domingo, 17 de marzo de 2024

domingo, 17 de marzo de 2024

plan para combatir la dejadez y la apatía (VII) - decide autoafirmarte

Creciendo en el amor
Juan Fernández Quesada

Muchas de las personas que caen en estos estados de apatía y abandono tienen una percepción muy distorsionada de sí mismas y suelen considerar que lo que hacen o ejecutan tiene muy poca importancia, sin darse cuenta de que somos nosotros/as mismos/as los/as que otorgamos valor a las cosas, las personas y a todo lo que hacemos. Si tienes la costumbre de considerar que la mayoría de las cosas que haces no tienen importancia, vamos a modificar esa tendencia. Para ello vamos a hacer lo siguiente:

Identificar los pensamientos autodepresivos que te hacen sentir de una manera pobre e incluso denigrante. Y, a continuación, reemplázalos por afirmaciones más motivadoras y reafirmadoras de tu persona y de tus acciones.

            Por ejemplo: Si me digo de forma descalificadora: “Cualquiera podría realizar esto que acabo de hacer”. Puedo cambiarlo por: “Es verdad que muchas personas podrían hacer esto que he hecho, pero en este momento he sido yo el/la que me he puesto a ello y he colaborado con los demás en su ejecución”. 

            Otro ejemplo: “¿Para qué voy a hacer la cama, si para acostarse después hay que volver a deshacerla?”. Si observas es una conducta apática, porque en el fondo te estás diciendo: “No merece la pena hacer nada, porque todo da lo mismo”. Lo puedes cambiar por el siguiente diálogo: “Me gusta ver recogida mi habitación, la cama hecha y las cosas en orden, así que la voy a hacer”.

            Otro ejemplo: “¡Qué pereza organizar mi habitación y mis cosas!”. Si eres consciente, con un comentario de este tipo ya te estás predisponiendo a no realizar ningún cambio en la mejora del orden de tu habitación y de tus cosas. Podrías cambiar tu diálogo por este otro: “Mi habitación no tiene por qué está perfecta, pero puedo ir cada día dejando limpio y ordenado, poco a poco, cada espacio de mi casa, ponerlo a mi gusto, y así ir sintiéndome cómodo/a en mi hogar”.

            Otro ejemplo: “La ayuda que les presté ayer en el Teléfono para colocar los libros y mejorar el control de ellos no fue nada meritorio”. Puedes cambiarlo por: “Mi ayuda posibilita el que otros usuarios puedan acceder a los libros y que estén bien identificados y controlados”.

            Otro ejemplo: “Me he arreglado el pelo en la peluquería, pero no me queda tan bien como le queda a Patricia o a Begoña”. Puedes cambiarlo por: “Tal vez nunca consiga tener un pelo como ellas, pero voy a conseguir mantenérmelo arreglado y limpio, e incluso buscar algún peluquero o peluquera que me lo deje con un corte que a mí me guste más y sentirme más a gusto conmigo misma”.

Recuerda que la principal persona que tiene que posibilitar que tus actitudes y motivaciones estén en un nivel de satisfacción adecuado eres tú mismo/a.

Puedes hacerte un listado de todos estos diálogos autosaboteadores que te haces en el día a día, y no darlos ninguna tregua, cámbialos de forma continua aún en las cosas más nimias e insignificantes. 

Espero te sea de gran ayuda.