Yo no he nacido para un rincón: mi patria es el mundo.
Séneca
lunes, 21 de diciembre de 2015

Claves para conseguir el amor maduro

El rincón del psiquiatra
Alejandro Rocamora Bonilla
Psiquiatra

Foto: Jesús Aguado

Al igual que todo atleta que se precie tiene que prepararse física y mentalmente para realizar una carrera, lo mismo podemos decir de la persona que desee  conseguir finalizar con éxito el siempre difícil marathón del amor. Son necesarias algunas condiciones imprescindibles. Aquí señalaremos las que nos parecen las más importantes:

1. - Favorecer un vínculo maduro en la infancia: el niño que ha tenido una buena vinculación con las figuras paternas y con su entorno, será un buen candidato para establecer una pareja estable. Existen personas  que están incapacitadas para una relación amorosa  duradera porque no han sentido en ellos mismos los efectos placenteros de esa vivencia; en otras ocasiones, cuando se han producidos situaciones muy traumáticas (violencia física, abandono, utilización como una cosa, desvalorización total, etc.) el sujeto pretenderá huir de toda posible unión pues la vive como una reproducción de las primeras. Pero una cosa es evidente: a pesar de todos los pesares y de los conflictos infantiles relacionales siempre el ser humano puede establecer un vínculo sano en la adultez, pues siempre será libre para tomar esa opción.

2. - Saber elegir: la elección de pareja es otro de los momentos decisivos  para el futuro del vínculo amoroso. Si nos acercamos al otro/a en un intento de satisfacer un deseo inmediato o paliar algún problema (soledad, incomunicación salir dela custodia de los padres, demostrar que soy mayor, etc.) habremos firmado de antemano la ruptura. Una relación  amorosa no se puede edificar sobre la necesidad, ni tampoco es solucionador de problemas. El amor es espontáneo e incondicional, no es premeditado ni mucho menos  programado. El amor surge y basta. No obstante una cosa es cierta: una buena pareja es aquella cuyos componentes no son ni iguales ni complementarios, sino que tienen un “carácter equivalente”. Es decir, cuando elegimos desde la libertad (sin presiones ni retos) es posible que consigamos que el otro/a, en su estructura más profunda, sea semejante a uno mismo. Así, una persona muy decidida y emprendedora puede enamorarse de otra más indecisa, pero posiblemente más segura en su esfera más profunda, lo que produce sintonía a la hora de convivir. La seguridad aparente de la primera encaja con la seguridad profunda de la segunda. Es como mirarse en un espejo. Aquí el amor tiene posibilidades de perdurar.

Una conclusión, en este sentido, es la importancia del tiempo de noviazgo, donde la pareja tiene posibilidades de conocer y conocerse a través del intercambio con el compañero. Ambos sujetos deben llegar a un conocimiento en profundidad, mirándose en el espejo del otro, para tomar la decisión de seguir o cortar. Desde esta perspectiva  “el usar y tirar” no son los mejores consejeros para llegar a un amor duradero.

3. - Alimentación continua: el amor, como cualquier  experiencia humana, si no se alimenta muere. Es un proceso dinámico, no estático, que necesita unos cuidados continuos. No comienza y termina en el enamoramiento sino que éste es la  puerta que  abre la posibilidad de realizar un proyecto común. A este respecto, entre las condiciones indispensables, podemos señalar la capacidad de redescubrir al otro cada mañana y ser sensible a los pequeños cambios cotidianos (un corte de pelo, un vestido nuevo,  etc.) como muestra de un reactualizar el amor cada día. En los pequeños detalles es con lo que vamos alimentando de forma continua el fuego del amor para que no se apague. Es otra de las condiciones para llegar al amor maduro.

4. - Adaptación creativa: es una consecuencia de los anteriores puntos. La vida en pareja  tiene numerosas “novedades” personales y externas (nacimientos, muertes, enfermedades, etc.) que son indispensables ir incorporando con una buena dosis de flexibilidad. Sin una mínima de capacidad de renuncia, ante los cambios externos,  la vida en pareja  peligraría. Es otra de las condiciones para llegar al amor maduro.

El amor maduro

El amor maduro presupone contemplar al otro como es. Con sus “virtudes” y fallos”, no como un “superman” o una “mujer diez” (idealización)  sino como a una persona que se quiere no por sus defectos, sino “con” sus defectos. Mientras que el amor inmaduro se acerca al otro porque le necesita; el amor maduro proclama el mensaje: “te necesito porque te amo”.

El amor auténtico  se basa en el mutuo reconocimiento de las dos libertades". Es desde ese respeto hacia el otro, y su propia idiosincrasia, desde donde se construye el auténtico amor. Cuando amamos a alguien debemos permitirle que siga fiel a su propia identidad. No es amor cuando lo que se persigue es poseer, absorber o cambiar. Solo debemos ayudar a que siga como es. Además, el amor no es una carrera por el poder, sino por el contrario, debemos renunciar momentáneamente a nuestros deseos, para que el otro se sienta seguro y feliz.

También, el amor tiene otra dimensión: nos ayuda a no caer en la angustia y la depresión, y al mismo tiempo, es la puerta de entrada para recuperarnos de los vaivenes de la vida cotidiana. El amor evita el caos; pero también, si se produce el sufrimiento, solamente a través del amor podemos salir.

Tenemos 3 comentarios , introduce el tuyo:

  1. Qué bonito, qué acertado, confundimos tanto el amor que al claridad de la exposición es de alabar. Gracias, profesor. Jairo

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  2. De la fabulosa exposición, Pepi saca las siguientes conclusiones:

    A.- Cuando en la infancia has tenido problemas relacionales, le parece muy importante: 1º que te des cuenta de ese problema, y 2º le parece necesario la ayuda de un profesional para tener un vínculo sano en la adultez.

    B.- Que fenomenal seria que todas las parejas se pudieran decir:"Te necesito porque te amo".

    C.- Los pequeños detalles cotidianos ayuda a fomentar el amor.

    D.- El amor eleva la autoestima.

    E.- Está claro que el amor es el motor de la vida.

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  3. Me quedo con esta frase del psiquiatra: "Una relación amorosa no se puede edificar sobre la necesidad, ni tampoco es solucionador de problemas".

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