El silencio es nuestra identidad profunda.
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domingo, 17 de diciembre de 2017

En la escuela

La Escribana del Reino
M. E. Valbuena

A veces me veo de nuevo en la escuela.

Sucede en esos casos en que la realidad me desconcierta y me descoloca, en los que no entiendo lo que pasa y me veo en la obligación de buscar soluciones concretas para salir al paso, porque lo que tengo o lo que hacía hasta el momento ya no sirve. Ni sirve el inmovilismo ni sirven los lamentos.

Han de ser, obviamente, soluciones nuevas para problemas nuevos. Nuevas formas de enfoque. Experimentos con su carga de riesgo para ver qué sale. Entrar de nuevo en el juego de probabilidades de acierto y error.

Entonces me doy cuenta de lo poco que sé (a pesar de las muchas experiencias vividas) de lo mucho que me falta por aprender (a pesar de los años que sumo ya) y del sinfín de recursos que aparecen cuando se buscan.

Y voy a la escuela de la vida otra vez. Y me siento. Y me dejo enseñar. Y aprendo, experimento, observo, siento... Y saco conclusiones. Y tomo decisiones que, tal vez, de otra forma no podrían ser tomadas.

En el fondo –aunque cueste verlo– agradezco estas situaciones rompedoras de paz y tranquilidad, que me despiertan, me vapulean y me hacen crear o explorar otras vías. Es verdad que preferiría aprender sin dolor y darme cuenta de las cosas sin pasar malos tragos, pero no sé si eso es posible.

Detrás de cada acontecimiento hay un aprendizaje. A veces lo vemos y otras no. De ahí que se repitan determinadas situaciones una y otra vez, hasta que caigamos en la cuenta de lo que quieren enseñarnos.

Tenemos 7 comentarios , introduce el tuyo:

  1. Eso, de lo que quieren enseñarnos..

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  2. Bienvenida toda enseñanza, venga de la forma que sea.

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  3. En todo momento es aprender y en ocasiones desaprender lo aprendido para volver a aprenderlo mejor. Pero hay veces que no vemos esa enseñanza, por lo que siempre hay que ir con la humildad de aprender.
    Elena

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  4. Cuando tengo un tropiezo en mi vida; bien por mi misma, o me lo presentan los demás porque yo no me he percatado, me gusta ver el aprendizaje, y así me disminuye el dolor. Pepi

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  5. Nos queda mucho que aprender y descubrir. La vida es un continuo aprendizaje. De todo se puede extraer una enseñanza, a veces solamente es prestar atención: ¿qué me quiere decir a mí la vida a través de este suceso?
    JF

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  6. Así es, mis grandes aprendizajes son a través de experiencias de dolor...curioso...debe ser que la mente y la carne se abren cuando después de haber comprendido, no luchas con lo que es.
    Un gran abrazo

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  7. Que propio para cualquier momento ! Un abrazo escribana . BlueBoy

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