Por el camino hemos sembrado semillas de esperanza que, al final del trayecto, se acabarían transformando en frondosos y robustos árboles, regados y abonados con el respeto, la confianza, la amistad y el cariño.
Esther
domingo, 5 de julio de 2015

Un largo verano

La Escribana del Reino
M. E. Valbuena

Colorido estival, foto Jesús Aguado


Siempre que empieza el verano nos da por pensar que va a ser un gran verano: largo y sin tormentas ni contratiempos. Pero luego nos pasamos un mes diciendo que no acaba de llegar el buen tiempo a esta tierra nuestra -seca, árida y dura por excelencia- y otro mes quejándonos de lo corto que ha sido y de cómo empiezan a menguar los días poco a poco. Total, que nos queda en nada.

Lo escucho cada verano, allí donde esté. Y no deja de llamarme la atención.

¿Por qué no nos limitamos –digo yo- a aceptar lo que venga? ¿Por qué el verano tiene que ser así o asá y no cómo es: cambiante como todo? ¿No cambiamos nosotros día a día? ¿No cambian los animales y las plantas? ¿No cambian las circunstancias?

Que yo sepa, el verano es una estación más, aproximadamente de tres meses, que coincide con los días más largos del año, con más luz solar y con tiempo más calmado y cálido. Esto, aquí en nuestro territorio. En otros lugares no. Ello no implica que siempre haya de ajustarse a los parámetros esperables, del mismo modo que nosotros tampoco nos ajustamos a ellos.

El verano ni es corto ni es largo. Simplemente es.

De nosotros depende que lo vivamos largamente o que se nos haga corto. De las vivencias que tengamos a lo largo de estos meses, de la intensidad de los encuentros, de los momentos de meditación, de lo que demos y de lo que recibamos. De todo eso depende.

sábado, 4 de julio de 2015

El Camino de Santiago
de Esperanza que he vivido

Esther

SOLTANDO LASTRE AL CAMINAR
Nos embarcamos en esta gran aventura hace ya más de un año, sin ser conscientes, muchos de nosotros, de que íbamos en busca del mayor de los tesoros: el crecimiento personal, la paz interior, el sosiego del alma, la felicidad… cada cual a su manera y a su ritmo.
Por el camino hemos sembrado semillas de esperanza que, al final del trayecto, se acabarían transformando en frondosos y robustos árboles, regados y abonados con el respeto, la confianza, la amistad y el cariño. Nos hemos ido despojando de todo aquello que nos inhibe, impidiéndonos contemplar y disfrutar la vida en todo su esplendor.
Convencida estoy de que estas etapas han significado para todos los que hemos tenido la suerte de participar en ellas bastante más de lo que podríamos explicar con palabras… han sido una oportunidad para ir soltando lastre del globo de nuestra cabeza y sustituirlo por pensamientos limpios y livianos, un oasis de salud mental en medio de nuestros quehaceres cotidianos, un “aprender a viajar ligero de equipaje”.
A lo largo del camino he conocido a personas interesantes, cercanas y de gran calidad humana, y a su lado me he sentido querida, comprendida y valorada. Escuchando de manera activa y sincera a mis compañeros de viaje, no solo he aprendido inmensamente de ellos, sino que a través de sus experiencias personales me he ido conociendo más a mí misma, así que GRACIAS, amigos peregrinos, por lo mucho que me habéis aportado, por lo a gusto que me he sentido caminando a vuestro lado…

viernes, 3 de julio de 2015

La psicología
y la espiritualidad
se complementan (II)

Entrevista de Mariè Morales a Mariana Caplan
Fuente: www.crecejoven.com


La práctica, el crecimiento o la inteligencia espiritual, ¿sirven de algo si no sirven para funcionar mejor en nuestra vida cotidiana? ¿Cómo puede una persona "iluminada" o "despierta" enfadarse, frustrarse o deprimirse cuando las cosas o personas que le rodean no son "como deberían ser"?
Porque esa persona no está "iluminada" completamente, es muy raro que esto ocurra. Es más fácil que se haya "iluminado" una parte; por ejemplo, que comprenda la realidad de que las cosas son como son y las emociones no son más que tus preferencias (la alegría de que sean como quieres o la tristeza de que no lo sean), o la no-dualidad, o la vacuidad del ego, etc. Pueden haber tenido una realización o iluminación, pero otras partes de su comprensión siguen oscuras, lo que les permite enfadarse, o hacer uso y abuso de poder, etc. Un gran maestro como Claudio Naranjo me explicó una vez que se mantuvo en un estado de iluminación durante tres años y de repente desapareció durante diez años. Hasta que comprendió que esa "luz" tenía que ser sacrificada para percibir todo lo que todavía estaba a oscuras. No se desmotivó, supo seguir en el camino.
Y eso le puede pasar a cualquiera...
Por supuesto. También a tu maestro, a tu maestra. Suele ocurrir que si tu guía cae en depresión o enferma, o se separa de su pareja, te desilusiona. Te dices: "¡Pero si es un guía espiritual!". ¿Y qué? También es un ser humano en proceso. Hay que vivir con esa paradoja. Quédate con lo que te transmite, con lo que aprendes y creces a su lado. Lo demás forma parte de su propio proceso de crecimiento espiritual. Y quizás tú puedes usarlo también para el tuyo propio, si lo miras con sabiduría y compasión. Recuerda: el camino espiritual es un trabajo de toda una vida; no solo para ti, también para tu guía.
En este trabajo de toda una vida, ¿cómo nos ayuda la disciplina moral? ¿Y cómo nos obstaculiza? ¿Cómo utilizarla?
Efectivamente, tiene sus ventajas y sus riesgos. Pero, sobre todo al principio, es muy necesaria. La disciplina moral consiste en unas normas básicas de comportamiento, y al principio, cuando la persona está perdida y a merced de la tiranía de sus emociones, es muy conveniente contar con unas herramientas que nos permitan desarrollar la energía del sacrificio y el esfuerzo, por ejemplo, para no correr detrás de cualquier deseo, emoción, etc. La disciplina moral nos ayuda a mantener unos hábitos que previamente hemos adoptado y, a través de ellos, desarrollar la conciencia.
¿Cuáles son sus riesgos?
Caer en la rigidez, por ejemplo, en la excesiva autoexigencia, en la autodecepción; o bien creernos especiales y superiores porque nuestra conducta moral es "superior" a la del ser humano común y corriente. En este caso, también es muy importante la humildad. Por ejemplo, si te comprometes a "no mentir", ya vale con que te preocupes de mentir menos, o que seas consciente de cuándo lo estás haciendo, o cuándo no estás diciendo la verdad aun cuando aparentemente no dices mentiras. Y lo mismo con "no matar", etc. Sé consciente de las formas sutiles en que traicionas tus compromisos, pero sigue utilizándolos para alumbrar tu camino.
¿Hay algún momento en que ya no necesitas hacer uso de la disciplina moral?
Solo cuando esos valores ya están tan interiorizados que no necesitas recurrir a ellos porque forman parte de ti y actúan de manera natural. Mientras no ocurra así, hay que recurrir a la ayuda de la disciplina moral. Pero hazlo de una forma generosa y amable contigo misma y con las demás personas. Sin caer en la autoindulgencia. Como en todo, siempre hay dos lados (o trampas) en los que puedes caer: por una parte y por su opuesta.


LAS TRAMPAS DEL CAMINO ESPIRITUAL

Hay muchas trampas cada día y prácticamente en cada situación.

El supermercado espiritual 
Es una tentación andar de sitio en sitio, de escuela en escuela, de grupo en grupo, buscando experiencias fuertes y sin establecer un compromiso de autoinvestigación y práctica profunda en una disciplina concreta.
Usarlo como hobby. Un entretenimiento placentero o intelectual, con escasa implicación personal. Como decía la antropóloga y maestra zen Joan Halifax, "hay aficiones peores" (y sabía bien lo que decía, ella que trabajaba en las cárceles). Pero si te lo tomas como un mero entretenimiento, no es fácil que se dé la transformación personal profunda.
Autodecepción
Leemos libros y escuchamos a maestros y maestras que nos transmiten conceptos como el desapego, la compasión, la humildad. Por un momento nos engañamos pensando que hemos alcanzado una comprensión de esas cosas, pero más adelante observamos en nuestra experiencia que no, que no está integrado, que cuesta. Puede que te desmotives por un momento, pero tienes que aprender a aceptarlo (aceptarte) y seguir avanzando.
La adicción a las experiencias místicas
Durante la meditación puedes llegar a experimentar estados alterados de conciencia de gran gozo, intensidad y felicidad profunda. No te obsesiones con volver a alcanzar esos estados porque es impredecible. Ábrete a ellos pero no los persigas demasiado porque podría ser causa de decepción y desmotivación, especialmente porque cuanto más los persigues más te rehúyen.
La inflación del ego
Incluso puede parecerte que has alcanzado la realización (comprensión profunda) del sentido de la vida y cosas así. Puede que hasta te creas que has alcanzado la iluminación o el despertar. No te entusiasmes demasiado y sigue practicando. Lo que importa es cómo aplicas todo eso a tu vida cotidiana y a tus relaciones con las demás personas.
Abandonar tus responsabilidades
A veces, ciertas experiencias místicas o "realizaciones" (como la experiencia de la vacuidad o que la realidad no existe tal como interpretas) pueden conducirte a observar el mundo de una manera "pasota", como si no fuera contigo, como si tú ya estuvieras más allá, y abandonar tus responsabilidades. Te equivocas, eso no te acerca más al camino espiritual sino que te aleja de él. Practicar la sabiduría en los conflictos cotidianos muchas veces es más difícil que retirarse a una cueva a meditar, fuera del mundanal ruido.
jueves, 2 de julio de 2015

La psicología
y la espiritualidad
se complementan
(I)

Entrevista de Mariè Morales a Mariana Caplan
Fuente: www.crecejoven.com



Mariana Caplan es doctora en Filosofía, Psicología y Antropología; colaboradora habitual en radio y televisión, escritora y consejera. Nacida en Washington, ha estudiado y vivido en varias comunidades de Centroamérica, Estados Unidos, la India y Europa. Profesora universitaria, imparte clases en el Instituto de Estudios Integrales de California. Es autora de "¿Necesitas un gurú?" (Hara press) y "A medio camino" (Kairós), entre otros. Su página web es www.realspirituality.com

“Solemos entrar en alguna práctica espiritual porque queremos ser más felices, sufrir menos, tener más poder o ser especiales. Pero la práctica en sí misma es inteligente y acaba mostrándote las verdaderas razones. Y te acaba transformando. A ti y al mundo en el que vives”

¿Qué es eso de "la iluminación"? ¿De qué hablamos cuando hablamos de maestros, maestras, gurús o personas iluminadas? ¿Existe ese estado que en la literatura espiritual o filosófica se da en llamar el "despertar" o la "iluminación"?
Si haces una pequeña encuesta por la calle, la mayoría de personas se imaginan a una especie de buda, una santo o santa, tal vez un "pirado" que vive en la Inopia, en otro mundo, medio dormido (o dormido entero) a las emociones, a las sensaciones, lo cual comúnmente se considera un auténtico desperdicio de la experiencia y la magnífica oportunidad de vivir. Y sin embargo, por definición, se trata de un estado de "despertar" del sueño de la ignorancia, de "iluminación" de una vida sombría. Sabiduría, pues, luz e intensidad.
¿En qué consiste la iluminación?
Es un término que se ha utilizado demasiado y supongo que ha acabado perdiendo su sentido. Mucha gente imagina algo transcendental, aparte o fuera del mundo. Pero, en realidad, las personas iluminadas (y no hay muchas que yo haya conocido) son gente de gran compasión, dedicación y servicio, que utilizan su vida para ayudar a las demás. Aunque no necesariamente ayudarlas en sus objetivos más materialistas, sino a ser más felices. Pero son personas que continúan enfrentando los desafíos humanos (enfados, dolor, tristeza), solo que han aprendido a afrontarlos de una manera especial. Con madurez espiritual, que no es lo mismo que madurez humana.
¿Cuál es la diferencia?
En la madurez humana (el crecimiento personal), yo tengo aspiraciones de ser una buena persona, de superarme. En el crecimiento espiritual, podemos llegar a percibir aspectos del espíritu muy profundos. Son realidades que no se pueden entender completamente solo a través de la mente, si no tienes una experiencia personal. Por ejemplo, comprendes que nuestra percepción de lo que es un ser humano está muy limitada, que la realidad humana es mucho más grande y profunda. Te conecta con un cierto tipo de sabiduría (no mental ni intelectual) que te permite no solo disfrutar de la vida a un nivel más intenso sino también hacer un trabajo interno de transformación.
¿Disfrutar más, dices? La imagen de la persona iluminada que no siente ni padece ¿es entonces un tópico?
Pues sí: no es que dejes de sentir sino que desarrollas una capacidad de sentir más cosas; tus percepciones son muchas más, más diversas y más intensas. El mundo que te envuelve se transforma por el mero hecho de que ha tenido lugar una transformación en ti.
¿Cómo se traduce esto en la práctica? ¿Qué le aporta a la vida cotidiana?
Uno de los retos más importantes a los que se enfrenta el ser humano a lo largo de su vida consiste en cómo manejar las emociones. Aplicándote en las prácticas espirituales, poco a poco aprendes a manejar esta realidad; a percibir más y, al mismo tiempo, a manejar el mundo emocional que normalmente te domina. A mi manera de ver, esta es la aportación más valiosa, mucho más que experimentar "viajes místicos", que suele tener lugar al principio, pero cuidado, porque se puede convertir en una trampa. Yo creo que los frutos del camino espiritual tienen mucho más que ver con la capacidad de servir al mundo de una manera efectiva que con cualquier estado de alteración de la conciencia, por atractivo y placentero que resulte.
¿Cuál debería ser, pues, la motivación para iniciarse en la práctica espiritual? ¿Existen motivaciones egoístas o equivocadas?
Normalmente, al principio las motivaciones no son muy puras, pero no importa. Solemos entrar en alguna práctica espiritual, la que sea, porque queremos ser más felices, sufrir menos, tener más poder o ser especiales. Sobre todo, porque queremos salir del sufrimiento. Lo bonito del camino es que la práctica en sí misma es inteligente y acaba mostrándote las verdaderas razones. Solo tienes que meterte, con cualquier motivación, quedarte en una práctica concreta (rechazando la tentación de ir de aquí allá, picoteando en una escuela y en otra) y la práctica en sí misma te acaba transformando. Pero atención, el proceso puede requerir años.
Incluso la mejor motivación, de servicio a las demás personas, puede esconder algo de vanidad, de deseo de poder. ¿Cómo detectarlo?
Es bastante probable. Si una persona es vanidosa, aparecerá la vanidad en cualquier cosa que haga, incluida la práctica espiritual; si es insegura, lo mismo. Y lo mismo si es egocéntrica, feliz, depresiva, etc. Pero no pasa nada, el camino te enseñará a detectarlo y a trabajarlo. En general, casi siempre empezamos de una forma ingenua, insegura y arrogante. Escuchamos esos conceptos de humildad, servicio, desapego, etc. y nos parece que los entendemos, al menos intelectualmente. Pero en la práctica nos salen mezclados con todas nuestras tendencias personales.
¿Cómo detectarlas, trabajarlas?
En primer lugar, con valentía, honestidad y humildad, porque si no, no vamos a poder verlas. Y, no menos importante, ojalá que cuentes con buenos amigos y amigas espirituales que te ayuden, lo que en budismo se conoce como la Sangha. Siempre recordaré que en los primeros años de mi práctica (debía tener unos 26 años) compartía una habitación con una monja de 65 años, que llevaba años de experiencias y retiros; para mí era una maestra. Al final de la semana me preguntó qué de negativo había visto en ella durante la convivencia. Me impactó: con su edad y su experiencia aún estaba abierta a las percepciones de una chica de 26 años, prácticamente recién llegada. Para hacer una pregunta así hay que ser valiente y arriesgarse a oír cosas que no te van a gustar. Pero es la única manera de afrontarlas y trabajarlas.
¿Tan importante es la atención y la autoindagación? ¿No corres el peligro de deprimirte?
Seguro. En el camino espiritual hay mucho espacio y ocasiones para la autodecepción, porque somos seres inseguros e inflados a la vez. Pero hacerse las preguntas adecuadas y vivir con ellas es muy conveniente. El autoconocimiento es imprescindible, y para ello se requiere mucha humildad y la voluntad de pedir la opinión de quienes te rodean. Eso es lo que te ayuda a mantenerte centrada, porque si no, hay muchos riesgos de perderse en el camino. A mí me interesa mucho la psicología y nunca he abandonado ese campo de estudio, que fue con el que empecé. Creo que la psicología y la espiritualidad se complementan.
¿Qué diferencia hay entre las experiencias místicas y la iluminación?
Las experiencias místicas son una especie de estados alterados de la conciencia, una experiencia de conexión con una realidad no material y que interpretamos como sagrada, de conexión con Dios o la Unidad o como quieras llamarlo. La iluminación es un estado de comprensión de las cosas más allá de su apariencia, un tipo de comprensión que te transforma.
¿Qué le aportan las experiencias místicas a la vida cotidiana?
Nos despiertan a una realidad más amplia. Este tipo de experiencias es lo que normalmente conduce a la gente al camino espiritual, ya sea por una tragedia personal, la muerte de un ser querido, una pérdida importante o cualquier cosa que resulte tan dolorosa que acabas traspasando la barrera del dolor y conectando con algo más profundo. Pero hay otras formas de alcanzar experiencias místicas: a través del sexo, las drogas, etc. Lo importante es no engancharte con esto, como quiera que haya llegado a tu vida. La conciencia se abre y está bien, puede servir de inspiración, de motivación. Pero lo importante es si esa experiencia te ha transformado o no. Si te sirve para funcionar mejor en tu vida cotidiana; para amar mejor y servir mejor.
... mañana la segunda parte....

miércoles, 1 de julio de 2015

Bendito veranito

El rincón del optimista
Juan

No es una estación más. Es la estación. Cuando llega el verano, el calor y las horas de luz natural se estiran, parece convocada la sonrisa, las ganas de vivir, la necesidad de salir de casa, de dejar la monotonía y de emprender un viaje fuera de los escenarios de cada día. Ganas de playa, de brisa, de montaña, de pueblo… Entran hasta las ganas de no hacer nada, de vaguear, de no leer los periódicos, ni escuchar las noticias del mundo, casi ni de leer el blog del Teléfono de la Esperanza. Bueno, sin exagerar, eso es lo último en abandonar, que estas medicinas no se pueden abandonar que después el cuerpo se resiente. Cuando te encuentras con Claudio, el ‘Perdido’ de mi pueblo y le preguntas lo que anda haciendo, él responde: “Estoy buscando a alguien que no tenga nada que hacer para ver si le puedo echar una mano”.
Precisamente cuando todo el mundo disfruta del verano o viaja con el estío es cuando caemos en la cuenta de que no es todo el mundo, pues conocemos a personas de nuestro entorno que por unas causas o por otras no puede salir de la rueda de la monotonía, bien por problemas económicos, bien por problemas de salud o simplemente por tener que atender a algún familiar impedido. Todas esas personas tienen alternativas: compaginar el verano interior a través de alguna buena lectura, salidas puntuales al parque o al campo para escuchar cantar a los pájaros reales, esos que distraen la cabeza que se llena de pájaros imaginarios, escuchar la música preferida… La entrega a los demás tiene recompensa de sobra. Ya lo sabemos, en verano, en invierno y en cualquier época del año.
Os cuento mi experiencia de estos meses del verano que suelen venir cargados de mucha actividad familiar, deportiva y social, donde se abusa algo más de lo debido del comer, del beber y del poco descansar. La sensación que tengo es que durante estas jornadas lo que hago, a modo de batería, es cargar pilas para cuando bajan las horas de luz. Esas vivencias, esos recuerdos del bendito veranito, me sirven para superar el tirón del invierno, para compensar el frío, gris y helador invierno que, al menos en este León nuestro, se suele poner bastante cuesta arriba.
Por eso hay que disfrutar de estos días con los ojos y las orejas bien abiertas, para que queden los recuerdos perfectamente fijados. Pero tampoco nos pongamos como meta entrar en el Guinnes de los récords por hacer el viaje más exótico y la comilona más legendaria. Dejemos que el verano fluya sin insolaciones, sin atracones y sin ansiedad. Piano, piano.
Asín sea.
martes, 30 de junio de 2015

El silencio creador

Consuelo Martín


“La mente silenciosa encuentra la armonía de todas las cosas. Esa armonía siempre anhelada que se busca en vano en las imágenes sensoriales. Es la belleza perfecta, la que nunca hemos visto pero adivinamos que existe a través de los signos, las formas y los movimientos de todas las cosas.
lunes, 29 de junio de 2015

Creación continua

Marcos
Grupo de Autoestima


Hace unas semanas, tuve un encuentro basado en un principio que recitado como un mantra a mí me ayuda: PURA VIDA.
Esta persona no está pasando por su mejor momento pero, juntos, desciframos ese mensaje de bienvenida que nos tenemos que decir a cada uno : pura vida, pura vida, pura vida... Si lo dices repetidamente y en voz alta hasta quita la sed.