Lo que nos anula en el vivir diario es la rutina, lo que nos hace vivir con sentido son los proyectos y la creatividad.
Pedro Ortega Ruiz
domingo, 22 de octubre de 2017

Avanzando a tientas

La Escribana del Reino
M. E. Valbuena
Asusta un poco avanzar a tientas sin saber lo que vamos a encontrar al final del trayecto y sin idea de las sorpresas que nos saldrán al paso mientras lo recorremos. Asusta.
Sin embargo, creo que la mayor parte de las veces que descubrimos y encontramos cosas importantes en la vida, ha sido caminando a tientas, dando un paso tras otro un tanto inseguros, sin apenas agarraderas, basándonos en la intuición y en esa brújula interior que nos dice que vamos en la dirección correcta sin saber muy bien adónde. Pero seguimos… y encontramos. Esta ha sido mi experiencia y la de otros muchos.
Lanzarse a escoger opciones minoritarias, incomprensibles para los más cercanos, dolorosas para algunos y absurdas para otros, nos lleva a un continuo cuestionamiento y a la tentación de renunciar a nuestra propia voz interior. Tratando de escuchar tanto a los que nos rodean, nos desoímos y nos ignoramos, sin ser conscientes del daño que ello nos produce.
Dando vueltas a este tema, llegaron –hace años– hasta mí unas palabras de San Juan de la Cruz que me iluminaron: para ir adonde no sé, tengo que ir por donde no sé.
Cierto es que para avanzar hace falta un objetivo concreto y unos pasos determinados, pero no siempre el objetivo es claro y los pasos seguros. De ahí que la clarividencia que en aquellos momentos me aportó esta frase, hace que me agarre a ella cada vez que me veo de nuevo caminando a tientas.
Tal vez no conozca dónde me lleva la opción escogida en un momento dado, pero sí sé que escuchándome y atendiéndome sabré llegar, aun desconociendo de antemano el camino.
sábado, 21 de octubre de 2017

VIVIR




El jueves recordamos a muchas personas que pasan situaciones de enfermedad y dolor, especialmente con el mal de estos tiempos, el cáncer, y más específicamente, poníamos nuestra atención en quienes vivían un cáncer de mama. Hoy queremos dar un empujón en la autoestima, en la esperanza, en la vida para quienes están pasando momentos difíciles. Y les decimos, con la canción que ayer se dio a conocer, vivir.

viernes, 20 de octubre de 2017
miércoles, 18 de octubre de 2017

Curso de Dinamizadores

Un participante


Aunque mis años no hayan sido fáciles, la vida me ha dado tanto, y ha puesto en mi camino gente tan maravillosa, que me parece justo y placentero compensar minimamente todo lo recibido, a través del voluntariado.
Y un lugar perfecto para plasmar estas inquietudes humanas que siempre he tenido, ha sido el Teléfono de la Esperanza.
Llegue a esta gran familia del T.E. hace ya bastantes años, tras la crisis personal que más ha azotado mi vida. Con su ayuda y mi necesario trabajo personal, puedo decir que actualmente soy una persona diferente, que vive y valora intensamente lo que le rodea y sigue trabajando la aceptación.
Con el tiempo y preparación necesaria estoy ejerciendo como coordinador de grupos en la sede de León, lo que me hace crecer continuamente como persona, en mi labor de acompañamiento de los grupos que tengo bajo mi responsabilidad.

Conoce todas las teorías
domina todas las técnicas,
pero al tocar un alma humana,
Sé simplemente otra alma humana
                                                                      Carl Jung

En el pasado fin de semana del 13 al 15 de Octubre, hemos celebrado en León, concretamente la casa de ejercicios de los Dominicos de La Virgen del Camino un curso de reciclaje como dinamizadores (nuevo nombre a aplicar a los coordinadores) de grupos de Teléfono de la Esperanza de toda España.
Así visto y por las fechas (coincidía con un atractivo puente), podía hacer pensar que mucha gente no se animaría a venir, pero la fuerza y el compromiso  con nuestra O.N.G., y el interés por mejorar ha permitido que resultara una experiencia maravillosa.
Eramos mas de setenta voluntarios procedentes de muchos lugares de España (de Cantabria, Zamora, Madrid, Salamanca, Murcia, Valladolid, Logroño, Extremadura, Andalucia, Galicia) e incluso del extrajero, tuvimos una compañera que vino exclusivamente desde Miami.
Nos han recordado que un buen dinamizador tiene que ser una persona, equilibrada, motivada y formada. Y a través del estudio de nuestra personalidad, (para los que nos han introducido en el conocimiento del Eneagrama como herramienta para ello) podremos dar lo mejor de nosotros mismos en los grupos

“Dinamizamos no como queremos, o como sabemos,
dinamizanos como SOMOS “



De ahí la importancia de conocer nuestros miedos, aceptar nuestras limitaciones y seguir trabajando en nuestro crecimiento personal, siendo dinamizadores coherentes, sabiendo comunicarnos tanto verbal como gestualmente, aportando esa cercanía y calidez a nuestras relaciones, evitando prejuicios, trabajando la empatía, desarrollando la capacidad motivadora, creando confianza, fe en el futuro, aprecio a vida, en resumen generando ESPERANZA...

“Quien quiere hacer algo
encuentra un medio,
quien no quiere hacer nada
encuentra una excusa”
                                                                                                         Proverbio árabe

Agradezco a mis formadores y compañeros el fin de semana tan intenso y atractivo con el que me han premiado, las experiencias de vida que han compartido conmigo y la vitalidad que me han transmitido..

… y yo, solo deciros... que afortunadamente, sigo caminando...

martes, 17 de octubre de 2017

La hora de escribir

Caligrafía de emociones
Jose


La hora de escribir llega al sangrar un poco.
Llega al mirar al campesino trabajando por amor.

La hora de escribir es incoherente vista con los ojos,
es visible con el cuerpo, flor rajada de mí mismo.

La hora de escribir nunca es puntual, escrita.
Arriba sin tener cuchillo o pistola para matarla.

La hora de escribir, es hora de estar solo,
¡estoy preso!, quítenme la cadena que me une a la pluma.

La hora de escribir se revuelca entre las sombras,
juega con mis dientes y los pinta, me salpica.

La hora de escribir es suicida de sí misma,
hora sabia, loca, toma mi sentir y mátate.

La hora de escribir cae al vacío desde mi boca,
choca con el suelo hecho de nostalgia, de dolor.

La hora de escribir siempre termina,
aquí acaba, me desangro con ella, nos morimos.
lunes, 16 de octubre de 2017

Entrevista a Gregorio Luri

La Vanguardia 2017


Gregorio Luri, maestro de escuela, pedagogo, doctor en Filosofía y escritor, 62 años. Nací en Navarra y vivo en El Masnou. Casado, dos hijos y dos nietos. Soy un conservador, no tengo suficiente con ser sólo moderno, necesito recurrir a los antiguos para entender el presente. Y un pagano que cree en Jesús.
”Es mucho más importante amarse que entenderse”

Es profesor universitario y doctor en Filosofía, un hombre leído, pero a él le basta que lo defina como maestro: “Hay que volver a subir al maestro al pedestal para exigirle lo que corresponde a una figura a la que le supones una autoridad y un crédito”. Dejó la docencia por una enfermedad, la enfermedad de Ménière, que le produce mareos, vómitos y le obliga a meterse en la cama hasta que pasa. “Al principio me deprimió muchísimo, luego decidí dejar de quejarme y comencé a escribir”. Lleva una treintena de libros publicados sobre filosofía, historia y educación. Elogio de las familias sensatamente imperfectas (Ariel) es un pequeño libro delicioso que no tiene desperdicio, un manifiesto de sensatez que se agradece.
¿Qué le han enseñado sus alumnos?
Mis límites. “Habla para que te vea”, decía Sócrates. Sólo cuando los demás hablan los ves y cuando hablas te ves a ti mismo.
¿Qué es un maestro?
Tu obligación es hacer visible a tu alumno lo que puede llegar a ser.
Un maestro así es el sueño de todo padre.
Creo que la armonía está sobrevalorada, que padres y maestros no necesariamente tienen que ir al unísono. Está bien que los niños entiendan que hay desavenencias. Crecer también es saber moverse de manera adecuada en ámbitos distintos.
La armonía es difícil también en casa.
Es irreal hacer creer a los hijos que los padres estamos de acuerdo en todo. Lo que deben ­entender es que las desavenencias se gestionan. Considero que es mucho más importante amarse que entenderse.
Eso es muy inteligente, maestro.
Mostrar a los hijos que nos queremos a pesar de que hay momentos que no nos soportamos es una lección imprescindible para llegar a ser adulto. ¿Hay algo más importante en la vida que contar con alguien que te quiere siendo consciente de todo eso de lo que no te sientes digno?
Elogia usted la familia sensatamente imperfecta.
Sí, la que está dispuesta a aprender de su propia experiencia, que no delega su responsabilidades en un especialista. Si los humanos fuésemos relojes complejos, ajustaríamos las piezas que no funcionan, pero como no lo somos, lo que necesitamos es sentido común.
Hoy no hay niño que no haya visitado a un psicólogo.
Eso indica la inseguridad de los padres. Si no tienes un problema claro y concreto, no alquiles tu responsabilidad a un especialista. Pero a menudo acudimos a ellos porque creemos que es posible una vida sin problemas.
Cierto.
Eso no existe. De lo que se trata es de cómo gestionar los problemas cotidianos sin excesivas gesticulaciones.
¿Esa mala cara, ese grito huracanado...?
Sí, todas esas cosas de las que nos avergonzamos. Pero hay que pasar página. Me gusta ese cuento zen de un monje que cuidaba primo­rosamente su jardín, y cuando había acabado le echaba una hoja seca porque decía que si no tenía ninguna imperfección no era humano.
Es usted irónico con los superpadres.
Los padres modernos siempre llevan ese Pepito Grillo que les hace estar continuamente preguntándose si en lugar de castigar no hubiera sido mejor dialogar o viceversa; esa condicionalidad en las relaciones que deberían ser espontáneas marca un comportamiento que merece el nombre de neurótico.
La reflexión es buena.
Sí, pero que no sea doliente. Es buena una cierta ironía con las propias meteduras de pata que te permita dolerte menos y aprender más.
Hoy los niños se autojustifican diciendo: “es que soy adolescente”.
Sábado: tu niño del alma, tumbado en el sofá con el mando a distancia te dice: “Me aburro”. Hay padres que consideran que deben ser los dinamizadores culturales de sus hijos, ofrecerles un menú de actividades, pero así estimulan su flojera. Mejor un “y a mí qué”, provocar que salgan de su aburrimiento autónomamente.
Entiendo.
...O el niño que ha tenido un día agotador: exámenes, entreno… Llega a casa, tira la mochila y exclama: “¡Estoy cansadísimo!”. Los padres perfectos le preparan un baño y le sirven la cena. Yo abogo por un: “Te entiendo perfectamente porque yo llego así muchos días, pero por favor recoge la mochila”.
Ya.
La adolescencia se ha convertido en un nuevo fenómeno cultural y comercial. Y a menudo la autoestima se confunde con el narcisismo que hoy se considera una conducta normal, y eso fragiliza mucho. Si te crees que el mundo está para servirte, vives en un engaño.
Hay que ser comprensivo...
Los adolescentes aprenden saltándose los límites. Tienen más energía que sentido común para controlarla y a menudo actúan sin lógica; los padres lo sabemos, pero esa comprensión te la debes guardar para ti, tú debes ser sus frenos.
Dice que sin culpabilidad no hay moralidad... suena carca.
Hoy la palabra culpa está proscrita, pero señalarles las faltas es decirles que los consideras personas responsables de sus actos y no unos insensatos que no saben lo que hacen; así podrán reflexionar y extraer alguna conclusión.
¿Con o sin castigo?
La mejor manera de librar a un culpable de sus remordimientos es ofrecerle la posibilidad de hacer borrón y cuenta nueva. El drama de nuestros jóvenes es que hay demasiados adultos confundiendo comprender con justificar.
Con lo que hacemos nos hacemos.
Así es, y defiendo otro concepto olvidado: la virtud, cuya esencia es la ambición de realizar bien lo que tengas que hacer. Me parece más útil el compromiso de los actos que eso de repetir valores: “sé bueno” “sé sincero”, “sé justo”...
...
Y creo que es más noble aprender a querer la ­vida a pesar de sus constantes zancadillas que aspirar a una felicidad que se supone se consigue renunciando a la vida, es decir: creyendo que si eliminas lo que va mal serás feliz.
domingo, 15 de octubre de 2017

Por estas mismas fechas

El rincón del optimista
Juan


Esta rueda de la vida que no para de dar vueltas nos trae recuerdos de algunos momentos de años atrás por estas mismas fechas. Pensarás que hago referencias continuas al pasado, así es, nada tiene de malo si esa vuelta atrás tiene un fin sanatorio, terapéutico o te trae la paz que  quizá te esté faltando en este momento.
Me viene a la memoria que por estas mismas fechas del mes de octubre hice una visita a mi amigo Ángel (Gelón para los amigos) que tiene un corazón proporcional al tamaño de su enorme cuerpo. Gelón es dueño de varias casas rurales en el bonito pueblo de Salamón, cerca de Lois y de Crémenes, en la Montaña de Riaño. Un grupito de aguerridos aventureros hicimos un hermoso paseo por el monte a lomos de los caballos también del mismo propietario con una otoñada espectacular. Fue aquel un año seco como este. Me quedó profundamente grabado entre mis recuerdos el color y el olor de los robles, las hayas, los cerezos… Una verdadera pasada para los sentidos. Era como estar dentro de esas postales que circulan por ahí de paisajes casi imposibles. Pero aquello fue real. No fue un sueño. He realizado otras excursiones de montaña, también en otoño, pero ninguna como aquel día que incluyó comida campestre en el alto de Lois, donde teníamos para un lado la vertiente del río Esla y para el otro la del Porma.
Hay días que cierro los ojos y me voy a revivir aquel momento. Todos tenemos ese lugar especial, ese momento intenso en el que realmente pensamos que fuimos felices. No hay nada de malo en volver por un ratín a vivir aquella emoción. Lo único malo puede ser abrir nuevamente los ojos y ver que la realidad de ahora es la que es. No hay problema. Vuelve cuando quieras. Tu mente está abierta SIEMPRE.
Asín sea.
sábado, 14 de octubre de 2017

Cuando me vaya

Carlos Alberto Boaglio


Cuando yo me vaya, no quiero que llores, quédate en silencio, sin decir palabras, y vive recuerdos, reconforta el alma.
Cuando yo me duerma, respeta mi sueño, por algo me duermo; por algo me he ido.
Si sientes mi ausencia, no pronuncies nada, y casi en el aire, con paso muy fino, búscame en mi casa, búscame en mis libros, búscame en mis cartas, y entre los papeles que he escrito apurado.
Ponte mis camisas, mi sweater, mi saco y puedes usar todos mis zapatos. Te presto mi cuarto, mi almohada, mi cama, y cuando haga frío, ponte mis bufandas.
Te puedes comer todo el chocolate y beberte el vino que dejé guardado. Escucha ese tema que a mí me gustaba, usa mi perfume y riega mis plantas.
Si tapan mi cuerpo, no me tengas lástima, corre hacia el espacio, libera tu alma, palpa la poesía, la música, el canto y deja que el viento juegue con tu cara. Besa bien la tierra, toma toda el agua y aprende el idioma vivo de los pájaros.
Si me extrañas mucho, disimula el acto, búscame en los niños, el café, la radio y en el sitio ése donde me ocultaba.
No pronuncies nunca la palabra muerte. A veces es más triste vivir olvidado que morir mil veces y ser recordado.
Cuando yo me duerma, no me lleves flores a una tumba amarga, grita con la fuerza de toda tu entraña que el mundo está vivo y sigue su marcha.
La llama encendida no se va a apagar por el simple hecho de que no esté más.
Los hombres que “viven” no se mueren nunca, se duermen de a ratos, de a ratos pequeños, y el sueño infinito es sólo una excusa.
Cuando yo me vaya, extiende tu mano, y estarás conmigo sellada en contacto, y aunque no me veas, y aunque no me palpes, sabrás que por siempre estaré a tu lado.

Entonces, un día, sonriente y vibrante, sabrás que volví para no marcharme.
viernes, 13 de octubre de 2017

Cumplimos diez años en León




Hace 10 años nacía en León el teléfono da les esperanza. Fue un sábado alegre y juguetón. La inauguración se llevó a cabo en el salón solemne de San Isidoro. Al acto asistieron diversas autoridades esperando ganar algún voto para sus colores. El público llenó el salón. El Teléfono nació como una apuesta decidida y agradecida de su Presidenta provincial, Mercedes, ante la segunda vida que le regaló la Vida. ¡Qué menos que dedicar esta segunda a algo grande y valioso! El Presidente nacional de entonces, Jesús Madrid, recordó algo importante: "El Teléfono representa los latidos del corazón" y apostar por esta ONG es apostar por la bondad y la ternura.
No faltaron los versos aquel día escritos para la ocasión por nuestro redactor Valentín Turrado y que compartimos con nuestros internautas:

Sea el teléfono
Sea el teléfono un oasis después del largo bregar por el desierto inhóspito.
Sea el teléfono la flor donde las abejas vengan a libar y donde acudan los gusanos a ovillarse en la hoja de moreda para transformarse en crisálidas.
Sea el teléfono un espacio cálido, donde se amase el pan de la vida con cientos de manos llenas de surcos de dolor y lágrimas.
Sea el teléfono un lago de esperanza y de calma donde brazada a brazada se calmen las fatigas y las ansiedades.
Sea el teléfono un nido de afectos, abrazos y besos, donde sentirse tiernos y fuertes en las columnas del querer.
Sea el teléfono el sueño plácido donde se recobra el ánimo y la alegría corre como un arroyo de montaña.
Sea el teléfono la cuna de la autoestima o el hospital de la cura del ser atrapado.
Sea el teléfono el aire respirable, la salud recién recobrada y el cayado para seguir caminando.
Sea el teléfono la casa caliente en la que te sientes a gusto, compartes los secretos escondidos y limpias la bodega de telarañas ancestrales.
Sea el teléfono el espejo donde todos podamos ver lo mejor de cada uno y donde no haya vergüenza para ventilar los malos humos del inconsciente.
Sea el teléfono la alcoba donde desabroches tu corazón y lo abres a la dulzura, a la compasión y al respeto.
Sea el teléfono un palacio donde los colores de las ideas no enfrenten a sus moradores y el ágora donde todos puedan escuchar a sus maestros.
Sea el teléfono una montaña donde los que elevan sus ojos a lo alto y los que solo creen en la tierra puedan convivir en armonía y tolerancia.
Sea el teléfono el Macondo feliz donde se aporten las capacidades y se reciba según las necesidades.
Sea el teléfono oasis, flor, espacio, lago, nido, sueño, cuna, aire, casa, espejo, alcoba, palacio, montaña, el Macondo feliz tan deseado".
Ha pasado ya una década y más de 10.000 personas se han beneficiado de la labor realizada por esta ONG.
Ha merecido la pena el camino recorrido.
Gracias a las muchas voluntarias y voluntarias que han puesto su esfuerzo y dedicación en esta tarea.

¡Adelante! Larga vida al teléfono de la esperanza de León

jueves, 12 de octubre de 2017

Entrevista a Dennis White, satyananda, monje y maestro de meditación




Tengo 67 años. Nací y vivo en Malibú (California). Soy monje y maestro de meditación. Soy célibe. ¿ Política? Derechos humanos, libertad individual, democracia universal y políticos honrados. ¿ Dios? Gozo en la verdad. Meditar es sencillo y propicia serenidad interior y bienestar
Autorrealización
Es alto y afable. Le llaman hermano Satyananda, que significa “gozo en la verdad”: “¡Eso intento!”, me sonríe. Pasa por Barcelona para impartir un taller sobre su técnica de meditación, por invitación de la Asociación de Amigos Paramahansa Yogananda de Catalunya (www.yogananda-srfbarcelona.com). Satyananda es miembro de la comunidad monástica de Self-Realization Fellowship (SRF) desde hace más de 40 años, y vive y sirve en el templo de Self-Realization Fellowship Lake Shrine (California). Sus charlas son apreciadas en medio mundo, así como su magisterio como experto meditador. Me sienta en una silla, me hacer respirar hondo y me deja a solas con mi interior.
¿Qué es meditar?
Aquietar la agitación mental para que tu paz interior aflore.
¿Cómo aquieta su mente?
Me siento en un silla con la espalda recta, cierro los párpados, respiro con calma, aspiro y espiro hondamente con gozo al hacerlo, me relajo...
¿Y qué sucede?
Me siento calmado y feliz, alejado de toda angustia, estrés y depresión.
¿Desde cuándo hace esto?
Empecé hace ya más de cuarenta años, a ­mediados de los años setenta, cuando aún era un veinteañero insatisfecho.
¿Qué tipo de veinteañero?
Fui ilustrador, me gustaba..., pero no me sentía feliz. Luego estudié en una escuela de negocios, por seguir los pasos de mi padre, que era consultor empresarial.
¿Y?
Tampoco me satisfacía, sólo experimentaba alegrías pasajeras, nada pleno y perdurable. Y yo buscaba una felicidad mayor.
¿Y qué hizo?
Dejarme crecer el pelo largo e irme por ahí en mi moto, algo que mi padre deploró mucho. Y también leía...
¿Qué leía?
Libros de filosofía oriental: circulaban entre los jóvenes en la California de los setenta. Y así topé con la Autobiografía de un yogui.
¿Qué yogui?
Paramahansa Yogananda, un sabio de India nacido en 1893 cerca del Himalaya y muerto en Los Ángeles en 1952. Gandhi había sido discípulo suyo. Y fue el principal propagador del yoga en Estados Unidos, desde los años veinte, con muchos discípulos.
¿Qué sintió al leerle?
En el capítulo 14 de su libro describe su experiencia personal en la supraconciencia o conciencia cósmica. Y aquello me cautivó.
¿Qué explica Yogananda?
Que la práctica del yoga y la meditación le conducen a tal conexión interior... que su conciencia se expande sin límites, es el cosmos. Necesité comprobar si eso era verdad.
¿Y qué hizo?
Al principio seguí con mi pelo y mi moto. ­Pero algo había empezado a cambiar en mi interior, mi conciencia se expandía... Y un día... ¡sucedió!
¿El qué?
Sentí lo mismo que Yogananda había descrito en su libro: una alegría ilimitada, todos los problemas esfumados, una profunda paz, satisfacción, ¡felicidad!
¿Espontáneamente?
Sí, y duró horas. Entendí que Yoganandano fabulaba. Cuando aquella experiencia se ­diluyó, yo ya había cambiado para siempre. Medité cómo enseñaba Yogananda, ¡y volví a sentir lo mismo! Y eso marcó el camino.
¿Hacia dónde?
Dejé la moto, me corté el pelo y decidí llevar vida monástica en el templo de la Hermandad de la Autorrealización, fundado por Yogananda. Meditar me dio plenitud. Mi padre me dijo: “Si alguien ha conseguido que te cortes el pelo, ¡tiene que ser bueno!”, ja, ja...
¿Puede alcanzarse con drogas ese estado de conciencia?
Las drogas extraen imágenes del inconsciente, pero de modo inestable e incontrolable. La meditación, en cambio, te entrena en el control de acceso a la supraconciencia.
¿Cómo es su vida hoy en día?
Gestiono el templo, por el que pasa mucha gente, llevo una dieta vegetariana, medito e imparto talleres de meditación.
¿Cuánta gente sigue esta técnica meditativa?
Se llama kriya yoga, y la siguen 1,5 millones de personas en el mundo. Aprendes fácilmente a retirar la energía del exterior para concentrarla en tu interior.
¿Qué beneficios me procuraría?
Adiós a la angustia, el estrés, la depresión y el miedo, incluido el miedo a morir. Verás serenamente pensamientos y sentimientos: así serás libre para elegir. Y serás feliz.
¿Cuál ha sido su mejor experiencia como meditador?
A veces veo un globo de luz en mi entrecejo, una luz dorada y azul, que irradia, que es dulcísima, y entonces todo es paz, relajación, confianza. Una gran plenitud.
¿Quién es el mejor meditador que haya conocido?
Mi maestra, Daya Mata, discípula de Yoga­nanda. Un día nos reunimos con abogados para una cuestión inmobiliaria importante, y estábamos encallados. Ella dijo: “Meditemos”. Los abogados se miraron, burlones...
¿Y ella qué hizo?
Meditó. Vi la felicidad en su rostro, serenísimo. Al poco, abrió los ojos, y con una sonrisa tomó todas las decisiones: ¡todas correctas!
Hábleme de alguno de los muchos discípulos meditadores que ha tenido.
Pienso en un padre que discutió con su hijo, y el hijo dio un portazo, subió al coche, tuvo un accidente y murió.
Buf.
El padre no podía perdonarse. Y meditar le ayudó. Meditando sintió la presencia de su hijo, que le dijo: “Padre, todo está bien”. Sintió que no hay barrera entre vida y muerte, que podemos seguir todos conectados. Y entonces una paz infinita le colmó.
miércoles, 11 de octubre de 2017

Mirar al sol

El rincón del psiquiatra
Alejandro Rocamora Bonilla
Psiquiatra
Es el título del libro que este verano ha caído entre mis manos. Su autor es Yalom Irvin David, psiquiatra existencialista. Su contenido se refleja en el subtítulo: La superación del miedo a la muerte. Lo puedes encontrar en Google, está en PDF.
El autor parte de un pensamiento del filósofo francés François de la Rochefoucold: “Ni el sol ni la muerte se pueden mirar de frente”.
A través de estas páginas Yalom va desgranando su pensamiento sobre la muerte. En definitiva, nos viene a decir, que la muerte, como el sol, siempre está ahí y aunque no podamos mirarlo directamente, todo ser humano sabe que algún día morirá. Pero además, como el sol alimenta a la vida, la muerte nos enseña a vivir. Es desde nuestra finitud cómo debemos aprender a ser felices y disfrutar de la existencia.
Algunas personas viven como si nunca fueran a morir, entran en una dinámica de acumular riqueza, cuando la realidad es que la muerte siempre estará al final de nuestro camino. Y otros, por el contrario,  se encuentran en permanente angustia porque se sienten morir; incluso existen personas que desafían a la muerte con conductas de alto riesgo o bien ponen su entusiasmo en la recompensa final.
La actitud mas saludable es “no mirar al sol” (no estar en angustia permanente) pero sin olvidar que está ahí y es la fuente de la vida y que somos finitos y por lo tanto debemos disfrutar de cada momento de la vida. Aunque es cierto que la muerte nos destruye, su presencia nos indica lo más valioso de la vida: la capacidad de disfrute.
Como el sol nos alimenta y calienta, la muerte, sin mirarla nos hace más humanos. Mi recomendación final es: ¡no mires al sol (la muerte), pero no olvides que está ahí¡
martes, 10 de octubre de 2017

Protestar hace daño al cerebro




CONSEJOS PARA HUIR DE ESTE HÁBITO
Descubre porqué, cuanto más protestas, más refuerzas ese mecanismo de “protesta” en tu cerebro.
Escuchar a alguien protestando seguramente te provoque ganas de salir huyendo de la persona malhumorada. La ciencia explica que una cascada de reclamaciones, además de llenar los oídos, afecta negativamente a tu cerebro y al funcionamiento de tu cuerpo. Peor: si eres tú la persona que tiene la costumbre de criticar a todo y a todos, el efecto también se aplica a tu salud mental.
Pero parece que la costumbre de protestar acaba formando parte de nuestra vida una y otra vez, ¿verdad? Para evitar (o reducir) los daños, entrevistamos a la coach de alta performance y productividad Patricia Marinho, que enseña cómo debemos lidiar con las ganas de protestar, y ofrece consejos prácticos para levantar el ánimo de quien solo ve la vida en tonos grises. Entre otros consejos, enseña la “regla del agua” para mantener el optimismo cada día. ¿Qué tal probar?
¿Por qué protestar afecta negativamente al cerebro?
El divulgador y científico de la computación Steven Parton publicó un texto en el sitio Curious Apes sobre cómo el hecho de protestar puede acabar con tu bienestar y el de los que te rodean, afectando directamente al cerebro de los individuos.
Él explica que, con cada pensamiento que tenemos, nuestro cerebro se remodela, alterando la construcción física de la realidad. Esto sucede porque el puente que se forma entre las células nerviosas (las neuronas) acaba estrechándose cada vez más para producir ese pensamiento.
“A lo largo de tu cerebro hay una colección de sinapsis separadas por un espacio vacío llamado espacio sináptico. Siempre que tienes un pensamiento, una sinapsis dispara un producto químico a través del espacio hacia otra sinapsis, construyendo así un puente por el que puede pasar una señal eléctrica, llevando consigo la información relevante que estás pensando”, detalla.
Sinapsis
“Cada vez que esa carga eléctrica se pone en marcha, las sinapsis disminuyen la distancia que la carga eléctrica tiene que atravesar. Por tanto, el cerebro está religado en su propio circuito, y se altera físicamente para hacer más fácil la realización de las sinapsis adecuadas –y esto hace que el pensamiento, en resumen, se produzca más fácilmente”.
Junto a esa capacidad cerebral, está el hecho de que las sinapsis que tienes más fortalecidas definen tu personalidad. A fin de cuentas: ese pensamiento que se repite más dentro de tu cabeza refuerza los puentes dentro de la red de tus neuronas.
“A través de la repetición del pensamiento, el par de sinapsis que representa sus inclinaciones se acerca cada vez más, y cuando surge el momento oportuno para que puedas formar un pensamiento, el pensamiento que gana es el que tiene menos distancia para viajar”.
Esto significa que, cuanto más protestas, más refuerzas ese mecanismo de “protesta” en tu cerebro.
Aceptación/disgusto
Steven apunta a otro factor que hace que las protestas, a veces, destruyan nuestro cerebro: la dualidad entre la aceptación y el disgusto, el amor y el miedo, el optimismo y el pesimismo. En una experiencia personal, el autor resolvió seguir, frente a situaciones buenas y malas, el precepto de “agradecer la experiencia y la lección”.
“La naturaleza aprecia el caos, y nuestro cerebro no es diferente. Por eso es importante subrayar que esta, obviamente, no es una práctica a prueba de idiotas que erradique completamente la negatividad de tu conciencia. A veces, la emoción es muy fuerte, y el par de sinapsis que llama la carga química será el negativo”, relata.
“Pero, como cualquier músculo, si quieres ejercitar esas sinapsis ‘amorosas’, encontrarás una nueva fuerza innata que hará que el mundo brille con más frecuencia. También te darás cuenta de que eres mucho más feliz gracias a  tu bienestar”.
Escuchar las protestas de los demás
Cuando escuchas mucho bla-bla-bla negativo, tu cerebro se relaciona con la otra persona en virtud de las “neuronas-espejo”.
En esta experiencia, la empatía con el otro hace que intentemos sentir la emoción que está sintiendo –y en ese momento, literalmente, “intercambias energías negativas” con tu interlocutor.
Qué hacer para evitar la negatividad
Patricia Marinho nos da 8 consejos de comportamiento para escapar de la gente “protestona”. Si eres una persona así, la especialista también orienta sobre la mejor manera de cambiar tu forma de ver las experiencias en la vida:
1. “Somos el resultado de las cinco personas con las que más nos relacionamos”
“Si estás junto a personas que solo protestan, en breve te convertirás en alguien así también”, comenta Patricia.
2. La palabra tiene mucho poder
“Si estás en medio de una crisis y dices que estarás así hasta finales de año, así será”, comenta la especialista. “Lleva optimismo a la conversación: ‘existe una crisis, sí. Pero ¿qué vamos a hacer para cambiar?”.
3. Procura estar al lado de personas que son altruistas y optimistas
“Un ancla constituye solo el 10% del peso de la nave, y sin embargo, basta para detenerla. No dejes que nadie sea ancla para ti”.
4. Protestar es un hábito y, por ello, puede cambiarse
“Nuestro cerebro tarda 21 días en entender que creamos un hábito. Después, se convierte en rutina”. Por eso, evita mantener actitudes negativas, como respuestas duras y mal humor.
5. Intenta cambiar de tema cuando una persona se pone a protestar
“Si dices ‘buenos días’ y esa persona responde ‘¿buen día de qué?’; pídele que respire hondo y que diga que el hecho de estar vivo ya es motivo para un buen día”.
6. Si alguien protesta a tu lado, no hagas coro a la crítica
“Ella habla mal de alguien y tú hablas bien. Un día, esa persona cambiará de comportamiento”, pondera la coach.
7. Cambia de tema siempre que te sientas arrastrado por las energías negativas del interlocutor
Si la persona protesta de algo, pregunta algo como “¿viste que el cielo está despejado?”, para forzarla a cambiar de asunto.
8. No intentes corregir a esa persona
Frases del tipo “solo saber protestar” o “hablas muy mal” no funcionan, según la coach. “Cuando alguien hace una crítica, responde con algo positivo”.
Consejo de oro: la regla del agua
La coach sugiere un hábito a las personas que tienen la costumbre de protestar siempre. “Lleva una botellita de agua, y cada vez que pienses en hablar mal de algo, bebe agua y mantén el líquido en la boca”, explica. “Es un consejo que da beneficio a la salud del cuerpo y la mente”.
Fuente: https://es.aleteia.org/2017/08/29/protestar-hace-dano-al-cerebro-un-especialista-da-consejos-para-huir-de-este-habito/
lunes, 9 de octubre de 2017

Camino de Esperanza




INICIAMOS EL CAMINO DEL SALVADOR
DE LEON A OVIEDO. 
Día 11 de Noviembre. De León a Cascantes.
El Teléfono de la Esperanza de León sigue organizando etapas hasta Santiago de Compostela. Desde la perspectiva aconfesional del T.E. Santiago es más que un lugar físico o geográfico, representa el corazón de cada persona y un lugar de encuentro para todos los que apostamos por una sociedad más justa y hermanada.
Iniciamos un camino alternativo al Camino Francés, el Camino de San Salvador, que comienza en León y termina en Oviedo y desde ahí sigue hasta Santiago.
A partir de 1075, cuando se hizo público el contenido de las valiosas reliquias del arca custodiada hoy en la Cámara Santa de la catedral de Oviedo, la capital asturiana se convirtió en el segundo lugar más importante de peregrinación tras Santiago de Compostela y, desde ese momento, además, ambas peregrinaciones quedaron vinculadas para siempre. El inventario de las reliquias, la propaganda, las leyendas y el boca a boca entre los peregrinos lograron traspasar fronteras y aún hoy resuenan entre los caminantes estos antiguos versos: "Quien va a Santiago / Y no a San Salvador / Sirve al criado / Y olvida al Señor".
Hemos decidido animaros a haceros peregrinos de vosotros mismos y del misterio hermoso que se esconde detrás de cada persona y de cada ser vivo.
La próxima etapa la haremos de un solo  día, el 11 de noviembre de 2017, desde León a Cascantes. 
Itinerario: León-Cascantes.
Kilómetros: 22 Km.
Coste: Cada persona al apuntarse abonará la cantidad de 5 euros para su billete de vuelta en autocar. Este dinero no se devolverá en caso de no asistencia. El coste definitivo vendrá determinado por el número de participantes.
Material necesario: Mochila, calzado apropiado y de repuesto (con calcetines de algodón dos pares), chubasquero. Recuerda: todo se llevará en la mochila que cada uno lleve, junto con la comida y bebida, ya que no nos acompañará el autocar como en el resto de las etapas.
Comida: Para la comida y tentempié que cada uno quiera llevar y cargar, así como la bebida. El lugar de la comida se determinará oportunamente.
Transporte: A pie la ida. Vuelta en autocar.
Concentración y salida: A las 8,30 horas. En la fachada del Hostal de San Marcos, junto a la estatua del peregrino. Se ruega máxima puntualidad. El regreso previsible será sobre las 20 horas.
Apuntarse: Hasta el día  30 de octubre en la sede del Teléfono de la Esperanza. Rogamos a las personas interesadas que se apunten lo antes posible. 
Para llevar a cabo la actividad será imprescindible que se apunten un mínimo de 25 personas. Número máximo de plazas: 55.
Queremos que el camino sea algo más que caminar, para lo cual se ofrecerán algunas posibilidades de abrir la mente y el corazón.
Responsabilidad de la actividad: Cada participante asume su propia responsabilidad en la marcha hasta Santiago. El T.E. no se hace cargo de posibles daños o accidentes.
Animamos a todos los orientadores/as, amigos/as, conocidos/as, participantes de los distintos grupos de desarrollo personal y demás familia, a que se unan a esta actividad lúdica. Tendremos tiempo para charlar, callar, disfrutar, reírnos, cansarnos, descansar, escuchar y escucharnos.

Para el viento, una cometa
Para el lienzo, un pincel
Para la siesta, una hamaca
Para el alma, un pastel
Para el silencio una palabra
Para la oreja, un caracol
Un columpio pa' la infancia
Y al oído un acordeón
Para la guerra, nada.
Para el cielo, un telescopio
Una escafandra, para el mar
Un buen libro para el alma
Una ventana pa' soñar
Para el verano, una pelota
Y barquitos de papel
Un buen mate pa'l invierno
Para el barco, un timonel
Para la guerra, nada
Para el viento, un ringlete
Pa'l olvido, un papel
Para amarte, una cama
Para el alma, un café
Para abrigarte, una ruana
Y una vela pa' esperar
Un trompo para la infancia
Y una cuerda pa' saltar
Para la guerra, nada
Para amar nuestro planeta
Aire limpio y corazón
Agua clara para todos
Mucho verde y más color
Para la tierra más semillas
Para ti, aquí estoy yo
Para el mundo eternas lunas
Pregonando esta canción
Para la guerra, nada
Poema de Marta Gómez
domingo, 8 de octubre de 2017

Un chute de optimismo

La Escribana del Reino
M. E. Valbuena


Me encontré con un viejo amigo al que veo ahora en contadas ocasiones.
Cuando lo conocí era un chico alegre, simpático, con muchos sueños por realizar y muchos recursos personales para poder llevarlos a cabo, optimista y resolutivo. Han pasado más de veinte años y ahora es un hombre alegre, simpático, con menos sueños tal vez, bastantes más recursos, optimista y resolutivo.
¿Su secreto? Creo que se posiciona ante la vida aceptando lo que venga.
No ha tenido una vida dura y difícil, pero tampoco fácil o exenta de disgustos. Se marchó a otra ciudad buscando acomodo laboral; la estabilidad en su trabajo –es autónomo– la gana día a día , manteniendo los clientes, cuidando los detalles, esforzándose; no tiene un piso lujoso ni un coche despampanante; ni hace viajes exóticos para poder presumir de ellos; tampoco ha podido cumplir su deseo de ser padre biológico o adoptivo.
Y ahí está, con su sonrisa de siempre y esa forma de encarar lo que venga tal como sea, agradecido a la vida y contento con su suerte. Aunque, a decir verdad, la suerte la tengo yo por haberlo conocido y haber disfrutado de él durante unos años.
Cada vez que nos encontramos me insufla optimismo y buen humor, me llena de energía y me reconcilia con el día. Me hace sonreír y hasta reír por nada. Me encanta.
¡Qué bien sienta un chute de optimismo en esas épocas en que, por determinadas circunstancias, te ves rodeada de victimistas recalcitrantes y de pasivos de freno y marcha atrás! ¡Qué alegría proporcionan unos escasos pero intensos minutos de armónica melodía en medio de tanta discordancia!
sábado, 7 de octubre de 2017

Oración... por lo que estamos viviendo

Dokushô Villalba
Primer lama budista español


Siendo consciente de que el fuego no puede apagar el fuego, renuncio aquí y ahora a encenderlo.

Siendo consciente de que el odio solo conduce a más odio, renuncio aquí y ahora a alimentarlo.

Siendo consciente de que la hostilidad solo conduce a más hostilidad, renuncio aquí y ahora a justificarla.

Siendo consciente de que el deseo de venganza solo conduce a más deseo de venganza, renuncio aquí y ahora a estimularlo.

Siendo consciente de que la violencia solo engendra violencia, renuncio aquí y ahora a ejercerla sobre otros.

Siendo consciente de que una mancha de sangre no puede limpiar una mancha de sangre, renuncio aquí y ahora a derramarla.

En estos momentos de aflicción, pueda yo permanecer atento y consciente, de manera que la cólera, el odio, el resentimiento, el deseo de venganza, la hostilidad no aniden en mi corazón.

viernes, 6 de octubre de 2017

Nuestro recuerdo
a Ricardo Cantalapiedra

La redacción del Blog

Hace unos días falleció en Madrid el poeta, artista y cantautor leonés RICARDO CANTALAPIEDRA.

Cantalapiedra marcó un hito en este país cuando la democracia era una quimera. Igual cantaba en una misa parroquial que en una asamblea del Partido comunista.

Se manifestaba como una persona libre, libre, siempre libre.

Sus canciones abrieron brecha a la solidaridad y a la ternura, en una época dificil y oscura.

Quien esto escribe siente una pasión singular por este ser humano y sus obras de arte y de bondad.

"Un día por las montañas amaneció un peregrino..."

Hoy ese peregrino encontró la posada anhelada y su voz será nuestra voz y su alma nuestra alma.

Gracias, amigo!!!!!!

Si quieres saber algo más de este hombre pincha aquí

jueves, 5 de octubre de 2017

Sobre las relaciones interpersonales

Enrique Martínez Lozano
Psicoterapeuta

Las relaciones interpersonales, en todos sus niveles –de vecindad, de parentesco, de amistad, de pareja–, pueden ser fuente de gozo o bien constituir un campo minado de dificultades.

Un elemento fundamental que genera sufrimiento en las relaciones es el “guion” con el que el ego se maneja. Según él, los otros están ahí para complacerme. En consecuencia, resulta inevitable que, cada vez que tal expectativa no se cumple, aparezca la frustración y, con ella, el enfado, la ira o el abatimiento.

Solo podremos salir del sufrimiento abandonando aquella expectativa o creencia errónea, gracias a la comprensión, la cual nos ofrece dos claves decisivas en toda esta cuestión:

Los otros no están para complacerme, sino para ayudarme a aprender.

Los otros –como yo– hacen siempre lo mejor que saben y pueden, por lo que carece de sentido la culpabilización.

¿Qué es lo que necesito aprender a partir de lo vivido en las relaciones?

Tal vez, tres cuestiones básicas:

  1. Conocerme y aceptarme tal como soy, integrando la sombra que había reprimido, ocultado o negado. En las relaciones se me hace patente que todo aquello que me altera de los otros se encuentra en mí sin aceptar y, con frecuencia, sin ni siquiera conocerlo.
  2. Crecer en amor incondicional hacia mí. Todos mis enfados y frustraciones que nacen en el campo relacional son, en realidad, expresión de un grito que pide amor. Sin ser consciente de ello, estoy pidiendo a los otros el amor –aprecio, reconocimiento, comprensión…- que yo mismo soy incapaz de darme. El hecho de no recibir lo que espero puede constituir una oportunidad preciosa para desarrollar en mí aquel amor incondicional que reclamo de los otros y que, aun sin darme cuenta de ello, me hace vivir mendigando afecto.
  3. Crecer en comprensión de mi verdadera identidad. De un modo u otro, todo aprendizaje culmina en este, que me permite contestar adecuadamente a la pregunta primera: ¿quién soy yo? Porque no hallaré luz ni paz hasta que no halle, por experiencia propia, la respuesta adecuada: soy no-separado de los otros. Más allá de las formas diferentes –o “disfraces” en que se expresa– todos compartimos la misma y única identidad; la nuestra es una identidad compartida, Eso que sostiene todas las formas y que en todas se expresa.
miércoles, 4 de octubre de 2017

Un lugar de serenidad

Rosa Montero

Fotografía Jesús Aguado

Hay unos pececillos minúsculos que se dedican a comerse las piltrafas de carne podrida que los peces más grandes tienen dentro de la boca; porque al buscarse el alimento o pelearse, esos peces mayores se hacen heridas entre los dientes; y si no existieran esas criaturas ínfimas que les mordisquean y les limpian, las infecciones acabarían con ellos.

Para mantenerse pulcros y aseados, pues, cada cierto tiempo esos pescados gordos abren la cabeza y permiten que unos pescadillos que normalmente serían su aperitivo deambulen por el interior de sus fauces durante largo rato, arrancándoles pedacitos de carne y haciéndoles ver previsiblemente las estrellas. Pero el pez grande se aguanta y se comporta, y repite el ritual una vez al mes o cosa así sin dañar jamás al invitado.

Para mí, lo más asombroso de esta asombrosa historia radica en el acuerdo tácito para reconocerse en lo que son. Es decir, el bicho grande sabe que el pequeño no es un bocado nutritivo, sino su dentista. Y el pececillo estomatólogo es capaz de contrarrestar su pánico innato a ser devorado y de introducirse entre los colmillos de un depredador con la rara intuición de que no va a acabar convertido en merienda, sino que, por el contrario, va a poder merendar él tan ricamente de la paciente boca del monstruo caníbal.

Ese acuerdo, tan provechoso para ambos, se basa en el reconocimiento instantáneo del lugar del otro. Siempre me ha fascinado la cristalina y precisa claridad con que los animales se contemplan unos a otros. Tienen una percepción estable e inmediata de lo que el otro es para sus vidas, así como lo que ellos son para el contrario. Y así, las criaturas salvajes disciernen enseguida si lo que tienen enfrente es un depredador o una presa comestible, o la pareja para el apareamiento, o un rival territorial, o un compañero de caza, o el dentista que te va a mordisquear esa carne podridilla de los mofletes. Se miran y se miran mutuamente, y cada uno conoce el lugar respecto al otro. De esa sabiduría nacen las reglas del juego, el equilibro.

Los humanos también somos animales, cosa que olvidamos con excesiva frecuencia; pero somos unos animales tan inteligentes que nos hemos quedado medio tontos. Como especie tenemos unas características inciertas: hemos perdido la llave de la sabiduría instintiva, pero la urgencia de ese confuso instinto sigue creándonos conflictos con la razón. Todo esto se traduce, precisamente, en la pérdida del lugar propio. No sabemos quiénes somos, ni quiénes son los otros, ni cómo relacionarnos mutuamente. Nos corroe el desasosiego de ignorar cómo nos ven los demás y desde qué mirada. Imaginamos que somos unos y deseamos ser otros, y al final de tanta ensoñación, ya no podemos reconocernos. Hay una inquietud básica en el ser humano ante la propia identidad, una inquietud de encierro dentro de un cuerpo equivocado. Tal vez nos desconcierte seguir siendo animales y no saberlo.

A medida que envejezco voy valorando más y más el descubrimiento del propio lugar como medida de la madurez, como conquista fundamental de la sabiduría vital. Ese lugar no es un espacio público, es decir, no tiene que ver con el éxito social. Es un sitio interior, algo así como una ligereza en la asunción de todas las capas de lo que uno es, aquellas que sé nombrar y aquellas para las que no tengo ni tendré nunca palabras. Es ese espacio íntimo desde el que no necesito preguntarme quién soy, ni representarme para los demás. Un lugar de serenidad probablemente inalcanzable desde el que se deben de entender los secretos de la muerte y de la vida.

martes, 3 de octubre de 2017

Estrategias para manipular


El reconocido y siempre crítico lingüista del MIT, Noam Chomsky, una de las voces más respetadas y consolidadas de la disidencia intelectual durante la última década, ha compilado una lista con las diez estrategias más comunes y efectivas que siguen las agendas “ocultas” para manipular al público a través de los medios de comunicación.
Históricamente los medios masivos han probado ser altamente eficientes para moldear la opinión general. Gracias a la parafernalia mediática y a la propaganda se han creado o destrozado movimientos sociales, justificado guerras, matizados crisis financieras, incentivado unas corrientes ideológicas sobre otras e incluso se da el fenómeno de los medios como productores de realidad dentro de la psique colectiva.
¿Pero cómo detectar las estrategias más comunes para entender estas herramientas psicosociales de las cuales, seguramente, somos partícipes? Por fortuna Chomsky se ha dado a la tarea de sintetizar y poner en evidencia estas prácticas, algunas más obvias y otras más sofisticadas, pero aparentemente todas igual de efectivas y, desde un cierto punto de vista, denigrantes. Incentivar la estupidez, promover el sentimiento de culpa, fomentar la distracción o construir problemáticas artificiales para luego, mágicamente, resolverlas, son sólo algunas de estas tácticas.
1- La estrategia de la distracción.
El elemento primordial del control social es la estrategia de la distracción que consiste en desviar la atención del público de los problemas importantes y de los cambios decididos por las élites políticas y económicas, mediante la técnica del diluvio o inundación de continuas distracciones y de informaciones insignificantes. La estrategia de la distracción es igualmente indispensable para impedir al público interesarse por los conocimientos esenciales en el área de la ciencia, la economía, la psicología, la neurobiología y la cibernética. “Mantener la atención del público distraída, lejos de los verdaderos problemas sociales, cautivada por temas sin importancia real. Mantener al público ocupado, ocupado, ocupado, sin ningún tiempo para pensar; de vuelta a la granja con los otros animales (cita del texto Armas silenciosas para guerras tranquilas)”.
2- Crear problemas, después ofrecer soluciones.
Este método también es llamado “problema-reacción-solución”. Se crea un problema, una “situación” prevista para causar cierta reacción en el público, a fin de que éste sea el mandante de las medidas que se desea hacer aceptar. Por ejemplo: dejar que se desenvuelva o se intensifique la violencia urbana o planear y ejecutar atentados sangrientos, a fin de que el público sea el demandante de leyes de seguridad y políticas en perjuicio de la libertad. O también: crear una crisis económica para hacer aceptar como un mal necesario el retroceso de los derechos sociales y el desmantelamiento de los servicios públicos.
3- La estrategia de la gradualidad.
Para hacer que se acepte una medida inaceptable, basta aplicarla gradualmente, a cuentagotas, por años consecutivos. De esa manera condiciones socioeconómicas radicalmente nuevas (como el neoliberalismo) fueron impuestas durante las décadas de 1980 y 1990: Estado mínimo, privatizaciones, precariedad, flexibilidad, desempleo en masa, salarios que ya no aseguran ingresos decentes, tantos cambios que hubieran provocado una revolución si hubiesen sido aplicadas de una sola vez.
4- La estrategia de diferir
Otra manera de hacer aceptar una decisión impopular es la de presentarla como “dolorosa y necesaria”, obteniendo la aceptación pública, en el momento, para una aplicación futura. Es más fácil aceptar un sacrificio futuro que un sacrificio inmediato. Primero, porque el esfuerzo no es empleado inmediatamente. Luego, porque el público, la masa, tiene siempre la tendencia a esperar ingenuamente que “todo irá mejorar mañana” y que el sacrificio exigido podrá ser evitado. Esto da más tiempo al público para acostumbrarse a la idea del cambio y de aceptarla con resignación cuando llegue el momento.
5- Dirigirse al público como criaturas de poca edad.
La mayoría de la publicidad dirigida al gran público utiliza discurso, argumentos, personajes y entonación particularmente infantiles, muchas veces próximos a la debilidad, como si el espectador fuese una criatura de poca edad o un deficiente mental. Cuanto más se pretenda engañar al espectador, más se tiende a adoptar un tono infantilizante. ¿Por qué? “Si uno se dirige a una persona como si ella tuviese la edad de 12 años o menos, entonces, en razón de la sugestionabilidad, tenderá, con cierta probabilidad, a una respuesta o reacción también desprovista de un sentido crítico como la de una persona de 12 años o menos de edad (ver Armas silenciosas para guerras tranquilas)”.
6- Utilizar el aspecto emocional mucho más que la reflexión.
Hacer uso del aspecto emocional es una técnica clásica para causar un corto circuito en el análisis racional y por ende al sentido crítico de los individuos. Por otra parte, la utilización del registro emocional permite abrir la puerta de acceso al inconsciente para implantar o injertar ideas, deseos, miedos y temores, compulsiones o inducir comportamientos.
7- Mantener al público en la ignorancia y la mediocridad.
Hacer que el público sea incapaz de comprender las tecnologías y los métodos utilizados para su control y su esclavitud. “La calidad de la educación dada a las clases sociales inferiores debe ser la más pobre y mediocre posible, de forma que el nivel de la ignorancia que planea entre las clases inferiores y las clases sociales superiores sea y permanezca imposible de alcanzar para las clases inferiores" (ver Armas silenciosas para guerras tranquilas).
8- Estimular al público a ser complaciente con la mediocridad.
Promover en el público la idea de que es moda el hecho de ser estúpido, vulgar e inculto.
9- Reforzar la autoculpabilidad.
Hacer creer al individuo que es solamente él el culpable por su propia desgracia, por causa de la insuficiencia de su inteligencia, de sus capacidades o de sus esfuerzos. Así, en lugar de rebelarse contra el sistema económico, el individuo se autoinvalida y se culpa, lo que genera un estado depresivo, uno de cuyos efectos es la inhibición de su acción. ¡Y, sin acción, no hay revolución!
10- Conocer a los individuos mejor de lo que ellos mismos se conocen.
En el transcurso de los últimos 50 años, los avances acelerados de la ciencia han generado una creciente brecha entre los conocimientos del público y aquellos poseídos y utilizados por las élites dominantes. Gracias a la biología, la neurobiología y la psicología aplicada, el “sistema” ha disfrutado de un conocimiento avanzado del ser humano, tanto de forma física como psicológicamente. El sistema ha conseguido conocer mejor al individuo común de lo que él se conoce a sí mismo. Esto significa que, en la mayoría de los casos, el sistema ejerce un control mayor y un gran poder sobre los individuos, mayor que el que los individuos tienen y ejercen sobre sí mismos.
lunes, 2 de octubre de 2017

Con amigos

El rincón del optimista
Juan


Estamos todos de acuerdo en que lo primero es la familia, aunque pueda sonar un poco a mafia, pero es verdad. La familia está siempre ahí apoyando, dando consejos, echándote un cable… siempre que sea una familia normal, estándar, porque ya sé que estáis pensando en alguno de la familia que deseáis que esté cuanto más alejado mejor y que el cable te lo echaría al cuello, si pudiera. No te centres en el garbanzo negro, que de esos hay en todos los cocidos. Si hablo hoy de la familia es para que decir que tan importante o más me parecen los amigos.
Desde bien joven, después de las obligaciones estudiantiles, laborales y familiares mi mente andaba siempre cavilando el modo de hacer quedadas con los amigos: los del pueblo, los del instituto y más tarde los de la Facultad; los del trabajo ya avanzando los años. Y puedo presumir de dárseme bastante bien la organización de ‘la peña’ para engrasar amistades. Creo que no se me da mal y eso que confieso que a veces tiene su desgaste el coordinar y poner de acuerdo a un buen número de personas, la mayoría con gustos y aficiones dispares.
Me parece que es muy sano conversar y visitar lugares nuevos con determinadas personas;  probar comidas y bebidas diferentes con otras; contemplar una puesta de sol, una exposición, un museo… en compañía de alguien con quien has brindado por la vida con una copa de vino, has visitado o te han visitado en la habitación de un hospital, la misma que has acompañado en un funeral tras la muerte de un ser querido.
Cuento esto hoy porque este último fin de semana he vivido un encuentro de amigos de esos que quedarán en la memoria durante semanas o años. No descarto que pueda recordarlo mientras viva. Por eso hoy me atrevo a dar este consejo de cara al otoño que ya está aquí y que amenaza con ponernos tristones. Si no hay nadie que se atreva, decídete tú a tomar la iniciativa y convoca una reunión de amigos. Hablarás, escucharás, aprenderás. Puede que sea una reunión que alguien recuerde durante toda su vida.
Asín sea.
domingo, 1 de octubre de 2017

A ras del suelo

La Escribana del Reino
M. E. Valbuena


Llevo un tiempo a ras del suelo. Y no está mal. Es, incluso, necesario y, siempre, un punto de partida certero.
Pero necesito volar.
Necesito sobrevolar la realidad, tomar distancia, mirarla desde la objetividad que proporciona la lejanía, desprenderme de este enganche de pragmatismo que endurece las perspectivas y acota las intenciones.
Ciertamente es cansado el equilibrio entre ambos aspectos, ya que no se puede obviar la realidad –hay que conocerla, estudiarla y entenderla– pero es necesario apuntar a algo más allá, tentar lo imposible, avanzar en la incertidumbre, arriesgar…
Es necesario por uno mismo. Al menos, yo lo necesito. El posibilismo me limita demasiado y me entristece en la misma proporción. Apostar a lo seguro, también. Y no es que el riesgo me apasione (casi todo lo contrario) pero imaginar imposibles me ilusiona y hace más llevaderos los fracasos.
Sobrevolando me he caído y he llorado por la herida, pero he aprendido de ella, he experimentado sensaciones y sentimientos hasta entonces desconocidos y, siempre, siempre, he crecido.
Sin embargo, a ras del suelo, ando sobre seguro pero mi vista tiene poco alcance, mis sensaciones se apelmazan y mi alma amenaza con adormilarse. Hasta la sonrisa se desdibuja por falta de referencias.
No estoy hablando de tomar las cosas a la ligera, ni de una dejación de funciones, ni de falta de compromiso, ni de instalarse en “happylandia”. Nada de eso. Estoy animando a cambios de perspectivas a la hora de analizar, a dejarnos enamorar por lo nuevo, a aplicar el sentido del humor, a asumir compromisos liberadores (aunque suene a contradicción) y a mirar como miran los niños: con curiosidad y sin prejuicios.
sábado, 30 de septiembre de 2017

Para la guerra ¡nada!

La paz, esa aspiración que no llega a muchos lugares
Para la guerra, lo que esté de tu mano
Para la guerra nada
Escucha

viernes, 29 de septiembre de 2017

Perfectos o felices




Cuantas veces lo hemos tratado en los cursos del Teléfono
¿Soy perfecto? ¿Puedo ser perfecto? ¿Quiero ser perfecto?
¿Soy feliz? ¿Puedo ser feliz? ¿Quiero ser feliz?
¿Están en contradicción la perfección y la felicidad? ¿Son compatibles? ¿Son complementarios?

Hoy el blog está lleno de preguntas. ¿Te animas a contestar?
jueves, 28 de septiembre de 2017

De Reliegos a León: Camino de Esperanza

Javi-Pili-Laura


Después de estos meses de vacaciones vamos a continuar con nuestras etapas del Camino de Santiago. Ya teníamos ganas de volvernos a encontrar.
Este 23 de septiembre ha sido un día especial porque hemos llegado caminando a nuestra ciudad, a León. Parece que fue ayer y ya hace casi dos años que iniciamos esta maravillosa aventura en Roncesvalles. Hemos atravesado Navarra, que nos ha maravillado; La Rioja; Burgos a la que dedicamos varias etapas para conocer sus tierras; Palencia... y así llegábamos a la provincia de León y por fin hoy, a nuestra ciudad, a León.
Arrancamos este día, como siempre madrugando. Es un día intenso, lleno de actividades y queremos aprovecharlo desde el primer instante. En esta etapa llevamos hasta una mascota "Lincoln", un perro muy amoroso  que nos ha cuidado todo el camino.
Está amaneciendo y  hemos saludado al nuevo día al son de la música y de las danzas, contemplando  los primeros rayos de sol desde Reliegos.
Sentimos el frescor de la mañana que nos invita a tomar nuestro café calentito en Mansilla.
Hemos caminado en silencio unos detrás de otros formando una gran fila ¡qué importante es caminar juntos, sin correr y sin pararse, sabiendo adecuar nuestro paso al del otro!  El silencio nos invita a escucharnos a nosotros  mismos, a escuchar el canto de los pájaros, a contemplar el cielo azul y  el cambio de color de las hojas en este estrenado otoño... Ser conscientes de lo que tenemos a nuestro alrededor, de los pequeños detalles que la vida nos regala cada día.



A orillas del río Porma hemos formado con nuestras mochilas  un corazón grande para abrazar a todos y en el que quepan todos. Y en ese corazón hemos depositado nuestros deseos que queremos se hagan realidad. Dentro de estos deseos está también la paz y por eso leímos un poema titulado "Para  la guerra, nada ", porque la guerra no la queremos en nuestro corazón.
En el camino que nos  va acercando a León ya no encontramos sombras, el sol va calentando con fuerza y el último tramo resulta más  costoso con sus empinadas cuestas, y algunos empezamos a flaquear. Y así entramos en la ciudad, pensando ya en nuestros bocadillos que vamos a comer en un lugar idílico  como es La Candamia donde todo está dispuesto, mesas y sillas bajo una gran sombra, rodeados de césped y cerquita el riachuelo. 
Y ahora, ¿qué vamos a hacer el resto de la tarde, si ya hemos acabado la etapa? … pues nos vamos a refrescar  y a descansar a nuestras casas porque  a las siete vamos a deleitar con nuestro repertorio de danzas dirigido por nuestro amigo y compañero Ángel a la ciudad de León. Queremos hacerles este regalo e invitarles a quien quiera  que nos acompañe. 
A continuación, nos vamos de viaje turístico por la ciudad en el trenecito que nos lleva a recordar los monumentos más importantes y  que  a veces no valoramos.
Para poner el punto final a esta etapa nos vamos a cenar todos juntos. ¡La Organización nos ha obsequiado con una cena por todo lo alto! Nos han tratado bien en todos los lugares  del Camino, pero como en León, en ninguno.
A lo largo de este Camino todos hemos sido importantes y todos hemos contribuido y aportado nuestro granito de arena. Etapa a etapa hemos ido configurando un gran puzzle.

“CAMINO DE ESPERANZA”.
Cada  etapa ha sido distinta  y para cada uno ha tenido un significado  que nos ha aportado algo, pero para todos ha sido inolvidable, imborrable, lleno de recuerdos, de vivencias, de compartir y convivir, de cariño, de amistad, de formar una gran familia.
Gracias al Teléfono de la Esperanza que  a través de él “ha nacido”  este grupo de peregrinos y cuya Presidenta Mercedes nos acompañó y compartió con nosotros este día,  siempre a la cabeza, siempre es un ejemplo.
Gracias a la Organización por haber hecho posible este sueño, por sus desvelos y  cuidados. Gracias a las personas que dedican su tiempo haciendo las fotos, montando reportajes, preparando juegos y desgranando la historia…                                           
Al final de la cena nos hemos despedido cantando el himno que hemos ido adoptando en las últimas etapas:
“…Hoy, que es tiempo de sanar
las  heridas del tiempo
Hoy que pronto será ayer
regálate el momento…”
miércoles, 27 de septiembre de 2017

La toma de decisiones

Pax Vostrum
Beatriz


La toma de decisiones es el proceso mediante el cual se realiza una elección entre diferentes opciones o alternativas.
Es uno de los procesos más “difíciles” a los que se enfrenta el ser humano.
También es una de las tareas más importantes en nuestra vida.  Estamos todo el tiempo tomando decisiones, hasta tal punto que no tomar ninguna decisión y no ir en ninguna dirección también es decidir al fin y al cabo. Consciente o inconscientemente no dejamos de decidir.
Tomar decisiones nos cuesta porque implicar descartar opciones. Normalmente lo queremos todo o queremos lo “bueno” de todo y decidir implica rechazar determinadas opciones.
Además está el tema de la incertidumbre, que es algo con lo que tenemos que aprender a vivir. El no saber qué pasará cuando arriesgamos no nos gusta, pero no queda otra. Todavía no somos adivinos ni tenemos bolas de cristal para ver el resultado de nuestras elecciones.
Tenemos que aprender a decidir, poner el foco en la opción de la decisión, soltar la expectativa o resultado, no mirar atrás y dejar los diálogos interiores del tipo: ¿y si hubiera hecho X en vez de Y?… diálogos que nos quitan tiempo y energía.
Nuestro futuro a corto y largo plazo en parte está determinado por esas pequeñas y también grandes decisiones, conscientes o inconscientes que vamos tomando cada día.


Te pongo un ejemplo de decisiones diarias de dos personas diferentes.
La primera decide levantarse pronto cada mañana, empezar el día meditando, con actitud positiva y llena de vitalidad. Va al gimnasio, ama su trabajo, cuida de su familia y amistades y cada día reserva tiempo para hacer algo especial (que puede ser una simple llamada) para cultivarlas. Se alimenta saludablemente para tener vitalidad y energía, conoce la importancia del progreso y emprende proyectos que le inspiran, lee textos que alimentan su espíritu, pasea cerca de la naturaleza, realiza actividades de contribución a la sociedad, baila, canta, ríe… vive con pasión. Esta persona DECIDE realizar todas estas acciones cada día. Muchas de estas cosas actualmente le salen solas, inconscientemente, ya son hábitos, son decisiones que tomó en su momento y que cada día decide mantener.
La segunda persona de la que te voy a hablar decide levantarse tarde porque también se acuesta tarde, comienza el día cansado despotricando porque ha sonado el despertador y maldiciendo tener que ir a trabajar,  su trabajo no le gusta lo más mínimo, pero tiene que ganar dinero para pagar las facturas. Se siente solo porque aunque tiene mujer, hijos y amistades no se siente comprendido por ellas y no siente que sus relaciones vayan bien, cree que nadie le entiende. Una vez que sale de trabajar, se sienta en el sofá a ver la tele y así se pasan unas cuantas horas. Su alimentación para nada es saludable, come con ansias para tapar su insatisfacción. Le da pereza todo. Le gustaría que su vida fuera diferente e invierte mucho tiempo en darle vueltas a esto, se siente muy frustrado e infeliz. Inconscientemente y conscientemente toma también un montón de decisiones.
¿Cómo crees que será el futuro de estas dos personas teniendo en cuenta el estilo de vida que cada día ellos deciden con sus elecciones?  ¿Puedes imaginarte cómo será su vida en cuanto a la salud, el dinero y el amor dentro de diez años?
Como ves, las pequeñas elecciones de cada día,  lo que escogemos hacer con nuestro tiempo es muy importante, ¿no crees?
Parece que la palabra decidir está reservada para grandes decisiones trascendentales en nuestra vida, pero realmente son todas esas pequeñas elecciones las que hacen que nuestra vida sea de una u otra manera.
Ya sabes que “la felicidad” no es más que un hábito o un conjunto de hábitos que se escogen cada día.
Te cuento esto y escribo este post esta semana porque estoy en un momento personal de toma de decisiones y lo reconozco, estoy hecha “un lío” hablando coloquialmente. Escribir sobre lo que me inquieta me aporta claridad.
CONFÍO, CONFÍO en la vida y sé que me irá llevando a donde toque y que probablemente todos los caminos me lleven al mismo destino, pero ¿cuál escojo?
Probablemente no importe porque cada uno de ellos tendrá sus “cosas” buenas y malas, pero a la mente le gusta “controlar”. A la mente le gusta que las decisiones “cuadren” con lo que ella quiere, pero hay veces, que las decisiones que “chirrían” a la mente, tranquilizan al alma.


Siempre me ha gustado esta frase y la tengo presente:
“Se dice que vas por el camino correcto, si a cada paso que das sientes la alegría de vivir”.  Así siento que ES. Si siento alegría en el viaje, si disfruto con el mismo, si tengo claro que todo esfuerzo vale la pena porque es lo que me hace feliz, sé que voy por buen camino.
Y a ti, ¿te cuesta tomar decisiones?, ¿eres consciente de la cantidad de decisiones que tomas cada día?, ¿has tomado alguna “gran-pequeña” decisión que ha cambiado el curso de tu vida? ¿Te animas a compartirlas?
¡Un fuerte abrazo!
martes, 26 de septiembre de 2017

Despacio



Vamos corriendo de un lugar para otro
Estamos llenos de preocupaciones
Buscamos aquí y allá
¡Queremos estar en tantos sitios!
¡Deseamos contentar a tantas personas!
Prueba a ir despacio,
a disfrutar de cada paso, de cada lugar, de cada situación, de cada persona,
a disfrutar de ti mismo,
de darte tiempo
de sentirte
No corras
Hoy trata de ir despacio.
lunes, 25 de septiembre de 2017

Admiración



Hoy traemos estas reflexiones de Einstein: 
“Un ser humano es parte de un todo llamado por nosotros «universo», una parte limitada en el tiempo y el espacio. Él se experimenta a sí mismo, y a sus pensamientos como algo que lo separa del resto, pero esta es una especie de ilusión óptica de la conciencia.
Esta ilusión es como una prisión para nosotros, que limita nuestros deseos personales y nuestro afecto a unas pocas personas cercanas a nosotros. Nuestra verdadera tarea debe ser liberarnos de esta cárcel, ampliando nuestro circulo de compasión y nuestra custodia a todos los seres y a toda la naturaleza”.
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“El autentico valor de un ser humano depende, en un principio, de en qué medida y en qué sentido haya logrado liberarse del yo”.
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“La más hermosa experiencia que podemos tener es la del misterio. Quien no la conoce ni puede ya admirarse, es como si estuviera muerto”.