El que da, no debe volver a acordarse;
pero el que recibe nunca debe olvidar
Blog
sábado, 31 de marzo de 2018

Y Dios me hizo mujer

Gioconda Belli

Y Dios me hizo mujer,
de pelo largo,
ojos,
nariz y boca de mujer.
Con curvas
y pliegues
y suaves hondonadas
y me cavó por dentro,
me hizo un taller de seres humanos.
Tejió delicadamente mis nervios
y balanceó con cuidado
el número de mis hormonas.
Compuso mi sangre
y me inyectó con ella
para que irrigara
todo mi cuerpo;
nacieron así las ideas,
los sueños,
el instinto.
Todo lo que creó suavemente
a martillazos de soplidos
y taladrazos de amor,
las mil y una cosas que me hacen mujer todos los días
por las que me levanto orgullosa
todas las mañanas
y bendigo mi sexo.
viernes, 30 de marzo de 2018

Sobre la muerte
de un ser querido

Javier Iglesias

Todo lo que cambia no eres tú, lo que depende de ser conocido no eres tú. Tu esencia no es pasajera, no es un objeto de conocimiento. Este se adquiere, y puede ser sustituido por otro, o desaparecer.
Tú eres lo que es, la conciencia, la constante del cambio. Lo que hace posible todo movimiento, incluido el que va de la vida a la muerte. Realmente en la muerte no le ocurre nada a lo que eres, es solo un cambio de estado, como el agua que cambia de estados de hielo, a granizo, a lluvia, a vapor… No eres ninguno de esos estados, eres el agua.
Hace poco que ha muerto mi padre. Y ha venido el dolor a través de todo el amor profundo que nos ha unido desde mi nacimiento. Hay un silencio, un espacio que lo abarca todo incluido todo lo fenoménico. Su muerte, el dolor, son sucesos en la Conciencia o Totalidad. Es maravilloso vivir todos estos fenómenos desde la Unidad. Desde lo único que hay. Vivir los cambios emocionales, de pensamiento, físicos que se dan aquí en este individuo desde Eso que es en todo. ¡Como la Vida se da, se da en todo lo que ocurre! ¿No te parece algo fascinante? Todo en plenitud constante, tanto en lo más gozoso, como en lo más doloroso. Es la misma esencia dándose. Todo es completo a cada momento, y eso es amor incondicional. Esto es lo que hay a cada momento, y en todo, en la muerte y en la vida, en cada suceso.
Realmente es asombrosa la sencillez de esto: ¡cada cosa es la totalidad haciéndolo!
La muerte es un cambio de forma, pero no tuya como individuo separado de la Fuente, sino un cambio de apariencia de la propia Conciencia. No es que seas tú, como autor, cambiando de persona física a alma incorpórea, sino que es un movimiento hecho en y por la Unidad o Totalidad, que es lo que tú eres, es la esencia de todo lo que es.
No eres un alma que viene a encarnarse para vivir experiencias, para tener aprendizajes. No eres alguien aparte de la Totalidad con autoría propia desde hace no sé cuántas vidas que va evolucionando, o recopilando aprendizajes, eres Eso que no tiene principio, ni fin. Eres lo único que hay.
No eres separado, con libre albedrío que has “logrado” conectarte a tu esencia, al Ser, a la Unidad. Con este concepto la vida sería dual: yo y lo que me ha creado como dos cosas separadas. Y nunca ha habido nada separado de la Fuente.
Todo esto son historias que se dan en algunas personas, hechas por la Unidad, por la Conciencia, que tienen una total apariencia de reales. Es como cuando vemos ponerse el sol en el horizonte, en el fondo sabemos que no es así, que el sol no se pone, no se mueve, que la que se mueve es la tierra, pero la apariencia es la contraria. De la misma forma la historia o apariencia de separación de la Fuente se da en cada individuo, y para la gran mayoría es clarísima la división o dualidad. Tal como la certeza de que el sol se pone, es clarísimo, pero no es lo que está ocurriendo en esencia.
Este sentirse continuamente desconectado de la Unidad es solo una apariencia, en realidad no está ocurriendo, es una percepción, es un sentir en un punto localizado de la Conciencia.


jueves, 29 de marzo de 2018

Cavilación / silencio

Enrique Martínez Lozano


Las consecuencias del golpe –en forma de dolor, paralización e inmovilidad– activan la cavilación que se traduce en infinidad de preguntas, que no hallarán nunca respuesta: ¿por qué ha ocurrido esto?, ¿por qué no hice…?. ¿por qué no dejé de hacer…?, ¿por qué…? La mente carece de respuesta; la única salida pasa por el silencio, que te hace reconocer que no hay nada que contestar.
Dice Mario Alonso Puig que hay preguntas que sanan y preguntas que enferman. Entre estas últimas, la más nociva es “¿por qué?”. El motivo es que, al no poder encontrar respuesta, la mente se enreda en un bucle que no acaba y no tiene salida.
Si no estamos atentos, la mente se convierte en una fábrica de preocupaciones. A partir de algún aspecto concreto, es capaz de construir escenarios imaginados, que no harán sino incrementar el sufrimiento y alejarnos de la actitud adecuada.
Estar atentos, en este contexto, significa observar la mente desde una distancia liberadora. La mente observada, a diferencia de la mente pensante o cavilosa, es una herramienta siempre valiosa a nuestro servicio; la mente no observada se erige automáticamente en dueña de la situación, convirtiéndonos en marionetas que mueve a su antojo.
Para salir de la mente que cavila se requiere, como acabo de decir, tomar distancia de ella, lo cual implica situarse detrás de los pensamientos. ¿En qué “lugar”? En la consciencia o atención desnuda, capaz de atender todo lo que aparece sin juicio y sin etiquetaciones mentales. Desde ahí se observan todos los contenidos que aparecen –pensamientos, sentimientos, emociones, reacciones…–, pero sin dejarse atrapar, porque comprendes que estás más allá de todos ellos.
Esa misma práctica nos lleva a experimentar cada vez con mayor hondura y nitidez la diferencia radical que existe entre la mente y la consciencia. Tenemos mente, que podemos observar en todo momento, porque estamos anclados “a distancia” de ella, en la consciencia que somos. La mente es una herramienta; la consciencia es nuestra “casa”, nuestra verdadera y última identidad.
La observación de la mente se hace desde el silencio y nos ancla en él. Lo cual significa que, frente a la trampa de la cavilación, lo acertado es descansar en la mente-que-no-sabe y, de nuevo, rendirse a lo que hay. El silencio no solo acalla la mente –si bien, de forma intermitente, con menor o mayor intensidad, reaparece una y otra vez la cavilación, rumiación o incluso dramatización en torno a lo sucedido–, sino que te conduce a otro lugar, que es pura espaciosidad sin límite, pura Presencia que acoge todo y que no es afectada por nada. El oleaje puede llegar a ser intenso por momentos, se incrementa cuando la mente va por su cuenta –y también eso forma parte de nuestra condición–, pero es acogido, sin “discutir” con él, en el estado de presencia. También en este punto, con respecto a esta nueva paradoja, cabe decir lo mismo: cavilación es lo que tenemos; Silencio es lo que somos.
miércoles, 28 de marzo de 2018

Todos somos Gabriel, todos somos Patricia y…, lo siento,
todos somos Ana Julia

Dora Gil

Lo queramos o no, cualquier manifestación humana está incluida en nosotros. La vida es inclusiva. No hay nada separado ahí fuera sobre lo que proyectar nuestra oscuridad o nuestra virtud.
Tanto la inocencia que representa el niño Gabriel, la desgarradora violencia que se expresa a través de Ana Julia, como la heroica benevolencia que muestra Patricia, forman parte de nuestra psique como posibilidades del campo infinito que es la vida. Aquellas que nutrimos se manifiestan, simplemente.
Atacar un aspecto oscuro de la vida proyectándolo en alguien es un gesto de violencia solapada que nos sirve para no reconocer las sombras que percibimos en nuestra interioridad. Son estas, precisamente, las que al no ser aceptadas ni comprendidas, sino rechazadas, dan lugar a actos vandálicos que condenamos y que siempre protagonizan “otros”, quedando nosotros libres de pecado y prestos a lanzar la siguiente piedra.
Nos es muy fácil identificarnos con Patricia y convertirnos en “fans” de ella, claro. Su actitud la deseamos para nosotros y preferimos que su amor y su entereza nos definan. Al mismo tiempo, proyectamos sobre Ana Julia (como sobre tantos otros) todas las sombras no reconocidas de nuestra inconsciencia.
Todos somos Gabriel, sí, inocencia pura. Pero también somos todos los niños del mundo que cada día mueren en campos de refugiados o bajo las bombas asesinas que lanzan otras “Ana Julias” disfrazadas. Pero no se les dedica ni un solo telediario. Y todos ellos, todas ellas, tienen mucho que mostrarnos de nosotros mismos.
¿Por qué toma tanto relieve un hecho aislado? Para mí, esa atención desmedida expresa una utilidad velada: el acontecimiento nos ofrece el modo perfecto de proyectar en personajes muy concretos nuestro incomprendido mundo interior, usando una situación tan lamentable para posicionarnos una vez más como “buenos” condenando eso que llamamos “mal” sin asumirlo dentro  y mucho menos fuera de nosotros.
Espero que no se me malentienda, pues no estoy justificando nada ni pretendiendo que un acto así sea pasado por alto. Tampoco defiendo ni ataco la labor de la justicia bajo la forma que toma actualmente. La respeto. No me estoy enfocando en algo que no me compete ni sabría cómo manejar. No es mi ámbito.
Simplemente, expreso la posibilidad de otra perspectiva, de otra mirada más profunda sobre lo que va sucediendo.
El enemigo no está ahí. Ana Julia representa, para mí, el conjunto de todas las emociones sombrías que no comprendemos y rechazamos, sometiéndolas a presión y proyectándolas fuera. Ella las muestra en la violencia de su acción. Los que nos ensañamos contra ella, mostramos esas emociones (de forma más controlada) en nuestra condena dirigida y enfocada en ese ser humano con nombre y apellido.
Nuestro mundo interno, no comprendido ni iluminado por la consciencia, nos lleva a actuar a veces de formas dramáticas y tan dolorosas que merecen una pausa de reflexión, en vez de seguir transitando los senderos de la rabia y la condena ciega que nos dejan siempre en el mismo sitio.
Me duelen estas cosas como a cualquier ser humano. Pero me duele la totalidad, no solo Gabriel, no solo Patricia, sino también Ana Julia: en mi humanidad se albergan los tres.
Prefiero, ya que sucede, usar esta situación como un espejo en el que mirarme. Prefiero descubrir en mí todos los reflejos de esos personajes y unirlos en el abrazo de la consciencia que no juzga ni condena, sino que incluye y aprende. El dolor que siento me invita a mirar más profundo y aprovechar la lección que la vida constantemente nos está brindando. Y esta no va, con seguridad, por el camino de la separación y la condena. Ese ya lo hemos explorado bastante y el mundo sigue igual.
¿Existe otra forma de ver esto más inclusiva, más comprometida, más amplia? Para mí sí. Es la mirada de la vida. Toda una invitación a salir de los estrechos límites de nuestra mente pequeña y explorar nuevos horizontes.
Yo la acepto, pues me abre por dentro y me recuerda mi grandeza, que es la nuestra, una consciencia plena que todo lo asume y abraza.
martes, 27 de marzo de 2018

La familia sana

El rincón del psiquiatra
Alejandro Rocamora Bonilla
Psiquiatra


Virginia Satir, en uno de sus libros, Relaciones humana en el núcleo familiar, (1984) comienza con un pequeño test para determinar si una familia es sana o no. Son tres las preguntas sencillas que se hace esta magistral terapeuta de familia: ¿Estás satisfecho con tu vida familiar en la actualidad? ¿sientes que vives entre amigos, entre personas que quieres y en quien confías, y que te quieren y confían en ti? Y por último, ¿es divertido y estimulante formar parte de tu familia? Si contestas “sí” a estas tres preguntas, afirma esta autora,  vives en una familia nutridora (=familia sana);  si respondes “no”, es muy probables que vivas en una familia conflictiva o problemática.
He aquí algunas claves que nos pueden ayudar a crear un clima de felicidad en las familias (siempre y cuando las necesidades primarias estén cubiertas: hábitat, alimentación, etc.):
  • Saber escuchar: padres e hijos debemos aprender a escuchar, no solamente a oír, a los otros. La familia sana es aquella que permite decir todo lo que siente y también está capacitada para recibir (sin descalificaciones) las opiniones de los demás. En este encuadre, todos los miembros familiares deberían tener como un sexto sentido para poder captar el estado de ánimo del que tiene junto a su mesa. Convivir no solamente es compartir habitación sino estar alerta para detectar los pequeños y grandes sufrimientos del otro.
  • Dialogar casi siempre va unido a negociar: el diálogo es una manera de expresar una “escucha atenta”. Dialogar y negociar casi siempre van unidos: hay que renunciar a algo para que los demás ofrezcan algo. Este axioma se ve claramente en el diálogo con el adolescente: éste puede aceptar nuestras condiciones (horario, forma de vestir, etc.) siempre que compruebe que ha “vencido en algo”.
  • Saber adaptarse a las nuevas situaciones familiares: la familia como tal es una unidad dinámica y cambiante por esencia: salen y entran nuevos miembros, crecen unos, otros envejecen, etc. La familia, pues, es esencialmente cambio, y por lo tanto, todos sus miembros (padre e hijos) deberán hacer un esfuerzo para adaptarse a las nuevas situaciones. Precisamente los conflictos generacionales, entre otros, se producen por la tendencia de algunas familias a permanecer ancladas en el pasado: contemplar a los hijos como eternos bebés, o a los padres como la reencarnación de superman. Ambas posturas en nada contribuyen para conseguir una familia feliz.
  • Admitir las limitaciones del resto de los componentes familiares: Tanto los padres, como los hijos, deberán exigir a los demás según sus posibilidades reales y no como forma de satisfacer deseos o sueños no realizados. En muchas ocasiones, la confrontación en la familia se produce precisamente por poner el listón demasiado alto, o bien, demasiado bajo. Son los padres, que al margen del hijo, se han imaginado un futuro determinado de éste; o bien, los hijos, que no desean ver las deficiencias de los padres, y siguen adorándolos como a auténticos dioses.
  • Por último, generar un clima de amor y seguridad: el verdadero amor consiste en valorar al otro por lo que es, no por lo que tiene o consigue. Una familia feliz, que camina hacia la felicidad, será aquella que cree este clima: soy valioso para los míos. Pero además, el amor debe estar protegido por un aliento de seguridad, que se fomenta desde una información adecuada, hasta el permitir la expresión de sentimientos negativos (como reconocer los propios errores, etc.). De esta forma la familia irá construyendo su bienestar, su propio proyecto de felicidad. Es una tarea ardua, pero no imposible.
La familia nutridora (sana), en definitiva, nos dice Virginia Satir (1984) se caracteriza porque sus miembros tienen una autoestima alta, la comunicación es directa, clara, específica y sincera, las normas son flexibles y se acomodan a la propia evolución de la familia y por último, mantiene un vínculo abierto y confiado con la sociedad que le rodea. Toda familia que cumpla estas características será una familia sana.
lunes, 26 de marzo de 2018

Testimonios
del taller de mindfulness




Quiero compartir mi experiencia sobre mi participación en el curso de Mindfulness impartido en el Teléfono de la Esperanza por Carmen.
Se trata de un curso extenso y también intenso, tiene una duración de 3 meses con una asistencia de 2 horas a la semana. Un curso interesante que a través del método Mindfulness, enseña cómo llevar consciencia a nuestra vida y lo hace casi sin darnos cuenta, porque muchos de los ejercicios se aplican sobre las rutinas más cotidianas, sacándonos de ese piloto automático en el que la mayoría estamos instalados.
Me gustó el contenido, la estructura y la dinámica del curso: la participación del grupo me enriqueció y acompañó.
Me estimuló el entusiasmo y la convicción con la que Carmen transmitió desde su experiencia el poder de transformación personal que tiene la práctica del Mindfulness. Gracias Carmen por tu generosidad.
Noto los efectos de la práctica: Me siento más concentrada, menos impulsiva en mis acciones y disfruto de la serenidad que me aporta el silencio.
Gracias a la Asociación del Teléfono de la Esperanza y a todos los voluntarios que tan generosamente prestáis vuestro tiempo y hacéis posible estas formaciones de crecimiento personal.
Oliva Pérez Álvarez


Este curso ha sido “el curso” para mí.
En él se me han dado herramientas para poder conocerme mejor y así crecer, para ser capaz de encontrar dentro de mi todo aquello que deseaba y no paraba de buscar: Paz y sosiego.
Este taller ha sido la puerta a mi “despertar”. Esto ha sido posible gracias a la generosidad y el amor de nuestra profesora y el compromiso y participación de todos los compañeros del grupo.
Gracias a todos los que han hecho posible que yo haya podido participar en este curso, (toda esta infraestructura no es gratis y requiere del esfuerzo de muchas personas altruistas) me siento una privilegiada.
Como he aprendido: “FELIZ INSTANTE PRESENTE”
Anónimo 
domingo, 25 de marzo de 2018

Después de la lluvia

La Escribana del Reino
M. E. Valbuena

Aguas turbulentas, Jesús Aguado
Después de la lluvia, los colores son más brillantes y llamativos, los olores más intensos y el entorno más espectacular. Los sonidos resuenan de otra manera y los pájaros cantan con más brío.
Después de la lluvia, el ambiente –limpio de impurezas– parece más sano y refrescante. Y en cada bocanada de aire absorbemos energía que purifica nuestro interior. Respiramos profundamente, queriendo captar cada milímetro de ese aire que nos llena de vida.
Después de la lluvia, la tierra, agradecida, nos ofrece su agradable olor y la atmósfera, serenada y recién duchada, nos envuelve en un manto de paz y armonía, acariciando nuestra piel.
Después de la lluvia todo parece más tranquilo. Como si el agua hubiese arrastrado los malos pensamientos, las calenturas de ánimo, los encontronazos producidos por las grietas de la sequedad, el mal rollo y las chispas por exceso de carga de electricidad estática.
Después de la lluvia saldrá el sol y volverán la luz y el cielo azul. Y los atardeceres rojizos. Y volveremos a calzarnos sandalias que dejen libres nuestros pies, hoy protegidos y aprisionados en botas aislantes.
Después de la lluvia, podremos andar descalzos en el mullido y esponjoso césped de los jardines. Las flores tempranas aparecerán, llenando el espacio de colorido y de belleza armónica. Y nosotros jugaremos al escondite, seguro, tras los setos que han crecido frondosos y exuberantes, precisamente a consecuencia de esa lluvia.
Todo eso sucederá después de la lluvia.
Pero ahora llueve.
Y toca ver llover. Y mojarse. Y hasta empaparse.
sábado, 24 de marzo de 2018

Cada vez




Cada vez que insultes a tu compañera, 
Cada vez que intentes que ella te obedezca, 
Cada vez que tus palabras la atormentan. Cada vez que creas que sabes más que ella, 
Cada vez que una lagrima corra a tu cuenta, 
Cada vez verás que existe diferencia 
Siento que cada día es más intenso el sentimiento
De que hay que cambiar esto, 
Que la lucha no está sólo allá afuera, 
Que la lucha la libramos día día desde dentro, 
Diciendo que cada día es más intenso el sentimiento 
De que hay que cambiar esto, 
Que la lucha no está sólo allá afuera 
Que la lucha la libramos día día, desde dentro, desde dentro, desde dentro.
Cada vez que después de una noche de placer haces como que no te acuerdas,
Que esto no es pasa y visa te recuerdo por si no te has dado cuenta,
Cada vez que una voz no vale lo mismo según de quien sea
Cada vez que reparamos en estas cadenas 
Sino tiramos todas juntas pa' romperlas diciendo 
Que cada día es más intenso el sentimiento
De que hay que cambiar esto, Que la lucha no está sólo allá afuera,
Que la lucha la libramos día día, desde dentro
viernes, 23 de marzo de 2018

Camino de Santiago de Esperanza

Javi Fidalgo

De La Robla a Poladura de la Tercia
Iniciamos este nuevo trayecto del Camino de Santiago que nos va a ir llevando hasta Oviedo. Ya teníamos ganas de vernos de nuevo y de compartir un nuevo día juntos.
Aquí están estos valientes del Teléfono de la Esperanza dispuestos a desafiar al tiempo, que nos anuncia de todo, menos un buen día meteorológico…. Si esperamos encontrar el día ideal, no lo vamos a encontrar nunca, siempre hay algún “pero” que nos impida seguir avanzando en esta actividad y en nuestro día a día.
Iniciamos esta etapa en La Robla deseándonos un buen día y un buen camino. Damos la bienvenida a los que hoy nos acompañáis  por primera vez y esperamos que disfrutéis con nosotros de este día y os sintáis a gusto. Y también nos acordamos  de los amigos que hoy no han podido acompañarnos, os llevamos en nuestro corazón… la vida muchas  veces cambia nuestros proyectos y nuestros planes y hay que aceptarlo así.
Comenzamos nuestro caminar,  siguiendo los pasos de la otra persona,  en silencio, todos juntos. No solamente es caminar, es también compartir, es hablar, es interiorizar, reír, contemplar…. Ha sido una etapa dura pero preciosa, muy, muy bonita… con un paisaje espectacular, caminando  entre  montañas y senderos muy empinados que nos hacen sentir  lo pequeñitos que somos.
El tramo de las Forcadas de San Antón nos resulta un poco más  dificultoso, pero son impresionantes sus vistas, contemplamos el valle de Buiza al fondo, todo ello rodeado de un sinfín de montañas, el fluir de los manantiales y cascadas con su agua clara. El camino no es fácil, cuesta, pero siempre que vamos juntos, acompañados, todo resulta más sencillo.  Este grupo es una familia y cuando alguien se siente más débil, se le espera y se le ayuda para llegar todos juntos a la cima.
Al ir descendiendo, nuestra sorpresa  fue  encontrarnos toda la senda cubierta de nieve, disfrutamos jugando como niños pequeños… así llegamos a la hora de la comida, donde nos habían reservado un salón en la ladera de la montaña, con unas rocas que nos servían de mesas y de sillas, rodeados de nieve y tocando prácticamente la montaña ¡un paisaje idílico!
A lo largo de este día y a través de la lectura de varios poemas, hemos querido seguir ensalzado a todas las mujeres, destacando su labor y su importancia en nuestra vida.
Al concluir esta etapa nos sentimos con fuerzas renovadas para seguir afrontando nuevos retos en este Camino y en nuestro día a día.
Un abrazo y hasta la próxima, amigos.

jueves, 22 de marzo de 2018

Compartir




Cada uno de nosotros estamos llenos de experiencias
Todos caminamos por el sendero de la vida y observamos
Una a una nuestras experiencias nos van puliendo
Somos diamantes en proceso de pulido
Compartir ayuda en en ese proceso de realización
Somos seres relacionales y menesterosos
Los demás nos importan.
miércoles, 21 de marzo de 2018

Grupo de resolución de conflictos




CONFLICTOS
Las tardes de los martes son un gran invento en la agenda de mis actividades cotidianas. Me reúno con seres inimaginables, mis amigos, en un ambiente cálido e íntimo, y nos contamos historias de proximidad y fantasía, como en aquellas viejas “hilas” de mi anhelada montaña. El último encuentro ha dejado una huella indeleble en mi memoria. El palpitar de su recuerdo conmueve, a día de hoy, mi habitual sereno porte, haciendo brotar un rictus de jubilosa añoranza.
Hablamos del conflicto. ¡Oh, sí, palabra maldita! Conflicto en las relaciones humanas: de las disputas que surgen en el seno de las familias y trabajos. Conflictos todos ellos reflejo de aquella batalla que cada uno de nosotros libra en su interior.
Una conclusión ya anticipo: si el conflicto es un hecho natural, realidad ineludible en el trato con el otro (cada uno de nosotros viaja equipado de un mapa distinto para descubrir el mundo); y si el madurar como ser humano conlleva hacerme dueño de mi propia vida, por qué no abrazar el conflicto como una oportunidad de conocimiento interior. Así, si asumo el reto, no me he de alterar cuando arribe a mi vida, sino hacer un instante de silencio, darme cuenta de su presencia y aprovecharla. Su venida será mi crecer si estoy equipado para afrontarlo, y creará con ello ocasión de abrirme a otro modo de pensar y obrar.
Aquella tarde los relatos se sucedían… como el de la resignada hija, hoy mujer adulta y la irritación que sentía cada vez que visitaba a su madre; los cuidados y el trato que la dispensaba la hacían regresar a su niñez… o el de aquel compañero de fatigas que trataba de imponer su punto de vista en los debates como modo de reafirmar su personalidad.
Una vez alguien dijo que toda persona tiene un Poder: la habilidad de dirigir su propia existencia, cambiar su pensar y actuar para que las cosas fluyan a su favor. ¡Ejerzámoslo!
· Hallando momentos y espacios que nos permitan mirar nuestro dialogo interno, detectar errores y modificar patrones;
· Atendiendo la necesidad propia y ajena que satisfaga nuestras carencias, escuchando para ser escuchado, respetando individualidades y abrazando diferencias;
· Mimando el modo positivo y amable  de nuestras comunicaciones, a fin de entablar relaciones asertivas y de igualdad.
Otras muchas historias se contaron aquella tarde…
Qué hermoso es vivir y recordar; conocer y conocerse. Pues ¡conozcámonos! Conozcamos al otro y conozcámonos en el otro. Abrámonos de par en par a las relaciones. Y cuando en mi interior surja la señal que presiente el conflicto, esbocemos una leve sonrisa dándole la bienvenida, pues ahora sabemos que viene aquel maestro interior que hará emerger en nosotros todo el potencial de nuestro Ser.
Gerardo



VIVAN LOS CONFLICTOS
El curso de Resolución de Conflictos ha terminado y para mí ha sido como una oleada de aire fresco. A mi juicio el maestro de ceremonias ha actuado como un “crack” en el arte del encuentro y solo puedo agradecerle tanto a él como a mis compañeros la sensación de bienestar que me han proporcionado. Ahora toca... trabajar y llevar lo aprendido a la consciencia del día a día. Gracias a todos.
Yolanda



LA BENDICIÓN DE LOS CONFLICTOS
¡Cómo va a ser así! Todos rehuimos el conflicto. Nos distorsionan. Nos alteran. ¡Es verdad! Pero, también es verdad que cuando somos conscientes de que el conflicto es una alerta en la vida, que nos hace salir de nuestra zona de confort y nos empuja a danos cuenta de que algo tenemos que corregir, entonces, el conflicto, deja de ser un estorbo para convertirse en una alarma que nos despierta. Durante ocho sesiones hemos tenido la oportunidad de descubrir la parte positiva del conflicto. Hasta el punto de que durante bastantes sesiones pudimos palpar que lo importante es cómo afrontamos el conflicto. Cuando hayamos descubierto esto seremos capaces de decir: ¡bienvenido conflicto! ¡Has aparecido en mi vida para aprender de ti! Si llegamos a entender esto podremos llegar a decir ¡bendito conflicto! Por eso estas fotografías con las manos en alto son en acción de agradecimiento por lo descubierto.
Coordinador
martes, 20 de marzo de 2018

Soñar

Caligrafía de emociones
Jose


Déjate llevar liviana como una pluma,
álzate al cielo como si de vapor se tratara,
siente tu espíritu tenue, y cuando el cuerpo
ya no te pese, fúndete con el universo
para ser nada y todo al mismo tiempo.
Vuela por los senderos más interiores y
cuando llegues al comienzo, permanece…
en silencio, que sea el fin último,
el principio de todo y
cíclicamente envuelta,
elévate por los senderos interiores.
No te des prisa en volver, que sea
el canto de los dioses quien voluptuosamente
te devuelva de nuevo al mundo.
lunes, 19 de marzo de 2018

Derecho a
poder cambiar

El rincón del psiquiatra
Alejandro Rocamora Bonilla
Psiquiatra


Un humorista estadounidense decía que  “uno de los trucos de la vida consiste mas que tener buenas cartas, en jugar bien las que uno tiene” (Josh Gillings). En la vida cotidiana, desgraciadamente en muchas ocasiones estamos más preocupados por conseguir cosas (cultura, posición social, etc.) que en aprender a manejar y utilizar nuestras capacidades, que son las cartas con las que jugamos nuestra peculiar e intransferible partida de la vida. Otra consecuencia es que no podemos estar toda la vida quejándonos de las malas cartas que hemos tenido (familia disfuncional, graves conflictos infantiles, etc.) sino que siempre podemos ganar (disfrutar de la vida) con las capacidades que tengamos.
Pasos para el cambio
Considero que toda persona, sobre todo en la infancia y juventud, tiene capacidad para ir modificando su actitud ante la vida e ir modificando los aspectos de su personalidad que más le provocan rechazo o malestar.
El primer paso es que el sujeto debe tomar conciencia de su deficiencia y tener claros deseos de cambiar: debe constatar que su forma de ser (dependiente, introvertido, celoso, etc.) es una fuente de sufrimiento para sí mismo y para los demás, esta es la premisa imprescindible para que se produzca el cambio.
En segundo lugar darse tiempo: los cambios no se pueden producir de la mañana a la noche (aquí podemos recordar el dicho: “vísteme despacio que tengo prisa”; un exceso de ansiedad por cambiar nos puede bloquear y también  sorprender a nuestros familiares y amigos).Las prisas por modificar nuestra conducta puede provocar un freno en nuestro deseo de cambio.
En tercer lugar, pedir ayuda psicológica si comprobamos que no podemos, sobre todo cuando los rasgos de nuestra personalidad son tan pronunciados que se convierten en un trastorno psíquico propiamente dicho. En este caso la petición de ayuda no significa deficiencia sino más bien el asumir que no tenemos fuerzas necesarias para conseguir el cambio propuesto.
Y en último lugar, el cambio no debe ser para parecerse a fulanito o menganito sino para desarrollar al máximo las posibilidades que cada uno tiene: “siempre es mejor ser un mal original, que una buena copia”, como le suele gustar decir a un viejo amigo. Por esto, afirmamos que toda persona tiene derecho a ser uno mismo, con la única barrera del respeto a los demás.
Termino, también, con un pensamiento del humorista John Billings, que dice, “aquel que obtiene una victoria sobre un hombre es fuerte, pero aquel que obtiene una victoria sobre sí mismo es poderoso”. Posiblemente el gran reto de cada ser humano es posibilitar el derecho a ser uno mismo y en todo caso estar abierto al cambio. En eso consiste la gran victoria sobre la vida.
domingo, 18 de marzo de 2018

Multitud de regalos

La Escribana del Reino
M. E. Valbuena

Un regalo. Jesús Aguado

Hace unos meses comentaba a mis alumnos la cantidad de regalos que recibimos sin darnos cuenta y sin valorarlos. Ellos sonreían un poco escépticamente, pensando tal vez –algunos– lo ingenua que puedo ser en ocasiones.

Pero no es ingenuidad ni falta de realidad. Es un hecho. Recibimos muchos regalos de todo tipo y casi continuamente. Un hecho objetivo, palpable, demostrable y cuantificable.

Tal es así, que desde que empezamos el año –y estamos ya a mediados de marzo– no ha pasado una sola semana sin que no haya recibido algún regalo material. Y me refiero a estos porque saltan a la vista: libros, frutas, adornos, tarjetas, flores, bombones…

También de los que no se tocan, ni cuestan dinero, ni pueden estropearse. Esos que a veces no distinguimos como tales, pero que no dejan de ser regalos para hacernos los días más llevaderos: detalles, colores, músicas, olores, sonrisas, abrazos…

No me considero distinta a los demás. Luego si a mí me pasa esto, es de esperar que nos pase a todos de forma más o menos parecida.

Lo que sí soy es muy agradecida. Y me he dado cuenta de que cuantas más gracias doy por todo lo que tengo y lo que me llega, más motivos brotan para repetir agradecimientos.

Tal vez sea una actitud. Tal vez se trate de tener la mirada y los sentidos abiertos para captar lo aparentemente oculto. Tal vez consista sólo en contemplar. Tal vez sea aceptación. En cualquier caso, lo que no es, es una casualidad.

Nos sobran motivos para agradecer. Nos faltan palabras para expresar.

sábado, 17 de marzo de 2018

Consejos




Chan Phap Son, nombre espiritual de Michael Schwammberger, fue durante 15 años monje en Plum Village –Francia–, la sede y comunidad del Maestro zen Thich Nhat Hanh. Ahora se dedica a enseñar libremente en Inglaterra y España.
¿Cuáles serían tus 10 consejos para mejorar nuestras vidas?
  1. Parar y descansar más. Necesitamos saber parar para saber cómo actuar desde un sitio de mayor claridad y amor. Parar y descansar son cruciales.
  2. Debemos simplificar nuestras vidas. Llenarlas tanto crea un vacío interior en el que sentimos el impulso de querer llenar; cuanto más lo intentamos llenar (este vacío) más vacíos nos sentiremos. La simplicidad nos ayuda a reconocer lo que ya está presente en nuestras vidas…y siempre ha estado presente, simplemente no lo vemos.
  3. Nutrir nuestras mentes de cosas positivas.
  4. Evitar consumir cosas negativas: ideas, alimentos, conversaciones, ambientes, etc. No es cuestión de evitar, es cuestión de usar nuestra inteligencia para saber lo que nos hace bien y lo que no nos ayuda.
  5. Practicar la generosidad. Esto ayuda a los demás y nos ayuda a estar en contacto con los demás.
  6. Pasar más tiempo con personas sanas y que nos hacen sentir bien tanto intelectual como emocionalmente e incluso espiritualmente.
  7. Practicar una disciplina mental: yoga, meditación, etc.
  8. Cuidar nuestra nutrición.
  9. Contribuir a una concienciación social positiva. No nos quedemos en casa, salgamos a expresar nuestros sentimientos. No dejemos que sean los políticos, economistas, etc., los únicos que dicten qué clase de sociedad queremos.
  10. No destruir, minimizar todo acto que cause daño, que cause destrucción.
viernes, 16 de marzo de 2018

El silencio, el inicio de la sabiduría

Xavier Garí de Barbarà (blog CJ)


Pitágoras decía que el inicio de la sabiduría es el silencio. Gandhi confirmaba que su mayor arma era el silencio. Y Benedetti asumía que hay pocas cosas más ensordecedoras que el silencio. ¿Qué es realmente el silencio, del que tanta gente huye pero en el que tanta otra queda atrapada? ¿Qué buscan para ir a él y qué encuentran para quedarse? ¿Por qué hay quien, entre la búsqueda y el encuentro, le ha cambiado la vida de modo que, al final, son gente despierta, consciente, contemplativa, abierta, libre, plena…? Es curioso captar que quien encuentra el silencio se queda siempre en él; y quien no lo encuentra pero lo buscaba, en el fondo no acaba de marchar nunca porque queda atrapado… Hemingway afirmaba que el ser humano necesita dos años para aprender a hablar pero sesenta para aprender a callar. ¿Será que el silencio es clave en la vida humana y no lo pensamos cuidar?
Si el silencio es tan profundo, tan pacificador y tan transformador, tal vez se entiende porqué el Occidente a menudo está lleno de tantos ruidos. ¿Será que no nos quieren profundos, pacíficos y transformadores? ¿Cuántas miradas hablan más que mil palabras? ¿Cuántos gestos dicen más que grandes discursos? ¿Cuántas veces callando hemos dicho tanto más que hablando? El silencio es un tesoro de la vida natural, y en especial de la vida humana. El silencio, por encima de todo, es un gran misterio que nos adentra en la mística, palabras de la misma raíz. Místico no es sólo aquel que encuentra y se queda en aquellas profundidades, sino el que está en búsqueda y, en su proceso interior, se adentra en el misterio. Hacer silencio invita a hacer este camino, sobrepasar este hito y caminar hacia una meta desconocida. Curiosamente, todas las religiones lo fomentan y lo practican. Todos los santos, los grandes referentes, los grandes líderes de paz y bien, han tenido experiencias prolongadas de silencio en su vida, que los han marcado.
Asimismo el silencio está muy vinculado al desierto. En el mundo judío, y en el de los primeros cristianos también, el desierto era el lugar de retiro y reencuentro con Dios. En el norte de África, frecuentado por el Islam, la vida y la obra del cristiano Charles de Foucauld, con su impresionante oración de abandono a toda voluntad divina, muestra una trayectoria vital que sorprende por la determinación en seguir la intuición del silencio, es un primer paso para adentrarse en la vida del desierto hecha contemplación constante. La película De dioses y de hombres, que trata sobre la experiencia traumática de unos monjes trapenses católicos, en el norte de Argelia, viviendo en paz pero en unos tiempos convulsos del mundo islámico, es otra de aquellas experiencias que invitan a captar cómo del silencio salen todas las conversaciones. En tercer lugar, leer y escuchar a Pablo d’Ors, en especial a partir de su bestseller La biografía del silencio, es todo un privilegio que ha hecho que mucha gente haya empezado a plantearse introducir experiencias de silencio en su vida, cada semana o incluso un rato cada día. D’Ors afirma que en un año, o menos aún, en seis meses de experiencia de silencio, se es capaz de percibir cambios en la vida que darán la plenitud que se buscaba y que, según el autor, todo el mundo tiene derecho y dignidad para encontrarla. He aquí un gran proyecto que ha nacido recientemente y que está enriqueciendo mucho a la gente que participa en él: se trata de los Amics del Desert (Amigos del Desierto), que han hecho realidad hoy lo que Pitágoras afirmó hace 2.500 años: “El inicio de la sabiduría es el silencio”.
jueves, 15 de marzo de 2018

Hay un escritor en ti

El rincón del optimista
Juan


Hace unos días impartí un taller de periodismo en el Instituto de Secundaria de Sahagún (León) donde estudié de joven. La orientadora que me propuso la charla dentro de un ciclo de animación a la lectura, Goyi, fue compañera de clase en el mismo instituto. La experiencia fue muy buena, más diría yo, excelente. Me afloraron hermosos recuerdos, pude comprobar que soy mayor de lo que incluso pensaba, aunque no me quejo porque creo que la vida me ha tratado bien. Vuelvo al surco, que me desnorté.
Otros invitados a participar en estas jornadas pasaron por las aulas del IES leyendo textos propios de poesía o narrativa de los que son autores. Yo me centré en transmitir a las chavalas y a los chavales, adolescentes todos, el placer que se puede llegar a sentir por la escritura, puro amor diría yo. Repasé con ellos las reglas básicas del periodismo, de la información y de la responsabilidad de informar bien, vimos los numerosos medios de comunicación que existen en el panorama nacional, provincial, comarcal y local, la fuerte incursión de los digitales en la red de redes, analizamos alguna noticia y hasta nos aventuramos a redactar una información relacionada con el propio Instituto en el que estudian.
Conclusión que intenté trasladar: sin escritura no es posible lectura; si no hubiera nadie que escribiera no habría textos para leer, ni libros ni periódicos ni siquiera películas de cine que un guionista ha tenido que escribir previamente. Pero quien escribe también necesita leer, es la forma de retroalimentar la maquinaria literaria, el mejor modo de mantener engrasado el sistema de creación, que algunos llaman inspiración. “No creo en las musas, pero si me visitan, que me pillen trabajando”, dijo el genial Picasso. Eso es, que antes de ponerme a escribir haya leído lo suficiente. Aunque nunca es suficiente. Claro, los jóvenes alumnos se quejaban de que ya bastante escriben en exámenes, trabajos y deberes de clase como para ponerse a escribir textos creativos. De acuerdo, me conformo con que les quedase la idea y, quién sabe, quizá algún día lo pongan en práctica.
Hoy y aquí te vuelvo a invitar a que cojas bolígrafo-lápiz y papel (u ordenador) y te lances a escribir. Te aconsejo que lo hagas a mano, es más lento y da pie a pensar ‘mejor’. No necesitas hacerlo para publicar nada, sino sólo en plan diario, con reflexiones, pensamientos, opiniones, incertidumbres, vivencias, recuerdos, sueños… para tu uso exclusivo. Escribir lo bueno y lo malo es una gran terapia. No me valen excusas como que no tienes tiempo suficiente. Es tan sencillo como dejar reflejado en tinta lo que te pasa por la cabeza. Sabes que la sucesión de pensamientos recurrentes revuela a todas horas por tu mente y confiesa que tienes problemas para echarles freno. La herramienta del lenguaje la tienes. Haz el esfuerzo, merece la pena. Y cuando acabes de escribir, mete la libreta o el folio en un cajón.
Lo bueno de esto que te propongo es que cuando releas lo escrito pasado un tiempo, seguro  que disfrutarás de ello, no me cabe la menor duda. Lo verás relativizado, sin la inquietud del momento en el que lo escribiste. Porque cada persona encierra un escritor. En ti también lo hay. Hoy puede ser un buen día para comenzar. Plantéatelo al menos.
Asín sea.
miércoles, 14 de marzo de 2018

Más allá
de la imagen…

Pax Vostrum
Beatriz


En este post te comparto este texto que lo dice todo, del libro de Jeff Foster “Enamórate del lugar en que estás”, página 58:
“Encuentro verdad en lo que sea que alguien diga sobre mí. De este modo, nadie puede ser mi enemigo psicológico. Llámame fraude; lo puedo encontrar en mí. LLámame mentiroso; lo puedo ser. LLámame un tremendo fracaso; no digo que no. LLámame irracional, irresponsable, ignorante, iluso, lleno de ego, totalmente desprovisto de iluminación, el peor ser del mundo, que puedo encontrar todo esto.
Como tú, soy un ilimitado océano de consciencia, siempre presente y por siempre libre. Y cada pensamiento, sensación, sentimiento, imagen, sueño, sonido u olor; cada apariencia frágil, tenue, transitoria y bella va y viene como una ola en mi regazo interminable.
En calidad de consciencia, no tengo nada que ocultar, nada que perder, ninguna imagen que proteger y nada que defender, desde el momento en que nada puede amenazar lo que soy.
Todo baila en mi presencia.
Toda posible faceta de la experiencia está disponible para mí; se halla vista y sostenida en lo que soy. Así estoy profundamente conectado con toda la humanidad y con lo que hay más allá de ella. Este reconocimiento es en verdad el final de la guerra, el final de la protección del espejismo que llamo “yo”, el final de la defensa de lo falso.
La próxima vez que te sientas provocado por la opinión que alguien tenga de ti, pregúntate esto: “¿Qué estoy defendiendo? ¿Una imagen de mi mismo? Si puedo ser consciente de esta imagen en este momento, ¿puede ser realmente quién soy?”. Esta indagación es la clave de una paz inimaginable.
Sé agradecido con todos quienes alguna vez te han ofrecido algún tipo de opinión honesta. Son tus gurús, todos y cada uno de ellos”.
*                *               *
Gracias Jeff, por este texto tan inspirador.
Sí, acepto, soy todo eso que dices. Sí, acepto que puedes tener razón. Sí, acepto que lo hago mal. Sí, acepto que me equivoco. Sí, acepto que tengo miedo. Sí, acepto mi inseguridad. Sí, acepto que no sé. Sí, acepto que soy irresponsable. Sí, acepto que soy impulsiva. Sí, acepto que puedo ser todo eso…  Sí, acepto, acepto, acepto… cualquier cosa que puedas decir de mí.
Cuando dejamos de esforzarnos por mantener una imagen, nos liberamos…,  cuando aceptamos que en nosotros cabe todo, nos liberamos…, cuando aceptamos que podemos ser todas esas etiquetas, pero a la vez todas esas etiquetas no es lo que en el fondo somos…,  nos liberamos.
¡No hay nada que defender ni proteger!
¿Y cuántas veces funcionamos así? ¡Nunca! Siempre respondemos, reaccionamos con una injuria mayor, nos justificamos, protegemos, autoafirmamos, defendemos nuestra verdad, nuestra posición… No aceptamos lo que el otro “nos sugiere”, no le tenemos en cuenta, porque la emoción de rabia, ira, importancia personal, de sentirnos agredidos, nos impide ver más allá.
¿Cuántas veces cuándo “se meten” con nosotros damos las GRACIAS, cuántas veces cuando nos señalan algo que no nos gusta nos ponemos a la defensiva, cuántas veces reaccionamos con respuestas del tipo “y tú….más…, y tú…, también…, y tú, qué… ? 
¿Cuántas veces sacamos a la luz “trapos sucios” del otro cuando nos saca los nuestros?
¿Cuántas veces rompemos relaciones con personas que nos dicen lo que no nos gusta oír?


ACEPTA Y LIBÉRATE
Escribo este post en el mes en el que se celebra el Día Internacional de la mujer.
El Día Internacional de la Mujer, antes llamado Día de la Mujer Trabajadora, debido la decisión de la ONU de institucionalizarlo en 1975,​ conmemora la lucha de la mujer por su participación, en pie de igualdad con el hombre, en la sociedad y en su desarrollo íntegro como persona. Se celebra el día 8 de marzo. (definición según la Wikipedia).
Sí, somos ´vulnerables, impredecibles, cambiantes, sentimentales, mandonas, brujas, manipuladoras, dramáticas, locas, frías, putas, lobas, rebeldes, mojigatas…  Pero también somos fuertes, sensibles, cariñosas, guerreras, amorosas, sexys, hermosas, sinceras, trabajadoras, artistas, inteligentes, responsables, leales, dulces, luchadoras… y todo lo que tú quieras añadir aquí.
Exactamente igual que tú (si eres hombre y estás leyendo esto). En todos nosotros está todo y cabe todo, como dice Jeff… Y así está bien…
¡QUE VIVAN LAS MUJERES!
¡QUE VIVAN TODAS ESAS MUJERES QUE HAN CONSEGUIDO LO QUE TENEMOS HOY!
¡QUE VIVAN TODAS ESAS MUJERES QUE ESTÁN LUCHANDO POR LO QUE TENDREMOS MAÑANA!
¡Y QUE VIVA EL AMOR!
Que este amor con mayúsculas sea el que vaya conquistando nuestro mundo. Porque desde ahí, todo sería mucho más fácil.
¡FELIZ DÍA 8 DE MARZO, DÍA INTERNACIONAL DE LA MUJER!
martes, 13 de marzo de 2018

Entrevista a
Mo Gawdat






El secreto de un alto directivo de Google.
Un ingeniero informático asegura que ha encontrado una fórmula lógica y fiable que permite olvidar la infelicidad y que se basa en que de niños “ya venimos predeterminados a estar bien”.


Mo Gawdat (El Cairo, Egipto, 1967) trabajaba hasta el pasado viernes como ‘chief business officer’ de Google X. Desde ese día pasó a ser el orgulloso responsable de 1.000 millones de personas felices “en todo el mundo”. Autor de ‘El algoritmo de la felicidad’ (Zenith, 2018), sostiene que ha inventado un método científico basado en un algoritmo para ser feliz y que ahora su misión es compartir la buena nueva con todo el mundo. Este ingeniero, responsable en Dubái del gigante de la tecnología durante muchos años, sufrió una terrible tragedia familiar en 2014: su hijo Ali murió con 21 años por una negligencia médica. Gawdat escribió su libro en los 17 días posteriores al fallecimiento en una suerte de exorcismo del dolor. Además, este directivo ha sido uno de los principales responsables del área de investigación más arriesgada e innovadora de la compañía estadounidense, su división X.
PREGUNTA. ¿Es fácil pasar de ser un directivo e ingeniero puntero de una empresa como Google a un gurú de la felicidad?
RESPUESTA. [Primero se oye una risa más o menos sincera a través del teléfono]. ¡Yo no soy un gurú de la felicidad! Soy como cualquier persona. Voy al trabajo cada día, tengo problemas cotidianos en el entorno laboral y en el familiar, y eso me hace una persona exactamente igual que aquellos los que quiero que llegue mi mensaje. La felicidad no necesita de ningún gurú. Precisamente, mi tesis principal es que ya somos felices por defecto, por configuración predeterminada. Después vamos siendo infelices por distintos motivos y la manera de afrontarlo y resolverlo es comprenderlo.
P. Pero entonces, ¿qué es lo nuevo que usted aporta, qué hay en su algoritmo que no estuviese ya dicho antes?
R. Hay dos cosas nuevas. Una es la que ya le he dicho de que los niños nacen y crecen felices sin tener que ir a buscar la felicidad en ninguna parte: ya la tienen consigo. Tú debes de tener un impacto sobre la vida y ser feliz, pero no es que debas hacer nada concreto como si fuera un peaje doloroso para luego alcanzar ese estado de gracia. Ese es el truco, si piensas eso no podrás estar bien. La otra cuestión novedosa es el toque que le doy de ingeniero. Una visión lógica y analítica. La vida nos pone frente a retos que nos pueden hacer infelices, pero mi regla es que no necesitamos un experto que arregle una máquina que se ha estropeado, sino que nosotros mismos podemos resetearnos porque nuestro estado original es el de la felicidad. Para entender esto hay que tener una visión lógica.
P. ¿No cree que es un poco arriesgado aplicar fórmulas universales a problemas muy subjetivos?
R. En este caso, todo el mundo es igual. Cuando se trata de hablar de la felicidad, todos somos lo mismo. Si alguien tiene la gripe, sabe cómo hay que curarse. O si está haciendo ejercicio para adelgazar. Sabemos que hay ciertas acciones que nos llevarán a ciertos resultados, y eso es lo que yo aplico a la felicidad. Los algoritmos son predecibles. Hay que seguir la fórmula.
P. Ya. ¿Y cuál es la fórmula?
R. La ecuación entre expectativas y realidades debe estar ajustada. La emoción de aguardar un acontecimiento que no se cumple nos crea ese sentimiento de infelicidad, y no es lo que la vida nos ha entregado en origen.
P.  ¿Y cómo se inhibe el deseo para que no haya expectativa y su consecuente decepción?
R. El deseo es lo que forma la expectativa. Por ejemplo, la nieve.
P. ¿Cómo?
R. Sí, tú querías pasar el día al sol y se pone a nevar: te sientes mal y eres desdichado. Pero si cambias el chip y piensas que lo que querías era pasar un día jugando en la nieve, eres feliz. El acontecimiento no cambia, pero sí la perspectiva.
P.  Da la impresión de que cierta filosofía de su antigua empresa, Google, está en esa idea de que la técnica puede resolver cualquier problema.
R. Sí, claro que me ha influido. Los ‘moonshots’ que hacíamos en X, que es solucionar un problema muy grande aplicando una solución nueva e innovadora. Ahora yo intento solventar el de la infelicidad. Lo cierto es que nunca se ha vivido mejor, sobre todo en los países desarrollados, y sin embargo una de cada cuatro personas está deprimida. También hay más suicidios que nunca.
lunes, 12 de marzo de 2018

Sabiduría
y esperanza

Jorge Luís Borges


De tanto perder aprendí a ganar; de tanto llorar se me dibujó la sonrisa que tengo. Conozco tanto el piso que sólo miro el cielo. 
Toqué tantas veces fondo que, cada vez que bajo, ya sé que mañana subiré. 
Me asombro tanto como es el ser humano, que aprendí a ser yo mismo.
Tuve que sentir la soledad para aprender a estar conmigo mismo y saber que soy buena compañía. Intenté ayudar tantas veces a los demás, que aprendí a que me pidieran ayuda. 
Trate siempre que todo fuese perfecto y comprendí que realmente todo es tan imperfecto como debe ser (incluyéndome). Hago solo lo que debo, de la mejor forma que puedo y los demás que hagan lo que quieran. 
Vi tantos perros correr sin sentido, que aprendí a ser tortuga y apreciar el recorrido. Aprendí que en esta vida nada es seguro, solo la muerte… por eso disfruto el momento y lo que tengo. 
Aprendí que nadie me pertenece, y aprendí que estarán conmigo el tiempo que quieran y deban estar, y quien realmente está interesado en mi me lo hará saber a cada momento y contra lo que sea. 
Que la verdadera amistad si existe, pero no es fácil encontrarla. Que quien te ama te lo demostrará siempre sin necesidad de que se lo pidas. 
Que ser fiel no es una obligación sino un verdadero placer cuando el amor es el dueño de ti. Eso es vivir…La vida es bella con su ir y venir, con sus sabores y sin sabores… aprendí a vivir y disfrutar cada detalle, aprendí de los errores pero no vivo pensando en ellos, pues siempre suelen ser un recuerdo amargo que te impide seguir adelante, pues, hay errores irremediables. 
Las heridas fuertes nunca se borran de tu corazón pero siempre hay alguien realmente a dispuesto a sanarlas .
Y no te esfuerces demasiado que las mejores cosas de la vida suceden cuando menos te las esperas. No las busques, ellas te buscan. Lo mejor está por venir”
domingo, 11 de marzo de 2018

El día después

La Escribana del Reino
M. E. Valbuena

Día tras día. Jesús Aguado

El día después de una bonita, deslumbrante y abrumadora nevada es especialmente feo, con la nieve pisada y ennegrecida, acumulada en los laterales, encharcando los caminos y entorpeciendo el recorrido.

El día después de un adiós, por muy educado y amable que sea, es terriblemente vacío, echando de menos aquello que nunca quisimos perder y que no entendemos por qué lo perdemos.

El día después de un gran acontecimiento parece descolorido, descafeinado, sin fuerza y sin matices. Como si el anterior se hubiese llevado toda la luminosidad con él y éste no sea más que una leve y deslavazada pincelada en la cola de su estela.

El día después de una mala noticia pasa tan desapercibido, adormecidos como estamos por un dolor casi paralizante, que apenas podemos decir que vivimos. Actuamos mecánicamente con la cabeza y el ánimo puestos en el día anterior. Y lo hacemos amortiguando emociones y sentimientos por temor a expresarlos abiertamente.

El día después de conseguir un logro nos sentimos invencibles, dueños de nosotros mismos y de nuestro destino (como si realmente controlásemos algo). Fuertes y alegres.

Siempre hay un día después, en el mejor de los casos.

Pero sólo viviendo hoy plenamente podremos vivir mañana también plenamente. Hoy, con sus luchas y afanes, su esquizofrenia, su luz y su sombra, su esencialidad… Y mañana, con los suyos. Hoy, distinto a mañana. Mañana distinto a pasado mañana.

De lo contrario, los días serán una triste sucesión de horas en tonos grises. Sin estridencias coloristas, claro, pero… sin el rojo pasión.

sábado, 10 de marzo de 2018

¿Eres feliz?






Te ponemos una canción que, aunque ya tiene unos años, igual de impulsa, de despierta, de anima. Que tengas un feliz día.



 
viernes, 9 de marzo de 2018

Todo es uno




No estás solo
No estás abandonado
Eres único e irrepetible... unido a TODO
Todo está unido
Todo tiene sentido
Todo nos importa... TODO nos une
Todo es sagrado
jueves, 8 de marzo de 2018
miércoles, 7 de marzo de 2018

Entrevista a
Anne-Dauphine Julliand

La Vanguardia 2018

Anne-Dauphine Julliand. Periodista, escritora, estrena el documental ‘Ganar al viento’
Tengo 44 años. Soy parisina. Estoy casada y he tenido 4 hijos, dos hijas murieron, una a los 4 años y otra a los 11. Licenciada en Periodismo. He publicado dos libros y he dirigido una película. Es urgente cuidar a los más frágiles. Para tener fuerza debemos cuidar a los más frágiles. Soy católica
Lección de vida
Ha vivido la pesadilla de cualquier madre o padre, de un día para otro le dijeron que su hija de dos años moriría y, antes de eso, iría perdiendo todas sus facultades a causa de una enfermedad genética. Loïc y Anne-Dauphine tenían un hijo de 4 años y una niña en camino con el 25% de probabilidades de padecer la enfermedad. Murió a los 11 años. Decidieron entregarse a cada momento con pasión, lo contó en Llenaré tus días de vida (Temas de Hoy). El viernes estrena en España su documental Ganar al viento, que recoge los testimonios de cinco niños con patologías crónicas y nos muestra la vida a través de sus ojos, sus ganas de luchar, su inmediatez, su forma de vivir en el presente, su franqueza, su alegría. Una lección de vida.

Cómo afrontar el dolor de la muerte de dos hijas?
No se puede afrontar, sólo aceptar, darle un lugar en tu vida.
Cuénteme su proceso.
Cuando Gaspar tenía dos años nació Thaïs, una niña perfecta. El día de su segundo cumpleaños nos dijeron que padecía una enfermedad degenerativa, leucodistrofia metacromática, y que iba a morir, peor que eso, que todo lo que tenía lo iría perdiendo: la vista, el oído, la posibilidad de hablar, la movilidad.
Thaïs vivió hasta los tres años y medio.
...Y nueve meses. Merece la pena contar los meses. No puedo explicarle cómo me sentía. Decidimos contarle a Gaspar lo que sucedía, él lo entendió, lloró con nosotros. Después, como hacen los niños, se secó las lágrimas y dijo: “Ahora vamos a celebrar el cumpleaños de Thaïs”. Le dijimos que no, pero él replicó: “Ahora está viva, es su cumpleaños y merece una fiesta”.
Gaspar tenía las cosas claras.
Fue como si sus palabras me dieran permiso para aceptar los momentos de felicidad y vivirlos . Me di cuenta de que la vida se vive un momento después del otro, llorando cuando es triste y riendo cuando es alegre.
Dice que Thaïs fue su gran escuela de vida.
Antes de acompañar a Thaïs en su camino de vida yo había tenido una vida privilegiada, sin sufrimiento, con un trabajo que me encantaba, junto al hombre que amaba y con dos hijos preciosos. Adoraba a mis hijos, pero con muchas exigencias y muchos miedos.
Se proyectaba en el futuro.
Sí, y la historia de Thaïs me permitió aprender a querer a mis niños y a los demás por lo que son y no por lo que serán. Es fácil querer a una niña perfecta, y yo no sabía si podría quererla sin poder comunicarme con ella, sin defenderme de su enfermedad, sin tristeza, sin amargura.
Ir perdiendo facultades debe de ser duro.
Los niños saben vivir en el presente. El día que perdió la vista yo estaba totalmente traumatizada, pero Thaïs se habituó con serenidad y sin perder la alegría.
¿De dónde sacaba usted las fuerzas?
No lo sé. Podemos más de lo que pensamos. Azylis nació cuando nos enteramos de la enfermedad de Thaïs, ella también la padecía, es genética y tenía el 25% de probabilidades.
¿Y aun así ha tenido otro hijo?
Es muy difícil explicarlo, y muy íntimo, no tenía miedo. Arturo está perfecto.
¿Cuántos años vivió Azylis?
Once años, pero teníamos esperanzas de curar la enfermedad. Le hicieron un trasplante de médula ósea y durante tres años estuvo perfecta. En esas circunstancias nació Arturo. Pero la enfermedad se desarrolló en Azylis.
Debió de ser durísimo.
Nunca me he preguntado el porqué, no hay respuestas. Nos centramos en el cómo, cómo vivir, qué hacer para que esas niñas fueran felices, porque ese es el trabajo de un padre, y la única manera es vivir cada momento con intensidad.
¿Cree que es feliz un niño privado de los sentidos, tumbado en una cama?
No es que lo crea, lo he visto. Mejor ser feliz oyendo, corriendo..., claro, pero no se puede ser feliz aunque estés perfecto, si nadie te quiere. Mis hijas han sido amadas tal como eran.
Thaïs era una niña alegre y bromista.Un día, al final ya de su vida, cuando me acerqué a su cama, ella giró la cara. Ya no veía, pero sabía dónde estabas. Di la vuelta a la cama, y volvió a girar la cabeza. Ocurrió seis veces, y temí que ya no me reconociera. Me entristecí, y entonces ella se puso a reír como una loca.
¿Estaba bromeando?
Sí, y comencé a jugar con ella: “¿Dónde está Thaïs?”, gritaba. Entró la enfermera y me contó que a ella le había hecho lo mismo, y pasamos la tarde las tres jugando al escondite y riendo.
¿Ese fue un momento de felicidad?
Sí. Se puede estar triste y ser feliz. Yo soy feliz, aunque ahora usted me vea llorar... Azylis murió hace un año, pero vivió bien en su silla de ruedas. Era alegre. Cuando yo estaba emocionalmente débil, nos abrazábamos largo rato. Azylis era mi fuerza.
Pocas parejas superan juntas la muerte de un hijo.
Si cada uno se encierra en su dolor, la pareja está perdida. El día que nos dijeron que Azylis también padecía la enfermedad, Loïc, mi marido, no dijo nada durante horas. Ya no estaba conmigo, había levantado un muro.
Se asustó.
Mucho, hasta que vi resbalar una lágrima por su mejilla. El dolor nos hace frágiles, y la única manera de curar el dolor es amando, pero cuando estás tan hundido, debes luchar por sentir amor, no aflora solo.
Se habrá preguntado por el sentido de la vida.
Es la propia vida, y hay que aceptarla y darle sentido añadiendo vida a los días, todos los días.
¿Cuándo se plantea hacer un documental sobre cinco niños con patologías graves?
Cuando entendí que la manera que tenían mis hijas de afrontar la enfermedad y la vida es común a todos los niños quise que nos lo contaran.
¿Sabiduría innata?
Los niños saben que existe la muerte, pero eso no les impide vivir con intensidad cada momento. No proyectan en el futuro el dolor del momento, no tienen miedo, el impulso de vida es más fuerte y viven en él. Debemos rescatar esa parte de nosotros.
martes, 6 de marzo de 2018

Escucha

R. O'Donnell
El mosaico de la misericordia


"Cuando te pido que me escuches y tú empiezas a darme consejos,
no has hecho lo que te he pedido.
Cuando te pido que me escuches, y tú empiezas a decirme por qué no tendría que sentirme así,
no respetas mis sentimientos.
Cuando te pido que me escuches, y tú sientes el deber de hacer algo para resolver mi problema,
no respondes a mis necesidades.
¡Escúchame! Todo lo que te pido es que me escuches,
no que hables ni que hagas. Sólo que me escuches.
Aconsejar es fácil. Pero yo no soy un incapaz.
Quizá esté desanimado o en dificultad, pero yo no soy un inútil.
Cuando tú haces por mí lo que yo mismo podría hacer y no necesito,
no haces más que contribuir a mi inseguridad.
Pero cuando aceptas, simplemente,
que lo que siento me pertenece, aunque sea irracional,
entonces no tengo que intentar hacértelo entender,
sino empezar a descubrir lo que hay dentro de mí."
lunes, 5 de marzo de 2018

Así es...

Valentin Turrado


Escribí tu nombre en un papel,
el papel se inundó de gotas de agua,
gotas que a mi me parecieron de colores,
colores que me hablaban de estrellas,
estrellas que eran de luz, de amor.
Todo esto sucedió mientras escribía tu nombre en un papel.
domingo, 4 de marzo de 2018

Punto de encuentro

La Escribana del Reino
M. E. Valbuena

Bajo la escarcha. Jesús Aguado

Escuché un debate sobre la muerte en el que sólo se hablaban generalidades y tópicos. Un debate sin ninguna aportación interesante. No creyentes en otra vida frente a creyentes y, dentro de éstos, los que hablaban de reencarnación y de resurrección.

En un momento dado uno de los participantes propuso hablar de la experiencia personal que a cada uno le había aportado una muerte cercana.

A partir de ahí, el fondo y la forma del debate cambiaron. Y empezó a interesarme.

Cayeron las posturas defensivas y las barreras mentales. Brotaron palabras de dolor y de comprensión. De cómo uno había superado la muerte de su hija fijándose en cómo brotaban de nuevo los árboles. Otro, de los buenos recuerdos que envolvieron la despedida del ser querido. Y así, uno tras otro.

Ya no importaron las entelequias mentales, peor o mejor construidas, ni los razonamientos ni los dogmas. Importaba aquello que sostuvo el dolor en los momentos en que lo racional no sirve y las seguridades caen una tras otra.

Hubo muchas coincidencias, independientemente del credo de cada cual. El punto de encuentro para hablar el lenguaje universal fue el dolor. Ahí se igualaron todos.

Lo triste de esto es que esas personas únicamente pudieran encontrarse desde el dolor. Las palabras previas al encuentro sólo posicionaban y separaban.

Lo trascendente y positivo es que el dolor hace posible la comunicación sin barreas y sin muros defensivos. Y, aunque sólo sea por provocar un punto de encuentro, ya no habrá sido un dolor en balde.

sábado, 3 de marzo de 2018

Para los sordos y para los otros



Dos ancianos se encuentran hablando sobre el envejecimiento:
Mira, la peor parte se la llevan nuestras lindas mujeres.
Además, ellas siempre se negarán a admitir que envejecen y tratan por cualquier medio de esconder sus achaques.
¡Sabes qué ! Tienes toda la razón.
Te cuento que he encontrado un buen truco para hacerles ver sus discapacidades por medio de un jueguito.
Si quieres saber si tu mujer se está empezando a quedar sorda, colócate a 10 metros de ella y hazle una pregunta.
Cuando veas que no te responde, acércate a 5 metros. Después a 2 metros y luego a 1 metro.
Ya no le quedará más remedio que darse cuenta que está sorda.
El viejito encuentra que la idea es buena y cuando llega a casa se coloca a 10 metros de su señora y pregunta levantando la voz:
"Cariño, ¿qué hay de cena?"
No recibe respuesta. 
Entonces se acerca a 5 metros y le pregunta de nuevo: "Cariño ¿qué hay de cena?"
No recibe respuesta por lo que decide acercarse a 2 metros: "Mi amor ¿qué vamos a cenar?" y tampoco le responde.
Se acerca a 1 metro de ella y... "Mi vida ¿qué vamos a cenar?"
Y la señora enfurecida le contesta : Te he dicho 4 veces que pollo con papas fritas; ¿Estás sordo?
viernes, 2 de marzo de 2018

Aprender



Desde que nacemos estamos aprendiendo
Cada conversación, cada relación, cada situación nos enseñan
También del dolor aprendemos, ¡cómo aprendemos del sufrimiento!
De los tropiezos, de las rabias, de los sinsabores...aprendemos
De la alegría, de la esperanza, del amor...aprendemos
Si eres consciente de ello, caminas hacia la sabiduría.
Vivir la consciencia de cada momento.
jueves, 1 de marzo de 2018

El submarino amarillo

El rincón del optimista
Juan

Hoy me tomo la licencia de hacer flash-back, como decían en la alocada película ‘Amanece que no es poco’, cuando tocaba recordar pasajes del ayer. El recuerdo me traslada a cuando tenía uno 7 u 8 años y vivía en la casa familiar del pueblín. Era una fría mañana de invierno cuando en la emisora de radio local que escuchaba mi madre, no recuerdo si la COPE o Radio León, emitían una sección infantil en la que dedicaban canciones. Para optar a estas dedicatorias había que enviar por carta un número determinado de caperuzas de botellas de gaseosa de La Casera o La Revoltosa, cosa que había hecho mi madrecita en repetidas ocasiones. Imagino que era aquello fruto de un acuerdo comercial publicitario entre la empresa distribuidora de refrescos y la emisora. Os pongo en situación: 9,50 AM, suena la radio mientras me coloco el abrigo para acudir a la escuela del pueblo, para lo que no tardaba apenas un minuto al tener que cruzar simplemente la Era donde se trillaba la mies en verano. De pronto dice el locutor: “Dedicamos la siguiente canción al niño Juan Daniel Rodríguez Rodríguez; suena El Submarino Amarillo”. ¡Vaya, qué sorpresa! ¡Menuda ilusión me hizo aquello! Allí estuve esperando a escuchar entera la canción, con el abrigo puesto y cabás en mano, aquel tema original de The Beatles, ‘Yellow Submarine’, que versionaron Los Mustang en español. La canción pegaba mucho en esos años 70 del siglo pasado y a mí me gustaba mucho. Aún hoy me sigue gustando, creo que más por la melodía pegadiza, que por la letra que no es muy profunda que digamos.
Recuerdo llegar corriendo a clase para no llegar tarde y contar emocionado a mis compañeros que mi nombre había salido en la radio. ¡Ya era famoso! No sé, quizá aquello me marcara de algún modo hasta el punto de acabar dedicándome a la profesión de informador. La canción del submarino amarillo me ha acompañado durante toda la vida y no puedo evitar recordar aquella hermosa anécdota infantil cada vez que la escucho y, cómo no, también de mi madre querida que logró ilusionarme por un ratito… que dura toda la vida.
Es por eso que hoy te invito a que abras tu mente si escuchas el submarino amarillo, no para revivir lo que sintió el optimista hace más de 40 años, sino para que sueñes, para que surques el interior de los mares y los océanos durante poco más de dos minutos con la escucha de estos acordes. Y de paso para que tengas un buen día.
El submarino amarillo: pincha aquí.