Avanzamos cuando dejamos de tratar de cambiar a los demás y nos concentramos en cambiarnos a nosotros mismos.

jueves, 1 de septiembre de 2016

Cazurro 100%

El rincón del optimista
Juan

Con el ADN o ácido desoxirribonucleico lo entendemos mejor.

No te vuelvas loco con el titular porque es un simple gancho para que te acerques a leer. Lo cierto es que es falso. Yo no soy leonés puro, a ultranza, al 100%. Te lo explico.

Si no lo has visto te invito a que lo hagas, este vídeo donde se resume el experimento científico realizado con supuestos nacionalistas, a priori, de distintas regiones o nacionalidades que defendían inicialmente que ellos eran oriundos de esa zona geográfica y que conservaban una especie de ADN puro de esa raza. A través de una prueba de ADN ‘geográfica’ se realiza un mapa de la procedencia de tus ancestros en sucesivas generaciones y el resultado es llamativo, casi sorprendente, al menos para algunos de los voluntarios que se sometieron al estudio al comprobar que tienen raíces en otros países más o menos cercanos, países que en algún caso habían manifestado como ‘no querido’ o casi considerado ‘enemigo’.

Lo que se pone en entredicho este interesante estudio es esos prejuicios racistas que todos llevamos dentro, unos más y otros menos desarrollados. Es de risa que haya gente que defiende posturas nacionalistas en plan fundamentalista. Pero si lo único que ha pasado es que has nacido en ese lugar, en ese territorio, por pura casualidad. Que podías haber nacido en un poblado de Tanzania y entonces se te quitaría la tontería de un golpe.

No me digas que no has escuchado o tú mismo has dicho eso de: “Yo soy leonés de pura cepa, cazurro al 100%”, o “Yo soy catalán, pero que muy, muy catalán” o “muy vasco”, “muy gallego”, “muy británico” o “muy alemán-teutón” heredero de la pura raza Aria. ¡Anda ya, no me vaciles! Nuestra información genética nos aclara que portamos la herencia natural de un montón de antecesores de tan distintas procedencias y forma de ser y de pensar. Pero voy más allá, no sólo somos un compendio de nuestros antepasados, sino que llevamos la influencia de todo lo que hemos visto, escuchado y sentido de forma directa o través de una pantalla o libro en los años que llevamos caminando sobre el planeta Tierra. La frase “yo soy ciudadano del mundo” me pareció siempre un poco pedante, pero en algo acierta, es que somos una simple gota de agua dentro del océano o un grano de arena en el desierto, que compartimos el 99% de los genes con los ratones, es decir, que somos algo tan puramente insignificante y nimio que da cierto apuro cuando vemos a alguien que se cree “el centro del universo”.

Vuelvo a pregonar aquí mi deseo mayor para la humanidad, mayor dosis de humildad. Nos vendría muy bien a todos.

Asín sea.

Tenemos 6 comentarios , introduce el tuyo:

  1. "Ser ciudadano del mundo", con tanto debatir en éstos momentos la independencia de varios lugares, esta es una frase que me produce paz.

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  2. Me quedo con esto: " Nuestra información genética nos aclara que portamos la herencia natural de un montón de antecesores de tan distintas procedencias y forma de ser y de pensar". ¡Qu´ebien que sea así, todo interconexionado!

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  3. Ni soy leonés, ni soy catalán, ni soy vasco, ni tan siquiera soy ciudadano del mundo...

    SOY, simplemente SOY.

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    Respuestas
    1. Como diría el gran José Mota..."Que sepas que ser, eres".
      Juan.

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  4. Importa mucho ser leonés, vasco, gallego, valenciano e incluso español, francés, portugués, para mi lo mas importante es ser persona, persona y humana.
    OXO

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  5. Las personas, cuanto mas humildes, mas dotes de sabiduría me transmiten.Pepi

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