La peor discapacidad es no darnos cuenta de que todos somos iguales.
Pedro Miguel Lamet
viernes, 6 de junio de 2014

Un día de tristeza

Conversaciones con mi mente
M.ª José Calvo Brasa
Hoy mi corazón se ha llenado de escarcha. El hielo de la soledad ha logrado abrazarlo con fuerza mientras una fría rodilla de acero se hunde en mi estómago, clavándome en el suelo. Estoy inerme, quieta, con los ojos vidriosos por el llanto y el alma perdida. No quiero hacer nada ahora, no quiero tener nada ni quiero ir a ninguna parte. Y aunque parezca increíble, nada me importa.
En este día de tristeza soy sólo un témpano rígido que vegeta sobre un suelo de hielo. Creo ver llorando frente a mi a la niña que fui en el pasado. Sorprendentemente no me interesa saber de sus penas. Yo la miro sin verla, mientras mis propios ojos lloran con ella.
Fui tras un sueño, y estaba feliz con el espejismo de haberlo logrado. Pero hoy tropecé de nuevo y caí sobre este suelo helado… Y no quiero levantarme. El dolor me ha congelado y no me apetece nada, no me interesa nada. No tengo fuerzas ni voluntad… Hoy es un día de tristeza.
Dejadme hoy con mi pena. Quizá mañana despierte de este letargo y se caliente de nuevo mi corazón. Quizá mañana pueda levantarme y sentir de nuevo la vida palpitando en mi interior… Pero hoy es un día de tristeza y sólo quiero y necesito llorarlo.

Tenemos 6 comentarios , introduce el tuyo:

  1. Hay que ACEPTAR también cuando estamos tristes porque tenemos derecho a encontrarnos tristes, sin ánimo de nada, cuando parece que en la vida se nos ha presentado el desaliento, el desánimo, el sin sentido; y nos levantaremos y volveremos a caer, pero siempre con ACEPTACION, pero con una ACEPTACION que no nos PARALICE y quedarnos ahí, sino a la vez poner de nuestra parte escuchando a nuestro niña/o, para sentir qué es lo que nos dice, qué es lo que nos pasa y enfrentarnos a la situación y ocuparnos de resolverla para conseguir nuestro equilibrio y poder felicitarnos, abrazarnos a nosotros mismos, y reconocer que la vida no es un valle de rosas, sino que está llena de alegrías y sin sabores. Pepi os desea un feliz fin de semana.

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  2. Tenemos derecho a sentirnos así alguna vez, es necesario llorar las penas, las pérdidas, tomarnos nuestros tiempo para soltar, limpiar, envolvernos en nosotros mismos, pero sólo durante un tiempo. Luego toca sacudirse, desperazarse y poner el motor en marcha para que el músculo ese que bombea sangre no se vuelva cómodo y se acostumbre a la tristeza.
    Un abrazo lleno de energía para Mª José.
    E.R.O.

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  3. Pues está bien así: hoy es un día de tristeza y saber que es así es bastante y es suficiente. Mañana será otro día. Norecic

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  4. "Creo ver llorando frente a mi a la niña que fui en el pasado. Sorprendentemente no me interesa saber de sus penas. Yo la miro sin verla, mientras mis propios ojos lloran con ella".
    ¿A qué esperas a abrazarla?. Tal vez esté pidiendo a gritos tu cariño, ¿o no?.

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  5. "Chiqui", pues no detengas tus lágrimas, llora, llora hasta que no te salgan más.
    Y luego, poco a poco, cuando tus ojos puedan de nuevo "abrirse", verás que están más "hidratados" y todo tendrá otro color.
    Un abrazo grande.

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  6. Me encanta este apartado de las conversaciones con mi mente

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