Yo no he nacido para un rincón: mi patria es el mundo.
Séneca
martes, 30 de septiembre de 2014

Como el agua

Conversaciones con mi mente
M.ª José Calvo Brasa
A veces tu camino se cruza con el de una vida frágil y apenada, que busca con angustia su lugar en el mundo. Es humano tratar de sostenerla, de alentarla y de intentar alegrarla. Pero no siempre se puede, no…
Tristemente hay vidas como el agua. Quieres acogerla entre tus manos para llevarla a un lugar seguro y ella se escurre entre tus dedos para caer al fango en el que acaba filtrándose. Y lo intentas de nuevo, moviendo tus manos con más ganas para retener esa vida inestable y triste… Pero el agua, ya mezclada con tus lágrimas impotentes, vuelve a escurrirse entre los dedos y vuelve al barro que tanto parece desear.
Y la ves escurrirse, y la ves perderse entre la oscuridad de la tierra, mientras te muerdes los nudillos sin poder hacer nada más que preguntarte: ¿por qué? ¿Por qué una vida hermosa, joven, vital y prometedora opta por la tristeza del lodo? ¿Por qué tú no eres capaz o no sabes retener esa agua que se escurre entre tus dedos? ¿Por qué?, ¿por qué?, ¿por qué?
Y al final se pierde el agua en la tierra… no para fertilizarla o renovarla, sino para mezclarse con su podredumbre y perderse. Sólo te queda entonces llorar mientras contemplas tu inútil esfuerzo frente a su tozudo empeño por perderse… Tan tozudo que no queda otra más que alejarse y olvidar.
Quizá la vida un día, si aún no es demasiado tarde, cruce de nuevo los caminos. Quizá entonces hayas aprendido a mantener el agua en tus manos o quizá entonces el agua prefiera filtrarse con la pureza de los estanques y reflejar en sus gotas la luminosidad del sol.
Pero mientras llega ese día y el agua siga buscando el lodo, ningún esfuerzo será bastante. Y tampoco merece la pena luchar, ni llorar. Mejor seguir el propio camino y construir la propia vida, desde la luz y la alegría propias, porque quizá… quizá algún día el agua estancada quiera por fin fluir, con fuerza renovada hacia una luz que la sane. Y entonces quizá, desde tu propia luz puedas acompañarla en su búsqueda.

Tenemos 3 comentarios , introduce el tuyo:

  1. Muy buena y enriquecedora REFLEXIÓN me quedo..Mejor seguir el propio camino y construir la propia vida ,desde la luz y la alegría propia...y habrá menos ¿por qué..por qué? y entonces surja el quizá quizá........un abrazo Mª jose

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  2. A mi me gustaba lanzar porqués al aire por si éste respondía. Pero no respondía. Ahora prefiero preguntarme,¿para que´?:

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  3. Que siempre tengamos encendida la luz de nuestro interior para tener fuerzas y caminar,caminar,caminar..............para conseguir estar en paz con nosotros mismos, y llenos de felicidad, paz, bienestar..........Pepi

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