No hay hombre más desdichado que el que nunca probó la adversidad.
Séneca
jueves, 17 de marzo de 2016

Desgaste
por empatía

El rincón del psiquiatra
Alejandro Rocamora Bonilla
Psiquiatra


Es una patología que está apareciendo en los trabajadores del mundo sanitario y por extensión en todas las profesiones que se dedican al cuidado o ayuda de seres humanos (psicoterapeutas, profesores, etc.). No coincide con el síndrome del “burnout” o “profesional quemado”, pues éste depende fundamentalmente de las condiciones donde se realiza la labor profesional: trabajo mal retribuido, nula valoración por parte de los jefes, dificultad en la comunicación con los compañeros, etc.); por el contrario “el desgaste por empatía”  más bien consiste en el malestar generalizado de este tipo de profesionales (enfermeras, auxiliares cuidadores, profesores, orientadores, terapeutas, etc.) que han hecho de su trabajo una “vocación” y que por diversas circunstancias no han sabido “separarse” del objeto de su cuidado: enfermos, ancianos, niños, etc. Aquí el “fallo” no se encuentra en el medio laboral sino en el propio trabajador, es decir, en el tipo de vínculo que ha establecido con la persona que ayuda.
En estas circunstancias su entrega y  empatía hacia el enfermo les produce sufrimiento y angustia al comprobar sus propias limitaciones y las de la medicina o las de su lugar de trabajo y consiguientemente constatar el deterioro progresivo de su objeto de cuidado o incluso la propia muerte. Es como si fueran invadidos por la angustia y sufrimiento de la persona ayudada, lo que en ocasiones puede ser origen de graves patologías (cuadros depresivos, ansiosos, etc.) y el bloqueo de la propia actividad profesional e incluso el abandono de la misma.
Claves para ayudar al ayudador
Formación
Pero todo profesional, y paraprofesional  de la ayuda (el Orientador, entre otros), también, necesita  además de una formación teórica, que implica una serie de conocimientos que se consiguen  durante los estudios de enfermería o de medicina o en los cursos de voluntariado y una formación técnica, que supone las habilidades mínimas para desempeñar su trabajo, pero sobre todo es imprescindible una estabilidad personal, es decir, no podremos ayudar si no tenemos un mínimo de condiciones que nos garanticen  nuestra propia armonía al entrar en contacto con el sufrimiento del otro.
La importancia del “nosotros”
El personal que trabaja en las situaciones de extrema carga emocional (cuidados paliativos, oncología, etc.), no está solo; cuanto más cohesionado esté el grupo mayor posibilidad hay que la situación de crisis personal se pueda elaborar mejor. Toda conducta que favorezca la cohesión del grupo y fortalezca los valores de solidaridad y comprensión será una buena fórmula para evitar la crisis.
Saber separarse sin que el dolor resbale
El contacto diario con el sufrimiento  y en muchos casos constatando la propia incapacidad y en ocasiones la falta de conocimientos técnicos pueden provocar un distanciamiento de la persona en crisis, en un afán por no sentirse abrumado por la angustia del otro. No podemos ser como las rocas donde el agua resbala,  sino más bien como una esponja que chupa el dolor del otro, se deja invadir por él, pero después tiene mecanismos que producen su expulsión.

Tenemos 4 comentarios , introduce el tuyo:

  1. Tenemos que aprender a no caer en un síntoma como el descrito. Jairo

    ResponderEliminar
  2. ¿Es frecuente Sr. psiquiatra que esto ocurra?

    ResponderEliminar
  3. ¿El desgaste por empatía puede surgir también porque de empatízar se ha pasado a simpatizar?.
    No sabia que existía un desgaste por empatía. Pepi.

    ResponderEliminar
  4. Cuál son esos mecanismos?Gracias

    ResponderEliminar