Pensar de forma negativa sobre nosotros mismos, nos coloca en una situación favorable para convertirnos en víctimas de los demás.
María Guerrero
miércoles, 20 de junio de 2018

¿Cómo saber si soy adicto al móvil?

El rincón del psiquiatra
Alejandro Rocamora Bonilla
Psiquiatra


Se han señalado  diversos aspectos que hay que tener en cuenta para definir si una persona es dependiente de una actividad o cosa. Aquí transcribo los seis criterios propuestos por Griffiths (1998) que yo he aplicado al uso del móvil:
Saliencia: una actividad se convierte en lo más importante para el individuo y domina sus pensamientos y su actividad. Así podemos comprobar que el dependiente del móvil está llamando a todas horas e incluso sacrifica horas de sueño para seguir conectado. No puede salir de casa sin el móvil ni tampoco ir al trabajo, pues su ausencia le produce una gran ansiedad y malestar.
Modificación del humor: irritabilidad o ansiedad en relación con la imposibilidad de realizar la actividad o cuando se finaliza. Es decir, el sujeto dependiente no soporta el no tener cobertura o el que la batería del móvil esté bajo mínimos y no digamos si el móvil se estropea.
Tolerancia: con el paso de los días se requiere incrementar la actividad para producir los mismos efectos. De forma insensible se va aumentado las horas de utilización del móvil sin tener en cuenta las consecuencias que esto puede producir: pérdidas de amigos, pérdidas de trabajo, etc. De esta forma un instrumento de comunicación como es el móvil se convierte en una forma de incomunicación hasta llegar a la paradoja de sentirse aislado por el móvil. Según los expertos un gasto por encima de los 40€ mensuales es indicador de la posibilidad de un “abuso o dependencia” del móvil.
Síndrome de abstinencia: es decir, si la supresión de la actividad o su imposibilidad de realizarla produce ansiedad y malestar general psíquico e incluso físico. Por este motivo el “móvil adicto” nunca se separan del teléfono: se lo llevan al baño, al trabajo o a clase, durante la comida, en las reuniones familiares, en el cine o en el teatro, en ningún momento se puede desconectar.
Conflicto: el comportamiento del sujeto interfiere gravemente en la actividad familiar, social o laboral. Es decir, el  sujeto puede abandonar las obligaciones familiares o laborales por seguir con su actividad dependiente. No existe una cantidad de horas de dedicación al móvil que indiquen la dependencia, pero los expertos en la materia indican algunas pistas: cuando  el uso de móvil provoca el abandono de obligaciones familiares o laborales o reduce el tiempo de ocio o disminuye las horas de sueño, etc. para poder seguir conectado.
Recaída: tras periodos de abstinencia vuelve con las mismas conductas. En ocasiones, el “móvil adicto” puede dejar de utilizar el móvil en un alarde de demostrar que no está “enganchado”, pero generalmente vuelva con más fuerza.
¿Servidor o tirano?
Lo que es evidente es que lo patológico del móvil no está provocado por el propio instrumento de comunicación sino por el mal uso que hacemos de él. Es decir, el móvil se convierte en algo nocivo para el sujeto cuando éste no puede controlar su uso y se  cumplen todos los criterios propuestos por Griffiths. Eso sí dependiendo de su intensidad  nos indicará también la gravedad de la adicción. De cada uno de nosotros, depende, querido lector, que el móvil nos sirva para seguir creciendo, favoreciendo nuestra comunicación con los demás, o que favorezca un “buen escondite” para ocultar nuestra carencia de autoestima o la dificultad para afrontar los problemas de la vida cotidiana. El móvil, pues, nos puede servir pero también tiranizar, todo dependerá de su buen o mal uso que hagamos.
martes, 19 de junio de 2018

Por mí

Caligrafía de emociones
Jose


Está escrito por mí.
Está escondido en mi sonrisa.
Es la tristeza de mis lágrimas.
Es la melodía en estas palabras que escribo.
Está en cada aliento que respiro.
Está en cada pensamiento que contemplo.
Puede que no sea suficiente,
pero aún así...
Está escrito sobre mí...
lunes, 18 de junio de 2018

Autoestima









María
Este taller me ha servido para poder entender mi conducta y así poder cambiarla y con el paso del tiempo aceptarme y aprender a quererme.
Resaltar a la coordinadora Mercedes, una gran comunicadora y mejor persona, y a ese grupo maravilloso que con su gran apoyo me he sentido integrada desde el primer día y sobre todo, escuchada y no juzgada.
Solo puedo darle las gracias por haber dejado que sacara una parte de mí que tenía muy guardada por no quererla sacar y que me hacía daño.




M.ª Jesús Lafuente
Me siento muy agradecida a Mercedes por su cariño y escucha, y a mis compañeras.
El venir al taller me hizo abrir mis sentimientos y que otras personas me escucharan me hacía sentir muy relajada y segura. Siento mucho que se termine.
Doy las gracias al Teléfono, pues sin él no hubiera tenido esta oportunidad de conocer a personas tan maravillosas como las que he conocido, muchas gracias.




M.ª Aurora
Antes de empezar este taller no pensaba que me fuese a servir de mucho, pero ya , en el segundo día, pude ver que estaba con muy buenas personas que iban a aportarme muchas cosas positivas. He aprendido, sobre todo, de sus experiencias, pues, aunque no las haya vivido, me han llegado y enseñado muchas cosas útiles para mi vida, que sé que podrán ayudarme en muchos momentos. Pienso que se crea una unión, aún sin llegar a conocerse bien, solo a través de sincerarse.




Ana
Cuando comencé el taller de Autoestima creí que tendría escasa influencia en mí; entendía que mi autoestima estaba lo suficientemente asentada como para necesitar poca ayuda en este aspecto; me equivocaba, siempre se aprende a mejorar y seguir creciendo como persona, a encajar y colocar esos flecos sueltos que siempre hay, haciendo que te sientas mejor contigo misma y también hacia los demás. En mi caso he aprendido a ser más paciente, más comprensiva, más considerada y hasta más generosa.
Además he conocido, en primer lugar a Mercedes, paciente y muy entusiasta, dándolo todo para que el resultado del taller fuera el deseado, un lugar en el que cada uno lo termine sintiendo que hemos pasado por una experiencia estupenda; también a todos mis compañeros del taller, únicos cada uno de ellos, que de alguna manera han entrado en mi vida; les recordaré a todos siempre porque de todos he aprendido.
Me ha encantado tener el placer de haberlos conocido. Ha merecido mucho la pena haber pasado por este taller.
domingo, 17 de junio de 2018

De hoy no pasa

La Escribana del Reino
M. E. Valbuena

Bajo la lluvia
Estamos a mediados de junio y prácticamente ha llovido todos los días. Mayo se despidió con grandes tormentas y junio hizo lo propio, instalándose en la tristeza de los días grises y húmedos. Allá por dónde vaya oigo las mismas expresiones: “qué asco de tiempo”, “ya está bien de tanta lluvia”, “esto más que primavera parece otoño”…
Sin embargo –y a pesar de que a mí no me gustan nada los días lluviosos– debo reconocer que también este clima tiene algunas ventajas. Así que de hoy no pasa que las tenga en cuenta. Voy citando:
–Hace siglos que no limpio los cristales de casa (ahorro esfuerzos y tiempo que puedo invertir en otras cosas).
–No me ha atacado la alergia primaveral (estoy bastante más relajada, sin ahogos, estornudos y picores incómodos. Tengo los ojos menos irritados que otros años).
–Mis pies no están hinchados por el calor (ando más ligera y a día de hoy aún no tengo rozaduras en ellos).
–Mi tensión en su sitio. (Bajita, como siempre, pero no por el subsuelo, como en esos días de calor en que no se puede con la vida).
–No hace falta regar el huerto ni las flores de las ventanas (ya se encarga la naturaleza de hacerlo y sin ningún coste).
–Aún no me ha entrado el pánico ante la exposición de nuevos michelines acumulados durante el invierno. (Están, claro, pero ocultos y disimulados bajo la ropa).
–Y lo mejor: el día que deje de llover –que dejará– la naturaleza se nos mostrará preciosa, limpia, luminosa. Con unos olores y unos colores que ya me estoy imaginando.
Pero eso será otro día.
sábado, 16 de junio de 2018
viernes, 15 de junio de 2018

Trashumante

El rincón del optimista
Juan


Felicidades Samuel, hijomajo 

“Hola. Me llamo Santiago. Tengo 89 años, a punto de cumplir 90. Soy de un pueblo de León llamado Prioro donde vivo buena parte del año, aunque ‘de invierno’ vivo en León capital. Dicen que Prioro es el pueblo que más pastores trashumantes hubo de España. Y lo creo. Yo fui también pastor de chaval, desde los 14 hasta los 20 años, que bajaba desde la Montaña de León hasta Extremadura en octubre y volvía a subir en junio. El invierno lo pasaba en la finca de un señor de un pueblo de Cáceres que se llama Torremocha. A partir de los 20, después de pasar la mili (serví en San Sebastián) ya me quedé en el pueblo, me casé, tuve 6 hijos… porque de noche no había muchas cosas que hacer… Tuve ganado, también fui un poco albañil… Había que ganarse la vida como fuera.
En aquellos años de postguerra se pasaba muy mal, fueron años muy duros. Cuando acabó la Guerra yo tenía sólo 10 años. Por la Montaña, en Campos y en Castilla todavía había para comer del gocho, terneros que mataban en casa y pan del trigo que sembraban y la huertina que se tenía, pero para allá abajo la cosa estaba fastidiada. Me acuerdo de ver en ese pueblo que te dije, en Torremocha, a los hombres que se ponían en la plaza para ver si el terrateniente o el dueño de las tierras les cogían de obreros como si fuera una subasta de ganado. Y si no les cogían, pues a pasar hambre.
Qué recuerdos tengo de aquellos años bajando detrás del ganado por las cañadas, los cordeles y las veredas. Cuántas anécdotas no te contaría… Una vez, cuando pasaba por El Casar de Cáceres, vi un árbol lleno de frutos. Me subí a un muro de piedras que había y cogí unas cuantas. Las metí al bolso para comer cuando iba andando detrás del ganado. Yo creí que eran ciruelas o cascabelillos. Cuando metí uno en la boca resulta que eran aceitunas, que estaban verdes y ásperas… la escupí y tiré el resto al suelo. No las conocía en el olivo. Muchos años después, ya jubilado, fui de excursión con el Imserso a Cáceres y me llevaron a ver una fábrica de El Casar que hacían el queso que llaman torta y les dije a los de la fábrica que yo había probado de chaval en ese pueblo unas ciruelas que estaban muy amargas.
Dicen que la mayor parte de la gente de mi pueblo cumple años en primavera, vamos, que nació en primavera. Claro, es porque los padres les hicieron en el verano que era cuando los pastores estaban en casa. Los de la Montaña bajábamos también a Campos a por vino y por trigo; lo cambiábamos por madreñas y aperos de labranza que hacíamos aquí en invierno porque teníamos mucha madera y mucho tiempo.
Si vas a Prioro pregunta por Santiago. La gente me conoce bien sin que le digas el apellido. Mote no me pusieron nunca”.
Conversación entrañable que tuve con Santiago una mañana de mercado en un bar de la Plaza Mayor de León mientras compartimos un vino clarete. Nos conocimos ese día. Me pareció un paisano de un gran corazón. Nos despedimos como si nos conociéramos de toda la vida.
Asín sea.
jueves, 14 de junio de 2018

Uno no escoge

Gioconda Belli


Uno no escoge el país donde nace;
pero ama el país donde ha nacido.

Uno no escoge el tiempo para venir al mundo;
pero debe dejar huella de su tiempo.

Nadie puede evadir su responsabilidad.

Nadie puede taparse los ojos, los oidos,
enmudecer y cortarse las manos.

Todos tenemos un deber de amor que cumplir,.
una historia que nacer
una meta que alcanzar.

No escogimos el momento para venir al mundo:
Ahora podemos hacer el mundo
en que nacerá y crecerá
la semilla que trajimos con nosotros.