Avanzamos cuando dejamos de tratar de cambiar a los demás y nos concentramos en cambiarnos a nosotros mismos.

lunes, 29 de mayo de 2017

El ego y la fama

Pax Vostrum
Beatriz
En este post quiero compartirte un texto del libro de Eckhart Tolle, Un nuevo mundo, AHORA. Es un libro de los que yo llamo de “mesilla”, lo tengo siempre a mano para leerlo y releerlo. Es muy inspirador para mí.
Aquí va:
“El conocido fenómeno de “dejar caer nombres”, la mención como de pasada de gente que conoces, forma parte de la estrategia del ego para adquirir una identidad superior a los ojos de los demás y, por tanto, a sus propios ojos, por asociación con alguien “importante”.
La maldición de ser famoso en este mundo es que lo que eres queda totalmente eclipsado por una imagen mental colectiva.  Casi todas las personas con las que te encuentras quieren realzar su identidad -la imagen mental de lo que son- por asociación contigo. Es posible que ni ellos mismos sepan que tú no les interesas nada, que solo les interesa reforzar su ficticia sensación del yo. Creen que por medio de alguien famoso pueden ser más. Pretenden completarse a sí mismos por su intermedio, o más bien por medio de la imagen mental que tienen de él como persona famosa, una identidad conceptual colectiva más grande de lo normal. 
La absurda sobrevaloración de la fama es una de las muchas manifestaciones de la locura egótica en nuestro mundo. Algunas personas famosas caen en el mismo error y se identifican con la ficción colectiva, la imagen de ellas que el público y los medios de comunicación han creado, y empiezan a verse a sí mismas como superiores a los mortales ordinarios. Como consecuencia, se distancian cada vez más de sí mismas y los demás, se vuelven cada vez más infelices, cada vez más dependientes de su continua popularidad. Rodeadas solo por personas que alimentan su imagen inflada por el ego, se vuelven incapaces de mantener relaciones auténticas. 
Albert Einstein, que era admirado y considerado casi sobrehumano, y cuyo destino era convertirse en una de las personas más famosas del planeta, nunca se identificó con la imagen de él que la mente colectiva había creado. Siguió siendo humilde, sin ego. De hecho, hablaba de una “grotesca contradicción entre lo que la gente considera que son mis logros y capacidades y la realidad de quién soy y de lo que soy capaz”.
Por eso, es difícil que una persona famosa entable una relación auténtica con otros. Una relación auténtica es la que no está dominada por el ego, con su fabricación de imágenes y su búsqueda del propio yo. En una relación auténtica hay un flujo hacia afuera de atención manifiesta y alerta hacia la otra persona, en la que no hay ningún deseo. Esa atención alerta es la Presencia. Es el requisito previo para toda relación auténtica. El ego siempre desea algo, y si cree que no puede obtener nada del otro se mantiene en un estado de completa indiferencia. Tú no le importas. Y así, los tres estados predominantes de las relaciones egóticas son: el deseo, el deseo frustrado (ira, resentimiento, acusación, quejas) y la indiferencia”. 



¿No te parece genial? ¿Cuántas veces has hecho lo que dice el texto? ¿Cuántas veces pronuncias nombres, lugares en los que has estado, cosas que has hecho no por el mero hecho de compartir sino con la intención de reforzar tu ego y tu personaje y encima te sientes orgulloso de ello?  Muchas… ¿verdad?  ja,ja,ja… tranquilo/a, no eres el único. Te confieso que yo caigo en ello de vez en cuando y cuando me doy cuenta me río mucho de mí misma. ¿No me digas que no es ridículo y a la vez divertido?
Te sigo haciendo preguntas. ¿De qué manera te relacionas con los demás? ¿Desde el deseo? ¿Desde el deseo frustrado? ¿O desde la indiferencia? Haz un repaso de tus relaciones y mira a ver si puedes “meterlas” en alguno de estos tres estados.
1. Deseo algo de ti y por eso me relaciono contigo.
2. Como no me das lo que yo quiero ni eres como a mi me gustaría, me quejo, siento ira, me decepcionas, te acuso, me quejo…
3. Como no me das lo que quiero y de nada me sirven las quejas y acusaciones, me comporto con total indiferencia. Decido que paso de todo y que así no me afecta.
¿O quizá has dado un paso más y te relacionas como el sol, que da luz y calor sin esperar nada a cambio?  Ya no hay un yo interior que quiera verse reforzado o fortalecido a través de esa relación, hay un AMOR con mayúsculas. Un enfoque hacia el otro, hacia el objeto amado sin condición. Te amo a ti por ser. Y no por lo que soy a través de ti.
¡Que tipo de AMOR más bonito! Ya no te quiero cambiar, ya no quiero que seas de una manera determinada para decidir amarte, ya no te estoy demandando y queriendo cambiar, ya no pienso que eres erróneo y que hay cosas que están mal en ti…   TE AMO porque ERES, porque EXISTES y porque coincidimos en esta existencia.
Te dejo un link a un vídeo de Eckhart Tolle corto, divertido y muy inspirador en relación a todo esto que te cuento en el post: pincha aquí para verlo.
¿Qué opinas tú al respecto?
Un abrazo cálido.

Tenemos 1 comentario , introduce el tuyo:

  1. "Una relación auténtica es la que no está dominada por el ego, con su fabricación de imágenes y su búsqueda del propio yo. En una relación auténtica hay un flujo hacia afuera de atención manifiesta y alerta hacia la otra persona, en la que no hay ningún deseo".
    He ido de Salvadora por la vida y las decepciones y sufrimientos que viví fueron impresionantes, y sigo a veces tropezando en esta "piedra", pero ya no me daño, soy consciente de ello, mis relaciones en el presente son el estar a gusto conmigo misma, y ser ante todo y sobre todo YO. Pepi

    ResponderEliminar