Yo no he nacido para un rincón: mi patria es el mundo.
Séneca
lunes, 4 de julio de 2016

Cómo cuidarse
la cuidadora

El psicólogo al habla
Miguel Ángel Cueto
Psicólogo

La mayoría de las personas que cuidan son mujeres

La salud física y mental de la cuidadora principal que ayuda a un familiar mayor con limitaciones o a una persona con discapacidad es muy importante dado que suele ser el mejor apoyo que tiene la persona que es cuidada.

La mayoría de las personas que cuidan a otras sufren un gran estrés que, si se mantiene en el tiempo, perjudica gravemente al sistema nervioso. Hace disminuir las defensas y, a la larga, suelen sufrir un cansancio progresivo acompañado de una pérdida de motivación que suele afectar a su estado de ánimo, su atención, concentración y memoria. Es conveniente que la cuidadora principal se cuide para superar el riesgo de sobrecarga.

La mujer que cuida

La mayoría de cuidadores familiares no profesionales son mujeres con parentesco con la persona cuidada que padece algún tipo de limitación. Dedican altruistamente gran parte de su tiempo al cuidado de un hijo/a con discapacidad o a algún miembro adulto de la familia.

Suelen tener problemas para poner límites. Si no tienen apoyo de otro familiar o de su pareja, pueden sufrir problemas en la relación que podrían terminar en separación o distanciamiento.

Estrategias para limitar el agotamiento

Sabemos que quien ayuda es la persona que tiene que poner límites en dicha ayuda. Las condiciones las pone la cuidadora, no la persona cuidada (puede ser escuchada pero su decisión no es vinculante). Habría que superar los prejuicios de que la mujer es quien debe cuidar sin condiciones, de que los hijos deben cuidar de sus padres cuando son mayores. Sería conveniente superar la culpa por ser una mala madre/esposa/hija si no se ayuda incondicionalmente.

Sería positivo rechazar el posible chantaje emocional o las manipulaciones afectivas a los que la persona cuidada pudiera someternos. Es razonable cuidarse a sí misma sin ser ingenuamente altruistas evitando el Síndrome de Buenas Personas.

Es vital dejarse ayudar por otras personas e invertir los recursos de la persona a la que se cuida para que nos ayuden. Finalmente, tener tiempo para nosotras es vital para nuestra salud mental, tiempo para nuestro trabajo (si lo tenemos), nuestras propias actividades gratificantes de ocio y tiempo libre solas, con amigas o con la pareja.

Tenemos 5 comentarios , introduce el tuyo:

  1. Está muy bien la exposición del psicólogo; que para algunos es una enseñanza, y para otros un recordatorio.
    En todos los ámbitos de nuestra vida está claro que cada uno de nosotros somos los dueños de nuestra vida, y los que nos tenemos que cuidar, porque realmente conocemos nuestras necesidades, y si nosotros no lo hacemos, nadie lo va hacer por nosotros en un desarrollo normal de la persona. Pepi

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  2. quería decir "CUIDARNOS", no "CUIDAR".Pepi

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  3. ¡Ay qué peligro con el síndrome de buena persona!
    Cuánta culpa genera!

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  4. ¡Cuánta necesidad tiene nuestra sociedad de atender este sector! como ya resuelven el problema, nos olvidamos de los agentes, que han dejado algo de su vida en el camino.

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  5. Entre los y las cuidadoras hay héroes anónimos y en cantidad

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