenta, pasa a ti y te devuelve
al fin la libertad, la plenitud de ser:
“Sean siempre alabadas
las palabras dulcísimas
que sanan: paz y bien”.
Después, ya en la soledad profunda,
verás que te hallas frente a otra puerta
que aún no puedes abrir
porque no es el momento:
lo que quizás te lleve a otro laberinto,
al laberinto último, invisible.
¿De él habrá salida?
(Solo queda esperar,
esperar al amparo seguro
de las letras borrosas
que sanan).
viernes, 21 de noviembre de 2014

9ª.- Las vivencias sobre el sufrimiento

Las verdades que no tengo
La redacción del blog
Este blog de la mano del escritor, pensador y vividor Raúl Rodríguez semanalmente tiene una entrada  bajo el paraguas “Las verdades que no tengo” incluidas en uno de sus libros, que al final de este periplo desvelaremos para todos nuestros internautas; no pretendo –dice el autor– inculcar verdades, que por otro lado no las tengo, más bien me gustaría que cada cual aprenda a descubrir las suyas.
La redacción de este blog se ha permitido espigar dentro de las vivencias de Rául y hoy nos situamos en su vivencia sobre el sufrimiento.