Yo no he nacido para un rincón: mi patria es el mundo.
Séneca
martes, 14 de febrero de 2012

ESTO ES AMOR....



Esto es amor, del GRANDE.

Los vi a lo lejos. Me parecieron dos estatuas de bronce de esas que todas las ciudades han colocado en sus calles.

No eran dos estatuas sino una pareja de ancianos pegados el uno al otro. ¡Qué no se sabía quien llevaba a quién!.

Los dos muy bajitos, como caballitos de mar cansados de navegar y de dejarse llevar por la corriente. Ella muy encorvada, como si fuera a romperse o caerse despacio y en cualquier instante. Su mano diestra se afirmaba en una cacha de madera de avellano. El la tomaba con su mano derecha, sosteniendo su débil cuerpecito. Ella sólo miraba el horizonte que le apuntada el suelo.

El levantaba algo la vista. Lo suficiente para no tropezar con las señalas de tráfico o atisbar el asfalto de los pasos de cebra o no chocar con ansiosos peatones. Sus pasos eran lentos, parsimoniosos, rítmicos.

Dos tortugas humanas en el asfalto.

Ya no había hablar en sus miradas y sus cuerpos perezosos oteaban el banco más cercano del parque.

Al pasar me pareció que ella alzaba la vista y se encontraba, sabiéndolo , con la mirada más allá del sentimiento de él y que una voz le nacía del alma: “Estoy cansada”.

“Ya lo sé”, le susurró él, como quien sabe un gran secreto.

Aquel “ya lo sé” lo sentí embriagado de besos.

Un mes más tarde, sigo enternecido por tan grande amor.

Tenemos 4 comentarios , introduce el tuyo:

  1. Un relato precioso. Me ha encantado leerlo y estremecerme en mis sentimientos.¡Qué bonita es la complicidad...! Un abrazo.

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  2. A Pepi también la ha encantado el relato y creo que es en base a una parejina que he visto varias veces, y siempre me han llamdo la atención, porque me encanta la cara del hombre tan lánguida e ingenua que para mí tiene; la de ella la pobrecina no se la puede ni ver por la deformidad de columna que tiene.

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  3. ¡¡Precioso!! Cuando hay ternura sobran las palabras. Cuando hay empatía, hay amor. Cuando hay debilidad, hay entrega. Cuando hay amor, hay vida. Cuando hay vida, basta.

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  4. Que bonito, una nota de ternura para compensar las miradas de tristeza que a veces trasmiten algunas personas.

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