Este es el momento para arrimar el hombro.
La Redacción del Blog
miércoles, 1 de abril de 2015

Memoria

El rincón del optimista
Juan

Hay que ejercitar la memoria para poderla conservar.
“La memoria es como el mal amigo; cuando más falta te hace, te falla”.
(Refrán popular).
“El que no esté seguro de su memoria debe abstenerse de mentir”.
(Michel de Montaigne, 1533-1592, escritor y filósofo francés).
“La memoria es la inteligencia de los tontos”.
(Albert Einstein, 1879-1955, científico alemán nacionalizado estadounidense).
“Cada uno tiene el máximo de memoria para lo que le interesa y el mínimo para lo que no le interesa”.
(Arthur Schopenhauer, 1788-1860, filósofo alemán).
“La tinta más pobre vale más que la mejor memoria”.
(Proverbio chino).


Admiro a las personas que tienen buena memoria, que recuerdan fechas, nombres, sucedidos, anécdotas… Yo mismo confieso que tengo etapas mejores y peores con esto de la memoria y reconozco que las malas, aquellas en las que parece que no recuerdo nada de nada, como si me hubiesen hecho un barrido del ordenador del cerebro, tienen que ver con bajón de ánimo/depresión o con mucho estrés laboral/familiar. Tengo un compañero de instituto que me alucina cuando me encuentro con él y me cuenta anécdotas con este o el otro profesor o compañero. Yo casi siempre le confieso con cierto sonrojo que no me acuerdo de nada, como si hubiese sido otra persona de la que está hablando. ¿Cómo puede darse esa diferencia memorística? Muy sencillo. Yo a los 18 años me fui del pueblo a Madrid a estudiar y desde los 23 he trabajado ejerciendo el periodismo viviendo a una intensidad ‘allegro’ que se diría en movimiento musical: he conocido a multitud de personas, he entrevistado a muchas de ellas, he elaborado ‘historietas’ múltiples y variadas… Eso requiere, creo yo, de un borrado de datos cada cierto tiempo para que quepan en el disco duro del ‘coco’. Sin embargo, mi amigo, se ha quedado en el pueblo, realizando tareas del campo que, además, se prestan para recordar a menudo esas vivencias del pasado, de la niñez-juventud, es decir, que ha entrenado la memoria, ha practicado el placer del recuerdo.
Enfermedades neurológicas como la demencia, el párkinson o el alzhéimer tienen hoy día una gran presencia en nuestra sociedad. Se barajan distintas causas como la alimentación o la contaminación, pero yo me inclino más por un motivo social, porque esta vida tan alocada que vivimos nos invita a ‘desconectar’, a evadirnos, a evitar la cruda realidad olvidando hasta nuestro nombre o el de nuestros familiares.
Yo me he propuesto no perder mucha memoria, no permitir que mis neuronas mueran rápidamente, por eso siempre que puedo le doy trabajo a la ‘sesera’, por ejemplo, repitiendo una y otra vez un poema, un refrán, una canción, un brindis, un romance, un chiste (o varios)… Mi hermano mayor se ha metido a actor aficionado con 55 años y no veas cómo se aprende los papeles, aunque sean largos los textos. La retentiva le sigue funcionando la mar de bien.
Si tienes buena memoria sabes que siempre acabarás triunfando y amenizando cualquier sobremesa que compartas. Es una buena razón práctica para tener entrenados los recuerdos. También se dice que el olvido es morir, aunque yo creo que hay olvidos que son necesarios para sobrevivir.
Ahora que me acuerdo, hace hoy dos años que comencé a publicar en este sagrado blog. Y sin embargo no me acuerdo por qué me he decidido a escribir hoy sobre la falta e memoria. No importa. Pero me acuerdo de un chiste:
– Estaba un loco en el manicomio escribiendo una carta y en esto le pregunta otro loco.
– ¿A quién escribes?
– A mí mismo.
– ¿Y qué te pones?
– No lo sé, no recibo la carta hasta pasado mañana.
Asín sea.

Tenemos 3 comentarios , introduce el tuyo:

  1. Bonito. Simpático.Jairo

    ResponderEliminar
  2. Qué quieres decir?

    ResponderEliminar
  3. Es mucha la información la que procesamos en estos tiempos.
    Amí también me gusta la gente con buena memoria.

    ResponderEliminar