Yo no he nacido para un rincón: mi patria es el mundo.
Séneca
martes, 19 de mayo de 2015

Décima etapa
del Camino de Santiago:
de Ribadiso a O Pedrouzo

Elena

Amaneció un día estupendo, ni caluroso ni frío, día propio para hacer una ruta del Camino de Santiago como manda la costumbre, el tiempo meteorológico a nuestro favor (y es que ya son muchas docenas de huevos a las Clarisas).
El Autobús se nos hace pesado, hay que recorrer muchos kilómetros porque ya estamos muy lejos de León, pero están los ángeles y los  arcángeles que se encargan de que no se nos haga aburrido, que estemos pendientes de lecciones de historia, de poesía y de cómo vamos a organizar la ruta.
Que comenzó danzando, con música, en plena naturaleza, con el aire y el sol golpeándonos el rostro, todos al mismo son, la misma coreografía, pero diferentes a la hora de danzar, cada uno con su toque personal, y es que somos diferentes y únicos; capaces de hacer lo mismo pero cada uno a su manera, que es lo que nos diferencia a los unos de los otros.
Comenzamos a caminar en silencio, contemplando lo espléndida que en este mes de mayo está la naturaleza, las flores, los árboles, los campos, un verdadero regalo para los sentidos, momento  para pensar en todo lo que no somos capaces de aceptar.
Y casi sin darnos cuenta llegó la hora de la comida con su descanso que se convierte en un reconstituyente para seguir caminando y terminar nuestra penúltima etapa.
La próxima será la última y curiosamente no me entristece, me alegra, lo mismo que me alegró hacer ésta y todas las anteriores, porque pienso que lo importante del Camino no es la meta ni a donde llegues, sino todo lo que te ha sucedido en el camino y sobretodo las personas que has conocido, que han sido muchas.
Porque en estos casi dos años que ha durado esta actividad, más o menos la vida nos ha zarandeado a todos y personalmente me he sentido querida, acogida y muy acompañada, por lo tanto muchísimas gracias a todos y todas por vuestro cariño.
Como dice una persona a la que aprecio mucho “en la vida sólo hay encuentros, nunca despedidas”. Esos encuentros nos descubren a otras personas y también a nosotros mismos.
Nos vemos en la próxima, amigos.

Tenemos 6 comentarios , introduce el tuyo:

  1. Fue un día muy bonito, de compañía, silencio y aceptación. La naturaleza estaba esplendorosa

    ResponderEliminar
  2. Las fotos y las caras de los que están en ellas lo dice todo........

    ResponderEliminar
  3. Fue un día de encuentros, de caminar, charlar, reflexionar......... por unos pisajes preciosos y aunque es cierto que fue la penúltima etapa, espero con impaciencia nuestro reencuentro en la Plaza de la catedral de Santiago, hasta entoces; ¡buen camino!

    ResponderEliminar
  4. Veo con envidia las fotos y los relatos de las diferentes etapas que hacéis del Camino. Mi situación familiar me impide acompañaros. Sé qué el Camino seguirá ahí para cuando las condiciones cambien y yo pueda ponerme a caminar, aunque no será igual sin las aportaciones del grupo, las historias de autobús, etc. Pero aunque sea distinto, no tiene por qué ser peor, simplemente distinto. Si puedo, haré el Camino.
    Gracias a Elena y a los otros redactores de las etapas jacobeas, y sobre todo a los organizadores del Teléfono. Sois tremendos, es decir, sois la leche en vinagre. Ya tenéis al patrón a tiro de piedra. Cuando lleguéis en junio a la catedral de Santiago acordaros de pedir por los que os hemos acompañado desde el principio 'en mente', que también vale un poquitín a las buenas intenciones de estos paseos tan sanadores.

    ResponderEliminar
  5. Me alegro infinito que todas las etapas estén resultando tan enriquecedoras. Pepi

    ResponderEliminar
  6. Maravilloso día: de encuentro, de amistad, de caminar juntos, de compartir ilusiones y experiencias, de escucharnos y escuchar a la naturaleza, de reirnos y de pasarlo muy bien, para oxigenarte y llenarte de energía positiva... y todo con un grupo de personas maravillosas.

    ResponderEliminar