Yo no he nacido para un rincón: mi patria es el mundo.
Séneca
jueves, 22 de octubre de 2015

¿Tú qué vas a hacer?

Conversaciones con mi mente
M.ª José Calvo Brasa

Me quejo porque esto no me gusta, aquello me molesta y lo otro está muy mal. Si se tercia insulto a quien hace lo que no quiero que haga, porque es tonto el muy necio, ya que no es capaz de hacer las cosas como deben hacerse; o lo que es lo mismo, como yo digo que se hagan. Me quejo porque la vida no funciona como debería, que viene a ser tal como yo digo que tiene que funcionar, y sobre todo me quejo porque Dios, el Universo o lo que sea, que de paso digo que no existe, no sabe hacer su trabajo, que básicamente es lo que yo pienso que es trabajar en condiciones.

Todo está mal, todo me molesta. Aquí, desde mi cómodo sofá de mi salón, del que no oso moverme para hacer algo que yo considere que puede ayudarme o ayudar a los demás, bramo contra todo y contra todos porque básicamente, menos yo, todo funciona que da pena. La gente es muy mala y tonta, por eso me permito el lujazo de insultarla, faltaría más… a ver si espabilan y empiezan a moverse para hacer algo útil… para mi. El mundo está hecho una pena; no hay nada bueno… no aparece por ningún lado el hada madrina que, a golpe de varita, lo arregle todo de un plumazo… pero eso sí, como yo le diga que tiene que arreglarlo, no se vaya a equivocar la condenada. Y ese Dios del que tantos hablan y que, por cierto, no existe, no viene a darme todo lo que quiero, cuando quiero y como quiero, faltaría más… no vaya a inmiscuirse en cosas que no le incumben.

Quizá parezca una exposición extrema, pero abunda tanto… Tanta gente, como criaturas enrabietadas, clamando contra todo sin mover un dedo para hacer nada… ¿Merece la pena quejarse de todo y de todos desde la poltrona del sofá o es mejor levantarse para poner en marcha un sueño, una idea, una solución, aunque sea dando un paso de pulga al día? Quejarse es algo demasiado fácil, mientras se espera el bendito toque de no se sabe qué varita mágica, cuando resulta que la magia la llevamos con nosotros, con nuestro empeño diario. Quizá se trate sólo de escuchar a una persona que lo necesita, o de emprender una pequeña actividad que remueva un grupo de personas o ideas, o quizá… ¡hay tantos quizás! Tantas posibilidades para poner un rayo de color en la vida, que la actitud de quienes sólo se dedican a ejercer de plañideras desde su inmovilismo resulta penosa, propia de niños cabreados y no de adultos responsables que de verdad quieren hacer algo.

¿Nos seguimos quejando o miramos qué podemos mejorar y a quien podemos ayudar? ¿Tú qué vas a hacer?

Tenemos 3 comentarios , introduce el tuyo:

  1. Yo opté hace años por conocerme, pensar en mí, quererme..... y algo bueno habrá redundado en los demás; por lo menos ejemplo, cuando he vivido situaciones muy difíciles y he tenido que luchar por mi integridad, equilibrio etc. etc. Pepi.

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  2. Me gusta esta pregunta: "¿Merece la pena quejarse de todo y de todos desde la poltrona del sofá o es mejor levantarse para poner en marcha un sueño, una idea, una solución, aunque sea dando un paso de pulga al día?"

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  3. Qué buena exposición, llega dentro, ya está bien de quejarse, quejarse de todo, ahí está la pregunta ¿qué hago yo para que mi entorno sea cálido? Jairo

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