La peor discapacidad es no darnos cuenta de que todos somos iguales.
Pedro Miguel Lamet
miércoles, 19 de agosto de 2015

Reinicia tu atención plena en tan solo
un minuto

Jeff Foster.


He aquí una invitación para salir del drama de tu vida, de la complicada historia del pasado y futuro, y contactarte con lo que está realmente vivo, justo donde estás... 
Dedica unos momentos a sentir tus pies en el piso; nota la forma como suavemente pisan la tierra.
En silencio recuérdate a ti mismo: "Soy aquí. Esto es ahora". 
Siente la plenitud y la pesadez de todo tu cuerpo, su peso, mientras es amorosamente atraído hacia la tierra por la gravedad. Permite que el cuerpo se relaje, se sumerja, se deje caer en el abrazo incondicional de la gravedad. 
No trates de controlar tu respiración, solo nota su profundidad, su ritmo, su cualidad; observa cómo tu vientre se eleva y relaja a medida que se llena de oxígeno... cuándo se vacía... cuándo se recarga. Siente el profundo arraigo de tu aliento en este momento presente. Observa si se ralentiza o profundiza un poco con tu gentil atención. 
Ahora, comienza a notar y a permitir todas las sensaciones que surjan en el cuerpo: en la frente, en la parte posterior de la cabeza, en la mandíbula, en el cuello y hombros, en el pecho, en la barriga, en las nalgas. Observa si hay alguna tensión, opresión, contracción, o dolor en alguna parte. Permite plenamente todas las sensaciones, abre tu sensibilidad en ellas y alrededor de ellas, respira en cada una, déjalas que se muevan, que se expandan, que se intensifiquen, que se disuelvan o que se queden. No estás tratando de eliminar ni crear sensaciones. No tienes que etiquetarlas o juzgarlas tampoco. Solo mantente curioso, presente. 
Permite todos los pensamientos e imágenes de la mente. No trates de detener o silenciar pensamientos acerca del pasado, presente o futuro; dales libertad y espacio para respirar, ahora. Recibe los siempre cambiantes sonidos del momento presente, también; como a los pensamientos, permíteles ir y venir, surgir y desaparecer en forma natural en tu presencia consciente, como olas en el inmenso océano. 
Pasa un momento habitando, saboreando, admitiendo plenamente esta presente escena de la película de tu vida, conforme se despliega momento a momento. 
Descansando por un momento, podrías encontrarte a ti mismo bostezando, o con escalofríos, o simplemente relajándote a medida que la tensión desaparece. Podrías sentirte de pronto triste o alegre, lleno de energía o cansado. Podrías sentirte más presente, arraigado, conectado... o quizás no. Todo está bien; solo deja que tu experiencia sea lo que es, y nunca la compares con nada más.

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