La peor discapacidad es no darnos cuenta de que todos somos iguales.
Pedro Miguel Lamet
domingo, 24 de mayo de 2015

Sanar

La Escribana del Reino
M. E. Valbuena

Colorterapia. Foto Jesús Aguado
¡Qué bonita palabra esta de “sanar”! ¡Qué bien suena! ¡Cómo me gusta conjugar el verbo sanar: yo sano… tú sanas… nosotros sanamos…
Sanar evoca esperanza, calidez, cuidados, acogida, escucha, autenticidad, aceptación, entendimiento, compasión, acercamiento, libertad, sonrisa, abrazo… todo ello en dos simples sílabas que te cambian la vida.

Hablar de sanar implica también dejarme sanar y ayudar a sanar; ser vehículo de sanación (de ida y vuelta); permitir que la vida actúe sin cortapisas, envolviéndonos en su cadencia de sabiduría y bien hacer; lograr descubrir y entender que somos vida. Nosotros somos vida.
He leído bastante sobre sanación –bueno y malo-. He conocido varias técnicas sanadoras –unas mejores que otras-. He asistido a cursos, ponencias y seminarios sobre el tema –a veces han sido interesantes y otras, una pérdida de tiempo-. Sé de algún que otro “sanador profesional”, autoproclamado como tal, que no deja de ser un mero palabrero.
A estas alturas de mi vida lo único que ha sanado mis heridas ha sido el amor.
Solo desde el amor, en cualquiera de sus manifestaciones, he ido curando la soledad, el desamparo, el vacío, la falta de respuestas, la tristeza y el resto de heridas que más o menos todos arrastramos.
Nunca el saber, el tener o el controlar me han dado la fuerza y la energía que se experimenta cuando me he sentido y siento querida. Nunca la seguridad me ha venido de otra fuente que no haya sido la del cariño propio y ajeno.
Razón tenía Goethe cuando escribió, ya en el siglo XVIII, “Da más fuerza saberse amado que saberse fuerte”.

Tenemos 5 comentarios , introduce el tuyo:

  1. "Nunca el saber, el tener o el controlar me han dado la fuerza y la energía que se experimenta cuando me he sentido y siento querida. Nunca la seguridad me ha venido de otra fuente que no haya sido la del cariño propio y ajeno".
    GRACIAS.

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  2. Estoy totalmente de acuerdo: sana el amor.Jairo

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  3. Que beneficioso es para Pepi: que le digan una simple palabra agradable, una conversación con una escucha enriquecedora; y ya el culmen cuando recibe muchos besos y abrazos desde el corazón. Es para ella más alimento que el que hace para su salud física.
    El refrán lo dice todo: "El Amor es el motor de la vida"

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  4. Palabras sabias. Como siempre.

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  5. Qué simple parece llegar a esta conclusión, pero pocas personas con mentalidad abierta llegan a verlo tan claro y mas dificil practicarlo.

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