No hay hombre más desdichado que el que nunca probó la adversidad.
Séneca
jueves, 8 de septiembre de 2016

La casa imperfecta

El rincón del psiquiatra
Alejandro Rocamora Bonilla
Psiquiatra


Un maestro de construcción ya entrado en años estaba listo para retirarse a disfrutar de su pensión de jubilación. Le contó a su jefe acerca de sus planes de dejar el trabajo para llevar una vida más placentera con su esposa y su familia. Iba a extrañar su salario mensual, pero necesitaba retirarse; ya se las arreglaría de alguna manera.
El jefe se dio cuenta de que era inevitable que su buen empleado dejara la compañía y le pidió, como favor personal, que hiciera el último esfuerzo: construir una casa más. El hombre accedió y comenzó su trabajo, pero se veía a las claras que no estaba poniendo el corazón en lo que hacía. Utilizaba materiales de inferior calidad, y su trabajo, lo mismo que el de sus ayudantes, era deficiente. Era una infortunada manera de poner punto final a su carrera.
Cuando el albañil terminó el trabajo, el jefe fue a inspeccionar la casa y le extendió las llaves de la puerta principal. "Esta es tu casa, querido amigo -dijo-. Es un regalo para ti”
Si el albañil hubiera sabido que estaba construyendo su propia casa, seguramente la hubiera hecho totalmente diferente. ¡Ahora tendría que vivir en la casa imperfecta que había construido.
Moraleja: Con frecuencia construimos nuestra propia vida como si de otro se tratara y por tanto no nos esmeramos en intentar desarrollar al máximo todas nuestras posibilidades; construímos nuestra vida con gran despreocupación por las formas y acciones que realizamos y no nos importa en qué gastamos nuestras energías, ni nos esmeramos por encontrar la mejor compañía.
La conclusión es que debemos pensar que todos los días estamos construyendo nuestra casa, que es nuestra vida. De las acciones y conductas que hagamos  dependerá si la casa es más habitable, más cómoda y más placentera. Cada día podemos ir decorando nuestra vida (nuestra casa) con unas nuevas cortinas, un mobiliario y unas sillas más modernas o unos colores más vivos en las paredes; en la vida, nuestra vida, también podemos  ir reafirmando nuestros proyectos o modificando aquellas conductas que no nos satisfacen plenamente. Lo cierto es que siempre podemos ser los artífices de nuestras vidas. A pesar de los pesares, de las adversidades cotidianas, siempre podemos tomar una actitud saludable, y construir nuestra casa (vida) según nuestra responsabilidad y libertad. Somos agentes y pacientes de nuestra propia existencia.

Tenemos 4 comentarios , introduce el tuyo:

  1. Me gusta:" todos los días estamos construyendo nuestra casa, que es nuestra vida".
    Hacer fui testigo en León de la sabiduría que tiene este psiquiatra al asistir a la mesa redonda en la prevención del suicidio.

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  2. Gracias por este texto. Me resuena mucho. Gracias.

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  3. Qué buen ejemplo para explicar en muchos casos nuestras conductas, si todo lo que hacemos estuviera encaminado a nosotros mismos, todo sería muy distinto.
    Muchas gracias.

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  4. Me parece un ejemplo extraordinario; por su comparación, y a la vez muy clarificador para que cada día vayamos construyendo "nuestra casa"; que es igual a decir "nuestro interior", "nuestra vida". Muchas gracias Pepi.

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