Avanzamos cuando dejamos de tratar de cambiar a los demás y nos concentramos en cambiarnos a nosotros mismos.

sábado, 15 de octubre de 2016

Cínico

El rincón del optimista
Juan

Yo soy un cínico e imagino que tú también lo eres. No te molestes. Te explico. Cuando alguien te insulta acusándote de ser un cínico creo que debería pararse un poquitín a mirarse a sí mismo, a realizar balance de su propia vida, a hacer la llamada ‘terapia del espejo’. Entiendo por cínico como quien actúa y vive de forma contraria a lo que dice o predica, de una forma falsa. Distinta es la filosofía de la Escuela Cínica de Grecia que decía principalmente que el hombre llevaba en sí mismo ya los elementos para ser feliz, de ahí el desprecio a las riquezas materiales, así cuantas menos necesidades, más libre y feliz. Seguro que te suenan algunos de los seguidores o discípulos de esta Escuela como Crates de Tebas o Diógenes de Sinope.
Yo puedo tener una idea clara de cómo debo de ser y cómo actuar. De hecho a veces me atrevo a sugerir algunas de esas máximas a través de este mismo blog. Pero la cruda realidad es que, arrastrado por modas o por la sociedad y por mi propio entorno (no vivo en una burbuja) muchas veces me sorprendo haciendo lo contrario de lo que pienso, lo contrario a mi propia moral. ¿Eso es tener una doble moral? Puede que sí, pero tampoco eso lo considero peor que ser cínico. Pasemos a los ejemplos:
-Sé lo importante que es seguir una dieta equilibrada y hacer deporte con regularidad, e incluso lo aconsejo a personas allegadas, pero me sorprendo poniendo excusas para saltarme a la torera la correcta alimentación y realizar el ejercicio físico.
-Me gusta la solidaridad y la ayuda a los demás y me sorprendo escapando de la escena cuando sé que alguien necesita de mí.
-Sé la importancia que tiene descansar, parar, dormir o buscar el silencio… y me sorprendo trasnochando, organizando y activando el jaleo y el ruido para fomentar el temido estrés.
-Sé de los peligros de abusar del teléfono móvil y de Internet, pero ahí caigo una y otra vez en el ‘enganche tecnológico’.
-Etc, etc.
Ya sabes, si alguien te acusa un día de ser un cínico puedes responderle aquello de… “y tú más”, sin riesgo a equivocarte.
Asín sea.

Tenemos 5 comentarios , introduce el tuyo:

  1. Me gusta precisar. Eso no es SER un cínico sino Actuar de cínico

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  2. Yo también reconozco que soy en muchas ocasiones una persona cínica, gracias por hacernos pensar y reflexionar.
    OXO

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  3. Un cínico es también una persona descarada, sin vergüenza, actuando a sus anchas sin pensar para nada en los demás

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  4. A mi me parece un insulto muy fuerte, el que se diga a una persona que es un cínico.
    Juan no comparto tu opinión. En algunos de los ejemplos que has puesto yo más bien diría; que es una persona que le falta voluntad, que tiene dependencia etc. etc. etc,. pero no que es cínica Pepi.

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