Avanzamos cuando dejamos de tratar de cambiar a los demás y nos concentramos en cambiarnos a nosotros mismos.

martes, 25 de octubre de 2016

La salud mental en León, hoy

Cristina Fanjul
Tomado de Diario de León

Francisco Luis Rodríguez Fernández,
jefe del Servicio de Psiquiatría del Hospital

«Hay pacientes psiquiátricos que están sobremedicados, pero no se puede decir que esto sea una tendencia. No, no se abusa de las pastillas». El jefe del servicio de Psiquiatría del Hospital de León, Francisco Luis Rodríguez Fernández, modera las teorías que defienden que se abusa de los fármacos, y destaca que sólo el 40% de los pacientes sufre patologías psiquiátricas y otros trastornos, como el TDH o el control de impulsos, por ejemplo. Según su experiencia, un treinta por ciento acude a la consulta por causas vitales, trastornos adaptativos que pueden ocasionar ansiedad o depresión. «Lo cura el tiempo y la capacidad de adaptación de cada paciente», explica el médico, que añade que el problema es que vivimos en una sociedad que quiere cerrar la puerta al sufrimiento. «Antes, la gente acudía al cura. Ahora, podemos anestesiar los sentimientos con ansiolíticos y antidepresivos. No curan, pero te ayudan a llevarlo mejor», explica Francisco Luis Rodríguez. Otro 30% de las consultas está provocada por la insatisfacción vital. «Tenemos muchos estímulos, el tiempo pasa rápido y los sueños se desvanecen», reflexiona el especialista, que precisa que este tipo de dolencias se daba antes de manera frecuente en mujeres perimenopáusicas. «En el pasado, estos síntomas se calificaban como depresión menor y hoy se denominan distimias. Son dolencias que no se curan y tienden a cronificarse, con lo que los antidepresivos fortalecen», sostiene.
El jefe de psiquiatría defiende que los antidepresivos no quitan ni un día de vida. «Al revés, pueden alargarla, si bien la realidad es que nadie debería por qué necesitar química».
Un tercer 30% de los tratamientos responden a patologías psiquiátricas. Una de ellas es la ansiedad, que puede manifestarse de muchas maneras, como el TOC —trastorno obsesivo compulsivo— y la fobia social, por ejemplo. Las patologías del estado de ánimo también estarían dentro de este grupo y en ellas hay que encuadrar las depresiones y los trastornos bipolares. Por último, Francisco Luis Rodríguez se refiere a las patologías del pensamiento. «El pensamiento es lo que nos distingue de los animales y es una de las funciones cerebrales, la que nos mueve a la acción. Por eso, si mi pensamiento es erróneo, da lugar a las psicosis», explica. El especialista advierte del consumo de drogas y asegura que hay psicosis tóxicas que surgen debido al cannabis o la marihuana. Además, subraya que el estrés puede convertirse en un desencadenante de esta patología. El especialista adelanta que la ciencia está cerca de demostrar la existencia del gen de la psicosis, si bien ser ‘portador’ no es sinónimo de desarrollar la enfermedad. Por otro lado, alerta de que cada episodio de psicosis deteriora al enfermo —«no sales igual que entraste»— y abunda en la idea de que hay condicionantes externos que pueden estimular este gen y forzar el desarrollo de la patología. «A veces, el paciente puede llegar a sufrir esquizofrenia, una enfermedad crónica incurable y deteriorante», manifiesta.
El 10% restante de consultas está provocada por los trastornos de conducta alimentaria, TDH, control de impulsos, drogas, etc. El psiquiatra deja claro que todo esto puede empeorar por los trastornos de personalidad. «Cada uno tiene un modo de ser que le hace sufrir y por el que provoca sufrimiento a los demás», destaca Francisco Luis Rodríguez, que añade que el problema surge cuando se producen trastornos. «Hay que tener un nivel de preocupación suficiente por las cosas, una manera adecuada de estar en el mundo, porque el exceso siempre genera infelicidad». Además, advierte de que las personas más inteligentes son, por lo general, los que menos medicación requieren.
El jefe de Psiquiatría asegura que el Servicio está bien dotado en psiquiatras, no así en psicólogos clínicos, si bien lamenta que algunos de los equipos están incompletos. En el área de salud de León hay cinco equipos de salud mental de adultos y otro de salud infantojuvenil. Cada uno de ellos está integrado por dos psiquiatras, un psicólogo, un trabajador social, una enfermera y un administrativo. Francisco Luis Rodríguez sostiene que estos grupos necesitan más psicólogos, sobre todo en el servicio infantil. «Necesitamos dar a los niños y a los jóvenes un tratamiento integral para no tener que medicalizar demasiado, para ayudarles a crecer de manera sana», explica. Y es que, el jefe de la unidad psiquiátrica defiende que a estas edades hay enfermedades reales, pero en muchos casos los pacientes que acuden a la consulta sufren problemas que pueden alterar su desarrollo y que pueden ser solucionados con un pequeño «ajuste». «De esta manera, se puede recuperar la autoestima y, en definitiva, la vida».
Francisco Luis Rodríguez explica que en Santa Isabel hay cuatro unidades psiquiátricas. En primer lugar, la unidad de convalecencia psiquiátrica, para pacientes agudos hospitalizados un máximo de cuatro meses. Además, el hospital también dispone de una unidad de rehabilitación psiquiátrica, para enfermos cuya recuperación necesita más de un año de hospitalización. La unidad de psiquiatría de larga estancia se destina a pacientes con una patología psiquiátrica grave que necesitan el entorno hospitalario de forma indefinida. Por último, están la unidad de patología dual, y la unidad de referencia de Castilla y León para enfermos con discapacidad mental. «En todas ellas, hay una lucha sin cuartel contra el deterioro y la reinserción», defiende. Así, recuerda que en Santa Isabel llegó a haber 500 pacientes de larga estancia, mientras que en la actualidad hay 45. «La tendencia es abrir miniresidencias», explica. En la actualidad hay dos, cada una de ellas con 40 plazas. Una de ellas está gestionada por Soltra y la otra por Alfaem.

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