La peor discapacidad es no darnos cuenta de que todos somos iguales.
Pedro Miguel Lamet
domingo, 21 de junio de 2015

El túnel de lavado

La Escribana del Reino
M. E. Valbuena

Dejarse ser. Foto Jesús Aguado
Hace unos días llevé el coche a un túnel de lavado. Supongo que todo el mundo sabe cómo funciona este túnel: se coloca el coche en la fila correspondiente y, cuando llega el turno, se sitúa sobre una plataforma, se deja el motor encendido y se pone punto muerto. A partir de ahí todo se automatiza y no tenemos que hacer nada.

Primero se lanzan sobre el vehículo chorros de agua a presión. Posteriormente se enjabona concienzudamente. Luego toca pasar a través de unos rodillos y finalmente la zona de secado, tras lo cual, el coche sale pulido y reluciente.
Mientras esto sucedía yo pensaba (en el interior del coche) que algo así es la vida: Nacemos cuando nos toca y, también cuando llega nuestro turno, nos tenemos que dejar mojar para limpiarnos. En la parte del enjabonamiento ni vemos ni oímos. Simplemente aguantamos o aceptamos. Y lo mismo ocurre entre los rodillos. Finalmente, si nos secamos bien, salimos resplandecientes de la experiencia.
Si fuéramos tan “obedientes” como un coche, todo iría bien. El proceso empezaría y terminaría ordenadamente, limpiándonos y dándonos lustre. Pero como no somos autómatas ni nos dejamos estar en punto muerto, a veces nos resistimos a entrar en la experiencia, o nos empeñamos en quitarnos el jabón cuando toca jabón, o no queremos rodillos, o no permitimos que nos “sequen”.
En fin, esto me hizo pensar que, tal vez, una de las claves de vivir consista en mantener el motor encendido y en punto muerto. O, lo que es lo mismo, dejarse llevar por el fluir de los acontecimientos, acogiéndolos y aceptándolos de manera que nos vayan transformando.

Tenemos 4 comentarios , introduce el tuyo:

  1. Que ingeniosa eres Escribana

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  2. Siempre me ha gustado mucho estar dentro del coche cuando se está lavando o incluso cuando llueve, nuestro interior debería de ser así, infranqueable, pero amí en varias ocasiones me acaba entrando el agua y el jabón en los ojos y en los oídos, y eso es verdaderamente doloroso.

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  3. Muy importante en nuestras vidas ser capaces de ACOGER y ACEPTAR los acontecimientos, de manera que nos vayan transformando.
    ......"dejarse llevar"; para Pepi según las situaciones.

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