El conocimiento y la habilidad suman, pero la actitud multiplica.
Victor Küppers
martes, 27 de septiembre de 2016

El vacío. Duhkha

Pax Vostrum
Beatriz

Sí, VACÍO, sí. ¿Qué significa para ti esta palabra? Para mí, es ese sentimiento de que me falta algo, de que no estoy completa, de que por mucho que busque en el exterior y encuentre, siempre necesito más y no me siento satisfecha del todo.
Es ese “algo” que nos impide ser plenamente felices ahora. Te voy a poner algunos ejemplos:
- Te gustaría estar en un lugar distinto a aquel en el que estás.
- Te gustaría tener más dinero.  
- Tienes pareja y no estás satisfecho con tu relación.
- No tienes pareja y quieres tener una.
- Tienes un buen trabajo pero no te gusta.
- No tienes trabajo pero quieres uno.
- No tienes el éxito y el reconocimiento en la vida que crees que mereces.
- Tienes un montón de objetivos que todavía no has cumplido y que traen la   cabeza loca.
- No tienes el cuerpo que te gustaría tener.
- Quieres tener más salud.
- Tienes un montón de “deberías” en tu vida.
- Vives en el futuro esperando que llegue alguna fecha especial en la que va a  suceder algo gracias a lo cual sí te vas a sentir bien, completo y satisfecho. Y mientras tanto solo pasa el tiempo…
- Tienes absolutamente todo lo que “en teoría” da la felicidad desde el punto de vista social: familia, buen trabajo, relaciones personales, físico, economía abundantes, etc.., pero sigue existiendo ese “algo”, ese “no se qué” que te impide ser feliz y estar en paz aquí y ahora.
- Guión libre para poner “tu algo”.
¿Te sientes identificado con alguno de estos ejemplos? Seguro que sí. No te asustes. No estás solo. Nos pasa a todos. Somos humanos. La existencia de “ese algo” nos viene de serie por el mero hecho de eso, de ser humanos. Sí, sí, has oído bien. Nos viene de serie. Te pongo un símil: cuando compras un ordenador, móvil, tablet, etc…te viene con unos programas determinados, con algunos elementos ya instalados. Enciendes tu dispositivo, te adaptas a él, a estos programas y probablemente sigas con ellos durante toda su vida útil. Alguna vez te puedes dar cuenta de que están ahí y puedes borrarlos  si ves que te sirven para nada, no te gustan o has visto otros mejores que te van a dar  más utilidad.
Pero no es tan fácil desinstalar aquello que viene de serie, ¿verdad?
Pues esto mismo nos pasa a nosotros con nuestra mente, con ese ordenador tan potente que tenemos de interpretación de la realidad.
“No vemos la realidad tal como es, sino tal como somos”.
Uno de los programas que tenemos “instalados” es el del “duhkha”, como así lo llama la tradición budista.
¿Qué es esto del Duhkha?
Según la wikipedia Duhkha es:
Descontento, desilusión, insatisfacción, sufrimiento, incomodidad, sed, dolor, intranquilidad, imperfección, malestar, fricción, pesar, frustración, irritación, presión, ir contra corriente, agonía, vacío, tensión, angustia existencial, “la carga o peso existencial inherente a la condición samsárica (humana)”. 
Te pongo el link de la definición por si quieres seguir leyendo: https://es.wikipedia.org/wiki/Du%E1%B8%A5kha
Duhkha es la palabra que define ese VACÍO, esos “algo” que nos impide ser plenamente felices aquí y ahora. Es ese “programita” que nos viene de serie y que hace que no podamos funcionar de otra manera.
Me dirás: “Vale, ok, Beatriz, tenemos este programa, sí. Y ahora, ¿qué hacemos?,  ¿cómo hacemos para desinstalarlo?, ¿se puede desinstalar?”.
La buena noticia es que sí, que se puede. Y la mala es que  es un programa muy pero que muy potente, que está muy arraigado, que tiene muchísimos archivos y que no queda otra que ir eliminándolos uno a uno, poco a poco.  Es una tarea que nos llevará prácticamente toda la vida, bueno, a no ser que seas un “súper friki” informático…claro (Que no se ofenda ninguno, que lo digo en el buen sentido).
Según esta tradición lo que genera el Duhkha es la mente. Si existe mente existirá Duhka. Mente=Sufrimiento. Luego la única manera de desconectarnos de este “algo”, de ese programa, es soltar la mente, es apagar la mente.
¿Pero cómo voy a vivir sin mi mente?  Seguramente ya hayas experimentado alguna vez la respuesta. No mente es entrega al momento presente, no mente es no estar  “rumiando” nada en tu cabeza, no mente es no estar ni en el  pasado ni en el futuro, es estar aquí y ahora. Es esa atención al momento presente con total  entrega. Piensa en algo que te apasione hacer, en algo que te encanta, en lo que te concentras y  entregas al 100% cuando estás haciéndolo. Eso es un espacio de no mente. Tú y lo que haces os convertís en uno. No  hay una mente pensante que está interpretando aquello que está sucediendo; que es como funcionamos casi siempre.
La “gimnasia sagrada” de la meditación, el mindfulness, el emprender un camino de  crecimiento son las herramientas para combatir el virus del “Duhkha”. (Sí, quizá sea más acertado llamarlo virus por las consecuencias que nos trae continuamente en la vida).
¿Qué haces tú diariamente para convivir con todo esto?
Abrazo cálido.

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