Lo que nos anula en el vivir diario es la rutina, lo que nos hace vivir con sentido son los proyectos y la creatividad.
Pedro Ortega Ruiz
miércoles, 25 de mayo de 2011

ENEAGRAMA: INFANCIA DE LOS TIPOS UNO Y DOS

LOS MIÉRCOLES CON EL ENEAGRAMA.


LA INFANCIA DE CADA UNO DE LOS GRUPOS DEL ENEAGRAMA

Recordamos a todos nuestros internautas las nueve tipologías del eneagrama. Todos pertenecemos básicamente a una de ellas. Queramos o no.

1º.- El Reformador. El perfeccionista.

2º.- El Ayudador. El altruista.

3º.- El buscador de status. El triunfador. El organizador.

4º.- El artista. El individualista. El romántico.

5º.- El pensador. El investigador. El observador.

6º.- El leal. El dubitativo.

7º.- El generalista. El entusiasta. El vividor.

8º.- El Jefe. El desafiador. El mandón.

9º.- El pacificador. El mediador.



Vamos a presentar en los próximos miércoles la infancia de cada de las tipologías.

El uno: Frecuentemente de muy niños se vieron obligados a ejercer funciones de adulto. Así se formaron una personalidad auto-crítica y auto-exigencia con más responsabilidades de las que correspondían a su edad. Se vieron con imposiciones morales, religiosas o laborales muy rígidas. Se les forzó a reprimir emociones.

El dos: A menudo se identificaron con sus padres y pronto ejercieron de pequeño papá o mamá. Crecieron con la idea de servir al otro y que de ese modo se ganaban su cariño. Complacientes y cumplidores. Niños precoces que llamaban la atención y eran el orgullo de su familia. Muy afectados por las críticas.

Amigo bloguero: con las manos en las tripas, ¿cuál ha sido tu infancia?. Ponlo anónimamente en la pizarra de “colaboraciones” de nuestro blog.

Cuando lo descubras, que no falten un par de carcajadas y una sonrisa serena de aceptación.

Tenemos 2 comentarios , introduce el tuyo:

  1. M.A.P. se identifica con el uno, pero pronto empezó a querer ser ella misma, y los problemas que tuvo fueron considerables y aún hay algún coletazo por ahí.
    Me está pareciendo muy interesante el libro que estoy leyendo: "El cuerpo nunca miente", de Alice Miller (creo haber escrito bien la autora).

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  2. A mi me educaron para ser buena; ser buena para mi me traía muchas ventajas. Así me olvidé de mis sentimientos y mis necesidades reales. Todo por agradar a los demás

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