Yo no he nacido para un rincón: mi patria es el mundo.
Séneca
jueves, 21 de agosto de 2014

La creatividad
en la vida cotidiana

El rincón del psiquiatra
Alejandro Rocamora Bonilla

No solamente  Picasso, Freud, Quevedo o Miguel Angel fueron creativos; también el padre de familia, el conductor del autobús o el tendero de la esquina pueden desarrollar y manifestar su creatividad. Existe, pues, la creatividad artística y científica, que es patrimonio de unos pocos, pero también existe la creatividad en la vida cotidiana: la mía o la tuya querido lector. Esta reflexión se refiere a esta última.

¿Qué es la creatividad?

Crear es salir de sí mismo y dar forma a una idea, a una inspiración o a una fantasía. El creador se transforma y es como si fuera otra persona. Por este motivo, alguien ha definido a la creatividad como una “experiencia vital”. Al crear es como si rompiésemos la tendencia que nos lleva al aburrimiento, a la repetición por la repetición. Crear es tomar conciencia de uno mismo, de sus posibilidades y ponerlas en acto. La madre que cuida con ternura y esmero, no rutinariamente, a su bebé; el labrador que disfruta preparando la tierra para la siembra o el estudiante que intenta asimilar, no solo memorizar, un texto, etc.  todos ellos, de alguna manera están creando.

Creatividad en la vida cotidiana

En este sentido somos creativos cuando ante cualquier problema o conflicto, o ante cualquier acción a solucionar, no respondemos de forma automática, sino que optamos por una nueva alternativa. Así podemos realizar nuestro trabajo profesional de forma creativa o no. Por ejemplo, un profesor puede dar sus clases a regañadientes y sufriendo por el comportamiento de sus alumnos, o hacerlo porque es una forma de ganarse la vida, o de forma creativa disfrutando por ayudar a sus alumnos a ser más cultos y sobre todo mejores personas.

También, somos creativos cuando tenemos que componer un enchufe y no tenemos las herramientas adecuadas, pero nos las arreglamos para solucionar el problema; o cuando tenemos que cocinar y preparar una comida y nos falta algún ingrediente pero al final la comida es muy apetitosa; o cuando nos gustaría ir a algún sitio y no tenemos medio de  locomoción, pero conseguimos llegar. En esta y en otras miles de situaciones de la vida cotidiana podemos y debemos ser creativos. He aquí otros “hechos creativos”:

  • Si cuido a un familiar enfermo, no solamente atendiendo a sus necesidades fisiológicas (higiene personal, alimentación, etc.) sino preocupándome por su sentir y creando un espacio acogedor donde pueda expresar sus emociones y de esta forma aminorar sus sufrimientos… estoy creando.
  • Si espero a mi esposo/a o a mi hijo/a que vuelve de su trabajo o de una velada festiva, pero no solamente contando los minutos que pasan, sino preocupándome porque encuentren un hogar acogedor…estoy  creando.
  • Si ante la escucha de un problema de un familiar o amigo, no oigo las palabras como el que “oye llover”, sino que intento comprender sus sentimientos... estoy creando.
  • Si escucho el relato de un amigo, de sus trágicas vacaciones, donde ha fallecido su hijo de cinco años y no me quedo en los detalles morbosos del accidente… estoy creando.

La creatividad en la vida doméstica, pues, no implica descubrir un nuevo aparato, ni pintar un cuadro, ni ser un ser extraño. Se crea en la cocina  preparando una comida diferente y se puede incluso crear en el mismo puesto de trabajo, aunque sea tan rutinario como estar en una cadena de montaje, si todos los días se presenta como diferentes al resto. En definitiva, la creatividad cotidiana nos facilita ser más felices.


Tenemos 1 comentario , introduce el tuyo:

  1. Una persona cuanto más creativa, más satisfacciones se crea en su vida.
    Las fotos me han recordado ese convivencia tan agradable que organizasteis y tuve la dicha de poder compartir. A esto Pepi también lo llama creatividad, por parte de la persona que lo organizo.
    ¡ A ver si el próximo curso existen muchas más, porfa !

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