La peor discapacidad es no darnos cuenta de que todos somos iguales.
Pedro Miguel Lamet
miércoles, 10 de diciembre de 2014

De puerta en puerta

Conversaciones con mi mente
M.ª José Calvo Brasa
A tu portal me fui una tarde y a tu puerta llamé. Me abriste feliz y conversamos. Fue una tarde amena, relajada, amistosa, llena de buenas palabras, risas y cercanía. Salí de tu casa contenta, dispuesta a volver a ella, por lo que regresé a la otra tarde, llamé de nuevo y volvimos a conversar, felices, tanto de lo divino como de lo humano.

Cada tarde yo partía de mi casa hacia la tuya, anhelando la compañía, las risas y la camaradería. Cada tarde mi aventura era aquel pequeño viaje, cada tarde mi sonrisa acompañaba el latir contento de un corazón satisfecho. Y cada tarde tú me abrías la puerta y permitías mi entrada, tan feliz por la conversación amistosa como yo.
Y así un día tras otro, hasta que una tarde indeterminada un nubarrón de tormenta comenzó a ralentizar mi antaño alegre paso. Yo siempre  hacía un camino alegre, del que volvía quizá más alegre todavía… pero solo yo hacía ese camino. Tú me abrías tu puerta, pero jamás venías a la mía. La misma distancia separa tu casa de mi casa y sólo yo la recorría… Yo acudía feliz concediendo valor a tu compañía y charla, pero tú jamás venías… ¿Acaso yo no tenía para ti el mismo valor que yo te concedía?
Y entonces entendí que un camino no puede ser recorrido siempre en la misma dirección. Si hay dos direcciones, hay dos personas y dos intereses. Cuando solo hay una dirección y una sola puerta, no existe equilibrio, y cuando no hay equilibrio no existe verdadera amistad ni respeto ni apoyo.
Por esa razón, aquella tarde indeterminada regresé a mi casa sin llegar a la tuya, mientras cantaba por el camino de vuelta: “quien a mi casa no viene, de la suya me echa”.

Tenemos 3 comentarios , introduce el tuyo:

  1. Muchas veces un gesto, una forma de actuar......... dice más que infinitas palabras.
    Ha estado muy bien la enseñanza y Pepi se queda con esta frase de gran contenido: "QUIEN A MI CASA NO VIENE, DE LA SUYA ME ECHA".

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  2. Ocurre que las relaciones amistosas, para conservarlas y animarlas, hay que poner de ambas partes. Si esperamos siempre la llamada de un amigo, puede ocurrir que esta algún día deje de producirse. Si es siempre la misma quien da el paso, ocurre que en ocasiones ese paso puede por quedar. Si eres amigo de verdad, no dejes que el otro de el paso, dalo tu y acércate a él. Y en esto no siempre la relación es simétrica, porque la iniciativa de cada uno es distinta. Así lo he sentido tras la lectura del texto, que está lleno de razón y sentido común. Otetipe

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  3. "Cuando solo hay una dirección y una sola puerta, no existe equilibrio, y cuando no hay equilibrio no existe verdadera amistad ni respeto ni apoyo".

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