Yo no he nacido para un rincón: mi patria es el mundo.
Séneca
martes, 23 de febrero de 2016

Dejar hacer...

Conversaciones con mi mente
M.ª José Calvo Brasa


¡Qué difícil escuchar a alguien que sufre sin poder hacer nada más! Es un mundo toda escucha, pero siempre desearías más, hacer más… de nuevo esa sensación del agua escurriéndose por los dedos… una persona llora, una persona sufre, tú le escuchas, incluso te atreves a aconsejarle sabiendo que es otra vida, otro punto de vista, otro mundo… pero ¡quisieras hacer tanto!
La oruga lucha por ser mariposa dentro de su capullo. Necesita esa lucha aunque a veces no logramos entenderlo; y la necesita tanto que si alguien usa sus manos para liberarla de su encierro, perderá la fuerza que esa lucha genera en sus alas… y morirá. De igual forma, si en lugar de tender tus manos para acoger las de quien sufre, lo haces para sacarle de su prisión, “matarás” su fuerza y su capacidad de evolución. Es otra vida, otra visión, otro mundo, otro camino…
Cuesta limitarse a escuchar sin actuar, pero es el otro quien sabe bien de su vida, de sus dolores; quien tiene que actuar y avanzar. Nadie puede cogerle en sus brazos y llevarle… llevarle por tu camino, no por el suyo… Sólo escuchar, sólo dejar hacer… difícil pero es la única manera de ayudar. 

Tenemos 3 comentarios , introduce el tuyo:

  1. Fragilidad e impotencia y que la vida, en su sabiduría, haga el resto

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  2. Una buena escucha es una gran ayuda, y a lo mejor la persona no se había dado cuenta del por qué; de su tristeza, angustia....., y sin darla ningún consejo, le ha servido para saber donde radica su problema. Pepi

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  3. ¡Cómo me ha gustado! En nuestra afán de "salvar" queremos solucionar los problemas de otros. No. Hay que dejar, para que ese otro sepa salir con su propia fuerza. No podemos sustituir a nadie. Empujar, sí. Solo eso, escuchar, acompañar, empujar y estar. Jairo

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