La peor discapacidad es no darnos cuenta de que todos somos iguales.
Pedro Miguel Lamet
jueves, 1 de octubre de 2015

Tú tranquilo

El rincón del optimista
Juan


Si yo estoy tranquilo, sólo que no puedo estarme parado.

Mi amigo Teri (de Eleuterio) regenta un taller de coches en León. Su muletilla preferida es la de ‘tú tranquilo’ que repite a cada momento, en cada frase, en cada encuentro. Tanto cuando habla por teléfono como cuando algún cliente le llega con una avería en su coche, él repite constantemente lo de ‘tú tranquilo’. Hasta tal punto que mis hijos cuando visitamos a Teri, que por cierto es muy bastante a menudo con dos coches en la flota familiar, ya le llaman directamente ‘tú tranquilo’. En principio parece anecdótico, casi gracioso, esa repetición constante de estas dos simples palabras, pero pensándolo un poco, creo que Teri utiliza una expresión muy terapéutica.
Cuando entras en Automecánica El Torío (C/ Jorge de Montemayor, 26, zona Palomera –recomiendo este taller–) siempre llegas con un problema. Es como cuando visitas al médico. Si te encontraras a mi sobrino Iván te diría eso de “problemas tenemos todos”, para echar balones, para que no le sigas contando tus desgracias, que él también las colecciona. Pero Teri no hace eso, lo primero que te pide es un poco de tiempo para analizar el problema, pues con nervio, con ansiedad, no hay modo de analizar, es decir, de vislumbrar las posibles soluciones. Tú tranquilo, esto tiene solución, no merece la pena alarmarse ni rasgarse las vestiduras por una circunstancia económica/material como es la avería de un coche, viene a decirte el bueno de Teri. Y tiene razón. Cuánta razón. De qué te vale perder los nervios, enfadarte, anticiparte a las consecuencias que puede acarrearte algo que sobreviene, que sucede. De nada. Lo primero y más aconsejable es mantener la calma, tranquilizarte, analizar y ya luego ejecutar si acaso. Paso a paso. Cada cosa a su tiempo.
Es verdad que he escuchado maldecir a Teri cuando estando en plena faena de arreglo de un coche no salen las cosas como él quiere, cuando se atraviesa una pieza o cuando tras el trabajo realizado aún persiste la avería. Aún así, Teri se repite el ‘mantra’ de ‘tú tranquilo’, persevera en la acción, repite y, al final, nace el fruto sembrado. Arreglado. No he ido nunca a su taller que no haya salido con el problema resuelto. La verdad es que mi amigo es un superviviente, un trabajador muy profesional, un buscavidas con mucha dosis de imaginación que cree en eso tan importante como que siempre existe una alternativa. Tanto es así que últimamente ya le visito siempre que puedo aunque no tenga el coche ningún fallo o necesidad de mantenimiento. Lo hago por el mero placer de escuchar a un filósofo de la calle. Y cuánto aprendo.
Asín sea.

Tenemos 5 comentarios , introduce el tuyo:

  1. Me gusta eso de "tú, tranquilo"

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  2. Teri sí que es un maestro y no el blando de Guardiola, blando y ya muy avezado en el enfrentamiento entre hermanos (independentismo).

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  3. Me quedo con esta frase porque la comparto al ser uno de mis trabajos: "Quien cultiva su paz interior, transmite tranquilidad al resto del mundo.". Pepi

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  4. Es muy reconfortable cuando te abruma un problema que no controlas y encuentras personas que lo primero que te dicen "tu tranquilo" empiezas a verlo todo de diferente manera.
    ¡Qué vivan todos los Teris de esta vida muchos años!

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  5. Siempre me viene el pensamiento: "Lo bueno que vemos en lo demás es lo que mas nos gusta de nosotros"

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