No hay hombre más desdichado que el que nunca probó la adversidad.
Séneca
miércoles, 1 de junio de 2016

Las tres erres

El rincón del optimista
Juan

Tengo familiares que me acusan de estar obsesionado con el reciclaje porque yo les reprocho por mi parte que no separen los residuos, bueno, prefiero decir la basura como se llamó toda la vida a todo eso que nos sobra, toda la mierda que generamos a diario en nuestras múltiples actividades. En la época de nuestros abuelos no hacía falta reciclar. Los restos iban para los cerdos y las gallinas y lo ‘otro’ para el estiércol y para abonar las tierras. Con la aparición del plástico y otros derivados del petróleo la cosa empezó a complicarse. El consumo pasó al consumismo.
Plásticos y recipientes para un lado, papel-cartón para otro, orgánico para ‘los animales’, pilas para las pilas y resto para la bolsa general. Y lo grande, electrónico, etc… al Punto Limpio. Todas esas personas que no se molestan en separar no es por vagancia o desidia (bueno, algo de esto habrá), sino que utilizan el mismo argumento: “Para qué vas a reciclar si luego lo vuelven a mezclar todo en el mismo montón”. Hay una tremenda desconfianza hacia el destino final de los materiales que nos esforzamos en separar. Excusas. Yo intento practicar ‘las tres erres’ como consumidor más o menos responsable y por ello no me considero un ecologista o un hippie de esos de pelo largo y algo desharrapado. Sólo trato de aportar mi granito de arena para reducir mi impacto sobre el medio ambiente. ¿Repasamos?
REDUCE. Con esta R lo que se quiere mentalizar es que se compre menos cosas, sobre todo esas cosas innecesarias de las que ‘apañamos’ cuando entramos en los bazares orientales donde todo es increíblemente barato. Pero también reducir el consumo de energía, tanto agua como luz o combustibles. Vigila los grifos, las luces encendidas sin necesidad. Coge la bici, pasea más y deja un poquito el coche en paz.
REUTILIZA. Con esta acción se intenta alargar la vida de esas cosas que compras, dándole otro uso cuando se acaba su ‘utilidad’ normal, pero también se anima a que compres cosas de segunda mano, no tanto por ahorrarte dinero, sino porque contribuyes precisamente a alargar la vida de ese material.
RECICLA. Separa esas basuras específicas e introdúcelas en su contenedor correspondiente, pues tras un tratamiento o proceso industrial de eso que tú has reciclado acabará convertido en producto nuevo para volver a ser utilizado.
No te quepa duda de una cosa, la MADRE TIERRA te lo agradecerá… y mejor aún, te sentirás mejor contigo mismo al estar contribuyendo a mejorar las condiciones de este mundo y de este tiempo que te ha tocado vivir.
Asín sea.

Tenemos 5 comentarios , introduce el tuyo:

  1. Enhorabuena optimista. Qué ganamos reciclando?

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    1. ¿Qué ganamos no provocando incendios? ¿Qué ganamos no contaminando ríos, lagunas, lagos, mares...? ¿Qué ganamos no dejando latas y plásticos tirados en el campo? ¿Qué ganamos...? En tu casa intentas recoger, limpiar, que esté todo más o menos en orden y no como una pocilga. ¿No es así? Y ahora sigo preguntando yo: ¿Acaso las calles, los caminos, las carreteras, el campo, el monte, la montaña... no es también tuyo, no haces uso del espacio como en tu propia casa? Dicen que responder 'a la gallega', con otra pregunta, no es muy ético. Yo creo que las respuestas las llevamos todos dentro, cada uno en uno mismo, sólo hay que descubrirlas.
      Buen día.
      Juan.
      PD: Me gustaría que los comentarios estuviesen firmados, aunque sea con pseudónimo, para no tener la sensación de responder a una máquina. Pero esto es sólo un deseo, no creo demasiado en los milagros.

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  2. Esta bien esta lección que nos has mandado. Me parece un buen recordatorio, pues hay cosas que debemos poner más en práctica. Yo la 1ª. Pepi

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  3. Apoyo las 3 Rs. BlueBoy.

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  4. Practicando las tres erres me hace sentir mejor.
    Oxo

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