Yo no he nacido para un rincón: mi patria es el mundo.
Séneca
domingo, 27 de noviembre de 2016

En proporciones similares

La Escribana del Reino
M. E. Valbuena

A veces la vida parece regodearse en nuestro sufrimiento, haciéndonos pasar por situaciones límite o por acusaciones que hieren como cuchillos o por desprecios que nos hacen sentir que somos nada o por indiferencia que ignora que existimos o por incomprensión de los que creíamos incondicionales.

A veces la vida es cruel. O nosotros, al menos, la percibimos así.

Y como todo es para aprender y para entender, en esas situaciones nos toca callar, observar, aguantar y captar finalmente al aprendizaje que todo dolor lleva consigo.

Mientras tanto –para que las cosas sean más llevadoras y se amortigüe el sufrimiento– la vida también da.

Da, por ejemplo, miel, para suavizar la garganta, coger defensas y tomar energía. O da bombones, para endulzar el sabor amargo que nos toca tragar. O, incluso, una bufanda, que nos calienta y nos protege del frío exterior e interior. O ratos de escucha. O abrazos.

Y también aprendemos así, a fuerza de cariño y compañía.

Mi abuela decía que las pastillas para el dolor se tomaban mejor en el postre, con un poquito de dulce. Eso es lo que nos da la vida: sufrimiento y dulzura, ambos a la par.

No nos quedemos enrocados en el sufrimiento, que siempre tiene un sentido, pero que no es, desde luego, sufrir por sufrir. Acojamos lo que nos quiere enseñar y dejémoslo ir. Tomemos al mismo tiempo lo que nos ayuda a soportarlo y envolvámonos en ello (en su calor, en su color, en su textura…) que siempre es bueno sentirnos queridos y funcionamos mejor.

Gracias desde aquí a los que habéis aportado miel, bombones, bufandas, escucha y abrazos a mi vida.

Tenemos 8 comentarios , introduce el tuyo:

  1. Y para qué la vida nos da todo ese sufrimiento del que hablas,Escribana? Para qué, lo sabes tú?

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    1. Yo sólo sé que lo que viene, conviene. Que todo tiene un sentido,aunque de entrada nos cueste verlo.
      La escribana

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  2. Me quedo con tus palabras: siempre es bueno sentirnos queridos y funcionamos mejor. Gracias.

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  3. Cuando acudí por primera vez al Teléfono pensaba que la vida era cruel conmigo. No me sentía comprendida por mi marido ni por mis hijos y menos aún por la familia de mi marido. Los coordinadores que he tenido me hicieron comprender que para avanzar tenía que dejar de echar balones fuera y personalizar mi malestar y dejar de buscar culpables fuera.Fue doloroso escuchar esto. Durante varias reuniones casi no participé nada en el grupo y estuvo a punto de marcharme.Recuerdo que un día dando un paseo por Eras me caí del guindo y me dije, mientras creas que es tu familia la culpable de lo que te pasa no vas a salir de ese laberinto. Me eche a llorar y no era capaz de calmarme. Mientras lloraba se despertó en mi una pregunta: que hago yo para provocarme todo lo que sufro como una idiota?
    Ya se que es más fácil tirar la pelota fuera y decir que son los otros.En el Teléfono he aprendido otra cosa.Por eso estoy tan agradecida, ya que después los dulces de los que se habla me han llegado multiplicados

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  4. El sufrimiento de esta vida me ha hecho llegar a una compasión que siento ganas de llorar cuando me ocurre. Y doy mil gracias por ello.

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  5. La vida no siempre nos pone las cosas fáciles, no siempre nos proporciona alegrías o eso es lo que a nosotros nos parece. Cuando una situación nos produce dolor y no sabes cómo solucionarlo, nos cuesta aceptarlo, nos cuesta entender que nos está queriendo decir la vida a través de esta situación.Pero, no podemos quedarnos en este lado oscuro de la vida. Necesitamos ser optimistas, reir y disfrutar con los pequeños detalles, a pesar de los contratiempos y aprender de unas situaciones y otras.
    JF

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  6. Es duro pasar por los contratiempos que nos presenta la vida; pero no hay como; aceptarlos, reconocerlos,y enfrentarnos a tratar de resolverlos, que aunque no se resuelva como quisiéramos siempre hay un aprendizaje y una recompensa. Así están siendo las vivencias de Pepi.

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