lunes, 9 de septiembre de 2019

lunes, 9 de septiembre de 2019

Hoy voy a hacer las paces contigo

Taller "Conocerse para crecer"
Rosa Algorri

Hoy voy a hacer las paces contigo, querida amiga, después de tantos años viviendo a tu sombra, hoy he decidido ponerme a tu par, caminar contigo, no contra ti, ni detrás ni delante, contigo.
Hoy he aprendido qué significa estar vivo, qué significa no estar compitiendo continuamente con tu sombra, en definitiva el sol siempre sale para todos, sin discriminar dónde has nacido, de qué clase social provienes, o qué marca de coche tienes, el astro rey no juzga y por lo tanto es igual para todos, no es filosofía ni cuentos chinos, es la realidad de la vida.
Cada uno tenemos una historia diferente, una educación, un ambiente familiar, unas aspiraciones en la vida, unas creencias… pero todos buscamos lo mismo, alcanzar la felicidad, así que igual no somos tan diferentes. Parece una aspiración difícil de conseguir, pero resulta que no, que es muy, muy fácil, porque es algo que tenemos cada uno de nosotros dentro de nosotros mismos, ¡qué dices, vaya tontería!, ¡demasiadas teorías, caminos andados y desandados y la clave está a nuestro alcance!, aquello de que los árboles no te dejan ver el bosque… pues eso.
En el Teléfono de la Esperanza de León, que conocí casi por casualidad, a través de una buena amiga, a la que ahora y siempre he de agradecer que me enseñará este camino, en el curso de “Conocerse para Crecer”, al que me costó un poco “apuntarme”, había que estar dos días como en un retiro espiritual tipo de los que nos hacían las monjas en Semana Santa... me sonaba un poco pasado de moda, al final fui… y ha sido como San Pablo al caerse del caballo… De repente todo empezó a tener sentido, el mundo no había cambiado, había empezado a ver… o a despertar (¡por fin! ).
No puedo estar más agradecida, porque después de más de 60 años por fin me di cuenta cómo soy, qué soy… por qué a veces tenía problemas que me llevaban a tomar pastillas, cuando hacía lo mejor que sabía y sin embargo vivía llena de miedos y tristeza… Y hoy voy a hacer las paces, definitivamente, conmigo misma, sin dramatismos, ni tormentos, porque ahora sé dónde está el misterio para vivir en plenitud. Se acabo la tristeza, puedes tener pena por muchísimas cosas que ocurren en el transcurso de la vida, pero no es necesario regodearse y vivir inmerso en ese sentimiento producto de la pérdida de un apego innecesario. Decídete a cambiar, si no estás a gusto con tu vida, si tu malestar es constante, párate en seco y sinceramente piensa dónde está el problema, sin mirar muy lejos de ti, más bien dentro de ti, tardarás más o menos, pero al final te darás cuenta de que todas las respuestas las tienes tú.
Bien es cierto, que las creencias, los mandatos parentales, la costumbre, etc… pueden dificultar un poco el descubrimiento… pero en León tenemos mucha suerte, porque en el Teléfono hay personas altruistas, extremadamente generosas con su tiempo, sus conocimientos que, a mi y muchas personas que conozco, nos han ayudado a ver la luz al final del túnel, a volver a tener entusiasmo por vivir, alegría, paz… lo que se conoce por felicidad, y que te aseguro que está a tu alcance, como lo ha estado al mío.
Amiga, hoy volvemos a ser cómplices, a ayudarnos en esta travesía, compañeras de vida, sin juzgar ni juzgarnos, sin competir ni personalizar. Si nacemos inocentes y perfectos, no puede ser tan difícil seguir así… al menos es posible.

Ser en la vida romero,
romero solo que cruza siempre por caminos nuevos.
Ser en la vida romero,
sin más oficio, sin otro nombre y sin pueblo.
Ser en la vida romero… sólo romero.
Que no hagan callo las cosas ni en el alma ni en el cuerpo,
pasar por todo una vez, una vez solo y ligero,
ligero, siempre ligero.
(León Felipe)