Este es el momento para arrimar el hombro.
La Redacción del Blog
domingo, 13 de marzo de 2016

Socorrer al desesperado

La Escribana del Reino
M. E. Valbuena

Zona de peligro. Fotografía Jesús Aguado

Hasta donde yo sé, cuando uno se acerca a una persona que se está ahogando, o le tranquiliza primeramente o es mejor que el segundo esté inconsciente pues, de lo contrario, sus movimientos desesperados pueden hacer que se hundan los dos.

Algo así observo en otros casos de ayuda.

Cuando alguien está desesperado, normalmente no sale del bucle de la sinrazón, plantea callejones sin salida, chantajea emocionalmente y va engullendo poco a poco, en una espiral destructiva, a quienes se acercan a él.

Por ello, creo que no basta el voluntarismo para ayudar, ni la buena disposición, ni la lástima, ni las ganas de mejorar la situación. Todo eso es necesario, claro, pero lo fundamental es, a mi modo de ver, la fuerza interior de quien ayuda.

Y la fuerza interior nos la da la desvinculación personal de la situación, la desidentificación con el problema, la apreciación objetiva desde fuera y anclajes externos a los que agarrarnos.

He comprobado en más de una ocasión cómo el que se ha acercado a animar ha acabado engullido en el bucle, y no sólo no se ha animado uno sino que se han desanimado dos. Donde antes había una actitud negativa y destructiva después hay dos. Eso no es ayudar. Eso es no poder con la situación.

No basta con querer ayudar. Hay que saber ayudar.

Y saber ayudar implica tomar decisiones que, a veces, no podemos asumir o no tenemos fuerza para mantener. Si es así (si no sabemos socorrismo) mejor retirarnos a tiempo que no provocar más dolor. Dejemos actuar a los que realmente saben cómo hacerlo.

Tenemos 8 comentarios , introduce el tuyo:

  1. Estoy de acuerdo con tu escrito de hoy Escribana. Desde el voluntarismo se ha hecho mucho daño.

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  2. Es verdad, es verdad

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  3. Es cierto que no vale con querer ayudar,hay que saber.

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  4. Cada domingo presentas frases; concretas y concisas que me dan mucha enseñanza. "No basta con querer ayudar. Hay que saber ayudar".

    Por fin Jesús continua con su reportaje fotográfico.
    Muchas gracias a ambos; cada uno por lo que transmitis. Pepi

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  5. En este camino de la vida hay momentos de confusión, de dudas, de no ver nada claro. Das vueltas y vueltas y cada vez estás más perdido. Es, sobre todo, en estos momentos cuando más valoras a esas personas amigas que te tienden su mano para que te agarres, que te acompañan... y lo hacen con fuerza y energía. GRACIAS a estas personas.
    JF

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  6. Desde mi sensibilidad aprecio perfectamente quien me ha ayudado de verdad.
    Para ayudar hay que trabajr en uno mismo mucho y conocerse muy bien, será ese momento en el que podrá ayudar con resultados positivos a los demás.

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  7. También yo sé quién me ha ayudado, quién ha estado conmigo en mis momentos desesperados. Y sé que lo ha hecho desde el corazón y desde su fuerza interior.

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  8. Para ayudar la base está en no dar consejos, si no en escuchar, empatizar, ayudarle a darse cuenta de su situación, para que la acepte.... Todo con la finalidad de ayudarle a que descubra el camino para iniciar una solución, hacer un cambio en su vida. Pepi

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