Lo que nos anula en el vivir diario es la rutina, lo que nos hace vivir con sentido son los proyectos y la creatividad.
Pedro Ortega Ruiz
lunes, 31 de marzo de 2014

A LAS PERSONAS SILENCIOSAS



Dedicado a todas las bellas personas que pasan por nuestra vida

A personas  tan silenciosas que les sobran las alharacas de las grandes palabras o las rimas refinadas de los dulces versos.


Le sobran tantas cosas que pareciera que encontraron la piedra filosofal en su silencio y en sus ojos ya reinara una calma casi eterna.
domingo, 30 de marzo de 2014

LA ESCRIBANA DEL REINO

Comentando. Foto Jesús Aguado

-      A propósito de los comentarios -

         Me gusta leer los comentarios que se hacen en los blogs. No sólo en este del Teléfono de la Esperanza ni los que a mis escritos se refieren (cuya lectura no deja de ser una forma de alimentar al ego) sino en todos en general.

         Cuando entro en un blog leo el artículo en cuestión y leo detenidamente sus comentarios. A veces – las menos- no me aportan gran cosa, pero normalmente me dan una visión más amplia de la realidad y sus bifurcaciones.

         Recuerdo, por ejemplo, alguno que me ha dado pistas para buscar nueva información o para escribir yo misma sobre algo. Y lo he agradecido profundamente, porque hay momentos en que una palabra o una sola idea valen más que un discurso.

         Entiendo que hay personas que no se sienten capaces de desarrollar un escrito, pero sus aportaciones en los comentarios a uno dado son muy valiosas, sobre todo por la humildad de quien escribe sin esperar nada a cambio y por la despreocupación de no tener que templar gaitas.

         Por lo que a mí respecta, agradezco cada comentario recibido. En unos casos, por haber percibido a través de ellos cariño y cercanía. En otros, por dar nuevos enfoques a mi escrito. En la mayoría, por ser la prueba de que se lee lo que escribo. Y en todos ellos, por el esfuerzo demostrado de quienes no se limitan a una lectura pasiva.

         Muchas gracias.

                                                                           M.E.Valbuena
sábado, 29 de marzo de 2014

DE PONFERRADA A VILLAFRANCA, CAMINO DE ESPERANZA A SANTIAGO

Angel García, en este video, nos hace recordar momentos agradables de esta etapa. El tema musical utilizado se titula 'Strawberry Swing', que significa 'columpio de fresa', y la letra habla de la nostalgia de los momentos felices de la infancia.

viernes, 28 de marzo de 2014

YO SOY MALALA


Un libro para tener en la mesita de noche y leerlo: "Yo soy Malala".

Cuando los talibanes tomaron el control del valle de Swat en Pakistán, una niña alzó su voz. Malala Yousafzai se negó a ser silenciada y luchó por su derecho a la educación. El martes 9 de octubre de 2012, con quince años de edad, estuvo a punto de pagar el gesto con su vida. Le dispararon en la cabeza a quemarropa mientras volvía a casa de la escuela en autobús, y pocos pensaron que fuera a sobrevivir. Su delito: defender el derecho a la educación en Pakistán. Sin embargo, la milagrosa recuperación de Malala la ha llevado en un extraordinario periplo desde un remoto valle en el norte de Pakistán hasta las Naciones Unidas en Nueva York. A los dieciséis años se ha convertido en un símbolo global de la protesta pacífica, y es la nominada más joven de la historia para el Premio Nobel de la Paz. "Yo soy Malala" es el excepcional relato de una familia desterrada por el terrorismo global, de la lucha por la educación de las niñas, de un padre que, él mismo propietario de una escuela, apoyó a su hija y la alentó a escribir y a ir al colegio, y de unos padres valientes que quieren a su hija por encima de todo en una sociedad que privilegia a los hijos varones.

"Yo soy Malala" nos hace creer en el poder de la voz de una persona para cambiar el mundo. Es una voz de carne de hueso frente a la intolerancia del mundo religioso anclado en fanatismo e intolerancias.
 Ella misma lo afirma: "En ningún sitio del Corán pone que las niñas o mujeres no tengan derecho a la educación".

Compartimos con nuestros internautas algunas perlas del libro:

1. “Vivimos en el lugar más hermoso del mundo. Mi valle, el valle de Swat, es un reino celestial de montañas, cascadas y lagos de agua clara”.
2.“Cuando nací, los habitante de nuestra aldea se compadecieron de mi madre y nadie felicitó a mi padre”.
3. “Yo leia mis libros como Ana Karenina y la novelas de Jane Austen, y confiaba en las palabras de mi padre: Malala es libre como un pájaro”
4. “Yo tenía diez años cuando los talibanes llegaron a nuestro valle”. Y en el año 2008 habían destruido cuatrocientas escuelas, en contra del derecho a la educación de las niñas.
5. "Abandonar el valle fue lo más duro que había hecho en mi vida hasta entonces” manifiesta Malala recordando las palabras de su abuela: “Ningún pashtún abandona su tierra gustosamente. Se marcha por la pobreza o se marcha por amor”.

Yo soy Malala es la historia de un joven valiente, muy madura para su edad, que sigue defendiendo en todos los foros el derecho a la educación y denunciando la violencia, la pobreza y la ignorancia.

Merece la pena leer libros como éste y descubrir personas grandes como Malala.


Gracias a quién regaló a esta redacción este precioso libro de mesita de noche.


jueves, 27 de marzo de 2014

CONSUME




En León, en la calle Virgen de Velilla, nos invitan a consumir.
Este blog también.
Consume ternura.
Consume solidaridad.
Consume tolerancia y respeto.
Consumo autoestima.
¿Tu qué quieres consumir?
miércoles, 26 de marzo de 2014

CONVERSACIONES CON MI MENTE

PODEROSO CABALLERO…

“Madre, yo al oro me humillo,
él es mi amante y mi amado,
pues de puro enamorado
anda continuo amarillo.
Que pues doblón o sencillo
Hace todo cuanto quiero,
Poderoso caballero
Es don Dinero”

                        Era una época triste y difícil cuando don Francisco de Quevedo escribió estos memorables versos que han quedado para la posteridad como ejemplo de la codicia y maldad que va “asociada” a esa cosa vil y terrible de los doblones, pesetas, euros y demás familia monetaria. Han pasado muchos años y este poema continúa grabado a fuego en las mentes patrias de manera que dinero sigue siendo sinónimo de infamia.
                        Hace tiempo una persona muy sabia me decía, refiriéndose al yoga, que es una herramienta como tantas. Lo comparaba con un martillo, una herramienta tan maravillosa que te permite construir casas, muebles y realizar cientos de obras. Pero si ese mismo martillo cae en malas manos, o mejor dicho, en mentes enfermas, se convierte en un arma destructiva. Parafraseando las palabras de este hombre sabio, creo que el dinero también es una herramienta. En buenas manos genera riqueza, bienestar, alegría y belleza; en las malas, dolor, destrucción, avaricia y suciedad. El dinero no es nada, no produce efectos secundarios, no transforma voluntades por sí solo. Es la mente limpia quien lo usa para la grandeza, aunque esa mente nade en billetes, al igual que es la mente sucia la que lo usa para la destrucción propia y ajena.
                        Muchos millonarios han tenido una mente limpia con la que han llevado la contraria al insigne Quevedo. Han ayudado a mucha gente y han luchado contra injusticias. La suspicacia popular no deja de echarles en cara que tenían dinero o riqueza, como si eso fuera un estigma insuperable o cada euro de su cuenta fuera la marca de una maldad insondable que ninguno de sus actos pudiera borrar. Se critica a menudo que se mire a la cartera de las personas para darles un mejor lugar en cualquier sitio pero el colmo de los colmos es fijarse en su cartera cuando intentan ayudar a otro ser humano, cuando realmente miran a su alrededor y ven personas que sufren y que necesitan alguien que sepa y pueda apoyarles.
                        Decía Antony de Mello que la diferencia entre la noche y el día era que este llegaba cuando al mirar a una persona se veía en ella a tu hermana o a tu hermano. Y esa mirada la puede tener cualquiera, independientemente de las herramientas económicas que tenga. Por supuesto que hay mentes enfermas llenas de codicia, tacañería, afán de poder e incapaces de mirar a los demás como iguales, pero eso no quiere decir que debamos juzgar el rábano por las hojas y señalar cada poseedor de una suculenta cuenta en el banco como sospechoso de engaño e infamia.

Mª José Calvo Brasa
martes, 25 de marzo de 2014

ENTREVISTA A GIORGIO NARDONE


MÁS ALLÁ DE LA RAZÓN. OTRO MODO DE CONOCER


 "Es una perversión de la inteligencia creer que la razón lo solventa todo".

Este psicólogo, reconocido internacionalmente, defiende que todos podemos ser víctimas de la duda patológica.

Creador de la Terapia Breve Estratégica, y considerado como uno de los mayores exponentes de la llamada Escuela de Palo Alto, este profesional de la psicología lleva más de veinte años solucionando los problemas psicológicos de sus pacientes en su centro de Arezzo (Italia), fundado juntamente con quien fuera su maestro, Paul Watzlawick. Reconocido internacionalmente como uno de los terapeutas más creativos y rigurosos, es autor de casi una treintena de libros. El último, acaba de ver la luz: Pienso, luego sufro (Paidós).

Su último libro versa, en esencia, sobre la duda patológica. ¿De qué hablamos cuando hacemos referencia a este concepto?

Es cuando un sujeto entra dentro de un laberinto mental, donde la persona continuamente intenta obtener respuestas correctas a través de preguntas mal formuladas. Este laberinto se transforma en una trampa mortal que, en su máxima expresión, que puede llevar a un trastorno obsesivo paranoico y psicótico. Kant decía que antes de pensar en la respuesta, hay que analizar si la pregunta que nos hacemos es correcta.

Nos obsesionamos en obtener la respuesta que nos tranquilice, cuando partimos de una pregunta errónea…

Esa es la trampa. La necesidad de encontrar la seguridad es, a la vez, una imposición para encontrar una respuesta tranquilizadora. Cuanto más busques las respuestas, más surgirán las preguntas.

¿Se trata de una anomalía que la modernidad ha acentuado?

Sin duda, porque la modernidad ha incrementado la idea de que el ser humano puede tener el control de todo. La ilusión de que a través del razonamiento racional yo puedo manejarlo todo crea una confrontación frente a la realidad. Y cuando esto sucede, la persona que la padece se desmorona.

Aunque parezca contradictorio, usted defiende que con la llegada del razonamiento apareció también la duda…

Así es. La duda y el razonamiento racional son complementarios. Si yo busco una respuesta racional a una pregunta que no tiene solución, que es indecidible, entraré en una trampa de la que no podré escapar.

¿Todavía somos víctimas de los postulados de Platón y Aristóteles, quienes apostaban por un control racional de la realidad?

Efectivamente. Aristóteles decía: verdadero o falso, y excluía una tercera posibilidad. Pero en la realidad hay cosas que no son ni verdaderas ni falsas, sino que son las dos cosas al mismo tiempo. Es la paradoja de la ambivalencia lógica. Por ejemplo, tú estás con tu mujer y la quieres mucho. Pero ella, antes que contigo, compartió la vida con otro hombre. Tú le preguntas si le quería, y ella te responde “sí, pero a ti te amo más”. Ahí está la ambivalencia. Lo que dice ella es verdadero y falso al mismo tiempo. En la mayoría de las relaciones afectivas, la ambivalencia es mucho más frecuente que la racionalidad. Y es por esa razón. Cuando quiero resolver un problema basado en la ambivalencia a través de un razonamiento racional, creo una duda patológica.

Conclusión: “De lo que no se puede hablar, es mejor guardar silencio”, como dijo Wittgenstein, al que usted cita.

Naturalmente [risas].

¿Todos podemos ser víctimas de la duda patológica?

Absolutamente, porque es una perversión de la inteligencia. La ilusión de creer que la razón lo solventa todo es una perversión de la inteligencia. A más inteligente la persona, más riesgo tiene de caer en la trampa.

 Entonces, ¡viva la ignorancia!

¡No! Los ignorantes tienen la misma cantidad de dudas patológicas que las personas inteligentes. Lo que pasa es que se hacen preguntas más simples, pero caen en el mismo problema. Te pondré un ejemplo. Un hombre le dice a su mujer: “Me voy con los amigos de borrachera”. Y la mujer le contesta, “diviértete, cariño” [risas]. El hombre pensará: “¿cómo es posible que mi mujer me de esa contestación?”. Es una paradoja, ¿no? Por tanto, no es un canto a la ignorancia lo que digo. Precisamente, para salir de la duda patológica se necesita un salto lógico que requerirá inteligencia. Porque para convivir con la lógica de la ambivalencia se necesita no solo inteligencia, sino también una flexibilidad mental y una capacidad de mirar las cosas desde diferentes perspectivas.

¿Qué problemas acarrea ser víctima de la duda patológica?

La persona que la padece necesita estar tan segura antes de tomar una decisión que acaba por ser incapaz de decidir algo rápido. Este sería el primer efecto. Dicha realidad puede conducir al segundo efecto: la incapacidad de tomar decisiones. Y si el problema persiste, la situación se puede complicar patológicamente hasta llegar a la total invalidación de la persona.

La duda patológica adopta multitud de formas. Usted hablaba de la perversión de la razón, de la inteligencia, pero estaría también la figura del inquisidor interior…

Así es. El inquisidor interior es el que te dice que “tú siempre eres el culpable de todo”. También existe el saboteador interior. Es el que te va diciendo que no estarás a la altura de la circunstancias, “que no tienes suficiente capacidad”. Y el perseguidor interior es el que defiende que “tarde o temprano las cosas irán mal”. Todas ellas son formas de duda patológica. Este descubrimiento deriva del estudio de las estrategias que nosotros llevamos a cabo desde hace muchos años. Descubrimos cómo el problema trabaja a través de la estrategia que lo soluciona. La solución que resuelve el problema indica cómo este se estructura. Esto conlleva que utilicemos diferentes estrategias para resolver las diferentes formas de duda patológica.

¿Y todos tenemos ese inquisidor, ese saboteador interior?

Efectivamente. Ya sea el inquisidor, o el saboteador, o la perversión de la razón. No tenemos la capacidad de hacerles frente si no tenemos en cuenta el equilibrio que debe haber entre las preguntas y las respuestas. Cuando aparece una duda que no tiene solución, ninguna respuesta la bloqueará.

Para invalidar la duda patológica, usted sugiere bloquear la respuesta que nos damos. ¿Por qué no la pregunta?

Cuantas más preguntas intentes bloquear, más preguntas crearás. Si yo me opongo a la pregunta, surgen más. Si yo, por el contrario, acepto la pregunta e intento bloquear la respuesta, atenuaré, inhibiré, la pregunta. La respuesta depende de ti, la pregunta no, simplemente surge, aparece.

Y cómo hacer frente a una duda que se ha convertido ya en obsesión y que nos corroe por dentro…

Primero, intentamos explicar a la persona la trampa en la que ha caído. Una vez hecho esto, explicamos las dos posibilidades que hay. La primera, bloquear la respuesta para inhibir la pregunta. Si la persona no es capaz de llevarlo a cabo, pasamos a la segunda opción. Se trata de escribir el desesperante diálogo interior que acosa a la persona: duda, respuesta, duda, respuesta… A medida que van escribiendo, son más capaces de bloquear las respuestas para inhibir las preguntas. Es una estrategia que funciona.

Si practicamos esta gimnasia mental que usted propone, ¿acaba uno por automatizarla?

La psicología aspira a encontrar el estado de tranquilidad total, pero no existe. Tú puedes ser el mejor en el control de tus emociones, con esta gimnasia mental de bloquear las respuestas para bloquear las dudas que surgen, pero cuanto más inteligente seas, más problemas te surgirán para que los intentes resolver. Einstein escribió: “Mayor es mi capacidad de descubrir, más misterios me van surgiendo”. No hay tregua. En las artes marciales chinas, hay una imagen bonita que lo explica. Se enfrentan los dos mejores maestros. Uno tiene una técnica de ataque, el otro la anula con una buena defensa. El primero utiliza otra, el segundo vuelve a neutralizarla. Una nueva llave recibe la misma respuesta… y así hasta el infinito. Estamos predestinados a bregar con nosotros mismos hasta el final de nuestros días.

Tomado de  La Vanguardia.com.



lunes, 24 de marzo de 2014

EL LEÓN QUE TENÍA SED


Cuántas veces en la vida quieres y necesitas cambiar en algunos aspectos tuyos y no accionas nada, quedándote cavilando, analizando, evaluando, una y mil veces, sin hacer lo que tienes que hacer. ¿Por qué?
En primera instancia porque necesitas “tener la seguridad” de que todo va a salir bien o como lo habías programado, y no quieres correr riesgos, vas en busca de la seguridad sobre todo, y como seguro no hay nada, salvo la propia vida, y esto es relativo, evitas hacer lo que quieres hacer. Y por supuesto, te informo que la emoción que paraliza cualquier cambio es el MIEDO.

De todas las emociones que amargan a las personas - y son muchas-, la gran familia que forman la angustia, la timidez, la inquietud, el terror, la vulnerabilidad…., es la que más me ha preocupado, y la experiencia me dice que no es una rareza mía. Hobbes el gran filósofo inglés, escribió una frase terrible, que podríamos asumir todos: “El día que yo nací, mi madre parió dos gemelos: yo y mi miedo”.

Sabemos que la mayor parte de los miedos se aprenden. Y también pueden desaprenderse. El miedo es la emoción provocada por la presencia de un peligro y nos sirve para ponernos a salvo. Se convierte en un problema cuando lo sentimos aunque no haya peligro real o cuando dura demasiado tiempo o es muy intenso. A veces nos atenaza un miedo sin que haya una amenaza real. Es una ansiedad que no sabemos explicar, que nos “encoge el estómago”, la angustia. Quién la sufre se siente asustado continuamente, como si esperara un mal que no sabe precisar. Junto con la depresión- con la que está estrechamente relacionada-, es el malestar que lleva a más gente a las consultas médicas o psicológicas. Ambas son experiencias demoledoras.

La metáfora del león que tenía sed nos puede ayudar a valorar la importancia de la experiencia para superar nuestros temores.

En una ocasión, un león se aproximó hasta un lago de aguas espejadas y cristalinas para calmar su sed. Al acercarse a las mismas vio su rostro reflejado en ellas y pensó:” ¡Vaya, este lago debe ser de este león. Tengo que tener mucho cuidado con él!” Atemorizado se retiró de las aguas, pero tenía tanta sed que regresó a las mismas. Allí estaba otra vez “el león”. ¿Qué hacer? La sed lo devoraba y no había otro lago cercano. Retrocedió, volvió a intentarlo y, al ver al “león”, abrió las fauces amenazadoras pero, al comprobar que el otro “león” hacía lo mismo, sintió terror. Salió corriendo, pero ¡era tanta la sed! Varias veces lo intentó de nuevo y siempre huía espantado. Pero como la sed era cada vez más intensa, tomó finalmente la decisión de beber el agua del lago sucediera lo que sucediera. Así lo hizo. Y, al meter la cabeza en las aguas, ¡el león desapareció!”

Reflexión:
Si el león no hubiera tomado esta decisión seguiría con su miedo e, incluso, se hubiera acrecentado y le hubiera creado un grave problema: hubiera muerto de sed. Lo que hizo que el miedo desapareciera fue exponerse a aquello que temía y lo hizo porque beber era importante para él. Cuando nos exponemos descubrimos a menudo “que no era para tanto”.

Hay personas que pueden decir que nunca han sentido o experimentado la envidia, celos o agresividad, pero no hay nadie que pueda decir que no ha sentido miedo. La especie humana es la más miedosa de la naturaleza, porque a los miedos reales añade los miedos imaginarios, lo que produce muchas desdichas que podrían evitarse. Desactivar estos miedos creados es primordial si queremos vivir una vida feliz y digna.
Porque la verdad, es que cuando nos quedamos en la queja y el dolor, sin ponernos en funcionamiento para intentar obtener un nuevo resultado  o estado, es como escudarse en los “no puedo”, cuando en realidad si puedes, lo que sucede es que tienes miedo y por ese miedo más de una vez injustificado, no accionas lo que necesitas, es como quedarte con los “noes” de la vida, en vez de buscar los “sies” que te rodean.

Es importante que entiendas que el miedo es una emoción como cualquier otra, sólo que le otorgas una dimensión y un significado, en donde pasa a tener todo el poder sobre cualquier cosa novedosa que quieras realizar hoy. En la medida que aceptes que el miedo es parte del camino que tienes que recorrer para tu crecimiento y mejora, es la posibilidad que te brindas a ti mismo de modificar y cambiar aspectos que hasta hoy impidieron que fueras feliz.

Te propongo aceptar el juego y el desafío de aprender, tengas la edad que tengas, peor no vas a estar y corriendo y atravesando miedos es mejor que quedarse paralizado, y como última idea, SI NO ES AHORA, CUÁNDO……
Montse Parejo


Nota de la redacción: Gracias a Fernando que es quien nos ha enviado esta colaboración  
domingo, 23 de marzo de 2014

LA ESCRIBANA DEL REINO

Primavera. Foto Jesús Aguado

-      Ya está aquí –

         Nunca como este año he deseado que llegara la primavera. Nunca he ansiado tanto la luz, el calor, el cielo azul y el colorido que ella nos trae, a pesar de los estornudos, la congestión de las vías respiratorias, los picores y los lagrimeos de ojos que también nos regala.

         Desde mi niñez he escuchado decir a mi padre que el invierno era lo más triste que había en la vida. Siempre me reí de tal afirmación, hasta este año. El invierno me ha resultado largo, oscuro, duro, cruel y triste como pocos. Demasiado triste como para echarlo de menos. Sólo he deseado que se acabara de una vez y se llevara con él su manto de tristeza.

         Salir a la calle estos días –sobre todo al campo- y descubrir esta nueva estación insufla optimismo.

         Observar los nuevos brotes en los árboles es una llamada a la vida que está por venir. Escuchar los incesantes trinos de los pájaros es un concierto gratuito de matices sonoros que llama nuestra atención y nos hace estar atentos a los mínimos detalles. Perdernos entre los tonos amarillos, verdes, rojos y violetas de la naturaleza y los jardines nos aporta alegría y vitalidad. Sentir el calor en nuestra espalda y en nuestro rostro nos invita a desprendernos de abrigos y capas y a andar más livianos. Dejarnos invadir por la luz es VIVIR LA LUZ.

         Yo necesito esa LUZ. Y creo todos la necesitamos.

                                                                                     M.E.Valbuena
sábado, 22 de marzo de 2014

ME GUSTA LA GENTE SIMPLE

me gusta la gente simple,
la que no es complicada,
la de mirada limpia,
la que da la mano,
la que sonríe....


 Me gusta la gente simple
aunque yo soy complicado
la gente de casa pobre
y corazón millonario

La que todavía suda,
la que se rompe las manos,
la que se juega la vida por el pan de sus hermanos

Me gusta la gente simple
que al vino le llama vino,
la que al pan le llama pan
y enemigo al enemigo

La que se da por entero y no tiene intermediarios
la que comparte conmigo el respeto a los milagros

Me gusta la gente simple,
que se levanta temprano,
porque hay que limpiar la calle,
pintar el frente al mercado,
bajar del camión la fruta,
repartir los telegramas,
servir el café, la sopa, pescar,
embolsar la papa,
cortar el árbol preciso para hacer una guitarra
con la que un día el cantor, caminará por la patria
contando la gente simple,
que sin ella no hay nada,
ni siquiera la milonga
que en el mundo me declara

Me gusta la gente simple
que hace la silla y la mesa,
los zapatos de mi madre,
el vestido de Teresa

La que ríe fácilmente,
la que fácilmente llora,
la que inocente confía
que un día cambien las cosas

Me gusta la gente simple
aunque yo soy complicado
viernes, 21 de marzo de 2014

LA PRIMAVERA



El agua fresca de la montaña
por el valle discurría,
la hierba verde del campo
orgullosa le sonreía.
El herrerillo de arco iris
desde su rama veía
como bajaba el agua
y la hierba crecía.

La niña de ojos azules
en el prado más niña se volvía,
mientras las vacas pastaban
hasta que el sol se ponía.

Ella soñaba versos
para un Príncipe que no existía
y dibujaba en el cielo estrellas,
estrellas que su corazón no sentía.

El jilguero cantaba en su rama,
su pareja no siempre le respondía,
daba calor a unos huevos
que en primavera tal vez nacerían.

La niña con su merienda
en su cabeza se entristecía
al ver que las cosas no eran,
no eran como suponía.

El agua fresca del monte
la fuente del pueblo abastecía,
a la niña el canto sereno del cuco
a su casa devolvería.
  Valentín Turrado


                Nota del autor.- La primavera me evoca agua fresca, montaña, hierba verde, herrerillo, arco iris, jilguero, nido deseando tener huevos, luz, ojos azules, tristeza, cuco, Príncipes que no existen o sí, corazón sin versos, arrebato, alegría, fuente, dolor de cabeza, ira, arrojo, osadía, utopía. Todas esas cosas juntas y esas otras amigo internauta que tu guardas en tu propio corazón


jueves, 20 de marzo de 2014

APRENDIENDO DEL ARRENDAJO


El arrendajo es un ave muy inteligente, que imita el canto de muchas otras aves y almacena comida para el duro invierno cuando esta escasea, aprovecha su inteligencia para sobreponerse a las circunstancias de la vida. ¿Sabremos los seres humanos hacer lo mismo?

Toño de la Fuente
miércoles, 19 de marzo de 2014

EL RINCON DEL PSIQUIATRA



Hijo de mi pasado; padre de mi futuro

            Con frecuencia nos quejamos de nuestra biografía: posiblemente no hemos tenido los mejores padres del mundo (los más sabios, los más inteligentes, incluso ni los más guapos, etc.) o la vida nos ha zarandeado, como un barco en plena mar  en  una terrible tormenta, o nuestro paso por la escuela fue como una mala pesadilla o nuestra salud está hecha trizas (como un jarrón arrojado al suelo), o nos han diagnosticado una enfermedad que nos incapacita para realizar las labores cotidianas, o el amor nos ha sido esquivo, es decir, nuestra felicidad pareciera que se escapara como el agua recogida en una cesta. Todo esto y más nos ha podido pasar. Eso no lo podemos cambiar: ni tener otros padres, ni otros profesores, ni otro cuerpo más sano, ni nuestros fracaso ante el amor. Eso es pasado.

            Pero sí podemos construir nuestro futuro: teniendo una actitud más solidaria con los otros y con nosotros mismos, más creativa, más comprensiva, más humana. Todo eso depende de cada uno de nosotros. Una actitud positiva ante la vida nos puede iluminar la oscuridad más densa. Por esto, V. Frankl,  creador de la logoterapia, que estuvo varios años en un campo de exterminio judío, nos dejo su legado de la necesidad de encontrar sentido incluso en las situaciones límites de la vida: muerte, enfermedad y sufrimiento.

            No creo en el determinismo. El ser humano puede cambiar, al menos su actitud ante su propia existencia. Es falso pensar que todo depende de nuestra biografía, o de nuestra herencia genética o del entorno donde hemos vivido. Todo eso puede condicionar, pero no determinar. Ante todo el ser humano es libre para elegir su actitud ante su existencia.

El propio Erich Fromm, comparó  a la vida con una partida de ajedrez. Es cierto que es importante para ganar  hacer una buena “apertura” (comenzar de forma saludable la vida de cada sujeto) pero en el caso que hagamos una “mala salida” (familia disfuncional, contexto social adverso, etc.) también podemos ganar la partida. Será más difícil, pero no imposible,

            Por esto podemos afirmar que “somos hijos de nuestro pasado, pero no esclavos de ese pasado y sobre todo que podemos ser padres de nuestro porvenir” (Jerónimo Acevedo).

Alejandro Rocamora Bonilla

Psiquiatra
martes, 18 de marzo de 2014

DE VUELTA AL CAMINO

danzando y bendiciendo, al comienzo de la etapa...

                   Camino de Compostela y por las tierras de El Bierzo, los peregrinos del Teléfono de la Esperanza, el sábado pasado, quince de marzo, reanudamos nuestra ruta por etapas a Santiago de Compostela. Los que repetíamos la experiencia y los que la probaban por vez primera, nos encontramos en el reducido espacio de una autobús, en el que descubrimos misterios como los de los templarios, los masones, los iluminatis… Allí planificamos la ruta con el mapa que nos guiaría hasta Villafranca.
muere lentamente quien no sabe saborear cada instante...
                   Salió nuestro autobús bajo los auspicios de un sol beatífico y protegidos por su calidez llegamos a Ponferrada. Era el final de la etapa anterior y el principio de la nueva.
bellezas... en Ponferrada
                   Fue este un camino de asfalto, edificios de ladrillo y el insistente acoso de los coches, que nos obligaban a apartarnos cada poco a la cuneta. No era importante; no nos molestaba, pues lo importante era la compañía, la conversación, las personas que compartíamos ese día. Todos juntos hablando unos con otros, compartiendo experiencias propias y del camino. A cada nueva etapa nos sentimos más cercanos, más amigos e incluso más hermanos.
de aquí sale un vino espléndido... ¡¡a su tiempo!!
                   Atravesamos Columbrianos, Fuentes Nuevas, Camponaraya, Cacabelos y Pieros donde nos sentamos a comer sobre la hierba y a la sombra de unos pequeños árboles. Recuperamos las fuerzas y retomamos la marcha con una pequeña dinámica. Conocimos cada uno a una persona nueva con la que explorar, o al menos intentarlo, lo que somos en realidad: “¿quién eres?”. Difícil saberlo y complicado decirlo, pero el camino, ya entre viñedos y ajeno a la vida urbana, acompañaba en las pesquisas.
...pero los kilómetros hay que andarlos...
                   Llegamos a Villafranca del Bierzo a los pies de la Iglesia de Santiago, a cuya puerta aquellos peregrinos que no pueden continuar el camino pueden obtener la Compostela igual que si hubieran alcanzado la meta. Allí reposamos un instante antes de pasear por la villa para visitar su calle del Agua, su Colegiata y sus diferentes rincones.
...y para hacerlos, hay que tomar fuerzas...
                   A las siete de la tarde regresamos a León recapitulando y poniendo en común lo vivido. Acabamos el día cansados, pero colmados de la alegría que nos dejó el día compartido en el Camino.
...y ponerse guapos para la foto...
                   Quedan nuevas etapas, nuevos momentos con los de siempre y con los nuevos que sin duda llegarán para compartir lo mejor que tenemos cada persona: nuestro tiempo y nuestra humanidad.

                   Mª José Calvo Brasa
...pasando por delante de la Iglesia de Santiago en Villafranca... ¡¡hasta la próxima!! 

lunes, 17 de marzo de 2014

CAMINO DE SANTIAGO: CUARTA ETAPA , PEREJE - O CEBREIRO



CAMINANDO HASTA SANTIAGO DE COMPOSTELA, HASTA EL CORAZÓN DE NOSOTROS MISMOS.


CUARTA ETAPA: PEREJE-O CEBREIRO, 23,2  KM
Día 5 de abril, sábado.

El Teléfono de la esperanza de León organiza este curso una serie de etapas hasta Santiago de Compostela. Desde la perspectiva aconfesional del T.E. Santiago es más que un lugar físico o geográfico, representa el corazón de cada persona y un lugar de encuentro para todos los que apostamos por una sociedad más justa y hermanada.
Hemos decidido animaros a haceros peregrinos de vosotros mismos y del misterio hermoso que se esconde detrás de cada persona y de cada ser vivo.


La cuarta etapa la haremos el día 5 de abril de 2014, desde Pereje a O Cebreiro, donde nos impregnaremos del esfuerzo de la vida, necesario para subir las cuestas.
Itinerario: Pereje – Trabadelo – Portela de Valcarce – Ambasmestas – Vega de Valcarce – Ruitelán -  Las Herrerías- La Faba – Laguna de Castilla – O Cebreiro

Kilómetros: 23,200.

Coste: Cada persona al apuntarse abonará la cantidad de 12 euros para su billete de ida y vuelta en autocar. Este dinero no se devolverá en caso de no asistencia. El coste definitivo vendrá determinado por el número de participantes.

Material necesario: Mochila, calzado apropiado y de repuesto (con calcetines de algodón dos pares), chubasquero y ropa de recambio.

Comida: Para la comida y tentempié que cada uno quiera llevar y cargar, así como la bebida. La comida previsiblemente la haremos en Laguna de Castilla.

Transporte: En autocar. Salida desde el aparcamiento de la Junta de Castilla y León

Concentración: En el aparcamiento de la Junta de Castilla y León a las 8,15 de la mañana. Se ruega puntualidad. El regreso previsible será sobre las 22,00 horas.

Apuntarse: Hasta el día 31 de marzo en la sede del Teléfono de la Esperanza.

Para llevar a cabo la actividad será imprescindible que se apunten un mínimo de 25 personas. Número máximo de plazas: 55.

Queremos que el camino sea algo más que caminar, para lo cual se ofrecerán algunas posibilidades de abrir la mente y el corazón.


Iglesia de Santiago, con la puerta del perdón. Villafranca del Bierzo


Responsabilidad de la actividad: Cada participante asume su propia responsabilidad en la marcha hasta Santiago. El T.E. no se hace cargo de posibles daños o accidentes.

Animamos a todos los orientadores, amigos, conocidos, participantes de los distintos grupos de desarrollo personal y demás familia, a que se unan a esta actividad lúdica. Tendremos tiempo para charlar, callar, disfrutar, reírnos, cansarnos, descansar, escuchar y escucharnos.
           





“A lo largo del camino, en repetidas ocasiones me han preguntado: Tú, ¿por qué estás aquí? Ya sé que es una sorpresa para mi gente que alguien como yo, más bien agnóstico, esté haciendo el Camino de Santiago. No sabría muy bien  explicitar lo que me trajo aquí. Los entendidos hablan de una crisis personal – Paloma y yo rompimos después de un porrón de años juntos y encima el curro me dio la espalda- , puede ser, puede ser. Necesitaba algo diferente a lo que hasta ahora había hecho, mirar la vida de otra manera, de cara y a los ojos. Sí, el camino me ha enseñado a eso,  a ir de frente a mis historias y a las que me rodean, a afrontarlas sin miedo a salir escaldado, a empezar otra vez si es que con cuarenta y… se puede empezar otra vez. He descubierto partes de mí que desconocía. Me he encontrado siendo gentil, amable, atento, sonriendo, bromeando, ayudando... y me he sentido a gusto con esa trastienda mía que tenía olvidada. A partir de esta experiencia nada va ser igual” (Testimonio de un caminante desde Burgos hasta Santiago)

Buen camino

domingo, 16 de marzo de 2014

LA ESCRIBANA DEL REINO


-      El ciclista del sombrerito gris -

         Durante días, cuando iba a trabajar a primera hora de la mañana, me cruzaba en mi camino con un chico que transitaba en bicicleta por el suyo. Le veía aparecer a lo lejos de la estrecha calle, pedaleando entre las brumas de los negros amaneceres invernales, con el abrigo abierto, la cartera en bandolera y el sombrerito gris. A veces, también con bufanda. Cuando llegaba a mi altura, sonreía (tal vez sonriera siempre como actitud vital). Yo lo interpretaba como un “buen día” y sonreía también.

         Al principio sólo reparé en él por el detalle del sombrero. Luego, por la sonrisa en su rostro. Finalmente, cuando enfilaba la calle donde nos cruzábamos, buscaba su silueta en la lejanía. El camino se convirtió en algo así como el ritual del zorro con el Principito.

         Confieso que me gustaba su sonrisa. Me alegraba la mañana y me caldeaba el ánimo. A esas horas en que los viandantes caminan silenciosos, con los párpados caídos, los hombros levantados y las mentes en no se sabe qué, su sonrisa optimista - por atípica y especial- iluminaba la calle. Eso me parecía a mí.

         Desde enero no he vuelto a cruzarme con él. No sé si habrá cambiado su trayecto habitual o su medio de transporte, si su trabajo o el sitio adonde se dirigiera, su situación laboral, estudiantil o de parado… En realidad no sé nada de él. Hasta es posible que hayamos coincidido en otros lugares y caminos y no le haya reconocido.

         De todas formas, por hábito, sigo buscándole cada día. Echo de menos su sonrisa mañanera.
                                                                           M.E.Valbuena
      
sábado, 15 de marzo de 2014

EL RINCÓN DEL OPTIMISTA

Pensamos en nosotros como si estuviéramos solos en este mundo


Yo, mi, me, conmigo

Egoísmo, egocentrismo, individualismo: yo, conmigo mismo. Puede ser más o menos normal que nos preocupemos de nosotros, de nuestro bienestar, de nuestra salud física y/o mental, al fin y al cabo somos nosotros nuestros mejores amigos y aliados nuestros. Pero es que nos gusta tanto mirarnos el ombligo… La frase ‘yo, mi, me, conmigo’ se me grabó en la memoria de cuando estudiábamos las primeras gramáticas en aquellas cartillas de los parvulitos de la escuela de la infancia. Muchos años más tarde utilizó el gran Joaquín Sabina este ejemplo para titular su decimosegundo álbum musical, aunque en vez de ‘conmigo’ puso ‘contigo’ para ganar en complicidad. Antes de pensar en los demás pensamos en nosotros, bien, pero es que ni tanto ni tan calvo.

El colmo del egoísmo para mí (y pondré un ejemplo algo escatológico) es el hecho de que no nos molesten, e incluso disfrutemos, oliendo nuestros gases corporales al tiempo que nos parecen asquerosos los pedos de los demás. Llámame guarro si quieres, pero en mi casa al pan le llamamos pan y al vino, vino. Prefiero llamarlos pedos que ventosidades y quien no se los tire que levante la mano. Lo nuestro es nuestro y lo de los demás, de los demás. Sólo conozco una persona, un antiguo amigo que disfruta oliendo pedos ajenos y no le considero un enfermo, sino alguien que ha pasado por la razón esa contradicción entre lo mío y lo tuyo. Es como las madres y sus hijos, que por más feos que sean los críos, sobre todo al nacer que la mayoría lo son, para ellas siempre serán los más hermosos. Puede ser un mecanismo simple de supervivencia. Cuando nos traen a este mundo tenemos grabados en los genes la misión de intentar sobrevivir, es decir, velar por nuestro cuerpo, querernos, cuidarnos y luego, si hay tiempo y conciencia, nos preocupamos de los otros.
Nos miramos al espejo todos los días. Algunos no ven más allá del espejo, del otro lado. Queremos comprobar que seguimos siendo nosotros, que los demás nos van a ver bien, que nos queremos, que nos gustamos, aunque haya días que queramos romper el cristal porque no nos gusta lo que vemos. ¿A alguien en el reino más hermosa que yo?, se preguntaba la reina malvada. Pero el tiempo pasa inexorablemente: arrugas, canas, michelines… Y algunos tardamos más que otros en caer en la cuenta de que la felicidad de verdad está en darse a los demás, en ayudar, en la solidaridad, en el altruismo, en la otra parte del espejo. Si no te falta de comer, de vestir y la salud la mantienes en un nivel aceptable, ya va siendo hora de que pienses en quitar las piedras del camino de tus semejantes, en intentar hacerles la vida más llevadera. Y para ello no hace falta marchar de misionero a África o de Médico sin Fronteras a Siria. Seguro que lo tienes en casa, en el portal o a la vuelta de la esquina. Siempre hay alguien que precisa de tu dinero, de tu dedicación, de tu conversación o de tu escucha. Te sentirás útil, además te sentirás querido. Y si haces un esfuerzo psicológico suplementario, como seguro que lo has hecho con el queso de Cabrales, puede que algún día superes el asco y no te molesten o hasta llegues a disfrutar de los pedos de los demás. El poder de la mente… y del estómago es infinito.

Asín sea.

Juan.
viernes, 14 de marzo de 2014

QUÉ CARAS PONES...


Nada hay igualable a la sonrisa de un niño
Una cara alegre invita a imitarla
Un sonrisa alegre provoca dicha
¿Para qué las caras largas?
Amargan, ennegrecen, muerden...
TU DECIDES CON QUE CARA ANDAS POR LA VIDA

jueves, 13 de marzo de 2014

DEDICADO A TODAS LAS PERSONAS QUE QUIEREN APRENDER


Es posible aprender de lo que está quebrado, de lo que se ha roto y ya no se puede juntar, de lo que nos dio la espalda y nos cerró las puertas, de los tropiezos y las medias rotas.


Es posible aprender de las cuentas que no nos cuadran y de los aplausos que no recibimos, de los besos que queriendo dar no dimos y de los abrazos que dimos sin quererlos dar.

Es posible aprender de los votos que no tuvimos, de las listas que nos cerraron, de las veces que nos engañaron, de los reproches inmerecidos.

Es posible aprender de los que tienen otros credos o visten otros colores o sueñan con otros dioses o cantan otras canciones.

Es posible ser en un momento todo y en un instante nada, ¡como si el todo y la nada fueran plazas distintas!. El círculo es redondo y todos los puntos acaban convergiendo.

Es posible aprender de los propios errores, bajarse del caballo que nos lleva al abismo, pararse, sentarse, descalzarse y arrojar lejos las piedras almacenadas durante años en nuestros propios zapatos. Que mejor se viaja sin ellas.

Es posible dejar de ser perfecto y emborronar con tinta de colores la propia vida, pisar charcas como los niños libres, que a uno le llamen loco sin estarlo y aventurarse a hacer locuras.

Son posibles tantas cosas, tantas, que merece la pena no dejar de ser humano.



Valentín Turrado