Avanzamos cuando dejamos de tratar de cambiar a los demás y nos concentramos en cambiarnos a nosotros mismos.

jueves, 25 de febrero de 2016

El valor de la adversidad

El rincón del psiquiatra
Alejandro Rocamora Bonilla
Psiquiatra

Por definición la adversidad no es deseable, pero si aparece debemos sacar partido de ella. No me planteo defender a ultranza la adversidad, ni tampoco sacralizarla, sino más bien constatar que es consustancial a la existencia humana y que debemos aprender a  posibilitar el desarrollo psicológico  desde la propia angustia. He aquí algunos “valores” del desequilibrio, que aunque puede ser abismo en el que caiga el sujeto, también tiene la fuerza de ser puente para el crecimiento personal:          
  • Potencia nuestra creatividad: Toda situación conflictiva potencia nuestra creatividad ya que nos impulsa a buscar otras soluciones y nuevas alternativas a la adversidad. Se dice que la necesidad agudiza el ingenio, y es cierto. En los contratiempos, sobre todo, es en donde conocemos todos nuestros recursos, para hacer uso de ellos.
  • Posibilita el pedir ayuda: En la adversidad nos sentimos más vulnerables y más frágiles y no dudamos en tender la mano pidiendo ayuda. Es una forma de reconocer nuestras limitaciones y de descubrir  nuestras verdaderas capacidades y recursos. Como dice un dicho popular: “Somos como bolsas de té; no conocemos nuestra verdadera fuerza hasta que estamos en agua caliente”.
  • Abre otros caminos: "Si no hubiera perdido aquel empleo no habría conseguido este buen puesto de trabajo", me decía el otro día un familiar.
  • Valorar lo que tenemos: Así lo manifiesta un proverbio griego: “No es bueno que todos nuestros deseos se satisfagan; a través de la enfermedad conocemos el valor de la salud; a través del mal conocemos el valor del bien; a través del hambre, el valor del alimento; a través del esfuerzo, el valor del descanso”. Es decir, así como la sequía nos provoca una valoración del agua, también la adversidad (la posibilidad de perder algo) nos conduce a apreciar en su justa medida lo que tenemos: salud, equilibrio emocional, estabilidad en la pareja, etc.
  • Cambio en la escala de valores: No es infrecuente constatar que tras un acontecimiento adverso (muerte de un ser querido, enfermedad mortal, ruptura sentimental, etc.) la persona se replantee su existencia y comience a dar importancia a lo que realmente lo tiene: la familia, la salud, etc., al mismo tiempo que se puede producir un cambio en la percepción de uno mismo.
  • Fortalecimiento de los vínculos: La adversidad en ocasiones une más al grupo y a la familia en un intento por minimizar los daños del acontecimiento adverso.
La adversidad, pues, si no aparece mucho mejor, pero una vez que se hace presente en nuestras vidas (una enfermedad, una muerte, una separación, una pérdida de trabajo, etc.) debemos utilizar todos nuestros recursos para convertir ese “mal” en un “bien”.

Tenemos 4 comentarios , introduce el tuyo:

  1. Hay un concepto dentro de este ámbito que me ha resultado hermoso: "la desesperanza creativa". En el propio daño/malestar/herida está la solución.

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  2. Me identifico con esta valoración de la adversidad. Creo que es como un "despertador" a la vida de calidad, a lo que queremos desde nuestro centro más profundo, donde está nuestra salud más completa.

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  3. La vida me ha sorprendido y ha puesto en mi camino la adversidad ... y ahora se que es un gran RETO..A que mi mente sea mas flexible,,ACOGER mis temores,a valorar, replantear mi existencia a valorar y no todos mis deseos tienen que ser safisfechos.. y doy GRACIAS a la adversidad por su visita.

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  4. Cuando se me presenta una adversidad, lo primero que trato de hacer es acogerla, aceparla..., así es como inicio el camino para tratar de solucionarla, sabiendo que el camino va a ser difícil, triste, duro, doloroso, que no siempre voy a llegar al final del mismo como a mi me gustaría; pero si me ayuda a conocerme, crecer, valorarme, en definitiva hacerme más fuerte emocionalmente etc. etc. Pepi

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