La peor discapacidad es no darnos cuenta de que todos somos iguales.
Pedro Miguel Lamet
lunes, 23 de noviembre de 2015

Cruzando
el camino del viento
con las estrellas

Carmen Sánchez


Testimonio de una etapa del Camino de Santiago:
de Burlada a Lorca (Navarra)

El día me despierta raro. Y no digo diferente, digo raro.
Con la alegría y la ilusión de una nueva etapa en el Camino de Santiago por la Comunidad Foral de Navarra;  la tristeza, la angustia, la impotencia por los atentados en Francia. Los soldados de Dios (ISIS) reivindican los ataques. “Ocho hermanos con cinturones de explosivos y fusiles han atacado el corazón de París”.  Las noticias  hablan de ochenta muertos en la sala Bataclan y de cien rehenes.  Hablan que desde un coche abrieron fuego sobre un bar de copas,…
Me viene a la memoria una y otra vez una canción que dice que hemos nacido en la cara buena del mundo. Otros lo han hecho en cara mala y llevan la marca del lado oscuro.  Pero los terroristas de hoy han estudiado en las mejores universidades del mundo.
Donde están las lecciones sobre principios, sobre normas, sobre conductas, modos de ver y estar. Dónde está la libertad de expresión, la libertad de afectos,…
… Y para nosotros, descanso, disfrute, ilusión, proyectos…
Por supuesto que no paso por alto el esfuerzo de los organizadores de este evento. Probablemente sus íntimas conversaciones con los seres superiores para garantizarnos buen tiempo. Tampoco paso por alto el trabajo del historiador que nos hace el viaje tan entretenido. Y Santiago el conductor, que soporta todos nuestros quejas, sin perder su sonrisa.
Disfrutamos de la naturaleza, sabiendo que es como una hermana con la que compartimos nuestra existencia y como una madre bella que nos acoge en sus brazos.
He tenido la suerte la disfrutar de los paisajes naturales más espectaculares y de ver como se mudan de color los valles, los senderos, teñidos de ocre, rojizos, dorados, miles de matices del verde. He disfrutado de unas panorámicas excepcionales. Terrenos cerealistas (que hemos pisado por habernos “desviado” del camino) y viñedos. Caminamos entre boj y espinos y llegamos al Alto del Perdón. Qué sorpresa el encontrar una  caravana de peregrinos en chapa representado la evolución del Camino a lo largo de su historia. Merecido descanso para comer algo, danzar y hacernos fotos. En una de sus originales obras se lee: “Donde se cruza el camino del viento con el de las estrellas”.
Llama la atención la cantidad de aerogeneradores.
Y comenzamos el descenso sobre multitud de piedras sueltas (de las que me he traído un recuerdo).
Me traigo el recuerdo, al despedir Puente la Reina, de un convento de religiosas por Zubiurrutia; solo fueron unos segundos, pero para mí fue una inyección de ternura, de calor, de acogida, de paz, de calma,… ¡cómo me habría gustado, quedarme un ratito más!
Fue tema de conversación durante largo rato con mi compañera en ese trayecto.
Mi agradecimiento también a las Esclavas de Cristo Rey por la calidez de su acogida, y su exquisita comida.
Y la organización nos volvió a sorprender. Nos adentró en la gran abadía cisterciense de Santa María de Irantzu, elegante y austera. Oculta y apartada entre montañas, es cuidada y protegida por los padres teatinos, que amablemente nos prepararon una rica y calentita comida para posteriormente mostrarnos todos los rincones del bello y frío monasterio.
Siguiendo las normas de San Bernardo, las paredes están limpias y desnudas; todo llama a la calma y la oración.
El claustro de  gran belleza, con distintos estilos de ventanales y construido en diferentes épocas. En el centro una sencilla fuente, donde todos unidos danzamos a su alrededor para despedir el encuentro.
Llama la atención que existían Celdas de Castigo. “Si las normas no quieres seguir, un poco de culpa has de sentir”.  En el Capítulo General del Cister de 1206 se permitió a las abadías su construcción. Figura escrito en la pared “hubo algunas rebeliones de monjes o conversos que las hicieron necesarias.” La penitencia era pasar uno o dos días a base de pan y agua obteniendo el tiempo necesario para la reflexión.
La Orden tenía prohibido bañarse de cuerpo entero y se tiene noticia de que más de uno fue castigado por bañarse en el río. A un lado del claustro está el templete de lavabo.
Cada mañana se repartía entre pobres y estudiantes la “sopa boba” cuyo dicho ha llegado hasta nuestros días. No entiendo como conseguían llegar allí; están en medio de la nada.
Os recuerdo que la Orden destaca por la pobreza, en la confianza en la providencia y el fervor en el culto religioso.
La pregunta en la anterior etapa era ¿de qué me quiero desprender? La pregunta en esta etapa es ¿A qué le doy la bienvenida?
Yo le doy la bienvenida a manejar hábilmente los tractores de la tolerancia para hacer rectos todos los surcos. Respeto, solidaridad, conciencia de igualdad y justicia, éxito y fracaso, compartir, ayudar, dar la mano al que te lo pide, repartir el calor y el pan cuando alguien tiene frío o pasa hambre. Amar la vida, cuidar al otro, querer su bien, cultivar y cuidar su dignidad trascendente. Confianza, reciprocidad entre las personas…
Son muchas las cosas que podemos cambiar si colaboramos para construir juntos la casa común (el mundo).  Cada uno desde su cultura, su experiencia, su iniciativa y sus capacidades. Sembrar o plantar los cimientos que nos ayudan a sostener la madre Tierra.
Cuidar todo lo que existe. Ese es mi compromiso. El cuidado de esta casa común.


Tenemos 1 comentario , introduce el tuyo:

  1. Gracias, Carmen, por tu maravilloso relato del fin de semana por tierras navarras. Fueron, de nuevo dos dias muy enriquecedores en todos los sentidos
    Yo, me quedo, además de lo que ya has comentado, con la gran sintonía que hemos ido creando: alegría, ilusión, amistad, familia,confianza, sinceridad...

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