Yo no he nacido para un rincón: mi patria es el mundo. Séneca

lunes, 31 de octubre de 2016

RESILIENCIA

Hacer frente a la adversidad de forma constructiva y salir fortalecido no es sencillo, pero es posible. La palabra clave es 'resiliencia'

Dado que no vivimos en una urna de cristal (ni falta que hace), tarde o temprano, la vida le pondrá por delante una prueba difícil de superar. Un infortunio que, probablemente, tenga forma de enfermedad o de pérdida y que encajará con mayor o menor habilidad. Para aumentar la garantía de éxito, un consejo, o mejor, tres: sea flexible como el bambú, maleable como la arcilla y adáptese al cambio como un lobo. Solo así, estará en disposición de sobrellevar los peores momentos del devenir de los acontecimientos. Que, dicho sea de paso, tendrá al menos dos o tres a lo largo de su vida, según Rafaela Santos, psiquiatra y presidenta del Instituto Español de Resiliencia (IER). Parece que nadie se libra de tener que lidiar con varios sucesos trágicos, o al menos complicados, en su biografía. “El diagnóstico de una enfermedad grave, la desaparición de un ser querido, un despido o un revés económico son circunstancias por las que todos pasaremos alguna vez”, apunta.
La buena noticia es que a pesar de que estos hechos no son algo que podamos evitar ni controlar, “todas las personas contamos con la capacidad de afrontarlos de forma constructiva”, asegura Santos. A esa fuerza interior se la conoce como resiliencia, añade esta neurocientífica: “Nos permite superar cualquier situación difícil saliendo fortalecido de ella”.

Cómo salir con la lección aprendida
En este asunto, el quid de la cuestión reside en cómo salimos del embate. Porque, aunque lo ideal sería hacerlo con la lección aprendida, no siempre lo conseguimos. “Ante una situación traumática existen dos opciones: hundirse o crecer”, señala Santos, que también preside la Sociedad Española de Especialistas en Estrés Postraumático (SETEPT). “Hemos comprobado a menudo cómo muchas personas, después de haber experimentado episodios muy difíciles en su vida, cambian su forma de entender el mundo y adoptan una perspectiva más humana, priorizando lo realmente importante frente a nimiedades a las que antes otorgaban un protagonismo infundado”, añade la psiquiatra.
Por su parte, la psicóloga clínica Noelia Mata, especialista en Trastornos de la Personalidad y Neuropsicología, coincide con Santos en señalar que, en ocasiones, el individuo pierde la partida. En este contexto, Mata apunta tres posibles actitudes ante la adversidad: “En primer lugar, hay gente que se apunta al victimismo echándole la culpa de lo ocurrido al mundo, a la vida o a los demás; otros, se enfurecen y se instalan en una actitud agresiva; y, por último, estarían las personas resilientes que son las que aceptan la realidad y se adaptan y enfrentan a ella”. Ahora bien, la superación constructiva de un trauma no significa que debamos pasar necesariamente por situaciones dolorosas para poder experimentar crecimiento personal. Así lo cree Santos: “Aunque muchos de los que han ganado este tipo de batallas afirman ser más felices que antes y consideran que el sufrimiento les ha llevado a ser mejores personas, no hace falta esa experiencia para ser feliz”.
Mata va más allá y, además de compartir la opinión de Santos, cree que, para desarrollar la resiliencia y en última instancia acercarnos a la felicidad, lo ideal es trabajar la capacidad de resistencia y adaptación desde la infancia. Y para respaldar su postura la experta hace referencia al neuropsiquiatra francés Boris Cyrulnik, autor de libros como Los patitos feos. La resiliencia. Una infancia infeliz no determina la vida (Debolsillo), quien defiende la idea de que el mecanismo que protege a las personas frente a las adversidades de la vida se forja en los primeros años de vida gracias a la interacción que establece con su cuidador, especialmente con la madre, que es quien provee al niño de la seguridad afectiva necesaria para crear un apego seguro.

¿Genes o voluntad?
Esa sensación de bienestar emocional a la que es posible llegar tras la superación de un suceso trágico, está al final de un recorrido que tiene su origen en los recursos psicológicos que todos disponemos de forma innata. La doctora Santos defiende con rotundidad que la resiliencia “no es una habilidad externa, sino una actitud que se desarrolla en nuestro interior gracias a la plasticidad neuronal y que se va modificando en función de las experiencias vividas”. Y anima: “Todo individuo puede acrecentar poco a poco su resiliencia”. Eso sí, también advierte que no todos tendrán el mismo éxito, ya que si no se le dedica tiempo y esfuerzo "no se alcanzarán los niveles mínimos de resistencia que garantizan la superación del suceso”.
Aunque esta psiquiatra reconoce que en un tercio de la población se puede encontrar una predisposición genética que determina la capacidad de una persona a ser resiliente, también recalca que la biología es solo parte de la explicación, “y si no se trabaja mediante el entrenamiento consciente o se moldea a través de la experiencia, no pasará de ser una capacidad en potencia”. Por su parte, la psicóloga Mata tampoco cree que el comportamiento resiliente responda en exclusiva a los dictados del ADN. Para esta psicóloga, una persona será más o menos resiliente dependiendo de la combinación de factores biológicos, psicológicos y sociales. “Las variantes genéticas interactúan tanto con las ambientales como con las conductas aprendidas para enfrentarnos de forma positiva a situaciones adversas”, sostiene.

Esto no es tan sencillo como 2+2
¿Quién podría negarse a tener en sus manos las herramientas necesarias para superar un revés de la vida o alcanzar una meta determinada? Sin embargo, la psiquiatra Santos no duda un instante en recordarnos que el funcionamiento del cerebro no es tan sencillo como nos gustaría. Incluso, es mucho más complejo de lo que imaginamos, ya que se autogestiona y tiene capacidad de responder a cualquier demanda que recibe del exterior. “Intervienen en él muchos neurotransmisores, y además la mayoría de ellos están supeditados a que otros hagan de neuromodulador. Es decir, si uno falla, la cadena se rompe e impide que tomemos las decisiones correctas”, aclara.
Y, ¿cuáles son esos eslabones “neurológicos” que integran la cadena? A grandes rasgos, Santos distingue “tres cerebros” ubicados en tres alturas distintas: “En primer lugar, está el cerebro más primitivo, donde se encuentran los instintos de supervivencia; a continuación, el cerebro medio, que es emocional y, por último, el cerebro superior o racional, el que toma las decisiones”. Cualquier decisión que tomamos es el resultado del modo en que se conectan los tres cerebros y, si todo va bien, "es un proceso que arranca con la reacción instintiva del primero de ellos, la cual da paso a una respuesta influenciada por las emociones del cerebro medio y, por último, llega al superior que es el responsable de tomar una decisión basada en la experiencia y el conocimiento, lo cual es sin duda lo más bonito y, definitivamente, lo más humano”, explica la psiquiatra.
Sin embargo, este recorrido ideal en ocasiones se ve truncado produciendo lo que se denomina cerebro secuestrado. Consiste en que, ante un estímulo muy estresante, "la respuesta se queda atrapada en el cerebro primitivo sin posibilidad de seguir el ascenso y tomar una decisión racional fruto de la intervención del cerebro superior”, aclara Santos. “En cambio, si el estrés es menor se percibe como un reto y resulta motivador”. Por su parte, la psicóloga Mata ubica la respuesta resiliente a medio camino entre lo 100% instintivo y lo totalmente racional: “Un comportamiento resiliente debe implicar una estimación de los riesgos que conlleva la adopción de una decisión o postura determinada”.

Por lo que pueda pasar...
Considerar un suceso objetivamente amenazante como un reto personal es una tarea complicada que podría simplificarse si nos preparamos para ello desde la infancia. Uno de los centros donde esto es posible es el IER. Gran parte del trabajo que se desarrolla ahí se hace desde la prevención. Es decir, preparando a las personas para afrontar las dificultades de la vida antes de que sucedan. Esta actividad se lleva a cabo con adultos, pero también se realizan programas para niños. Si entrenar un cerebro maduro es importante, aún lo es más trabajar el de los niños. Por eso, “aplicamos la neurociencia en la educación, con el fin de que los jóvenes maduren adecuadamente”, dice Santos, su presidenta.
En este sentido, y ante cualquier proceso de aprendizaje, la psiquiatra destaca en su libro Levantarse y luchar (Conecta) el valor del esfuerzo. “Cualquier persona que lucha por un objetivo, ya sea un desafío personal o en el caso de un deportista batir una marca o a un rival, debe asumir que lograrlo supondrá sacrificio y sufrimiento. Y eso no es malo”, concluye Rafaela Santos.

CÓMO SALIR FORTALECIDO DE LA ADVERSIDAD
Quizás haya heredado las espaldas de su abuelo y que sean tan anchas que pueda echarse sobre ellas los problemas propios y ajenos. Pero si no es así, con voluntad, coraje y determinación también puede conseguir unos hombros fuertes que soporten lo que venga.
La psiquiatra y neurocientífica Rafaela Santos, que participó en el pasado encuentro de salud mental Mens Sana, organizado por El Ser Creativo, señala tres pasos principales que le servirán de guía para superar la adversidad de forma constructiva:
1. Asuma la realidad. Es imprescindible que acepte lo que no puede cambiar. Haciendo referencia al neurólogo y psiquiatra Viktor Frankl, la doctora nos recuerda que la persona que no acepta la realidad sufre el doble.
2. Adáptese al cambio. En este punto, intervienen multitud de procesos neuronales cuyo fin último es encontrar nuevas vías de resolución positivas.
3. Escoja un camino. Por último, la psiquiatra nos anima a preguntarnos hacia dónde queremos crecer, y a que actuemos después en consecuencia.
Para completar la lista, la psicóloga Noelia Mata añade dos más:
4. Busque apoyo a su alrededor. Las personas de nuestro entorno nos ayudan a tener una visión más global de la situación, lo cual revierte en una mejor toma de decisiones.
5. Lleve hábitos de vida saludable. Practicar ejercicio, seguir una buena higiene del sueño o meditar con regularidad ayudan a afrontar los problemas con más energía.


Tomado de Elpais.es
domingo, 30 de octubre de 2016

Una charla interesante

La Escribana del Reino
M. E. Valbuena

Comunicación activa

Hace unos días vino a dar una charla a mi ciudad un orador famoso de los últimos tiempos: Luis Galindo. Es conocido en los círculos empresariales, de la banca y del Emprendimiento, pero su lenguaje y su mensaje son de carácter global y aptos para todo tipo de personas y profesiones.

En esencia, vino a decir lo importante que es vivir con pasión y con ilusión cada uno de los días de nuestra vida. Que no es fácil, por supuesto, pero que se puede hacer y de hecho se hace por un gran número de personas cada día, a los que él llama (y yo también) héroes cotidianos.

Vivir con pasión es poner lo mejor de nosotros mismos en cada momento, en cada trabajo, en cada cosa que hagamos, en cada decisión. Es salir cada día a darlo todo y a darlo bien. Supone esfuerzo, trabajo, cansancio, desgaste… pero también –y eso es lo mejor– satisfacción personal.

Contó que sus maestros de vida habían sido sus padres, grandes trabajadores y muy honestos y que él sólo transmite lo que aprendió de ellos. Habló de coherencia personal, de honestidad, de honradez, de aportar lo mejor independientemente de que otros lo hagan o no, de poder mirarnos en el espejo y estar contentos con lo que refleja.

La charla, larga y apasionada, fue todo un éxito. Parece ser que como todas las que da. La gente aplaudía y algunos se emocionaban.

A mí no me aportó nada que no supiera, que no haya ido descubriendo con el tiempo, pero reconozco que me gustó oír hablar de algo tan distinto a lo que suelo escuchar. En un reino de superficies planas un pequeño brote es muy de agradecer. 

sábado, 29 de octubre de 2016

La dicha de ser,
de Enrique Martínez Lozano

Sepámoslo o no, consciente o inconscientemente, en todo lo que hacemos y en todo lo que dejamos de hacer, los seres humanos vamos buscando la felicidad. Estamos programados para ello. A su vez, nuestra tarea más noble consiste en liberar del sufrimiento a los demás y ayudarles a ser felices.
Sin embargo, con demasiada frecuencia, lo que nos ocurre es que erramos el camino, con lo que, no solo nos alejamos de la meta anhelada, sino que prolongamos e intensificamos el sufrimiento propio y ajeno.
La única salida pasa por la sabiduría, que no tiene que ver necesariamente con la erudición, sino con aquel saber sabroso que nace de saborear el secreto de la Vida y que nos regala la comprensión de nuestra verdadera identidad. Eso requiere, por nuestra parte, aprender a pasar de la razón al “conocimiento silencioso” (o trans-racional), de las creencias a la certeza, de la idea de separación a la experiencia de no-dualidad, de la confusión mental a la luminosidad consciente. En definitiva, se trata de acallar la mente y poner consciencia en todo lo que nos ocurre.
Eso es vivir con sabiduría. Y ahí se encuentra la clave de nuestra liberación y de nuestra felicidad: la dicha de ser. Porque, en último término, sabiduría y felicidad son la misma cosa.
A Ana, por ser.
“Los hombres despiertos no tienen más que un mundo, pero los hombres dormidos tienen cada uno su mundo” 
(Heráclito).
“Si entiendes, las cosas son tal como son. 
Si no entiendes, las cosas son tal como son” 
(Proverbio zen).
“Nadie se emborracha con la palabra vino. Nadie se quema con la palabra fuego” 
(Dichos sufíes).
“Hay más cosas entre el cielo y la tierra, Horacio, que las que sospecha tu filosofía” 
(William Shakespeare).
“Toda verdad pasa por tres fases: primero es ridiculizada; luego, recibe una violenta oposición; finalmente, es aceptada como evidente” 
(Arthur Schopenhauer).
“Los labios de la Sabiduría permanecen cerrados, excepto para el oído capaz de comprender” 
(Kybalion).
“Si las personas definen las situaciones como reales, estas son reales en sus consecuencias” 
(William Thomas).
“Cuando yo era Yolande, no veía el mundo, sino que veía mis pensamientos” 
(Yolande Duran-Serrano).
“No hay otro Dios que aquel de quien nada puede conocerse [pensarse]“ 
(Margarita Porete).
“Aprenderéis que todo era nada. Que todo se pasa. Y que solo Dios basta” 
(Palabras atribuidas a Teresa de Jesús).
“Deja de buscar… Déjate encontrar” 
(Nisargadatta).
La identificación con las creencias constituye el mayor obstáculo para abrirse a la verdad, porque toda creencia, del tipo que sea, nace de la idea (creencia) errónea de la separación.
En cualquier circunstancia, aquieta la mente y pon consciencia.
viernes, 28 de octubre de 2016

¡Que lo soñé!

Marieli, una peregrina
Con la expectación que me producían las excursiones cuando era niña así llegué al parking de la Junta. Reencontrarme con amigas que hacía meses que no veía me fue muy grato.
Es la segunda salida que hago, a la que fui dejó el listón muy alto, pero voy con la actitud del niño, que aspira sólo a vivir el momento y disfrutar de lo que le ofrece.
Fuimos bajo amenaza de lluvia, pero ya me creo que va a ser verdad el mito que corre que en este “camino” nunca llueve. Entre Historia de España y poemas llegamos a Belorado y allí invadimos su bar, ávidos del primer café matutino. El primer trecho del camino se me pasó poniéndome al día con las amistades ¡ni me enteré! La segunda parte, el camino en silencio y en fila ¡ya os lo dije, me encantó! Al principio un poco duro por la pendiente y el ritmo (se ve que Yoli está en forma) luego ya fui mejor. Ya arriba, en el monumento a la memoria de los represaliados en la guerra civil, tuvimos un acto muy emotivo y lleno de significado. El último trecho se me hizo un poco más duro, es lo que tiene ir en cabeza de pelotón, tan cansada quedé que me senté en un banco y no fui ni a ver la iglesia.
La visita al yacimiento de Atapuerca, me decepcionó un poco, pero tengo que agradecer que su visita fue muy acertada porque si no de otra manera no hubiera ido y es una pena tener un yacimiento tan importante y no conocerle.
En la visita al monasterio del Císter, es el segundo que conozco, el de Cóbreces me gusta más pero bueno no está mal. Me sorprendió que estuvieran en el rezo monjas y monjes juntos, pensé que en clausura no tenían contacto con nadie, bueno ya sé, no pasa nada, pero os dije que miraba con ojos de niña. Cerré los ojos y fui de viaje a mi interior, lo único que con tanto ponerse de pie y sentarse fue un trayecto un tanto interrumpido, el próximo día, no me levanto.
La llegada al centro Maristas fue maravilloso porque allí me esperaba un spa que me monté en la ducha y que evaporó por arte de magia el cansancio. Fue estupenda la cena compartida y luego el baile, que nos lo abrieron, como bautismo de iniciación Ana y Gerardo.
Por la mañana, me despertó el viento y el agua en la ventana pero no me perturbó para nada, para eso ya nos leyó Valentín los versos de Benedeti y no me iba a alterar.
La meditación matinal me resultó muy agradable, siempre suelo hacerla a partir de la tarde, me noté muy despejada. Cargué las pilas para el resto del día y es que fue este segundo el día el que me sorprendió gratamente.
Después de andar el camino, se me hizo un poco duro, con bojas y demás, pero cuando llegamos de nuevo a Maristas a comer ya iba mejor, ¡oye que comida más rica nos preparó la cocinera leonesa!, la sobremesa me prestó mucho. Luego en la cartuja de Miraflores, me gustó un montón, eso sí son monjes, que no les vi por ningún lado, que bonito el sepulcro de Juan II de Castilla e Isabel de Portugal, como trabajaban los artistas, ya le dedicaban horas, ahora les dedican más bien ideas, parte de la evolución.
Y hablando de ella, para el Museo de la evolución que nos fuimos, éste sí que me gustó y además muy beneficioso haber ido antes a Atapuerca, así ya llevábamos los apuntes leídos. Hubiera necesitado otra hora y media para leer todo y recordarlo, me pareció muy didáctico para estudiantes, se pueden dar muchas clases de Biología Evolutiva y Antropología en este museo. Y así como no quiere la cosa, nos acercamos hasta la Catedral ¡yo encantada! porque no conocía Burgos, como está aquí al lado, pero me dolía todo, desde las uñas de los pies hasta la cintura y eso que esta vez comí plátanos, pero ni por esas; además contamos con la presencia de un guía muy especial amigo de Javi. Y ya la vuelta  en el autocar entre risas, cánticos y demás, llegamos a León.
Ahora diría Valentín: “vale hasta aquí has hablado con la cabeza, pero baja…baja un poco más abajo, ¡ahí! A la altura del corazón más o menos”. Cachis pero si es que parece que le estoy oyendo.  
Tengo que decir que estoy escribiendo a tecla suelta, sin filtro, así que perdonar la prosa si no está bien redactado.
El primer día lo que más me llenó fue el camino de silencio, ahí sí que me encontré, sí que estuve en el ahora, sí que fui consciente del ruido de las pisadas, de mi respiración entrecortada, de la de la compañera de atrás, de los robles, de las escobas, de mira que helechos secos y los otros más alejados más húmedos, de los líquenes que vestían los robles, de las flores, intentando recordar cómo se llamaban ¡jolín si una como esa me cayó en un visu de Botánica!, cómo entraba el sol y mojaba los bordes superiores y más…. cuánta belleza. Cuándo íbamos subiendo a todo ritmo en marcha militar, nos cruzamos con una chica, que lo iba pasando mal, con una rodillera, con una mochila que debía pesar el triple que la mía, su paso forzado por el esfuerzo y el sacrificio; me dieron ganas de darla un abrazo y animarla, me dio vergüenza, claro no lo hice pero fui pensando en ella un rato, en la humildad que te enseña el camino y todo ese significado.
En el monte de la Pedraja fue muy emotivo el acto que hicimos a los caídos y sentí tristeza por lo que pasó, por lo que sigue pasando con tantas ideas separatistas, tanto refugiados, tanto dolor e incomprensión.
Tengo que reconocer que la parada técnica que hicimos fue divina de la muerte, pero me mató, me costó un montón reanudar la marcha.
En la meditación agradecí muchas cosas pero además de lo que dije también agradecí el encontrar el agradecimiento en mi vida, porque antes de conocer los talleres del teléfono, era todo lo contrario, una desagradecida, pero eso es pasado ahora agradezco el haber encontrado esta asociación de personas llenas de luz que me han llevado a una dimensión desconocida para mí, mi interior, a perdonarme y a quererme, aunque duele, y claro a agradecer a la vida.
La guinda del viaje fue el segundo día, con los abrazos iniciales para desearnos buen camino reconocí una chica que nos conocimos hace 20 años, con ella el camino se me hizo muy ligero, la conversación fue muy amena y enriquecedora, me enseñó muchas cosas. Y empezó a llover para entender un poco lo duro que se puede poner el camino, como el terreno era muy pedregoso no levantaba la vista, iba muy concentrada en no caerme, cuando levanté la vista y vi el valle tan bonito, me quedé sorprendida; otra vez sentí que la vida es así, vas enfrascado en tus problemas y no ves el resto, sólo tienes que parar y alzar la vista, dejar de mirar tu ego y entonces ves lo que te rodea.
El resto del trayecto, fue muy agradable, viajando hacia el interior, dejándome ayudar por alguien que ha recorrido más camino que yo porque a veces lo obvio yo no lo veo tan claro, por eso tengo que ser más humilde y no creer que sólo existe la realidad que creo.
Por último, las danzas que bailamos delante de la catedral, al principio me dio un poco de corte pero rápido se me pasó, es algo mágico, fluye energía positiva.
Agradezco a la organización que os toméis la molestia de que todo salga tan bien, de estar pendientes de todo. Sólo deciros que no lo soñé, fue real.     
jueves, 27 de octubre de 2016

Nueva etapa del Camino de Santiago





Villafría-Hornillos del Camino
19 DE NOVIEMBRE

El Teléfono de la Esperanza de León sigue organizando etapas hasta Santiago de Compostela. Desde la perspectiva aconfesional del T.E. Santiago es más que un lugar físico o geográfico, representa el corazón de cada persona y un lugar de encuentro para todos los que apostamos por una sociedad más justa y hermanada.
Hemos decidido animaros a haceros peregrinos de vosotros mismos y del misterio hermoso que se esconde detrás de cada persona y de cada ser vivo.
La próxima etapa la haremos de un solo  día, el 19 de noviembre de 2016, desde Villafria-Hornillos del Camino. 
Itinerario: Villafría-Hornillos del Camino.
Kilómetros: 24 Km.
Coste: Cada persona al apuntarse abonará la cantidad de 23 euros para su billete de ida y vuelta en autocar. Este dinero no se devolverá en caso de no asistencia. El coste definitivo vendrá determinado por el número de participantes.
Material necesario: Mochila, calzado apropiado y de repuesto (con calcetines de algodón dos pares), chubasquero y ropa de recambio.
Comida: Para la comida y tentempié que cada uno quiera llevar y cargar, así como la bebida. El lugar de la comida se determinará oportunamente.
Transporte: En autocar. Salida desde el aparcamiento de la Junta de Castilla y León.
Concentración y salida de autobús: En el aparcamiento de la Junta de Castilla y León a las 7,00 de la mañana. Se ruega máxima puntualidad. El regreso previsible será sobre las 22,00 horas.
Apuntarse: Hasta el día  11 de noviembre en la sede del Teléfono de la Esperanza. Rogamos a las personas interesadas que se apunten lo antes posible. 
Para llevar a cabo la actividad será imprescindible que se apunten un mínimo de 25 personas. Número máximo de plazas: 55.
Queremos que el camino sea algo más que caminar, para lo cual se ofrecerán algunas posibilidades de abrir la mente y el corazón.
Responsabilidad de la actividad: Cada participante asume su propia responsabilidad en la marcha hasta Santiago. El T.E. no se hace cargo de posibles daños o accidentes.
Animamos a todos los orientadores/as, amigos/as, conocidos/as, participantes de los distintos grupos de desarrollo personal y demás familia, a que se unan a esta actividad lúdica. Tendremos tiempo para charlar, callar, disfrutar, reírnos, cansarnos, descansar, escuchar y escucharnos.

¿No te das cuenta?
ese gorrión está trinando para ti,
ese jirón de sol viene a visitarte a tu cuarto,
hasta esa campana insiste en llamarte,
el aire se mueve por entre tus cabellos,
¿no te das cuenta de que esa alegría espontánea que te brota
es un ángel que te visitaba en la niñez?
¿ya no te acuerdas?
¿no te das cuenta de que esa tristeza que te invade
es un juicio que alguien dejó en tu alma vulnerable?
pero eso ya pasó…
tu alma ahora es una montaña florecida entre la niebla.
Gregorio Dávila
miércoles, 26 de octubre de 2016

Aquí y ahora

Pax Vostrum
Beatriz


¿Dónde estás?  Aquí y ahora.
¿En dónde puedes sentir que eres, que existes? Aquí y ahora.
¿Qué es lo único que tienes y que puedes vivir? Este aquí y ahora. El pasado  quedo atrás, ya pasó y el futuro todavía no existe.
¿En dónde puedes experimentar alegría, tristeza, rabia, frustración, dicha, felicidad, risa, miedo, ansiedad...? En este aquí y ahora. Entrégate a este momento presente, sea el que sea. No trates de cambiar nada, ni de juzgar nada, ni de transformar nada, solo abraza,  acepta, entrégate..., entrégate a la  propia vida manifestándose en ti.  ¿La sientes?
¿Dónde puedes sentirte VIVO? Aquí y ahora… Respira, siente, observa  tu cuerpo, tus emociones, todo tu interior. Estás aquí, estás ahora. ERES.
Aquí y ahora, el único lugar que existe y el único lugar en el que merece la pena estar.
¿Dónde estás viviendo? ¿En tu pasado? ¿En tu futuro? ¿Aquí y ahora?  ¿Dónde sueles vivir habitualmente?
Aquí y ahora, respiras, respiras, eres, existes... Siente esa vida en tu pecho, ayudándote de la respiración.  No me digas  que eso no es el mejor regalo. ¡Existes! ¡Eres! ¡Estás vivo en este instante!
Aquí y ahora puede que no estés pasando por tu mejor momento, pero, ¿qué es estar pasando por el mejor momento, por un buen momento? Sólo es una decisión tomada por ti de que las cosas tienen que ser de una manera determinada y como son así, como tu quieres, entonces decides que ese es un buen momento.  Es una elección de tu mente de lo que crees que es bueno.
Pero la realidad a veces piensa de manera diferente a nosotros, y ella es la que  decide.  Y entonces, nos resistimos y sucede que sufrimos. El sufrimiento nace de esa resistencia a la realidad. Si yo acepto, si permito que sea,  nunca sufriré. Me dolerán las cosas, sí, porque somos humanos. Pero no sufriré. El sufrimiento es la interpretación mental del dolor, es la  interpretación mental de lo que siento, de lo que hay dentro de mi. Si no  hay mente no hay sufrimiento. Hay mucha diferencia entre ambas, ¿lo  ves?
Un camino para vivir en el aquí y ahora es la meditación, el silencio. Cuanta más meditación, más aquí y ahora, cuanto más aquí y ahora,  menos mente, más plenitud, sabiduría, más comprensión, más  compasión, más amor.
Aquí y ahora todo ES. Solo ES. Fluyamos con esta corriente de la vida.
Confía, acepta, fluye... y sobre todo... apasiónate. 
martes, 25 de octubre de 2016

La salud mental en León, hoy

Cristina Fanjul
Tomado de Diario de León

Francisco Luis Rodríguez Fernández,
jefe del Servicio de Psiquiatría del Hospital

«Hay pacientes psiquiátricos que están sobremedicados, pero no se puede decir que esto sea una tendencia. No, no se abusa de las pastillas». El jefe del servicio de Psiquiatría del Hospital de León, Francisco Luis Rodríguez Fernández, modera las teorías que defienden que se abusa de los fármacos, y destaca que sólo el 40% de los pacientes sufre patologías psiquiátricas y otros trastornos, como el TDH o el control de impulsos, por ejemplo. Según su experiencia, un treinta por ciento acude a la consulta por causas vitales, trastornos adaptativos que pueden ocasionar ansiedad o depresión. «Lo cura el tiempo y la capacidad de adaptación de cada paciente», explica el médico, que añade que el problema es que vivimos en una sociedad que quiere cerrar la puerta al sufrimiento. «Antes, la gente acudía al cura. Ahora, podemos anestesiar los sentimientos con ansiolíticos y antidepresivos. No curan, pero te ayudan a llevarlo mejor», explica Francisco Luis Rodríguez. Otro 30% de las consultas está provocada por la insatisfacción vital. «Tenemos muchos estímulos, el tiempo pasa rápido y los sueños se desvanecen», reflexiona el especialista, que precisa que este tipo de dolencias se daba antes de manera frecuente en mujeres perimenopáusicas. «En el pasado, estos síntomas se calificaban como depresión menor y hoy se denominan distimias. Son dolencias que no se curan y tienden a cronificarse, con lo que los antidepresivos fortalecen», sostiene.
El jefe de psiquiatría defiende que los antidepresivos no quitan ni un día de vida. «Al revés, pueden alargarla, si bien la realidad es que nadie debería por qué necesitar química».
Un tercer 30% de los tratamientos responden a patologías psiquiátricas. Una de ellas es la ansiedad, que puede manifestarse de muchas maneras, como el TOC —trastorno obsesivo compulsivo— y la fobia social, por ejemplo. Las patologías del estado de ánimo también estarían dentro de este grupo y en ellas hay que encuadrar las depresiones y los trastornos bipolares. Por último, Francisco Luis Rodríguez se refiere a las patologías del pensamiento. «El pensamiento es lo que nos distingue de los animales y es una de las funciones cerebrales, la que nos mueve a la acción. Por eso, si mi pensamiento es erróneo, da lugar a las psicosis», explica. El especialista advierte del consumo de drogas y asegura que hay psicosis tóxicas que surgen debido al cannabis o la marihuana. Además, subraya que el estrés puede convertirse en un desencadenante de esta patología. El especialista adelanta que la ciencia está cerca de demostrar la existencia del gen de la psicosis, si bien ser ‘portador’ no es sinónimo de desarrollar la enfermedad. Por otro lado, alerta de que cada episodio de psicosis deteriora al enfermo —«no sales igual que entraste»— y abunda en la idea de que hay condicionantes externos que pueden estimular este gen y forzar el desarrollo de la patología. «A veces, el paciente puede llegar a sufrir esquizofrenia, una enfermedad crónica incurable y deteriorante», manifiesta.
El 10% restante de consultas está provocada por los trastornos de conducta alimentaria, TDH, control de impulsos, drogas, etc. El psiquiatra deja claro que todo esto puede empeorar por los trastornos de personalidad. «Cada uno tiene un modo de ser que le hace sufrir y por el que provoca sufrimiento a los demás», destaca Francisco Luis Rodríguez, que añade que el problema surge cuando se producen trastornos. «Hay que tener un nivel de preocupación suficiente por las cosas, una manera adecuada de estar en el mundo, porque el exceso siempre genera infelicidad». Además, advierte de que las personas más inteligentes son, por lo general, los que menos medicación requieren.
El jefe de Psiquiatría asegura que el Servicio está bien dotado en psiquiatras, no así en psicólogos clínicos, si bien lamenta que algunos de los equipos están incompletos. En el área de salud de León hay cinco equipos de salud mental de adultos y otro de salud infantojuvenil. Cada uno de ellos está integrado por dos psiquiatras, un psicólogo, un trabajador social, una enfermera y un administrativo. Francisco Luis Rodríguez sostiene que estos grupos necesitan más psicólogos, sobre todo en el servicio infantil. «Necesitamos dar a los niños y a los jóvenes un tratamiento integral para no tener que medicalizar demasiado, para ayudarles a crecer de manera sana», explica. Y es que, el jefe de la unidad psiquiátrica defiende que a estas edades hay enfermedades reales, pero en muchos casos los pacientes que acuden a la consulta sufren problemas que pueden alterar su desarrollo y que pueden ser solucionados con un pequeño «ajuste». «De esta manera, se puede recuperar la autoestima y, en definitiva, la vida».
Francisco Luis Rodríguez explica que en Santa Isabel hay cuatro unidades psiquiátricas. En primer lugar, la unidad de convalecencia psiquiátrica, para pacientes agudos hospitalizados un máximo de cuatro meses. Además, el hospital también dispone de una unidad de rehabilitación psiquiátrica, para enfermos cuya recuperación necesita más de un año de hospitalización. La unidad de psiquiatría de larga estancia se destina a pacientes con una patología psiquiátrica grave que necesitan el entorno hospitalario de forma indefinida. Por último, están la unidad de patología dual, y la unidad de referencia de Castilla y León para enfermos con discapacidad mental. «En todas ellas, hay una lucha sin cuartel contra el deterioro y la reinserción», defiende. Así, recuerda que en Santa Isabel llegó a haber 500 pacientes de larga estancia, mientras que en la actualidad hay 45. «La tendencia es abrir miniresidencias», explica. En la actualidad hay dos, cada una de ellas con 40 plazas. Una de ellas está gestionada por Soltra y la otra por Alfaem.
lunes, 24 de octubre de 2016

"Aquí las cosas siempre se han hecho así”

El rincón del psiquiatra
Alejandro Rocamora Bonilla
Psiquiatra


Un relato de animales que puede servir de ejemplo para los humanos:
“Un grupo de científicos encerró a cinco monos en una jaula, en cuyo centro colocaron una escalera y, sobre ella, un montón de plátanos.
Cada vez que uno de los monos trepaba la escalera para agarrar un plátano, los científicos lanzaban un chorro de agua fría no sólo al aventurero sino también a los monos que se habían quedado atrás sin intentar nada.
Repetida la operación un par de veces, los monos aprendieron la relación entre la escalera y el agua de modo que cuando uno intentaba subir la escalera, los otros lo molían a palos. De esta forma, finalmente ninguno de los monos se atrevía siquiera a caminar cerca del centro de la jaula, a pesar de la tentación de los plátanos.
Entonces, los científicos sustituyeron a uno de los monos por otro nuevo y decidieron en adelante prescindir del castigo con agua fría.
Lo primero que hizo el mono novato nada más ver los plátanos fue, por supuesto, lanzarse hacia la escalera. Los otros rápidamente le bajaron y le pegaron para evitar que les cayera agua fría encima.
Después de reiteradas palizas, el nuevo integrante del grupo nunca más subió por la escalera.
Entonces un segundo mono fue sustituido y, como era de esperar, el recién llegado repitió la osadía y recibió una paliza. Irónicamente, el primer sustituido se encontró participando con especial entusiasmo, sin comprender la razón por la cual estaba golpeando al nuevo mono.
Un tercer mono fue reemplazado, y se repitió el suceso.
El cuarto, y finalmente el quinto de los monos originales fueron sustituidos también por otros nuevos.
Los científicos tenían ahora enjaulados a un grupo de cinco monos que, a pesar de no haber recibido nunca el castigo con agua fría, continuaban golpeando a aquél que intentara llegar hasta los plátanos.
Si fuera posible preguntar a alguno de ellos por qué pegaban con tanto ímpetu al que subía a por los plátanos, con certeza ésta sería la respuesta:
«No lo sé. Aquí, las cosas siempre se han hecho así.»
En nuestra  vida cotidiana con frecuencia repetimos comportamientos de forma automática sin preguntarnos por qué lo hacemos: desconfiamos de nuestros amigos, nos angustiamos ante una posible enfermedad, nos preocupamos por nuestro futuro, tememos perder el trabajo, etc. aunque los amigos siempre hayan sido leales, no tengamos ningún síntoma de enfermedad, nuestro futuro esté asegurado y el trabajo vaya “viento en popa”. Si en estas o en parecidas circunstancias, alguien nos preguntará por el porqué de esos sentimientos, podríamos contestar como los monos: “No lo sé. Yo siempre he vivido así”.
domingo, 23 de octubre de 2016

Una margarita
en octubre

La Escribana del Reino
M. E. Valbuena
Tengo asociada la imagen de las margaritas a la primavera y a principios de verano, cuando las praderas y caminos se cubren de esas alegres y sencillas florecillas blancas y amarillas.
Siempre me han hablado de optimismo, de ilusión, de ganas de vivir, de alegría…
El otro día, en pleno mes de octubre, descubrí una en mi jardín. Estaba en medio de la mata de hierbabuena, solitaria, pero destacando lo suficiente para hacerse ver. Me acerqué, la observé y capté su mensaje.
Me habló de nuevo de ilusión, de reilusionarse a pesar de ser única en un ambiente ajeno a una misma, de no tener compañeras semejantes, de estar fuera de lugar, de tiempo y de estación.
Me habló de autenticidad, de mostrarse como se es, aunque ello suponga destacar demasiado en matas ajenas a nuestra especie, de mantener vivos los propios colores –su identidad amarilla y blanca– en medio del verde más absoluto.
Me habló de aprovechar los recursos que la vida nos da para crecer, en este caso, sol, agua y tierra, aunque hayamos llegado a ella antes o después del tiempo convenido. Eso da igual. Estamos en la vida y tenemos que vivir.
Y me habló ¡cómo no! de que lo imposible puede ser posible. Por mucho que nos aferremos a datos reales, científicos y estudiados como infalibles, la vida siempre nos sorprende, nos habla de algo más allá, de la posibilidad de creer en lo imposible para hacerlo realidad.
Esa margarita tardía y preciosa estaba esperando que yo la escuchara. Y la escuché.
sábado, 22 de octubre de 2016
viernes, 21 de octubre de 2016

Sobre el otoño

José Fernández Moratiel


En las horas de Otoño, como que todo recobra la calma, el centro de este cosmos.
La Creación tiene un adentro, un seno en el que se alojan las mil semillas que son promesas de vida.
Todo cae al caer las hojas, mientras regresa el árbol a su seno, a su raíz. Y el hombre a su ser, a su latir secreto. Mientras hay como un derrumbe, como un desmoronamiento fuera, una luz una hoguera se enciende en el adentro.
En esta hora del Otoño, la Creación entra en un sueño y pasa horas y horas en la sombra, en la penumbra, en la oscuridad, acurrucada en el secreto abrazo de la Madre Tierra. La vida queda enterrada, sin mortaja que la disimule, y revivirá al calor de la Primavera.
La palabra es como algo fijo, como un cadáver en el diccionario y revivirá al calor del silencio.
La vida es como un silencio otoñal, todo el árbol se vuelve otoño, se vuelve silencio. Es la Tierra habitada por el silencio que alumbrará una palabra, una Primavera.
El Otoño evidencia de la muerte y evidencia de la vida. El silencio evidencia del corazón, evidencia del amor.
En el Otoño como que se apaga la vida. Pero lo que sucede es que la vida se reúne y se congrega en el seno del silencio para después renacer.
Vive la tierra el retiro de un embarazo, del silencio y de la fecundidad. En este tiempo la tierra se deja arar por la reja y se vuelve receptiva y acogedora. Es el Otoño una estación preñada de energía y de vida.
La vida es presa de su adentro, de su interioridad, de su seno.
El Otoño no es preferentemente un asunto de climatología. El Otoño es sementera, es paciencia con cierta impaciencia. Es despojo, desapego, transparencia, se caen las hojas y el bosque se vuelve transparente. Cuando se caen las palabras, cuando se detienen los deseos, cuando cesan las expectativas, el alma se vuelve transparente de la trascendencia que le habita.
El Otoño todo es adentro. La Primavera todo es afuera.
El silencio, una estación recatada, austera. La Primavera es una exhibición espectacular, es un inmenso grito de la Naturaleza.
Primero aprende a ser Otoño. Después serás Primavera.               
jueves, 20 de octubre de 2016

¿No te das cuenta?




¿No te das cuenta?
ese gorrión está trinando para ti,
ese jirón de sol viene a visitarte a tu cuarto,
hasta esa campana insiste en llamarte,
el aire se mueve por entre tus cabellos,
¿no te das cuenta de que esa alegría espontánea que te brota
es un ángel que te visitaba en la niñez?
¿ya no te acuerdas?
¿no te das cuenta de que esa tristeza que te invade
es un juicio que alguien dejó en tu alma vulnerable?
pero eso ya pasó…
tu alma ahora es una montaña florecida entre la niebla.
miércoles, 19 de octubre de 2016

De una naturaleza serena

Caligrafía de emociones
Jose

De carácter sereno
pacífica y tranquila
relajante a través de los momentos
y el desgaste de la tormenta.

Sintiendo la suave brisa
a medida que pasa el rato en la bahía
la naturaleza sigue su curso
a lo largo del día.
martes, 18 de octubre de 2016

¿Qué es "Un curso
de milagros"?

La vida está llena de milagros
Juan Fernández Quesada
Psicólogo y voluntario del T.E. de León
Muchos habréis oído hablar de Un Curso de Milagros (UCDM). Hay múltiples autores conocidos que siguen y han seguido UCDM como filosofía orientativa de sus vidas. Entre ellos están: Deepak Chopra, Wayne Dyer, Louise Hay, César Millar (El Encantador de Perros), Isabel Allende y, por ejemplo, aquí en España, Enric Corbera. Yo lo sigo desde hace unos 7 años y os puedo asegurar que ha supuesto un cambio radical e importante en mi vida. Me ha aportado mucha paz y serenidad interior, seguridad, confianza y plenitud. Bien es cierto que estuve más de tres años resistiéndome a seguir sus ejercicios y enseñanzas, después de que un querido primo mío, José Fernández, volviese a aparecer en la vida familiar después de largos años desaparecido, yo tan solo era un adolescente cuando le vi la última vez y le reconocí al cabo de cuarenta años de forma inmediata. Hoy día lo único que puedo hacer es decir: “Gracias, querido Pepe por haberme contaminado”.
Si tengo que explicar qué es UCDM lo tengo que hacer desde lo que dice el propio Curso: “Es un curso de inversión de pensamiento”. Es un regreso al tipo de pensamiento originario que teníamos antes de habernos separado de nuestra Fuente, Dios o como lo quieras llamar. Somos seres creados a imagen y semejanza de Dios, y, por lo tanto, bellos, amorosos y seguros, pero el Ego (la imagen que hemos creado de nosotros desde la dualidad) ha venido a ocultar nuestra realidad.
Si me acompañas en esta sección que hemos iniciado nueva en el Teléfono de la Esperanza de León, podré ir explicándote de la mejor forma posible, yo sé que tendré un Guía que me orientará en todo momento, todo lo que podamos aprender de este maravilloso Curso. A mí también me queda por aprender, porque esta es nuestra misión en este mundo, o, como dice UCDM, en este sueño que estamos viviendo.
Iras viendo que muchos conceptos que manejamos en nuestro mundo, son diferentes en UCDM. La misma palabra “milagro”, que para nosotros significa algo inexplicable, extraordinario que sucede en nuestras vidas, en UCDM es todo aquel tipo de pensamiento que nos permite llegar a estar más próximos a Dios, a nuestros hermanos, a nosotros mismos, a lo que somos. Es decir, es un pensamiento corrector amoroso, congruente con nuestra naturaleza.
Gracias por compartir este momento de encuentro, seguiremos en ello.
Un fuerte abrazo, que es el que me doy a mí mismo también porque no soy nada diferente de ti.
lunes, 17 de octubre de 2016

“Me dueles,
luego existo”

El rincón del psiquiatra
Alejandro Rocamora Bonilla
Psiquiatra

Según el Dalai Lama la compasión “es una sensibilidad hacia el sufrimiento del yo y de los otros junto a un compromiso profundo para tratar de aliviarlo”. Señala, pues, dos aspectos: la auto-compasión y la actuación ante el sufrimiento.
Así, pues, para el budismo la auto-compasión implica ser cálido y comprensivo con uno mismo, sobre todo en las situaciones de fracaso o incompetencia. Está reñida con la negación y autocastigo ante el error. Pero es algo más. La auto-compasión se diferencia de la autoestima, ya que ésta es una valoración positiva de sí mismo, y aquella no supone un enjuiciamiento o evaluación sino el reconocimiento  de las propias posibilidades y límites. Tampoco supone “tenerse lástima” sino sintonizar con el propio sufrimiento y actuar.
Por otra parte, la compasión no es solamente sentir pena por el sufriente sino que supone un “vínculo empático” (consigo mismo o con el otro) que conlleva alguna acción para solucionarlo. Esto no se realiza por un imperativo categórico (“debo hacer…”) ni solo por nuestras creencias sino por la convicción de que esa actitud es sanadora por sí misma. Por esto podemos afirmar que una persona sentimental se lamenta y llora ante una adversidad propia o ajena (muerte, enfermedad mortal, etc.) pero una persona compasiva, ante la misma situación, además actúa. La mirada compasiva no se identifica solo con el sufrimiento del otro o su deficiencia, sino que pretende captar sus valores y sus posibilidades y facilitarle  un cambio de actitud ante su sufrimiento.  
“Me dueles, luego existo”
Es un pensamiento del filósofo español Carlos Díaz. Recordando a Descartes este autor insiste en que la señal de identidad del ser humano no es su racionalidad (“Pienso, luego existo”) sino su capacidad de compasión (siento tu sufrimiento).
Recuerdo que en la facultad de medicina me enseñaron que cuando una herida dolía, era buena señal y tenía buen pronóstico, pues sus tejidos no estaban gangrenados y se podía curar. De la misma manera,  podemos decir que cuando ante el sufrimiento de un familiar, vecino o amigo, o de un extraño nos sube un nudo a la garganta o nos tiemblan las piernas o se nos “parte el alma”, eso es buena señal: estamos vivos.
El día que nos sintamos anestesiados ante el dolor ajeno ese día dejaremos de existir, al menos plenamente. Me lo decía en una ocasión una enfermera con muchos años de experiencia: “el día que el sufrimiento de los pacientes no me llegue, ese día abandonaré la profesión, pues será señal de mi incapacidad para sentir y sanar”.
Pero nuestra actitud ante el sufrimiento del otro, para que sea sana, debe ser equidistante. Es decir, no debemos fusionarnos con el sufriente (vivir tan intensamente su angustia que nos perturbe y nos robe la paz), pero tampoco distanciarnos tanto que no “sintamos nada” ante su sufrimiento. Entonces habríamos cosificado al otro y nosotros nos habríamos convertidos en robot, posiblemente unos robot muy profesionales, pero poco humanos. Lo adecuado, pues, en la confrontación con el sufrimiento, es un “distanciamiento amoroso”: aproximarnos al otro con compasión pero sin fusionarnos con su angustia ni tampoco     tratarle como si fuera un objeto. Una actitud saludable ante la persona que sufre debe ser como una esponja, que absorbe el sufrimiento del otro, pero es capaz de expulsarla, y seguir viviendo.
Espero y deseo que los humanos, sigamos sintiendo el sufrimiento del otro y actuando. De esta manera se cumplirá el aserto del filósofo: “Me dueles, luego existo”.
domingo, 16 de octubre de 2016

A pares

La Escribana del Reino
M. E. Valbuena


Un amigo acaba de publicar un libro y ello me ha supuesto una tremenda alegría.
Primero, porque, para los que escribimos, publicar un libro es la mejor noticia que podemos recibir. No hay nada igualable a la satisfacción de ver tu libro encuadernado en cualquier librería o estantería, sabiendo, además, que hay personas que lo están leyendo.
En segundo lugar, porque en el tiempo que hace que él y yo caminamos juntos (unos diez años) lo último que esperaría sería esto. Él es uno de esos ejemplos a los que siempre acudo para demostrar que es posible el cambio personal y que es posible, también, a cualquier edad. De como lo conocí a como es ahora hay un abismo de diferencia.
Entonces, estaba terriblemente encorsetado por su situación personal y su ambiente externo. Parecía que su vida estaba encaminada perfectamente dentro de moldes precisos y que no iba a dar más de sí. Ahora, es un experto en la gestión de cambios. Así se define él y así lo ha demostrado con su ejemplo personal. Intenta vivir desde su intuición y desde lo que va descubriendo en su caminar cotidiano. Y no lo hace nada mal.
El mismo día que me llegó su libro, otro amigo me mandó el suyo. El cartero me entregó dos, lo cual ya es motivo suficiente para celebrar.
Este último es escritor, luego lo de publicar es parte de su vida, pero aun así la ilusión de abrir el paquete hacía que me temblasen las manos. Otro libro, otra forma más de darse, otra plasmación de la creatividad tan deslucida hoy en día.
Ambos, además, me citan en sus libros. ¡Cómo no voy a celebrarlo! ¡Cómo no estar agradecida por haberlos conocido!
sábado, 15 de octubre de 2016

Cínico

El rincón del optimista
Juan

Yo soy un cínico e imagino que tú también lo eres. No te molestes. Te explico. Cuando alguien te insulta acusándote de ser un cínico creo que debería pararse un poquitín a mirarse a sí mismo, a realizar balance de su propia vida, a hacer la llamada ‘terapia del espejo’. Entiendo por cínico como quien actúa y vive de forma contraria a lo que dice o predica, de una forma falsa. Distinta es la filosofía de la Escuela Cínica de Grecia que decía principalmente que el hombre llevaba en sí mismo ya los elementos para ser feliz, de ahí el desprecio a las riquezas materiales, así cuantas menos necesidades, más libre y feliz. Seguro que te suenan algunos de los seguidores o discípulos de esta Escuela como Crates de Tebas o Diógenes de Sinope.
Yo puedo tener una idea clara de cómo debo de ser y cómo actuar. De hecho a veces me atrevo a sugerir algunas de esas máximas a través de este mismo blog. Pero la cruda realidad es que, arrastrado por modas o por la sociedad y por mi propio entorno (no vivo en una burbuja) muchas veces me sorprendo haciendo lo contrario de lo que pienso, lo contrario a mi propia moral. ¿Eso es tener una doble moral? Puede que sí, pero tampoco eso lo considero peor que ser cínico. Pasemos a los ejemplos:
-Sé lo importante que es seguir una dieta equilibrada y hacer deporte con regularidad, e incluso lo aconsejo a personas allegadas, pero me sorprendo poniendo excusas para saltarme a la torera la correcta alimentación y realizar el ejercicio físico.
-Me gusta la solidaridad y la ayuda a los demás y me sorprendo escapando de la escena cuando sé que alguien necesita de mí.
-Sé la importancia que tiene descansar, parar, dormir o buscar el silencio… y me sorprendo trasnochando, organizando y activando el jaleo y el ruido para fomentar el temido estrés.
-Sé de los peligros de abusar del teléfono móvil y de Internet, pero ahí caigo una y otra vez en el ‘enganche tecnológico’.
-Etc, etc.
Ya sabes, si alguien te acusa un día de ser un cínico puedes responderle aquello de… “y tú más”, sin riesgo a equivocarte.
Asín sea.
viernes, 14 de octubre de 2016

Cuando caen
las creencias:
¿vacío o liberación?

Enrique Martínez Lozano


Salir del relativismo… y del absolutismo
El destino de las creencias no parece que pueda ser otro que el de su disolución. O, al menos, la comprensión de que únicamente son válidas en el nivel mental. Pero, dado que la mente no puede atrapar sino aquello que es objeto, las creencias –construidas por ella– nunca podrán contener la verdad de lo que es. Esta simple comprensión permite reconocer cualquier creencia como lo que, en realidad, es: una construcción mental que, en el mejor de los casos, “apunta” hacia la verdad que no puede ser pensada.
Al caer las creencias, se hace presente la crisis. Y entonces, cuando se vive la sensación de que peligra la propia seguridad –que se había apoyado en las creencias–, suelen aparecer diferentes mecanismos de defensa, que se activan ante cualquier sensación de peligro, y que van desde el integrismo hasta el cinismo.
En algunos casos, al ver cuestionadas sus creencias, la persona puede adoptar una actitud integrista, atrincherándose en sus propios puntos de vista y rechazando del modo más radical todo aquello que sea fuente de cuestionamiento. En el extremo opuesto, puede haber quien, al descubrir el carácter relativo de aquellas creencias a las que había atribuido un valor absoluto, decepcionado y frustrado, opte por el escepticismo o el cinismo más amargo.
La psicología, apoyada en investigaciones neurocientíficas recientes, sabe que nuestra mente es reacia al cambio. La llamada disonancia cognitiva –que se dispara cuando una nueva idea pone en cuestión alguna creencia previamente arraigada– produce un estado de malestar, marcado por la ansiedad, que hace que la persona tienda espontáneamente a descartar todo aquello que ponga en cuestión su sistema de creencias.         
Sin embargo, entre el integrismo y el cinismo, entre el absolutismo dogmático y el relativismo, cabe otra actitud más adecuada, porque parece que hace más justicia a lo real. Me refiero a la relatividad.
El relativismo niega toda posibilidad de acceso a la verdad. Más aún, sostiene que, en rigor, todo depende de la perspectiva que se adopte. Su consecuencia no puede ser otra que el vacío, el sinsentido y el nihilismo más radical. Su error de base: el supuesto apriorístico que niega la verdad y la posibilidad de acceso a la misma.
Por su parte, el absolutismo dogmático identifica la verdad con su propia creencia. Su consecuencia no es menos nefasta que la anterior: absolutiza lo relativo y condena a quien discrepa. La actitud absolutista o dogmática suele esconder inseguridad, por lo que le resulta difícil convivir con la discrepancia. Por esa razón, lleva mal el pluralismo, al que, con frecuencia erróneamente denunciará como “relativista”. Su error de base: el empobrecimiento que supone reducir la verdad a una construcción mental.
Entre ambos extremos, parece abrirse paso la comprensión de que todo conocimiento humano es situado –dentro de las coordenadas espaciotemporales– y, por ello mismo, relativo, es decir, relacional: dice relación a un tiempo y a un espacio. Dicho más brevemente: entre el relativismo (nihilismo) y el absolutismo dogmático, que tanta confusión y sufrimiento han generado y siguen generando, parece innegable que la relatividad es el modo humano de conocer.
Tal reconocimiento hace posible el más genuino pluralismo –en el que el pensamiento dogmático se siente profundamente incómodo–, a la vez que no niega la verdad profunda de todo lo que es. Nos advierte solo de algo elemental, que me atrevería a formular en estas proposiciones:
todo pensamiento es condicionado (situado, relativo);
la mente no puede contener la verdad;
la mente solo puede operar con objetos (materiales o mentales);
hay más realidad que aquella que la mente puede atrapar (la misma ciencia nos advierte hoy que apenas percibimos el 4% de la realidad);
la verdad es una con la realidad, no algo “añadido” desde la mente;
tenemos acceso a la verdad, en la medida en que acallamos la mente y nos descubrimos uno con lo que es (eso es la meditación o el silencio contemplativo);
todas las creencias son solo construcciones mentales, con valor únicamente en el estadio o nivel mental;
las creencias absolutizadas constituyen el mayor obstáculo para abrirse a la verdad: el “creer” –cualquiera que sea la creencia– no nos deja “ver”;
gracias al silencio del pensamiento, experimentamos que la mente no puede contener la verdad y que, sin embargo, la somos;
dado que nuestro fondo es el mismo fondo de lo Real, todos podemos decir como Jesús de Nazaret: “Yo soy la verdad”;
sin negar el valor de la mente –ni de la razón crítica–, necesitamos trascenderla para acceder a la verdad de lo que es, de lo que somos: se asume plenamente la racionalidad, pero se la trasciende.
jueves, 13 de octubre de 2016

Enhorabuena, Teléfono de la Esperanza de León: ¡¡Nueve años!!

La redacción del Blog

Hoy, el TE de León está de enhorabuena. Hoy, el TE de León celebra el noveno aniversario de su puesta de largo. Antes de este día, muchos días antes, un grupo de personas, capitaneadas por Mercedes, echaron muchos ratos para hacerlo realidad.  Una realidad que comenzó este día 13 de octubre de hace nueve años. Aquél día, lo recordamos muchos, fue un día de nervios, sí, pero de una gran ilusión. Ese proyecto que Mercedes tenía en su cabeza se hizo realidad. Vaya aquí nuestro agradecimiento a aquellas personas, que, con muchas ganas, fueron capaces de poner en marcha esta ONG, que es el Teléfono de la Esperanza en León, que tanto bien está haciendo.
Porque el TE vuelca en la salud emocional de las personas. Esta sociedad se ha ocupado mucho de la inteligencia intelectual, del conocimiento, pero ha sido remisa en el estudio y en la cercanía de las emociones. Y, sin embargo, el mundo emocional es esa parte del ser humano donde se juega el partido de la felicidad. Y aquí, en ese campo de juego, es donde el TE está haciendo mucho bien a quien se acerca a su sede, bien en persona, bien por medio del teléfono, que está abierto en horario interrumpido todos los días del año, desde hace nueve años, en la sede de Padre Isla.
Queremos agradecer a los voluntarios que han dado su tiempo y sus capacidades en ayudar a aquellos que por circunstancias muy variadas lo están pasando mal. Algunos de esos voluntarios comenzaron hace nueve años, otros se han incorporado después y ese proceso de incorporación y renovación sigue con naturalidad. Gracias a esos voluntarios que, después de varios años de preparación, se ponen al otro lado de la línea telefónica, fundamentalmente para escuchar. Escuchar. Escuchar activamente. Esa es la clave. Gracias también a los coordinadores de grupo, que, con su buen hacer, son capaces de abrir los corazones y lograr, en la sanación del grupo, corazones más felices. Gracias a todos los que se ocupan de que esta ONG del TE de León siga viva en este noveno aniversario.
Por aquí han pasado muchas personas, se con contado muchas vivas, se ha llorado mucho, se ha reído también y sobre todo se ha abierto el alma para seguir creciendo y viviendo más felizmente. Este blog es un escenario por el que han pasado muchos protagonistas. Los testimonios de mucha gente se han publicado aquí. Basta con se que pinche en la etiqueta de “testimonio de voluntarios” para comprobarlo. Siempre con respeto a la confidencialidad.
Es nuestro deseo que el TE de León siga siendo un centro abierto en favor de la salud emocional de todos los que quieran acudir a él. Aquí siempre serán bien recibidos.
Enhorabuena al TE de león por estos nueve años que hoy celebramos.
miércoles, 12 de octubre de 2016

La amistad

Khalil Gibrán
Un joven dijo: Háblanos de la Amistad.
Y él respondió:
Vuestro amigo es la respuesta a vuestras necesidades.
El es el campo que plantáis con amor y cosecháis con agradecimiento.
Y él es vuestra mesa y vuestro hogar.
Porque vosotros, vais hacia él con vuestro hambre y lo buscáis con sed de paz.
Cuando vuestro amigo os hable francamente, no temáis vuestro propio "no", ni detengáis el "sí".
Y cuando él esté callado, que no cese vuestro corazón de oír su corazón;
Porque, sin palabras, en amistad, todos los pensamientos, todos los deseos, todas las esperanzas nacen y se comparten en espontánea alegría.
Cuando os separéis de un amigo, no sufráis;
Porque lo que más amáis en él se aclarará en su ausencia, como la montaña es más clara desde el llano para el montañés.
Y no permitáis más propósito en la amistad que el ahon­damiento del espíritu.
Porque el amor que no busca más que la aclaración de su propio misterio, no es amor sino una red lanzada; y solamen­te lo inútil es cogido.
Y haced que lo mejor de vosotros sea para vuestro amigo. Si él ha de conocer el menguante de vuestra marea, que conozca también su creciente.
Porque ¿qué amigo es el que buscaréis para matar las horas?
Buscadlo siempre para vivir las horas.
Porque él está para llenar vuestra necesidad, no vuestro vacío.
Y en la dulzura de la amistad, dejad que hayan risas y placeres compartidos.
Porque en el rocío de las cosas pequeñas el corazón en­cuentra su mañana y se refresca.