No hay hombre más desdichado que el que nunca probó la adversidad.
Séneca
lunes, 13 de junio de 2016

Hogar o casa

El rincón del psiquiatra
Alejandro Rocamora Bonilla
Psiquiatra


“El hogar, en palabras de Antonio Gala, es el lugar donde uno es esperado”. Ese es su distintivo y su característica específica. Aquí radica la diferencia fundamental con el hotel o la residencia: donde uno es el de la habitación 524 y el anonimato es el valor más apreciado. Vivir en un hotel es como vivir solo, pues lo único que se comparte es el ascensor o la escalera; es no sentirse invadido por nadie, pero también sin tener la posibilidad de compartir penas o alegrías. Todo es más frío, protocolario y distante.
Por otra parte, la casa es la materialidad que nos sirve de cobijo, pero el hogar supone una participación en un proyecto  común: la crianza de los hijos, el crecimiento psicológico de la pareja, el poder compartir alegrías y penas.
La casa ideal
Nos podemos preguntar: ¿cómo es la casa ideal? La respuesta no existe, pues ningún diseño prefabricado puede servir a varias familias a la vez. Como cada pie necesita su propio zapato (dimensión, textura, etc.) y por esto no existe el zapato ideal, la casa es como un segundo ropaje (no individual, sino familiar) intransferible. Por esto, cada grupo humano familiar expresa su perfil psicológico (valores, creencias, proyectos, etc.) a través de la distribución de los espacios de la casa y su decoración.
A este respecto podemos constatar que existen familias que se preocupan de forma especial por la cocina, otras del salón y algunas de los baños como partes nobles de la casa; otros se “olvidan” de la decoración de la entrada (no importa la fachada, el exterior, dirían estos moradores) ; algunas familias recargan con alfombras y tapices todas las estancias, en un alarde quizás por demostrar lo que no tienen o de maquillar su propia realidad financiera; a veces, se potencian los espacios para el estudio, la reflexión o la lectura, o la música. Para otras familias, sin embargo, lo más importante es la fachada, la entrada de la casa. Todo ello ni es sano ni patológico pero si indica el estilo, la personalidad de sus dueños.
El hogar
El hogar no es sinónimo de casa. Es algo más que las cuatro paredes, que sirve de refugio contra los elementos de la naturaleza (agua, viento, frío, etc.) y nos defiende de los posibles enemigos; o el hecho de posibilitar la convivencia entre sus miembros familiares o facilitar la comunicación con otros seres humanos.
El hogar viene representado por el fuego, y en torno a él se intercambiaban experiencias: se aprendía a vivir y a morir. El fuego era signo de calor, no solamente físico, sino también psicológico.
Por esto, en la casa rural de mi infancia, el lugar preferido era sentarse junto al fogón y charlar mientras se asaban unas patatas al calor de las cenizas. También significaba poder. Así, recuerdo de pequeño, que a la hora de comer, el lugar “junto a la lumbre” era el reservado para mi padre. Y cuando éste no estaba era motivo de una lucha fratricida para conseguirlo.
Hoy, posiblemente el lugar favorito no es “junto al fuego” (ya no es necesario calentarse e incluso ha sido sustituido por la placa vitrocerámica)  sino la televisión: la lucha es por coger el mejor ángulo de visión y el mando a distancia (éste es el nuevo signo de poder, mejor de tiranía…)
Cuando el hogar se convierte en un hotel o simplemente en una casa, se prostituye su esencia más profunda: la posibilidad de compartir. Es el gran riesgo que existe hoy, con la permanencia de los hijos en el seno familiar tras la mayoría de edad: transformar el hogar en una pensión. Pero eso es otra historia, que como Michel Ende, contaremos en otra ocasión.

Tenemos 3 comentarios , introduce el tuyo:

  1. Que bien leer justo lo que se necesita. Gracias . BlueBoy

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  2. Me gusta esta evocación que hace el psiquiatra. ¿Es mi casa una casa o algo más? ¿Un hogar? ¿Una pensión?
    Sí, como dice Sabina: "sin ti mi casa es una oficina"
    Buena idea esa de hablar del hogar como pensión y qué hacer entonces.

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  3. Para tener mi casa, como tuve que enfrentarme a tantos problemas, yo normalmente digo: "que es el amor de mi vida". Pepi.

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