Yo no he nacido para un rincón: mi patria es el mundo.
Séneca
domingo, 4 de octubre de 2015

Pisando
las hojas amarillas

La Escribana del Reino
M. E. Valbuena

Alfombrado natural. Foto Jesús Aguado

A estas alturas del año empiezan a imponerse en el paisaje tonos cromáticos diferentes. Donde antes había verdes ahora vemos ocres y amarillos, donde había colorido observamos tonos marrones, donde todo desprendía vitalidad y exuberancia hoy refleja debilidad.
Hace días que piso las hojas amarillas de los árboles al pasear. Inevitable si se atraviesan parques. Algunas crujen, otras simplemente se arremolinan en los rincones. Pisarlas me produce una sensación extraña. Una mezcla de pena, melancolía, nostalgia…
El paisaje es bonito (incluso más que el de primavera). Los tonos, preciosos. La calidez que desprende el conjunto, maravillosa. La temperatura, de lo más agradable. Sin embargo todo en sí habla de vulnerabilidad y debilidad, del paso del tiempo, de lo efímero, de lo inevitable.
Tal vez sea esa vulnerabilidad lo que me produce la triste sensación. O saber que es la antesala al frío, largo y oscuro invierno que, poco a poco, se va acercando. O mi propio cansancio reflejado en la caída de las hojas de los árboles. No sé. Lo cierto es que observando el paisaje y pisando las hojas amarillas siento que algo en mí también se va.
En el aire se percibe el olor a despedida, a cerrar capítulos, a buscar protección para lo que se avecina, a menos luz y más frío, a reclusión, a aceptar la espera. Y los días transcurren entre tonalidades doradas como queriendo retener, aun, lo que en su momento fue esplendor y brillo, fuerza y vitalidad.

Tenemos 5 comentarios , introduce el tuyo:

  1. Es bonito acoger la propia fragilidad y jugar con ella sin temor

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  2. Con días así lluviosos y tristes como el de hoy es normal sentir nostalgia y hasta pena

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  3. Hoy noto tristeza en este apunte.

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    Respuestas
    1. Será el inevitable paso del tiempo que me activa la nostalgia.
      La escribana

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  4. Hagamos cada uno de nosotros que siga existiendo: "esplendor, brillo, fuerza y vitalidad".

    Jesús, tú fotografía parece un maravilloso cuadro, con una gran belleza en la combinación de los colores. Pepi

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