Este es el momento para arrimar el hombro.
La Redacción del Blog
domingo, 28 de junio de 2015

Decepciones varias

La Escribana del Reino
M. E. Valbuena

A lo suyo

El final de curso siempre lleva consigo un collar de pequeñas, medianas o grandes decepciones. Inevitables.
Decepciones de alumnos que, habiendo dado todo lo que pudieron de sí, esperaban una mayor nota para su esfuerzo. O que, habiendo trabajado lo mínimo, confiaban en un golpe de suerte final.
Decepciones de padres que ven cómo tienen que ajustar sus horarios, sus vacaciones y su economía en aras a la preparación de las pruebas de sus hijos para obtener en septiembre lo que se les escapó en junio.
Decepciones de profesores que siempre esperan que, en el último momento, a los chicos les dé por estudiar y consigan al menos un aprobado.
Pero sin duda, la mayor decepción de todas es apreciar cómo pasa el tiempo y cómo lo que una intenta transmitir a sus alumnos cae en saco roto. Cómo las palabras y los mensajes que no se ajustan al estricto temario teórico parecen no tener importancia, al no ser evaluables según los criterios establecidos.
Curso tras curso se fijan objetivos, se programan contenidos y se evalúan todos ellos con aséptica profesionalidad. Pero las cosas más importantes –aquellas que enseñan a vivir– esas, se dejan para mejor ocasión. Ocasión que muy pocas veces parece presentarse.
Por ello es de agradecer encontrarse con alumnos, padres y/o profesores que están satisfechos con lo que han hecho y con sus resultados. Y que, además, te dan las gracias por haber coincidido en el camino.
Gracias, añado yo, a todas las personas agradecidas porque hacen más agradable la vida a los que les rodean.

Tenemos 6 comentarios , introduce el tuyo:

  1. Es bonito esto de agradecer

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  2. Qué bonita es la palabra gracias. Cómo llega al corazón cuando alguien te dice: muchas gracias. Eso es mucho. Jairo

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  3. Que fenomenal seria que siempre se pudiera decir: gracias, muchísimas gracias , infinitas gracias......... cuando ademas estás viviendo unas situaciones con tanta alegría que al final pensabas decir: Millones y millones de gracias desde el corazón; pero cuando menos te lo esperas empiezan a dañarte tus sentimientos y uno no le quiere dar importancia, pero ves que nuevamente vuelves a recibir lo que no esperabas y ya al final: lo único que puedes hacer es pedir perdón, escuchar a tus sentimientos, aceptar lo vivido y comenzar una nueva relación con esas personas. Pepi

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  4. Es una pena cuando ves que el tiempo se pasa y no lo aprovechas y no lo disfrutas y no te mueves y estás simplemente ahí.

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  5. A veces no valoramos las cosas cuando llegan o nos las ofrecen, pero ahí quedan, en nuestra memoria, para cuando las necesitemos.

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